sábado, 14 de marzo de 2026

Bien educada




 







Habíamos bajado al centro a tomar algo, una tarde lluviosa de Sábado, cuando ya parece que va a llegar la primavera y hasta hacía frío.


Como siempre al llegar un ratito de vueltas buscando donde aparcar, por fin vi un sitio y aparqué, salimos del coche y llovía, me fui para buscar la máquina de sacar ticket y me dijo.


-¿Donde vas?

-A sacar ticket.

-Con la que está cayendo no va a venir nadie a comprobar anda tira.


Total que me convenció llovía bastante y lo dejé estar. Nos fuimos a tomar unas cañas tranquilamente, ella llevada un vestido con aires asiáticos, que le quedaba genial, tenía un especial atractivo aquella tarde. Unas cañitas y unas risas, entre juegos y muchas insinuaciones, hasta que decidimos volver a casa, como habíamos picado algo con las cañas, ni cenaríamos aquella noche.


Al salir ya no llovía y fuimos tranquilamente a por el coche, justo cuando llegábamos había un agente de estos de movilidad poniéndome una multa por no haber sacado el ticket de la zona de pago. Enseguida me dirigí a el con educación y con la excusa que habían sido solo 5 minutos etc, etc...pero de repente y ante mi sorpresa empezó a despotricar ella.


-Joder es que al final nos vais a cobrar hasta por respirar, cuando  hemos salido llovía a mares y de aquí a la máquina nos ponemos chorreando, seguro que tu estabas bien a resguardo en algún bar y ahora nos vas a multar.


El agente respondió


-Señorita, no me falte al respeto yo solo cumplo con mi trabajo

-Ya, ya pues cuando llovía no te vi


La miré en plan "cállate", pero ella siguió discutiendo con el agente, hasta que me cansé cogí el ticket para hacer la anulación, la cogí de la mano y tiré de ella camino de la máquina para pagar la anulación de denuncia, apenas habíamos caminado unos pasos y le dije subiendo el tono, de tal manera que el agente seguro escuchó la conversación.


-Se puede saber a que ha venido este numerito impertinente!!!! ya puedes ir preparando el culo que cuando lleguemos a casa te enteras.


Ya no dijé nada más, ni ella tampoco juntos de la mano fuimos a anular la denuncia a la máquina no la solté ni para poner las monedas. Con la denuncia anulada, volvimos al coche, nos cruzamos con el agente, al que dije.


-Buenas tardes.


Ella no dijo nada, pero si se ruborizó. Cuando nos metimos en el coche tampoco le dije nada solo la miré con mirada de enfado, arranqué y nos fuimos para casa, es más puse la radio para evitar conversaciones, un cuarto de hora de silencio y que pensara, porque había sido muy claro. Llegamos al parking de casa, metí el coche en la plaza y antes de salir al apagar la radio me dijo.


-Lo siento, pero  me ha dado mucha rabia.


La miré y solo le dije.


-Baja.


Nos bajamos y en cuanto la tuve a tiro, la volví a coger de la mano, con fuerza, dimos unos pasos hasta la puerta que da acceso al pasillo del ascensor y antes de abrirla me dijo.


-¿Estás enfadado?


Mi reacción fue refleja, allí mismo sin soltarla, le di un par de azotes bien fuertes.


-¿Responde esto tu pregunta?. De todas maneras si te quedan dudas ahora te las voy a resolver todas.


En el ascensor la solté y ella no pudo reprimir frotarse el culo mientras subía en cuanto se detuvo y se abrió la puerta la volvi a coger de la mano y para casa, nada más entrar y cerrar la puerta le dije.


-Ve a ponerte el camisón, mira que vas guapa, pero eso es ropa de mujer no de niña.


Se metió en la habitación y yo me fui al comedor, no entendía aquel comportamiento impertinente e irrespetuoso hacía un desconocido y si quería "jugar" lo había conseguido, pero igual el juego no le iba a gustar tanto como pensaba. Cuando apareció con el camisoncito, ya venía más suave sin tan siquiera atreverse a mirarme.


-¿Se puede saber a que se debe tu comportamiento de antes?

-Es que me ha dado mucha rabia y se me ha ido de las manos. ¿Me perdonas?

