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miércoles, 1 de mayo de 2024

Con las manos en la masa.

 



Castigar sin placer, tiene muchas connotaciones. Por una parte, es de aquellas prohibiciones que estimulan la transgresión, cuánto más te digan que no puedes hacerlo más ganas tienes. La excitación del riesgo. Por otra parte es algo difícil, casi imposible de hacer cumplir, siempre hay momentos que se escapan y que alimentan el placer de la transgresión, así que la mayoría de veces es más el simbolismo, que la voluntad de hacerlo real. Pero a veces los astros se alinean y se dan las casualidades que permiten, lo que parece imposible.

Un día sales antes de lo previsto de trabajar y se desencadenan los acontecimientos.

Hubo una serie de casualidades en el trabajo y salí cómo dos horas antes de lo previsto. Cuando pasa eso suelo avisar, pero aquel día sin mala fe no lo hice. La casualidad quiso también que al llegar hubiera mucho ruido a causa de unas obras en un edificio vecino, martillos hidráulicos y maquinaria. Tal vez por eso no me escuchó abrir la puerta. También aquel día llevaba unas deportivas, con lo que mis pasos eran más silenciosos. Entré directo al salón, todo estaba muy en calma, por un momento pensé que no estaba, pero vi sus cosas en la silla, pensé que estaría en el baño tal vez, me fui para la habitación a ponerme cómodo y la puerta estaba casi cerrada, estuve a punto abrir, pero un sonido captó mi atención. Era cómo un zumbido que me resultaba familiar, miré a través de la pequeña rendija entre la puerta y el marco. No me podía creer lo que estaba viendo. 

Ella con la cabeza y la espalda apoyadas en las almohadas, las piernas semiflexionadas y abiertas, llevaba un culotte azul de hacer deporte estaba ligeramente bajado y la mano derecha moviéndose entre sus piernas, los ojos cerrados y de vez en cuando se le escapaba un gemido. Por un momento pensé en dejarla terminar o irme al salón y que me encontrara allí, pero me pudo la sensación de cazarla, abrí la puerta de golpe, dio un pequeño grito e intentó disimular torpemente.

- ¿Que estás haciendo?

- Yo...nada...descansando 

- Llevo un rato aquí, levanta.

Me fui hacia ella, lo cogí del brazo y la hice levantarse. Sin soltarla le di cuatro o cinco azotes bien fuertes. 

- Recoge el vibrador.

Sobre la cama había un vibrador negro, en forma de bala, que aún zumbaba activado. Lo cogió y lo paró.

- Te lo puedo explicar...

- Tira, que te voy a explicar otra cosa. 

La llevé hasta el salón, sin decir nada, cogí una silla la puse entre la mesa y el sofá, me senté. 

- Pon las manos detrás de la espalda.

Cuando lo hizo de un tirón le bajé el culotte hasta los tobillos.

- Levanta el pie, el otro...

Le quité el culotte y lo tiré en el sofá. 

- Separa las piernas 

La "orden" fue seguida de un cachete en la cara interna del muslo.

- Más -segundo cachete- 

Cuándo tuvo las piernas lo suficientemente separadas, llevé mis dedos a su coño, dos entraron, tenía los labios hinchados y chorreaba. 

- ¿ Te has corrido por lo menos?

Empecé a meter y sacar mis dedos...

- Santi...por favor...

- ¿ Se está más cómoda en la cama verdad?

- Para, por favor...

- ¿Que pasa te vas a correr?

Empezó a jadear sin contestarme y de repente paré, me levanté y le di la vuelta a la silla. 

- Siéntate. 

Se tenía que sentar en sentido contrario a lo normal, con las piernas abiertas y apoyada en el respaldo. 

- Ahora vengo. 

Fui a la cocina, cogí la cuchara de madera, después al despacho, al armario de los juguetes. Cogí algo que no solía usar, una fusta corta, con un lenguaje cuero de unos 5 centímetros de largo por 4 de ancho y la caña incluido el mango de un par de palmos. Y me fui para el salón. Dejé la fusta, en la mesa y cogí la cuchara, me fui a su espalda. 

- Saca el culo de la silla.

Tímidamente se movió de la silla.

- Más.

Esperé a que sólo apoyase los muslos en la silla y las nalgas quedaran fuera de la silla, puse mi mano sobre su espalda y empecé a azotarla con la cuchara.  En esa posición los azotes son de abajo a arriba, pero al tener las piernas separas te permite llegar a las zonas más sensibles, con precisión. Y sin calentamiento previo la cuchara muerde. Tampoco le daba especialmente fuerte, pero casi todos los azotes caían en la misma zona, un par de minutos después ya tenía la piel de la parte baja del culo llena de círculos rojos y instiivamente escondió un poco las nalgas, paré.

- No escondas el culo. 

-Resopló y volvió a la posición inicial, continué durante otro par de minutos a base de cuchara. Lo suficiente cómo para que tuviera el culo caliente hasta la noche. Dejé la cuchara y cogí la fusta. 

- Levanta.

En cuanto se levantó, me senté. 

