- Nena ahora salgo, voy al taller a que me cambien lo del aire acondicionado y ya de paso iré a lavarlo, que ya le toca. Tardaré cómo un par de horas así, vete preparando que hemos quedado a las 9...
- Vale!!!! En un ratito me pongo.
- Genial, así cuando llegue me doy una ducha rápida, me cambio y nos vamos.
Aquella noche habíamos quedado para ir a cenar con unos amigos. Todo salió rodado y en el tiempo previsto estaba en casa. Mi sorpresa fue encontrarmela estirada en el sofá con el pijama y con mala cara...
- ¿Que haces aún así?
- No me encuentro nada bien.
- ¿Que te pasa?
- Me duele la tripa y me noto como pesada.
- ¿ Has comido algo que te haya podido sentar mal?
- No...lo que me llevé al trabajo en el tupper..
- ¿Y que hacemos? No haces cara de salir hoy
- Ya...lo siento.
- No pasa nada, no tienes culpa, voy a llamar y a decirles que no te encuentras bien.
Llamé al grupo y les conté lo que pasaba, así que nos quedamos en casa. No cenó nada, pero a la hora de dormir se espabiló y tuve que mandarla a la cama a regañadientes.
El sábado me levanté antes y fui a poner café, medio adormilado al coger el paquete de café, algo me llamó la atención, faltaba algo que estaba seguro que había dejado allí. Poco después se levantó, ya recuperada.
Por la mañana estuvimos haciendo cosas de casa, comimos y nos echamos un rato, con la idea de bajar a la piscina más tarde.
- Me voy a poner el bikini
- Muy bien...
Yo ya llevaba puesto el bañador, me lo puse antes para estar cómodo.
- ¿Te cojo algo de beber?
Me dijo yendo hacia la cocina.
- Si, coge un par de cervecitas y ya que vas tráeme alguna chuche de tu sobrina, que tengo antojo...
Un instante después apareció con el capazo.
- ¿Bajamos?
- ¿Y la chuche?
- No me he acordado, va vamos caprichoso.
- Voy...
Me levanté y me fui para la cocina...
- Nena ¿Y las chuches?
- En su sitio, venga va vamos, que nos quedamos sin sol...
- Aquí no están, que raro, si las dejé en este armario.
- Pfff que pesadito eres...voy bajando, ya vendrás.
- Ven aquí un momento, por favor.
- ¿Que quieres ahora? !!!!
La miré muy serio.
- Tú te debes pensar que soy tonto ¿No?
Su cara cambió de golpe.
- ¿Dónde están las chuches? Y no te lo pregunto más
Ahí ya no tenía salida y no le quedó más remedio que confesar.
- ...me las comí ayer...
- Ahora lo entiendo todo, por eso te dolía la tripa...
- Te prometo que sólo iba a comerme un par...
- Ya...pero lo peor es que encima intentas escabullirte. En vez de contarlo desde el principio. A veces creo que eres más niña tú que tú sobrina. Así que ya puedes olvidarte de piscina.
- Pfffff fue sin querer!!!!
- Lo ves sigues comportándote cómo una niña, pues nada así voy a tener que tratarte. Deja el capazo en el salón y también tu teléfono encima de la mesa y después castigada a al habitación, sin poner la tele y ya te iré a buscar.
- Venga vaaaa...
La volví a mirar y suspiró se dió media vuelta y se fue pasillo para dentro. La escuché meterse en la habitación, fui a comprobar que había dejado el teléfono y fui a abrir la puerta de la habitación.
- Ve pensando en la que te espera, dentro de un rato y la puerta abierta.
Allí la tuve media hora más o menos hasta que fui, estaba tumbada boca arriba mirando el techo.
- Levanta.
Se levantó y me senté en el borde de la cama.
- Levántate el vestido
Llevaba un vestido de playa...
Resopló y le di un cachete en el muslo y al instante levantó el vestido. Y nada más hacerlo le bajé la braguita del bikini hasta los tobillos.
- ¿Te da vergüenza? Pues más debería darte comportarte como una niña .Ya sabes que pasa cuando te portas así ¿Verdad?
- Si...
- Pues dímelo.
- Que me castigas...
- Eso es que te castigo como una niña pequeña, y te caliento el culo ¿Verdad?
- Si...
- Pues eso va a pasar, pero antes ve a buscarme el termómetro
- ¿Por qué? !!!! No tengo fiebre!!!
La cogí le brazo y la puse en sobre mi pierna izquierda, puse la derecha encima de las suyas, le levanté el vestido y el di una ráfaga rápida y fuerte directa en el culo desnudo.
- Cuando te diga que hagas algo, obedece sin rechistar ¿Está claro? Así que ahora mismo te vas a levantar y me vas a traer el termómetro.
En ese momento quité mi pierna derecha de encima de las suyas, se levantó y salió de la habitación. Al poco volvió con el kit del termómetro.
- Déjalo en la mesita de noche.
Lo dejó. Saqué las almohadas y las puse en el centro de la cama.
- Venga túmbate con el vestido levantado y el culo bien levantado.
Lo hizo, mientras yo abría el estuche del termómetro y el botecito de lubricante, agité el termómetro y metí medio dentro del bote de lubricante. Al terminar me fui para ella con la mano izquierda le separé un poco los cachetes y despacio le metí el termómetro en el culito, hasta la mitad.
- Ahora te vas a estar quietecita .
Salí un momento de la habitación, y volví poco después con el paquete de toallitas húmedas. Le quité el termómetro, ni lo miré, lo limpié con una toallita y lo dejé en su estuche. Cogí otro toallita para limpiarle el lubricante del culo.
- Ahora quiero que te levantes y te quites el vestido.
Lo hizo, me volví a sentar en el borde de la cama y cogí otra toallita.
- Separa la piernas y las manos en la espalda.
Cuando lo hizo cogí otra toallita y se la pasé por el sexo.
- Ya veo que la vergüenza te moja...ya veremos cuando te ponga el culo como un tomate, traeme al zapatilla.
Volvió a suspirar, pero abrió el armario y cogió la zapatilla de los castigos, la que usaba cuando quería hacerla sentir niña. Me la dió, la dejé a un lado de la cama y la hice ponerse en mis rodillas. Al ponerse le acaricié un poco el culo, pero poco, enseguida cogí la zapatilla y me puse a la tarea de dejarle el culo al rojo vivo a base de zapatillazos.
- Así es cómo acaban las niñas que no tienen autocontrol e intentan tomarme el pelo, con el culo bien marcado .
Estuve un buen rato con el castigo, sólo hacía alguna pausa de vez en cuando para coger una toallita y pasársela entre las piernas , recordándole lo mojada que estaba.
Cuando ya empezaba a retorcerse paré. La hice levantarse y la llevé del brazo hasta el salón, allí la hice ponerse de rodillas a mirar la pared.
- Ni se te ocurra moverte, aquí te espero sentado en el sofá y cuando te levantes que sea para pedir perdón por ti actitud.
Me senté en el sofá a esperar...un rato después se levantó y se acercó despacio y mirando al suelo.
- ¿Tienes algo que decir?
Tragó saliva y espero un instante.
- Siento mucho haberme comido todas las chuches ayer y que me sentaran mal, siento mucho que por mí culpa no pudiéramos ir a la cena y siento haberme portado como una niña y no habértelo contado...
-Está bien, espero que no se vuelva a repetir, porque si se repite, te haré ir a la farmacia a comprar algo que no te va a gustar...
La cogí de la mano y la senté en mi regazo, durante un rato se abrazó a mi, hasta que le separé las piernas y empecé a jugar con su rajita, con mis dedos....