-Me has provocado vergüenza ajena, has sido irrespetuosa con alguien que te guste o no está trabajando, parecías una niña con una pataleta.

-Ya te he dicho que lo siento, que se me fue de las manos.

-No voy a tolerar que esto pase nunca más delante de mi y me voy a encargar de ello. Lo primero que vas a hacer es escribir una carta de disculpa a esa persona, así que ya puedes coger un papel y un boli y sentarte a escribir una disculpa como dios manda.


Se quedó quieta.


-¿Lo dices en serio?

-Me vas cara de bromear de ti depende si escribirla de pie o sentada, porque como tenga que repetírtelo te voy a poner el culo que no vas a poder sentarte.


La amenaza surgió efecto y eso si despacito, pero fue al armario cogió papel y boli, lo dejó en la mesa, entonces le dije.


-Antes de sentarte, bájate las braguitas, que no creo que te las vuelvas a poner lo que queda de noche.


Resopló.


-¿Te las tengo que bajar yo?


No hizo falta, se las bajó y se sentó el fria y dura silla, empezó a escribir algo, pero al poco me dijo.


-No se que poner.


Me levanté, cogí el papel, lo aparté y le puse uno nuevo.


-No te preocupes que ya dicto  yo.


Suspiró y empecé a dictar.


" Señor agente de movilidad:


Quiero pedirle disculpas por mi comportamiento del pasado sábado sobre las 21:30 en la calle de San Lázaro. Mi comportamiento fue totalmente impertinente e irrespetuoso impropio de una mujer de  mi edad y más propio de una adolescente malcriada y caprichosa. Mi pareja se va encargar de corregir ese comportamiento del todo inadecuado y recibiré un merecido castigo, en forma de azotaina en el culo en cuanto termine de escribir estas disculpas ya que mi comportamiento infantil merece un trato infantil.


Espero acepte mis disculpas.


Fdo: YCR"


Cuando terminó le di un sobre y le hice doblar el papel y ponerlo dentro. En cuanto lo hizo la cogí de la mano, la levanté y me la llevé para el sofá, me senté y sin decir nada, de un tirón a mis rodillas, nada mas ponerse, le levanté el camisón no había mucho que levantar porque era muy cortito, pero si me entruve a doblarlo, ahí me puse a acariciarle el culo desnudo y frio con toda la mano.


-Sinceramente ¿como crees que mereces el castigo?


Dijo algo tan flojito que no entendí.


-¿Como?

-Severo...

-Bueno veo que al menos algo has recapacitado.


Entonces empecé a azotarla con la mano, como la idea era de algo largo, vamos de que se acordara unos días empecé progresivo, lento y suave, calentando bien, mientras le iba recordando su comportamiento intolerable, cuando empezó a coger colorcito la piel, aumenté la intensidad y la velocidad de los azotes sin pausa de forma constante una incesante lluvia de palmadas sobre su piel desprotegida, en un determinado momento se le escapó una especie de queja y le dije:


-No pienso parar hasta que me duela la mano y pobre de ti que muevas.


Pero mi mano tiene también un límite de resistencia y llegó un momento que empezó a picarme, así que me detuve, tenía el culo como un tomate maduro, al rojo vivo.


-Ahora señorita maleducada, te vas a levantar y te vas a ir un rato a pensar en tu comportamiento al rincón, y quiero ver ese camisón bien arriba que se vea bien ese culo bien rojo. ¿Está claro?.


Se levantó y se fue hasta el rincón rechistando algo por el camino pero obediente, camisón levantado, manos detrás de la espalda sujetando y culo rojo bien expuesto. Aquel día me lo tomé con calma, por dos motivos el primero, que se sintiera castigada de verdad y el segundo que bajase algo el escozor del culo, porque ahí no acababa la cosa.   Lo cierto es que aguantó allí mirando a la pared un buen rato sin moverse, hasta que la llamé. La hice quedarse de pie frente a mi, la miré y le dije.


-El camisón levantado.


Sabía perfectamente que mostrarme la parte de delante le daba mucha vergüenza. Lo hizo.


-Te voy a hacer una pregunta muy clara y muy sencilla ¿Crees que es suficiente castigo, en relación a tu comportamiento de esta tarde?.