- Date la vuelta y pon las manos en la cabeza. 

Lo hizo, con la fusta le di unos toquecitos en la cara interna de los muslos, lado y lado. Era la forma de decirle que separase las piernas. Entonces empecé a pasarle la lengua de cuero de la fusta por el coño desde atrás.

- Los castigos, se cumplen y si no por lo menos intenta que no te cacen. 

Seguí jugando un rato con la fusta entre sus piernas, hasta que le dije.

- Da un paso hacia delante. 

Lo hizo. 

- Inclínate.

Suspiró y se inclinó. Entonces empecé a pasarle la lengua de la fusta por las nalgas. 

Le di un toquecito de abajo a arriba con la fusta entre las piernas. 

- Sepáratelas.

Me pareció escuchar una tímida queja, pero un golpe seco de fusta en el muslo y sus manos de inmediato agarraron las nalgas y las separaron. Puse la lengua de la fusta justo ahí entre sus nalgas. 

- Perfecto. Cuenta. 

Un golpecito preciso y seco, estrelló la lengua de la fusta entre sus nalgas. Esa es la utilidad de la fusta, el poder dar en esos rincones, no se trata de provocar dolor, se trata de estimular y dar calorcito, además de jugar con la vergüenza. Me recree en la escena, antes de cada toque de fusta, jugaba con ella paseandola por todas sus zonas íntimas. Fueron diez toques, ahí entre las nalgas, contados. 

- No te muevas. 

Me levanté y fui a buscar uno de los plugs de acero y el lubricante. De vuelta seguía frente a la silla inclinada y sujetando las nalgas separadas. Me senté y lubriqué bien el plug. 

- Date la vuelta. 

De nuevo frente a mí. 

- Póntelo - le dije dándole el plug-

Su cara se puso tan roja cómo su culo. 

Lo cogió sin saber bien que hacer. 

- Es para hoy, quiero ver tu cara. 

Lentamente llevó el plug hacia atrás, cerró los ojos, se mordió el labio y apretó la mano, al entrar suspiró...

Me levanté de la silla.

- Siéntate normal.

Se sentó. 

- Abre las piernas y echa el cuerpo hacia delante. 

Cogí la fusta otra vez. Me puse frente a ella , empecé a jugar de nuevo con la fusta por todo su sexo, hasta que le dije. 

- 10 más cuenta.

Un toquecito seco cayó en su sexo, y así despacio jugando con la incertidumbre del próximo, le cayeron los diez, que le dejaron los labios aún más rojos. 

Dejé la fusta y llevé mi mano a su sexo, pocas veces la había visto tan mojado. 

- Ahora termina, quiero verte.





martes, 28 de marzo de 2023

Procrastinar (por S)

 





Sé perfectamente que hay cosas en las que nunca va a cambiar, aunque me lo prometa forman parte de su forma de ser, y me encanta que sea así, así seguiré corrigiéndola y sé que toda la vida me dará juego y inspiración.; la procrastinación, el contestar, las compras, el desorden y el orgullo…

Me estaba sirviendo el café cuando ella entró en la cocina, con una sonrisa  bostezando y apurando y tarde y muy guapa con la falda de cuero que me pone enfermo

_cafe?

_ claro eso ya ni se pregunta, Voy tarde y me muero de sueño

_ jajaja jajaja pues como siempre

_ pues no le veo el chiste, pero vale, hoy te juro que me meto una siestaza como un mundo

_ ya igual si te acostarás a una hora normal

_ no pidas imposibles anda

_ un día de estos trataremos ese tema con este (dije mientras le sobaba el culo)

_ además no me fui tan tarde señor sabiondo solo que estoy algo agobiada por el tema de la conferencia de presentación de mi proyecto final y dormí fatal

_Pues si ayer mismo me dijiste que lo llevabas genial

_ ya pero queda poco

_ vas sobrada a no ser que te saltaras el planning que te marque ( aquí se habré la caja de Pandora) 

_ que noooo tranqui no me agobies y empieces con tu acoso y marcaje!!!!!

_ schhhh ese tono nena… no te agobio te agobias tu sola y si te pones así será que no lo llevas también, si te he creado un planing es porque tú me has pedido ayuda. Te recuerdo que desde que me pides que intervenga en un tema tuyo acatas las consecuencias. y a lo mejor el problema es precisamente ese que sin marcaje no funcionas bien…

Eso me hizo trizas por dentro, precisamente porque tenía razón y era verdad necesito su supervisión y consecuencias tanto como el aire para respirar. Me enfureció escucharselo si las miradas matasen lo fulminaba allí mismo. Así que sin que acabará de hablar me fui dando un sonoro portazo.

Si hay algo que no soporta es que  le moleste cuando se está quedando dormido, que dé portazos, que le dejé con la palabra en la boca, o que le robe la cajetilla de tabaco es infalible… con cualquiera de esas salta la chispa.

