sábado, 7 de febrero de 2026

Por etapas.

 




 




- Te he dicho hasta las 3 máximo y no hay más que hablar.


- No me parece justo a esa hora está empezando y no soy una niña!!!!


- Nena, la última vez llegaste muy perjudicada y te avisé que cómo no te comportas cómo una adulta responsable, a partir de ahora habrían normas.


- Te prometo que no pasará más, pero no me hagas volver a las 3, que no tengo 16 años!!!!


- ¿Quieres quedarte en casa castigada sin salir?


- No...


- Pues no hay más que hablar 


Más o menos así fue la conversación por teléfono que tuvimos aquel sábado. Yo tenía guardia y salía a medianoche. Así que cuando llegase a casa ella ya no estaría. Fue una guardia pesada, sin mucho que hacer y esas son las peores. Me fui para casa al terminar, estaba cansado pero sin sueño, así que me estiré en el sofá y me puse la tele para que me hiciera compañía. En algún momento me quedé dormido y desperté en el sofá, me levanté con la intención de irme a la cama, pero la ver el reloj vi que eran las 3 y cuarto. Así que cogí el teléfono y la llamé hasta 4 veces, pero no me lo cogió, le puse un WhatsApp 


- Nena te dije a las 3


Tampoco tuve respuesta y ya eran las 4, no me lo pensé me adecenté un poco y fui a por el coche, sabía que frecuentaba un par de sitios y está vez se había ganado una buena. En el primer local no estaba y me fui para el segundo y en efecto allí estaba la mar de feliz y tranquila, entre risas y bailes con las amigas, aunque la risa se le cortó de golpe cuando me vio y el hice el gesto de ven. Se acercó a mí y entonces la cogí del brazo y la saqué fuera, con la música tan alta imposible hablar, fuera del local ya, nos fuimos un poco lejos y en el cobijo entre dos coches le di un par de azotes en el culo, fuertes.


- ¿No te dije que te quería en casa a las 3?


- Se me ha ido la hora!!!!


Le di un par de azotes más...


- Ya puedes ir a buscar el bolso y despedirte, te espero aquí y en casa te vas a enterar...


No dijo nada, entró en el local y los dos minutos volvía a salir, se acercó a mí la cogí del brazo y fuimos a buscar el coche, nos montamos y arranqué.


- He estado trabajando hasta las 12 y encima tengo que ir a buscarte, ya te digo ahora que vas a estar un tiempo largo sin salir...


Empezó a poner excusas , pero la corté en seco.


- Silencio!!! Más te vale estar calladita.


Ya no dijo nada más. Subimos a casa y nada más cerrar la puerta la cogí del brazo, llevaba un vestido muy corto, fuimos directos al sofá, me senté, la tumbé en mi regazo y empecé a azotarle el culo, por encima del vestido.


- Te comportas cómo una adolescente caprichosa y yo no estoy para caprichos, vas a aprender a obedecer y ser responsable o por las buenas o por las malas.


Durante un par de minutos estuve dándole en el culo, por encima del vestido. Al parar le levanté el vestido de un tirón.


- Debería darte vergüenza ¿Cuántas copas te has tomado?


- Dos....


- Eso encima mentirosa, si hueles a alcohol.


Y seguí zurrándole el culo ahora solo con la protección de las medias y las braguitas. 


- Te voy a poner el culo cómo un tomate desvergonzada..


Seguí otro buen rato. Al parar la hice levantarse. 


- Pon las manos sobre la cabeza.


Cuando las puso, le bajé las medias y las braguitas y al terminar la puse cara a la pared, con el vestido levantado. Ya tenía el culo bastante rojo. La dejé allí mientras me ponía el pijama y cuando fui a buscarla llevaba la alpargata en la mano. Sin decir nada la cogí del brazo y la llevé a zapatillazos en el culo hasta la habitación, está vez sín nada de protección, allí la puse otra vez en mis rodillas y empecé a darle una buena con la zapatilla, como a una niña traviesa. Era una zapatilla ligera, pero flexible y que debía picar, le di una buena tanda de azotes y al parar le volví a preguntar.


- ¿Cuántas copas te has bebido?


- Cuatro...


- Vaya, entonces no eran dos? Te voy a enseñar a mentirme!!!


Y le di otra buena tanda de zapatillazos, ahí se que tenía ya el culo cómo un tomate... paré porque la zurra era bastante ruidosa y a esas horas, podían escucharnos los vecinos. 


- Levanta


Se levantó.


- Pon las almohadas en el centro de la cama


Las puso...


Ve a desmaquillarte, te desnudas del todo y te tumbas boca abajo en la cama. Entre una y otra cosa ya empezaba a amanecer. 


Fui un momento a la cocina, a beber agua y después me fui para la habitación. Allí estaba tumbada boca abajo en la cama, con el culito cómo un tomate. Abrí el armario y cogí mi cinturón de cuero marrón, lo doblé y le dije.


- Señorita te voy a dar 25 con el cinturón, lo vas a contar y quiero ver el culo en alto en todo momento ¿Está claro? 