Silencio tenso, conté mentalmente hasta diez.


-Nena responde.

-Puffffffff no se...

-Bien, entonces ya decido yo.


Me había fijado en las zapatillas que llevaba, eran monas de estar por casa y tenían pinta de ser muy eficaces además usar su propia zapatilla para castigarla le daba un toque más infantil al castigo.


-Dame una de tus zapatillas.

-Pufff

-Nena.....


Sacó el pie izquierdo de la zapatilla, se agachó y me la dio, yo me levanté, puse mi pie encima de la mesilla, mi muslo quedaba como apoyo, la cogí de la mano , la estiré contra mi muslo y le dije.


-Ahora te inclinas un poco, sacas bien el culo aguantando el camisón levantado, para que te lo caliente bien con la zapatilla.


Esperé a que lo hiciera, cogí la zapatilla entonces y empecé a azotarle el culo con ella, sonaba de maravilla, aunque creo que era más ruido que nueces, pero como ya llevaba una buena a mano encima eso sumado a la posición bastante humillante, en la que tenía que estar de pie, con poco apoyo, aguantando el camisón levantado y ofreciendo el culo, la sensación de castigo en su cabeza debía ser importante y además aunque no parecía excesivamente dolorosa la zapatilla, a base de insistir seguro que el quemor iba en aumento.


Cuando decidí parar, tras un rato seguido a base de zapatilla lo tenía aun más rojo, dejé la zapatilla, quité la pierna, la cogi de los hombros y se abrazó a mi, no pude evitar al hacerlo, buscar con mis  manos sus muslos y subir por debajo del camisón que al soltarlo había caido acariciarle el culo que estaba ardiendo, ella puso su cabeza en mi hombro y de repente noté algo húmedo en mi hombro, estaba llorando como una niña, yo no dije nada, me limité a acariciarle el culo y dejar que todo saliera, no se el tiempo que estuvo, unos minutos, cuando ya se calmó, le cogí la cara, le sequé las lágrimas me miró y me dijo.


-¿Me perdonas?

-Si claro que si


Volvió a abrazarse a mi, ya sin lágrimas, hasta que la cogí de la mano, nos fuimos a buscar la crema y a la cama, la hice tumbarse boca abajo, le levanté el camisón y le quité las braguitas del todo, el puse crema por todo el culo y llevaba un rato acariciándoselo, cuando empecé a darle besitos suaves en sus nalgas sensibles, suspiró al notar mi barba áspera en su piel sensibilizada, los besos al principio eran por el centro de las nalgas, pero fueron bajando hasta la frontera entre nalgas y muslos, entonces le dije.


-Date la vuelta.


Lo hizo, me puse entre sus piernas y empecé a darle besos por la cara interna de los muslos de la rodillas y subiendo, hasta llegar a la ingle, ahí ya no pude resistir más y los besos fueron a su sexo húmedo y caliente, primero solo besitos muy suaves, después empecé a succionarle con los labios de mi boca sus otros labios, estirándolos con una suave succión, hice lo mismo con el clítoris, ahí ya empecé a ayudarme también de los dedos y todo se precipitó hasta terminar en un orgasmo largo e intenso.


La noche siguió con juegos, hasta caer rendidos.


Al día siguiente por la tarde volvimos a bajar a la ciudad, a la misma calle, con el mismo vestido, pero sin ropa interior aun tenía el culo marcado dimos  un par de vueltas a la calle, pero no estaba el agente del día anterior, así que le hice dejar la carta junto al buzón de la máquina.






















sábado, 7 de febrero de 2026

Por etapas.

 




 




- Te he dicho hasta las 3 máximo y no hay más que hablar.


- No me parece justo a esa hora está empezando y no soy una niña!!!!


- Nena, la última vez llegaste muy perjudicada y te avisé que cómo no te comportas cómo una adulta responsable, a partir de ahora habrían normas.


- Te prometo que no pasará más, pero no me hagas volver a las 3, que no tengo 16 años!!!!


- ¿Quieres quedarte en casa castigada sin salir?


- No...