Dos de dos, apuesta fuerte quizás me pasé en la jugada arriesgando demasiado…

Sabía a ciencia cierta que eso traería consecuencias. En el fondo es lo que buscaba, llevaba ya unos días intentando buscarlo pero nada …el problema no es que traiga consecuencias si no cuando. Porque igual hace como si nada y cuando deseo que salte no lo hace, y cuando no tengo el tema presente y estoy a otra cosa el lo saca…


En estos casos se como funciona a media mañana me pondrá un mensajito conciliador y para ver cómo están las aguas. 

Me llamó, pero no le cogí, la verdad estaba liado y quería acabar pronto para cogerme la tarde libre, además así tendría más incertidumbre. Llegué antes que ella esa tarde, era el segundo día de primavera y el tiempo era realmente agradable para pasear o hacer cualquier cosa menos quedarse en casa, pero teníamos cosas que aclarar con su actitud y sus formas. Además tenía que controlar el tema de la presentación seguro que lo había dejado para última hora por eso ahora estaba así.

Estaba en el sofá cuando oí la llave, entro en el salón dejo el bolso y me miró como si hubiera visto un fantasma, artículo un tímido

_ hola

_ hola, tienes cara de susto?

_ no deberías estar trabajando?

_ apuré y me quedó la tarde libre para otros asuntos

( Un escalofrío recorrió mi cuerpo) 

_ mira te traigo algo

( Era un pack de cervezas de una edición especial de estrella Galicia con lúpulo propio que llevaba tiempo buscando, era también mi forma no verbal de decir la cagué) 

_ gracias llévalas a la nevera porfavor

Me sorprendió pero no me habló del tema para nada, me senté a su lado en el sofá. Estaba a su lado pero como si estuviera en otro hemisferio.

_ oye que perdona, que me agobie, que siento lo de está mañana

_ ahora no nena, estoy viendo la tele, esto es más interesante que tus berrinches

( No me lo podía creer una puñetera moción de censura y no me hacía caso a mis disculpas… para una vez que me disculpó yo sola por mi propia voluntad y sin tener el culo rojo!!!)

_ acaso piensas tener esa mierda toda la tarde????

_ lo que dure y cuidado con esa boca que te la lavo con jabón

_ pues hace bueno para estar aquí

_ ponte con la conferencia y no vuelvas a abrir la boca estás acabando con mi paciencia 

_ lo tengo al día

_ eso ya lo miraré yo después, pero como no sea así te juro que no te sientas en una semana...

Debí de sonar muy serio y creíble por que al rato cogió el portátil y se puso con el . No bien llevaría unos diez minutos cuando empezó a protestar

_ es que así no sé puede con el ruido no me concentro

_ te vas al despacho 

_ no quiero

No bien había acabado de decirlo cuando coge el mando y me apagó la tele.

Mi reacción también fue rápida al momento la cogí de una oreja y tirándole fuerte la levanté del sofá

_ uffff me haces daño

_ créeme que eso será lo menos has agotado toda mi paciencia

Así de la oreja y soltándole azotes en los muslos la lleve hasta el dormitorio.

Allí doble una almohada sobre el borde de la cama le indique que se tumbará colocando el vientre sobre la almohada y estirará los brazos sobre la cama dejando fuera las piernas y levantando el culo. Y pobre de ti que varíes en algún momento la posición.

Fui a colocarme como me dijo pero entonces me dijo -¿No olvidas algo?... debes bajarte la ropa hasta las rodillas . Le pedí que no empezase así directamente sobre las nalgas desnudas , pero como siempre hizo caso omiso.

  _ estás tú hoy para pedir nada, además Señorita, una azotaina es inconcebible sin las nalgas desnudas, no me hagas esperar porque me enfadaré y será peor para ti

 Comencé a bajarme las medias despacio  pero con las braguitas me quedé quieta, se acercó y de un fuerte tirón me las bajó el de golpe

_ bien acabas de sumar cinco azotes extra en los muslos por no colaborar.

 se sacó la chaqueta quedando en camisa, se arremangó las mangas de esta y se desabrochó el botón superior del pecho para ponerse cómodo.

Se acercó a mi comenzó a descargar su palma sobre mis  nalgas. Fuerte y pesada pero sabía que sería por poco tiempo, lo conozco demasiado bien, de haber sido para largo me había puesto sobre sus rodillas. Serían como 3 docenas de palmadas fuertes no, fuertisimas como nunca, antes de empezar con algún implemento. Si bien aguanté sin decir nada.


_ Nena extrañamente no encontré en la cocina esa cuchara que tanto te gusta jajaja jajaja así que probaremos está espumadera

(En el momento que dijo lo de la cuchara creí que se me escapaba la risa, menos mal que no me veía la cara en ese momento, yo la había hecho desaparecer la última vez que había cocinado mi culo con ella)

 Pensé para mí que había sido una suerte haber agachado la cuchara. Ese pensamiento me duró realmente poco, justo hasta que me descargo los primeros golpes con la espumadera era pesada y densa. Jugaba a dar varios seguidos en el mismo sitio y luego alternaba, subía y bajaba el ritmo.