- Pues no hay más que hablar 


Más o menos así fue la conversación por teléfono que tuvimos aquel sábado. Yo tenía guardia y salía a medianoche. Así que cuando llegase a casa ella ya no estaría. Fue una guardia pesada, sin mucho que hacer y esas son las peores. Me fui para casa al terminar, estaba cansado pero sin sueño, así que me estiré en el sofá y me puse la tele para que me hiciera compañía. En algún momento me quedé dormido y desperté en el sofá, me levanté con la intención de irme a la cama, pero la ver el reloj vi que eran las 3 y cuarto. Así que cogí el teléfono y la llamé hasta 4 veces, pero no me lo cogió, le puse un WhatsApp 


- Nena te dije a las 3


Tampoco tuve respuesta y ya eran las 4, no me lo pensé me adecenté un poco y fui a por el coche, sabía que frecuentaba un par de sitios y está vez se había ganado una buena. En el primer local no estaba y me fui para el segundo y en efecto allí estaba la mar de feliz y tranquila, entre risas y bailes con las amigas, aunque la risa se le cortó de golpe cuando me vio y el hice el gesto de ven. Se acercó a mí y entonces la cogí del brazo y la saqué fuera, con la música tan alta imposible hablar, fuera del local ya, nos fuimos un poco lejos y en el cobijo entre dos coches le di un par de azotes en el culo, fuertes.


- ¿No te dije que te quería en casa a las 3?


- Se me ha ido la hora!!!!


Le di un par de azotes más...


- Ya puedes ir a buscar el bolso y despedirte, te espero aquí y en casa te vas a enterar...


No dijo nada, entró en el local y los dos minutos volvía a salir, se acercó a mí la cogí del brazo y fuimos a buscar el coche, nos montamos y arranqué.


- He estado trabajando hasta las 12 y encima tengo que ir a buscarte, ya te digo ahora que vas a estar un tiempo largo sin salir...


Empezó a poner excusas , pero la corté en seco.


- Silencio!!! Más te vale estar calladita.


Ya no dijo nada más. Subimos a casa y nada más cerrar la puerta la cogí del brazo, llevaba un vestido muy corto, fuimos directos al sofá, me senté, la tumbé en mi regazo y empecé a azotarle el culo, por encima del vestido.


- Te comportas cómo una adolescente caprichosa y yo no estoy para caprichos, vas a aprender a obedecer y ser responsable o por las buenas o por las malas.


Durante un par de minutos estuve dándole en el culo, por encima del vestido. Al parar le levanté el vestido de un tirón.


- Debería darte vergüenza ¿Cuántas copas te has tomado?


- Dos....


- Eso encima mentirosa, si hueles a alcohol.


Y seguí zurrándole el culo ahora solo con la protección de las medias y las braguitas. 


- Te voy a poner el culo cómo un tomate desvergonzada..


Seguí otro buen rato. Al parar la hice levantarse. 


- Pon las manos sobre la cabeza.


Cuando las puso, le bajé las medias y las braguitas y al terminar la puse cara a la pared, con el vestido levantado. Ya tenía el culo bastante rojo. La dejé allí mientras me ponía el pijama y cuando fui a buscarla llevaba la alpargata en la mano. Sin decir nada la cogí del brazo y la llevé a zapatillazos en el culo hasta la habitación, está vez sín nada de protección, allí la puse otra vez en mis rodillas y empecé a darle una buena con la zapatilla, como a una niña traviesa. Era una zapatilla ligera, pero flexible y que debía picar, le di una buena tanda de azotes y al parar le volví a preguntar.


- ¿Cuántas copas te has bebido?


- Cuatro...


- Vaya, entonces no eran dos? Te voy a enseñar a mentirme!!!


Y le di otra buena tanda de zapatillazos, ahí se que tenía ya el culo cómo un tomate... paré porque la zurra era bastante ruidosa y a esas horas, podían escucharnos los vecinos. 


- Levanta


Se levantó.


- Pon las almohadas en el centro de la cama


Las puso...


Ve a desmaquillarte, te desnudas del todo y te tumbas boca abajo en la cama. Entre una y otra cosa ya empezaba a amanecer. 


Fui un momento a la cocina, a beber agua y después me fui para la habitación. Allí estaba tumbada boca abajo en la cama, con el culito cómo un tomate. Abrí el armario y cogí mi cinturón de cuero marrón, lo doblé y le dije.


- Señorita te voy a dar 25 con el cinturón, lo vas a contar y quiero ver el culo en alto en todo momento ¿Está claro? 


Los azotes con el control empezaron a caer, está vez lentos, haciendo que sintiera bien cada azote y escuchando como los contaba y se esforzaba en mantener el culito bien alto, para recibir el próximo. Le di los 25...al terminar guardé el cinturón y me senté en la cama, tenía el culo cómo un mapa y bien caliente, pasé mis dedos despacio por la piel castigada...y ya con voz más suave le dije.


- Vas a estar una buena temporada castigada sin salir, y está semana cada día, antes de irte a la cama, me copiarás 50 veces: " La libertad va asociada a la responsabilidad" .


Entonces me levanté, fui a buscar la cremita hidratante, me acosté a su lado y empecé a ponerle crema y a hablar de como iba a ser la disciplina a partir de ahora.








e puente unos días, con otra pareja, acabábamos de cenar y yo estaba apalancado en el sofá y la escuchaba dar vueltas por la casa, resoplando y murmullando, me estaba empezando a poner nervioso. 

- Nena!!! Quieres terminar de una vez!!! Que quiero irme pronto a la cama, que mañana madrugamos. 

Entonces apareció en el salón, se quedó de pie con los brazos cruzados, toda digna.

- Es que no entiendo porque tenemos que salir a las 6 y media, que nos levantaremos a las 5 , se supone estamos de vacaciones!!!

- ¿Otra vez con eso? ¿Te lo tengo que explicar otra vez? 

- Pues si, porque no lo entiendo!!!

Me puse serio.

- Pues es muy sencillo de entender, no conduces tú ¿Verdad? 

- Pero el hecho que no conduzca no debería...

- No me interrumpas cuando estoy hablando o te prometo que te vas a la cama con el culo ardiendo ¿Está claro?

Volvió a resoplar, pero se quedó callada.

- Si quieres salir más tarde, el próximo viaje te pones tú de acuerdo con Sergio, conducís vosotros y salimos a la hora que acordéis, pero cómo en este viaje quién se ha puesto de acuerdo he sido yo, salimos a las 6 y media y punto. Así que deja de hacer la cría, termina con la maleta de una puñetera vez y a la cama, que si a las 5 nos levantamos. 

Tema zanjado,se fue y ni me avisó cuando se metió en la cama.

El despertador sonó a las 5 en punto, me levanté y me metí en la ducha, una ducha rápida para despejar y me fui a poner una cafetera a la cocina, cuando estuvo , me servi un café, miré el reloj, eran las 5 y media y como no habia movimiento fui para la habitación. Allí estaba perreando, así que tire del edredón.

-Ya voy joder...vaya vacaciones.

Tal y como se levantó la cogí del brazo y le di un par de azotes en el culo.

- Se acabó la tontería,  en 10 minutos te quiero duchada y sentada en la cocina desayunando ¿Estamos?

Un par de sonoros azotes más por si acaso y salió disparada para meterse en el baño. 

Y si, un rato después estaba en la cocina desayunando, pero seguía protestando y eran ya las 6, el constante murmullo estaba acabando con mi paciencia, cogí el teléfono y llamé a Sergio.

- Buenos días Sergio, oye te importa si salimos media hora más tarde? Es que me he acordado que tengo que solucionar una cosa ahora.

- Vale , vale, no te preocupes, nos vemos a las 7.

- Gracias.

Al colgar se me quedó mirando extrañada

- ¿Y ese cambio? ¿Que tienes que solucionar? 

- A ti 

Ya no dije nada más, la cogí del brazo, la hice recorrer todo el pasillo a la fuerza, y nada más entrar en el salón, me senté en el sofá, de un tirón le bajé el pantalón del pijama hasta los tobillos y la eché sobre mi pierna izquierda, puse la derecha encima de las suyas y empecé a calentarle el culo con la mano.

- Al final lo has conseguido, y vas a viajar con el culo cómo un tomate y callada cómo una niña buena ¿Estamos? Y tienes suerte que vamos justos de tiempo, que si no, te lo pongo morado. 