Los primeros golpes los fui aguantando bien, (apretaba mis puños fuerte con el nórdico) más que nada por orgullo pero llegó un momento que comencé a revolverme. Aunque lo que más deseaba del mundo era aguantar bien y no suplicar ni cosas de ese estilo. Pero me ardía tanto que intentaba cubrirme con la mano. Me dio un golpe en la mano y me sostuvo con su mano izquierda mis dos muñecas presionadas contra la espalda… pufff no se que es peor si tener las manos sueltas lo que es símbolo de sumisión o que te agarren la mano detrás de la espalda para que no te puedas tapar, cuando me intento tapar mucho me sostiene la mano y ahí si no hay nada que pueda hacer… me siento totalmente indefensa y eso me crea más ansiedad… 

En algún momento pararon los odiosos azotes, pensé que me acariciaría las nalgas pero ni me las tocó.

_ creo que con la dosis que tanto necesitabas, te quedarás tranquila un rato y podré seguir viendo lo que queda de debate de moción

Tenía ganas de insultarlo pero ni una palabra salió de mi boca, no me atrevía a contestar ni a moverme

_ levanta y al despacho allí te quedas trabajando en tu presentación hasta que te vaya a buscar

_ verás es que…

_ es que qué? 

_ ….ya la tengo lista

_ todo? 

_ si, mira ( le acerque un portfolio)

Lo ojee por encima y me dejo sorprendido parecía muy completa, por primera vez iba sobrada de tiempo.

_ me dejas pasmado nena, pensé que tu  comportamiento era por estrés porque ibas mal de tiempo… si es que hubiera jurado que no tenías nada hecho … sin embargo lo llevas bien, este berrinche y está actitud de niña malcriada de contestar de dar portazos no es por agobio es porque si!!!!!, por buscarme!!!, si lo que pienso es que a veces que necesites una buena zurra con frecuencia… algo que decir?

_ lo siento


Y esto fue más efectivo que todos los azotes anteriores que no fueron suaves precisamente, pero sabía que tenía razón, ahí me sentí realmente avergonzada y arrepentida y creo que en ese momento mi cara estaba más roja que mi culo… pero es lo que busque

_ créeme que si que lo sentirás pero de verdad, y vas a medir mejor cuando provoques, como comprenderás lo que has llevado ahora creo que se queda corto, así que vendré a buscarte para una segunda parte cuando acabe lo de la tele y como tienes tú proyecto al día te sientas a escribir una redacción sobre las moción de hoy y sobre Tamanes

En un rato que se me hizo inmenso hice su maldita redacción, a lo que llega una, como para no hacerla tal como tenía el culo,  pero como estaba sola, la hice de pie, más cómoda jajaja jajaja me sobró tiempo… seguro que me hacía esperar adrede tenía que haber acabado. Me moría de ganas de dos cosas; una era verme el culo, contemplarmelo detenidamente en un espejo, pero por desgracia en el despacho no había ninguno. Otra era tocarme. Así que decidí hacerlo, era arriesgado por si me pillaba, tenía que concentrarme por si oía venir sus pasos. Mejor no arriesgar más. A la mierda!!! Comencé a tocarme si total me iba a dejar el culo como un mapa de todas formas. Lo más probable es que me dejará sin premio así que lo cogía yo. Y rápidamente me inundó el placer apreté mi boca contra mi puño izquierdo para no hacer demasiado ruido.

Un rato después entró. 

_ has hecho la tarea?

_ por supuesto, ten ( le extendí el folio)

Lo tiro cogió sin leerlo.

_ vete al salón y te colocas para el cinturón.  

No me dijo nada más pero no hacía falta sabía perfectamente como me quería en el sofá y apoyada sobre el reposabrazos. Así me coloque. Yo también me había fijado que llevaba puesto el cinturón marrón, ese era horrible, si al menos fuese el negro.

_ bien quiero que lo pienses y me digas sinceramente cuántos crees que deberías recibir? 

Me cuesta infinito decir a mi sobre mi castigo , sobre el instrumento o la cantidad no sé me bloqueó

_ venga di si decido yo igual es peor

_ …. Creo que tal como tengo ya el culo 20 estaría bien

_ cuento e en docenas ya lo sabes 

( siiiii lo sé maldita sea, _ esto por supuesto lo pensé sin verbalizarlo_ siempre tan cuadriculado y germánico, me dice que su familia era de Soria estoy segura que tiene antepasados alemanes)

_ lo sé

_ bien entonces serán 24 deberás contarlos, dar las gracias y pedir el siguiente. Y te aviso si no cuentas o pierdes la posición, o tratas de cubrirte volveré a empezar de cero. 

 Así como un trueno descargó el primero sobre mi lastimado culo…

Esto es demasiado duro para mí lo de mantener la posición, siempre acarreo azotes extra por eso, no entiende por qué a veces me levanto o me pongo de cuquillas… ¡Porque hay lugares en los que duele demasiado un golpe… como en los muslos, Es decir cualquier lugar que no sean las nalgas. Yo entiendo que él no siempre puede controlar donde va a caer el golpe, pero no se puede molestar si me muevo como respuesta involuntaria al dolor.