Y la verdad es que me apliqué con ganas, la escandalera de palmadas se debía escuchar a aquellas horas por toda la escalera del edificio. Le estuve calentando el culo, hasta que empezó a dolerme la mano, entonces paré.

- Ve a vestirte y espabilando.

Al levantarse hizo el gesto de subirse el pantalón del pijama, pero se lo impedí de un manotazo. Yo también fui a terminar de vestirme, ya no hubo, un sólo reproche más, al revés tranquila y en silencio se vistió dejamos las maletas en la puerta y al poco sonó el interfono, eran Sergio y su pareja que nos esperaban ya.

La cogí del brazo y la llevé al salón, la puse contra la pared, le desabroché los vaqueros, se los bajé y después el tanga y le dije.

- Voy bajando, en diez minutos baja. Ya cojo yo tu maleta. Y eso hice, la dejé allí mirando a la pared 10 minutos, cuando apareció, se disculpó por el retraso y se metió en el coche, al ponernos en marcha, la miré por el retrovisor y sonreí.

Eran algo más de 4 horas de viaje a mitad más o menos hicimos una parada técnica para beber algo, ir al baño y cambiamos de conductor. 

Finalmente llegamos a destino, hicimos el check-in en el hotel y decidimos quedar para dentro de media hora en hall del hotel, para salir a comer algo y dar un paseo después.

Entramos en la habitación, por suerte nos habían dado las habitaciones enfrente y no al lado. 

Tampoco había tiempo de mucho, dejar las maletas, sacar lo que hubiera que sacar y ya casi sería la hora.

Ella se estiró unos minutos en la cama, mientras yo inspecciónaba la habitación. 

En un determinado momento, me fui para la cama y la hice levantarse a la vez que yo me sentaba a los pies de la cama. Cuando le hice poner las manos sobre la cabeza protestó.

- ¿Quieres ir a comer con el culo caliente también?

Entonces obedeció, le desabroché los vaqueros y le bajé el tanga.

- Date la vuelta.

Lo hizo y empecé a acariciarle el culo, que aún estaba rosado...

- ¿Es cómodo el coche de Sergio?

- Al principio no sabía como ponerme...

-Ya, ya...por eso estás así de mojada 

En ese momento mi dedo se paseaba por su rajita.

- Lástima que nos tengamos que ir...aunque tú vas a bajar 10 minutos más tarde, 10 minutos que vas a estar en el rincón

Le dije señalando una esquina entre la pared y el ventanal de la terraza.  Y esta va a ser la tónica del puente, cada vez que quedemos, antes tú vas a estar 10 minutos castigada cara a la pared con el culo al aire.

Y así fue todo el puente, cuando quedábamos para desayunar por las mañanas en el buffet o si después algún salimos a cenar o a tomar algo, después de vestirse, se iba 10 minutos al rincón, llegando tarde y ruborizada y por supuesto mojada.

Por desgracia lo bueno pasa rápido y tocaba volver, decidimos salir a media mañana, bajar primero a desayunar y después subir a la habitación recoger y ponernos en marcha y eso hicimos. Aquel día al bajar a desayunar no le hice hacer el rincón y bajamos juntos. Desayunamos y volvimos a subir. 

- ¿Lo tienes todo preparado?

Le pregunté

- Me falta recoger los potingues del baño y ya

- Pues venga, que así nos queda tiempo.

Mientras ella recogía lo del baño, yo abrí mi maleta, saque de ella una cuchara de madera y la puse sobre la cama y yo me senté en un silla que puse entre la cama y el balcón.

- ¿Y eso? ¿Que he hecho ahora?

- No es la pregunta correcta, la pregunta correcta sería, que hiciste. Así que coge la cuchara y dámela. Ahora.

Suspiró a la vez que cogía la cuchara, se acercó y me la dio. La dejé sobre mis piernas.

- Ya sabes que no soporto las pataletas y que si te portas cómo una niña , te voy a tratar cómo la niña impertinente que sacas de vez en cuándo. El Jueves, me quedé con las ganas porque no había tiempo, así que la vuelta la vas a hacer también con el culo rojo y caliente.

Llevaba un vestido por encima de las rodillas,medias y botas.

- Levántate el vestido.

A diferencia de la ida, no hubo protestas, ni quejas , obediente se levantó el vestido. Sosteniéndolo por encima de la cintura, mientras yo precedía a bajarle las medias y unas braguitas tipo brasileña de encaje negro. Cuando terminé el ritual, cogí la cuchara le indiqué que se colocara sobre mis rodillas, lo hizo, empecé a pasarle la cuchara por la piel desnuda y expuesta.

- Voy a asegurarme, que ninguna posición te sea cómoda en la vuelta.

La cuchara empezó a caer sobre su piel desnuda, ligera, pero muy precisa, me permitía cubrir cada centímetro de piel, pero insistiendo especialmente en la parte más baja y sensible de las nalgas, enseguida su culo, era un lienzo de círculos rojos solapados allí donde más habia insistido con la cuchara. Entonces le dije.

- Ábrete los cachetes del culo

Al escucharme si resopló, sabía que esa parte era especialmente dolorosa, pero lo hizo y se llevó unos cuantos azotes, en la parte oculta de las nalgas. Al terminar, la hice levantarse de nuevo, sujetando el vestido otra vez, le subí las braguitas y las medias, terminamos de recoger y bajamos juntos.

Todo el viaje de vuelta la estuve observando, dismulandamente, mientras el grupo comentábamos el viaje y la posibilidad de repetir en una proxima ocasión

A media tarde llegamos a casa. Nos despedimos, cargamos las maletas y nos fuimos a descansar que al otro día había que trabajar, nada más entrar ella dejó la maleta en el suelo y se dejó caer en la cama.

- Ponte el pijama y deshaz la maleta

- Pfffff déjame respirar un poco y podrías venir aquí conmigo, no veas el viaje que me has dado, igual te apetece comprobar...

La miré serio y el dije.

- Tienes 15 minutos, para deshacer la maleta y ponerte el pijama, te espero en el salón.

Allí la dejé

Un cuarto de hora más tarde, apareció con el pijama puesto.

- Ya está...contento

- Ven aquí

Se acercó.

- ¿Cuando te hago poner el pijama y te reclamo para hablar, que debes hacer cuando estás frente a mí?

Suspiró y no contestó pero actuó, despacio el pantalón del pijama acabó en sus tobillos, después siguieron las braguitas y colocó las manos sobre la cabeza.

- Así mucho mejor, date la vuelta.

Lo hizo y comprobé cómo las marcas rojo intenso de la zurra recibida al salir, se habían oscurecido algunas y desaparecido otras. Le mandé ponerse frente a mí de nuevo. E hice lo que me acababa de pedir, comprobar, mis dedos se pasearon entre sus labios, incluso dos de ellos entraron y salieron de su sexo empapado.

- No sé yo, si está reacción es buena para la disciplina...voy a cambiarme yo y deshacer mi maleta, tu mientras te vas cara a la pared, hasta que avise.

Con el pantalón del pijama y las braguitas por los tobillos caminó hasta "su" pared y allí se paró.


Yo fui a deshacer mi maleta, me quité la ropa y fui de vuelta al salón sólo con los bóxer. Me acerqué a ella por detrás, le dije que apoyará las manos en la pared a la vez que la cogía de la cintura para hacer que sacara bien el culo hacía atrás. Puesta en posición me quité los bóxer, paseé varias veces mi polla por su rajita, hasta que cogiéndola de la cintura entró en su coño empapado, y empecé a moverme cada vez más rápido entrando y saliendo de su sexo, chocando en casa embestida contra su culo recién castigado y así acabamos aquel puente de primavera.

sábado, 31 de enero de 2026

Disciplina y castigo

 



He encontrado este texto y me parecido muy interesante, así que lo comparto traducido 


"La gente suele usar la disciplina y el castigo indistintamente, pero en el mundo del kink no son lo mismo. Confundirlos puede socavar discretamente una dinámica que de otro modo prosperaría.


El castigo es reactivo.


La disciplina es intencional.


Esa diferencia importa.


El castigo existe porque algo salió mal. Se cruzó un límite, se ignoró un acuerdo, se descuidó una responsabilidad. Es correctivo, a veces emocional y a menudo intenso. Responde a la pregunta: ¿Qué pasa si no cumplo con lo acordado?