Tenía que contarlos, dar las gracias y pedir el próximo. Como si contarlos y dar las gracias no fuese ya lo suficientemente humillante, pedir el siguiente ¡era el colmo¡ Pero no me atreví a discutir. Cuando dijo que iban a ser los azotes más fuertes no mentía. Hasta ahora había mantenido la posición por orgullo pero a cada azote era cada vez más difícil. “vente, gracias por favor dame otro”. Faltaban sólo cuatro y ya no aguantaba más, pero no podía decir que no podía, igual no iba a servir de nada. Sin embargo ya no podía mantener la postura con los golpes y una o dos veces me levanté por completo. No me dijo nada. El último azote fue realmente fuerte. Mis nalgas no sólo ardían sino que podía sentir como palpitaban las marcas que me había dejado el cinturón y que posteriormente se convertirían en morados que tardaron una semana en desaparecer….

Por fin acabo, no me moví de mi posición, no me había dado permiso y prefería seguir con la cara hundida en el sofá porque había llorado y no quería que lo notará. Lo oí salir y al rato volvió a entrar; traía una cerveza le dió un trago y luego me beso las nalgas mientras seguía así en esa posición de castigo. Su barba me hacía cosquillas en mis híper sensibles nalgas. Como tenía fácil acceso a su sexo decidí inspeccionar

_ nena estás más inundada que nunca, con la que te he dado! Te parece normal?

_ una cosa …

_ dime (seguía acariciándola aumentando el ritmo pero muy lentamente)

_El nuevo “instrumento”  es detestable y quiero vetarlo para que no lo vuelvas a usar

 _ jajaja jajaja jajaja jajaja jajaja imposible no puedo vetar un instrumento tan útil y efectivo.  

De repente cuando estaba bastante excitada dejo de tocarme de golpe y soltó la odiosa frase

_ no sé si hoy te mereces placer

_igual no pero follame salvajemente!! Es lo que más deseo

Al momento comenzo a enbestirme así por detrás en la posición de castigo, con su pelvis chocando con mis nalgas ardiendo, fue justo lo que los dos necesitábamos.

Unos segundos antes de correrse se retiró y eyaculó sobre mis nalgas, me acariciaba y extendía el semen con las yemas de sus dedos sobre mis nalgas

_ está será la única crema que tengas por ahora…

A parte del castigo todo lo que quedaba de semana tendría revisión de nalgas (que debía pedir yoooo!!!) todas las noches con ensayo de conferencia. Puede no parecer para tanto pero creerme que si lo es, es lo más perturbador del mundo… cuando la has liado, estás a eso y cuando te están castigando también estás en el juego. Pero un día normal después de cenar ponerte delante de alguien y bajarte las bragas al tiempo que le dices revísame las marcas del culo!!!! 

 





sábado, 12 de noviembre de 2022

Orgullo





Fue instantáneo, nada más cerrar la puerta, dejé las pesadas bolsas en el suelo. 

- Deja las bolsas.

Ella también llevaba dos, las dejó caer y tal y cómo lo hizo la agarré con fuerza por encima del codo y empecé a dar pasos firmes por todo el pasillo tirando de ella, que se resistía algo en los pasos pero sin decir nada. Sin soltarla encendí el interruptor de la luz del salón.

- Quítate la chaqueta. 

La solté un momento, para que se quitará el chaquetón, en cuanto lo hizo la agarré otra vez del codo y la llevé hasta el sofá.

- De rodillas encima del sofá, con los codos apoyados en el respaldo. 

La frase fue seguida de un par de azotes aún de pie y sujeta del brazo. Cómo mensaje claro que iba muy en serio. 

Bajó la mirada, sus orejas estaban rojas y despacio se subió de rodillas en el sofá y apoyó los codos en el respaldo. Entonces la cogí de la cintura y estiré hacia atrás de ella.

- Quiero ver esa espalda bien arqueada y el culo bien expuesto, que ahora me voy a ocupar de él.

Ella sabía que se había metido en un lío, hacía un rato. Habíamos ido a hacer unas compras a una de esas cadenas de bricolaje y cosas para el hogar, paseando con el carro por los pasillos haciendo el "indio" había tirado una pila de cajas, pero ese no era el motivo de sus problemas, el motivo fue su reacción montando el numerito con un empleado, en vez de pedir disculpas y todo solucionado. No soporto pasar vergüenza ajena. 

Así que nada más montarnos en el coche, ya le advertí la que le esperaba al llegar a casa.

- Me voy a poner cómodo y ahora vuelvo a ocuparme de ti, ni se te ocurra moverte. 

En ese rato pasé por variás estancias, la habitación primero, el baño después, estuve un rato en la cocina y cuando ya iba hacia el salón entre también en el despacho. Yo sabía y pretendía que su cabeza imaginara, que podía haber cogido varias cosas. Mi cinturón, el cepillo en el baño, en el rato en la cocina podía haber preparado perfectamente un dedo de jengibre picante o al pasar por el despacho haber cogido la regla de madera o tal vez todo. Entré en el salón escondiendo lo que llevaba tras la espalda. Ella seguía allí inmóvil con el vestido y las botas aún puestos. Dejé lo que llevaba en la mesita del sofá.

- Que me has dicho en el coche, que no lo recuerdo? Ahhh sí, me acaba de venir a la memoria, que eres adulta y que no tienes que aguantar mis regaños. Y realmente tu actitud en la tienda te ha parecido adulta? Por qué a mí me ha parecido la actitud de una cría de 12 años. Pero bueno ya que dices que eres adulta, arreglaremos esto cómo si de verdad lo fueras.

Sin decir nada más cogí el bajó del vestido y lo levanté despacio por encima de la cintura, a continuación busqué la cintura de los pantys y también despacio se los bajé hasta por encima de las rodillas. Debajo sólo un tanga negro con un poco de encaje, no tapa nada, pero la sensación de desnudez y vulnerabilidad es totalmente diferente si lo haces descender también y es lo que hice también lentamente. Me retiré hacia atrás un instante para observar el cuadro. Lo que hacía un instante era una mujer vestida, ahora era la desnudez más fuerte, la mental y sin haberle quitado la ropa, lo que aún lo hace más intenso. 

Después de contemplar la escena, un instante me acerqué y de repente le di un cachete en el culo desnudo, que tatuó mis cuatro dedos en su piel blanca.

- Saca bien el culo!!

Su reacción fue instantánea, arqueó más la espalda ofreciéndome bien el culo, entonces cogí lo que había dejado en la mesita: la cuchara de madera de olivo y empecé a pasarla por sus nalgas.

- Pfffff vas a empezar directo sin ropa y con la cuchara sin calentar?

- Has dicho que eres mayor no? Que no soy nadie para regañarte, pues demuéstralo y acepta tu castigo cómo lo que dices ser.

Y así si calentamiento previo, empecé a azotarla con la cuchara, alternando mejilla y mejilla, empezando a ritmo pausado, pero que iba aumentando a la vez que repartía bien los azotes por todas las nalgas. Una larga azotaina sin pausa, que le dejó el culo bien rojo y la respiración agitada, cuando le di un descanso. A medio descanso le dije.

- Tu actitud de esta tarde es intolerable, pero te voy a dar una oportunidad y si admites que te has portado cómo una niña repelente y maleducada, te ofreceré la oportunidad de terminar tu castigo en la comodidad de mi regazo y con la mano en vez de la cuchara. Tu decides.

Esperé un par de minutos, el culo le tenía que arder, pero el orgullo cuesta de doblegar y no dijo nada. Entonces cogí la cuchara de nuevo.

- Bien, es tu decisión, pero siempre estás a tiempo, ya sabes que tienes que decir. 

Le di un golpecito con la cuchara en el muslo y le repetí.

- Ese culo bien expuesto.

En cuanto lo hizo empezaron a caer los azotes, esta vez más concentrados en la parte baja de las nalgas, puse mi mano izquierda sobre su espalda para controlarla mejor, sin necesidad de alargarme mucho al minuto o así empezó a suspirar y moverse. Paré un momento.

- No eres tan orgullosa? Pues demuéstralo y aguanta con el culo quieto y expuesto. 

Y continué insistiendo aún más en el mismo lugar justo encima del pliegue que separa nalgas de muslos. 

No tardó mucho en entre suspiros decir:

- Para, para, por favor...

Paré le dejé tomar aire, hasta que le dije.

- Algo que decir?

Cogió aire profundamente y dijo con voz tenue...

- Ya me pongo en tus rodillas. 

- Así que entiendo que me estás pidiendo que te zurre en mis rodillas cómo a una niña, es eso?

-....si 

- Y si te tengo que zurrar cómo a una niña, cual es el motivo?

-Pfffff 

El soplido fue contestado por dos azotes con la cuchara.

-Pfffff porque me he portado cómo una niña.

- Y tanto costaba? Si lo hubieras dicho antesz te hubieras ahorrado tener el culo lleno de lunas rojas.

Dejé la cuchara en la mesa me senté. Esperé que se levantara, cuando lo hizo miraba al suelo.

- No sé a qué esperas. 

Resignada pasó por delante de mis piernas para ponerse a mi lado derecho, antes de colocarse el dije que se levantará el vestido y después se colocara en posición. Cuando estuvo le acaricié las nalgas un rato, calientes y llenas de marcas más rojas. Y mientras la acariciaba le dije:

- Tu orgullo y tu boca no se llevan muy bien con tu culo.

Luego le di una tanda de palmadas tirando a suaves eso sí larguita. Nada me excita más que tenerla en mis rodillas con el culo rojo y mansa.

Cuando terminé, un rato al rincón con las manos a la espalda aguantando a la vez la cuchara y el vestido levantado. Cenó en la silla roja con el asiento de totora y por supuesto con el culo directamente tocando el asiento. 

Y al terminar de cenar otro rato al rincón mientras yo recogía. Con todo hecho ya volvió a mis rodillas a recibir la dosis de crema, mimos y algo más.









sábado, 7 de mayo de 2022

Lo qué no entra por la cabeza...