La disciplina, en cambio, existe incluso cuando todo marcha bien. Es mantenimiento, estructura y recordatorio. La disciplina responde a una pregunta completamente distinta: ¿Quiénes estamos practicando la convivencia?


La diferencia de mentalidad


El castigo tiene peso porque es episódico. No debe ser constante. Cuando se presenta con demasiada frecuencia, pierde su significado y se convierte en ruido.


La disciplina es continua. Es el marco en el que se asienta la relación. Reglas, rituales, expectativas, registros. La disciplina no se trata tanto de las malas acciones como de crecimiento, constancia y alineación.


El castigo dice: “Esto necesita corrección”.


La disciplina dice: “Así es como nos mantenemos orientados”.


Esa distinción aparece claramente cuando observamos los temperamentos sumisos.


Algunas personas son lo que yo llamo subs de fuego. Arden, son impulsivas y se dejan llevar por las emociones. Suelen buscar el castigo porque la intensidad las regula. Para ellas, el castigo descarga el exceso de energía.


Otros son subordinados al termostato. Se regulan mediante la estructura. Se nutren de la previsibilidad, la rutina y la corrección constante. Para ellos, la disciplina es fundamental. Mantiene el sistema calibrado.


Ninguno es mejor. Simplemente necesitan herramientas diferentes.


Dónde se superponen


La disciplina y el castigo se superponen, y así debe ser. La disciplina sin consecuencias se convierte en sugerencia. El castigo sin estructura se convierte en caos.


Una dinámica disciplinada aún incluye consecuencias por infracciones. La diferencia radica en que estas consecuencias son consensuadas, contextuales y con un propósito. Existen en un marco diseñado para el crecimiento, no para la reactividad.


El castigo suele sentirse más intenso porque conlleva una carga emocional. La disciplina tiende a sentirse más firme, incluso cuando resulta incómoda. Ambas pueden implicar elementos físicos, tareas mentales, restricción o esfuerzo. Lo que las diferencia no es la actividad en sí, sino el motivo que la impulsa.


Un conjunto de líneas asignadas refuerza la atención plena y la responsabilidad.


El tiempo en un rincón enseña quietud y reflexión.


El esfuerzo físico crea conciencia sobre el cuerpo y sus límites.


Ninguna de estas medidas constituye inherentemente un castigo o una disciplina. La intención determina cuáles son.


Dónde no deben superponerse


Los problemas surgen cuando el castigo se utiliza como mantenimiento o la disciplina se aplica con ira.


El castigo no debería convertirse en el principal mecanismo de funcionamiento de una dinámica. Si alguien necesita un castigo constante para sentirse conectado, algo más falta. La estructura, la comunicación o la claridad suelen requerir atención antes que la intensidad.


La disciplina nunca debe usarse para desahogar la frustración. Cuando se vuelve emocional, pierde su función estabilizadora y empieza a sentirse arbitraria o insegura.


El control sin cuidado no es disciplina.


La intensidad sin intención no es castigo.


Ambos pierden su valor cuando se aplican incorrectamente.


Por qué es importante esta distinción


En el mejor de los casos, la disciplina es un acuerdo sobre el crecimiento. Es la arquitectura silenciosa de una relación D/s. Mantiene a todos orientados cuando las emociones se disparan o la energía baja.


El castigo, bien empleado, es una herramienta precisa. Corrige, reinicia y, a veces, purifica el ambiente catárticamente.


Saber cuál estás usando y por qué es parte del intercambio de poder ético.


No todo necesita arreglo


No todo necesita mantenimiento.


Entender la diferencia es como puedes saber cuál es cuál."


sábado, 24 de enero de 2026

Azotes orgásmicos (Video)

 



Aunque el tema principal del blog, siempre fueron las azotainas disciplinarias, no podemos negar el erotismo inherente que hay dentro.

Una de las leyendas más extendida en el "mundillo" es la de si se pueden tener orgasmos con los azotes. Yo creo que en el juego disciplinario no, ni es el objetivo, pero en un juego más erótico y jugando con los ritmos y estimulaciones si, como demuestra el video que os comparto. Es un video editado y cortado por lo que podría haber truco, aún así hay que reconocer la habilidad del chico, en como juega con los ritmos e intensidades y también como estimula de forma muy sutil.

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