 




Dicen que los rituales nos ayudan a dejarnos llevar, a no pensar y hacer. Yo, tengo alguno muy arraigado, que me ayuda a pasar a otra dimensión. Es muy simple, cuando llego a casa después de trabajar, me pongo cómodo y me tomo una cervecita. La verdad, es que cumple su objetivo que no es otro que trazar una línea que separa trabajo del resto de la vida.

Llegué a casa resoplando, había sido un día de trabajo horrible, de aquellos en los que todo lo que puede salir mal, sale. La huelga de transportistas nos había dejado sin suministros, todo el día colgado al teléfono intentando buscar alternativas, en fin día para olvidar, mientras metía la llave en la cerradura sólo pensaba en cambiarme de ropa, tomarme esa cerveza con ella y olvidar aquel maldito día. 

Entré,  dejé la chaqueta y las llaves en la mesa, le di un beso, que me devolvió sin muchas ganas...

Me fui a cambiar un ponerme ropa cómoda de estar por casa, aquella vieja sudadera azul, pantalón de chándal y zapatillas de estar por casa, sé que no es nada sensual, pero cómodo a rabiar. Mientras me cambiaba pensaba en su frío recibimiento.

Pensé que igual estaba aún algo "resentida" la pasada noche había dormido boca abajo y con el culo rojo y desnudo. El motivo, pues el de tantas veces, la procrastinación y el dejarlo todo para última hora, pero quizás lo más doloroso no había sido la larga y concienzuda azotaina a mano que le había dado, sino el haberla dejado sin placer después. 

Ya cambiado, le dije sin entrar al comedor.

- ¿Te apetece una cervecita?

- No, gracias...

- Pues yo na la perdono.

Fui a la cocina, cogí una lata y me fui para el comedor, me senté en el sofá, estiré las piernas y suspiré, abrí la lata y le di un trago largo que me supo a gloria, la miré estaba muy callada y tensa.

- ¿Te pasa algo?

- Si te lo cuento...me vas a matar...

La miré con cara de extrañeza...

- Me he olvidado de ir al banco...

- ¿Cómo?

- Pffff lo siento...se me ha ido totalmente, he tenido un día raro.

- ¿Y ahora qué?

- De momento se han cobrado el recibo, lo acabo de mirar, mañana me tocará ir a pelearme para que lo devuelvan y darlo de baja.

- No me lo puedo creer!!! Tres semanas repitiéndote cada día: nena hay que dar de baja el seguro, tres putas semanas y así estamos. 

- Pufff he tenido un mal día, no podía concentrarme en nada y no me has ayudado nada!!!

- ¿Yo? ¿Que tengo que ver yo?

Se puso roja...

- Dime 

- No, nada...

- ¿Entonces? ¿Te explico mi día?

- No hace falta...

- Vete cara a la pared!!!!

- Pffff...

- A-ho-ra!!! Y guárdate los soplidos, que falta te van a hacer.

Se levantó, dando un pisotón, pero se fue directa a la pared, la punta de la nariz rozando la pared y las manos entrelazadas sobre la cabeza. Suspiré profundamente y le di otro trago a la cerveza, igual haberla hecho ir a trabajar sin ropa interior y con el culo aún resentido no había ayudado mucho a su concentración. Vale que la azotaina de la noche anterior había sido sólo a mano, pero larga muy larga. Cinco minutos más tarde la llamé.

- Ven aquí. 

Se acercó lentamente, mirando al suelo y se quedó justo delante de mis rodillas. 

- Mírame

Levantó la mirada fugazmente. 

- Vamos a ver si lo entiendo. Ayer te castigo, por esperar al último día de plazo después de tres semanas de promesas "mañana voy" y resulta que no así. 

- Ya te he dicho que ha sido un día raro...

- Un día raro lo podría entender, tres semanas no, y que yo sepa no te he pedido explicaciones, así que no me interrumpas. Cómo excusa no cuela, date la vuelta. 

Volvió a resoplar, pero se la dio dándome la espalda.

- Bájate el pantalón del pijama.

- Pffffff 

Un cachete resonó por todo el piso.

- Último soplido.

Sus dedos se metieron en la cintura del pantalón a cuadros del pijama y descendió hasta terminar enrollado en sus tobillos.

Me incorporé y empecé a pasar la yema de mis dedos por la suave piel de sus nalgas desnudas, había alguna pequeña marca, en forma de diminutos hematomas en su piel, piel reactiva a mis caricias erizándose. 

- Tráeme el cepillo oscuro.

Suspiró nada más oírlo, sabía la que le esperaba, el cepillo oscuro era lo que más temía y con razón. Ovalado, de buena madera densa, otra noche durmiendo boca abajo.

Empezó a caminar con el pantalón enrollado en los tobillos, la seguí con la mirada hasta que dejé de verla, entonces me senté en el centro del sofá y puse un cojín sobre mi regazo. Cuando la vi entrar llevaba el cepillo en su mano, estiré la mía para pedírselo, me lo dio, y le señalé el cojín con un dedo. Resignada a su suerte ganada a pulso, se colocó sobre mi regazo para recibir el castigo, el cojín aún elevaba un poco más sus nalgas. Dejé un momento el cepillo en el brazo del sofá. Y mientras volvía a acariciarle las nalgas, le soltaba un sermón.

- Está costumbre de dejarlo todo para el último momento, se tiene que acabar, por las buenas o por las malas y aplicada a todo.

Al terminar de hablar empezó otro concierto muy particular el de mi mano percutiendo contra su piel indefensa, concierto que duró lo justo y necesario para darle cierto color y calentar un poco la zona. Entonces cogí el temido cepillo, cuando notó la suave, dura y fría madera acariciar su piel se tensó. Unos golpecitos en la parte superior de los muslos.

- Más te vale que relajes el culo. Tu misma.

El sonido escandaloso pero cálido de la mano, fue sustituido por el sordo y frío sonido del cepillo, saltando de nalga a nalga, rítmicamente sin cambios de ritmo, ni intensidad, poco rato después ya había dibujado dos círculos rojos en cada nalga y me detuve un momento, mientras pasaba las cerdas del cepillo sobre la piel en llamas.

Cuando volví a empezar lo hice apuntando bien a aquellos círculos, cada golpe, los volvía blancos por un segundo, para después enrojecerse más, seguí a conciencia un rato más y cuando ya iba a terminar, una última tanda rápida y subida de intensidad, que la hicieron gemir.

Dejé el cepillo, en el brazo del sofá, no se el rato que estuvimos los dos en silencio, yo sólo observando cómo tenía el culo, le iba ser incómodo sentarse durante un par de días, en cambio la notaba especialmente relajada, rendida y entregada. Cuando desperté de aquel estado, le dije.

- Ponte cara a la pared de rodillas y piensa en ese refrán en francés, que dice "lo que no entra por la cabeza, entra por el culo".

Esperé que se levantase y a que se pusiera en el rincón de rodillas, cuando estuvo fui a buscar otra cerveza y me senté a tomármela sin quitarle ojo de encima. Me terminé la cerveza y fui al baño, cogí el aceite de coco de los masajes y mojé y escurrí una toalla pequeña con agua fría. 

- Levanta y ven.

Otra vez había puesto el cojín en mi regazo, se levantó, se acercó y se colocó sobre el cojín que cubría mi regazo. 

Nada más hacerlo empecé a resiguir con mis dedos el contorno de aquellos dos círculos púrpura en la piel de sus nalgas, suspiró mezcla de alivio y excitación, paré un momento para quitarle del todo el pantalón del pijama, le separé las piernas y toda ella se estremeció cuando puse la toalla húmeda y fresca sobre su piel hirviendo. Abrí el bote de aceite, me eché en las manos y empecé a masajearle los muslos. Entonces subí sus piernas al sofá, me eché más aceite y empecé a masajearle despacio los pies, empeine, planta y cada dedo, continué por las pantorrillas, sin prisa y fui subiendo por los muslos, hasta llegar a las ingles. 

En ese momento retiré la toalla que cubría sus nalgas y empecé muy suavemente a amasarlas con mucho aceite, un buen rato, seguí con toda una gama de caricias con los dedos y su piel empezó a hablar cuando un dedo subía y bajaba por el surco entre sus nalgas, entonces cogí el bote de aceite y dejé caer un chorro en la grieta de las nalgas, a ciegas guiándome solo por el tacto, empecé a jugar con la yema de un dedo el aceite y su piel, durante un buen rato estuve dibujando circuitos con mi dedo alrededor del pequeño agujero de tacto rugoso escondido entre sus nalgas, hice un poquito de presión y entró la primera falange, que dentro empezó a moverse también en círculos, hasta que un pequeño empujón más hizo que todo el dedo entrase en su culo. 

Cuando fui a visitar su sexo con la otra mano, no hizo falta coger aceite, empecé a usar dos dedos para masajearle los labios externos, momento en el que arqueó la espalda para invitarme a terminar la invasión, dos dedos entraron en su coño y empezaron a moverse suavemente presionando hacía el pubis, frotando esa pequeña zona rugosa de dentro de ella, en aquel momento su respiración se entrecortaba entre gemidos y empezó a mover las caderas, su excitación evidente me estimulaba a mover mis dedos más rápido, los gemidos eran más seguidos y fuertes, a punto de explotar, la hice esperar un poco bajando el ritmo varias veces, sin llegar a culminar, hasta que finalmente en una nueva embestida ya no paré hasta escucharla gritar y notar como sus músculos se contraían en un deliciosos orgasmo apretando todos mis dedos dentro de su cuerpo. 

Mientras volvía en sí seguí acariciándole el culo, hasta que se incorporó, mientras preparaba la cena, estuvo tumbada boca abajo en el sofá con la toalla húmeda sobre las nalgas. Sentarse a cenar no fue fácil, además le informé que el resto de la semana no usaría ropa interior y que cada día al llegar a casa, habría revisión de marcas. 




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