Los azotes con el control empezaron a caer, está vez lentos, haciendo que sintiera bien cada azote y escuchando como los contaba y se esforzaba en mantener el culito bien alto, para recibir el próximo. Le di los 25...al terminar guardé el cinturón y me senté en la cama, tenía el culo cómo un mapa y bien caliente, pasé mis dedos despacio por la piel castigada...y ya con voz más suave le dije.


- Vas a estar una buena temporada castigada sin salir, y está semana cada día, antes de irte a la cama, me copiarás 50 veces: " La libertad va asociada a la responsabilidad" .


Entonces me levanté, fui a buscar la cremita hidratante, me acosté a su lado y empecé a ponerle crema y a hablar de como iba a ser la disciplina a partir de ahora.








e puente unos días, con otra pareja, acabábamos de cenar y yo estaba apalancado en el sofá y la escuchaba dar vueltas por la casa, resoplando y murmullando, me estaba empezando a poner nervioso. 

- Nena!!! Quieres terminar de una vez!!! Que quiero irme pronto a la cama, que mañana madrugamos. 

Entonces apareció en el salón, se quedó de pie con los brazos cruzados, toda digna.

- Es que no entiendo porque tenemos que salir a las 6 y media, que nos levantaremos a las 5 , se supone estamos de vacaciones!!!

- ¿Otra vez con eso? ¿Te lo tengo que explicar otra vez? 

- Pues si, porque no lo entiendo!!!

Me puse serio.

- Pues es muy sencillo de entender, no conduces tú ¿Verdad? 

- Pero el hecho que no conduzca no debería...

- No me interrumpas cuando estoy hablando o te prometo que te vas a la cama con el culo ardiendo ¿Está claro?

Volvió a resoplar, pero se quedó callada.

- Si quieres salir más tarde, el próximo viaje te pones tú de acuerdo con Sergio, conducís vosotros y salimos a la hora que acordéis, pero cómo en este viaje quién se ha puesto de acuerdo he sido yo, salimos a las 6 y media y punto. Así que deja de hacer la cría, termina con la maleta de una puñetera vez y a la cama, que si a las 5 nos levantamos. 

Tema zanjado,se fue y ni me avisó cuando se metió en la cama.

El despertador sonó a las 5 en punto, me levanté y me metí en la ducha, una ducha rápida para despejar y me fui a poner una cafetera a la cocina, cuando estuvo , me servi un café, miré el reloj, eran las 5 y media y como no habia movimiento fui para la habitación. Allí estaba perreando, así que tire del edredón.

-Ya voy joder...vaya vacaciones.

Tal y como se levantó la cogí del brazo y le di un par de azotes en el culo.

- Se acabó la tontería,  en 10 minutos te quiero duchada y sentada en la cocina desayunando ¿Estamos?

Un par de sonoros azotes más por si acaso y salió disparada para meterse en el baño. 

Y si, un rato después estaba en la cocina desayunando, pero seguía protestando y eran ya las 6, el constante murmullo estaba acabando con mi paciencia, cogí el teléfono y llamé a Sergio.

- Buenos días Sergio, oye te importa si salimos media hora más tarde? Es que me he acordado que tengo que solucionar una cosa ahora.

- Vale , vale, no te preocupes, nos vemos a las 7.

- Gracias.

Al colgar se me quedó mirando extrañada

- ¿Y ese cambio? ¿Que tienes que solucionar? 

- A ti 

Ya no dije nada más, la cogí del brazo, la hice recorrer todo el pasillo a la fuerza, y nada más entrar en el salón, me senté en el sofá, de un tirón le bajé el pantalón del pijama hasta los tobillos y la eché sobre mi pierna izquierda, puse la derecha encima de las suyas y empecé a calentarle el culo con la mano.

- Al final lo has conseguido, y vas a viajar con el culo cómo un tomate y callada cómo una niña buena ¿Estamos? Y tienes suerte que vamos justos de tiempo, que si no, te lo pongo morado. 

Y la verdad es que me apliqué con ganas, la escandalera de palmadas se debía escuchar a aquellas horas por toda la escalera del edificio. Le estuve calentando el culo, hasta que empezó a dolerme la mano, entonces paré.

- Ve a vestirte y espabilando.

Al levantarse hizo el gesto de subirse el pantalón del pijama, pero se lo impedí de un manotazo. Yo también fui a terminar de vestirme, ya no hubo, un sólo reproche más, al revés tranquila y en silencio se vistió dejamos las maletas en la puerta y al poco sonó el interfono, eran Sergio y su pareja que nos esperaban ya.

La cogí del brazo y la llevé al salón, la puse contra la pared, le desabroché los vaqueros, se los bajé y después el tanga y le dije.

- Voy bajando, en diez minutos baja. Ya cojo yo tu maleta. Y eso hice, la dejé allí mirando a la pared 10 minutos, cuando apareció, se disculpó por el retraso y se metió en el coche, al ponernos en marcha, la miré por el retrovisor y sonreí.

Eran algo más de 4 horas de viaje a mitad más o menos hicimos una parada técnica para beber algo, ir al baño y cambiamos de conductor. 

Finalmente llegamos a destino, hicimos el check-in en el hotel y decidimos quedar para dentro de media hora en hall del hotel, para salir a comer algo y dar un paseo después.

Entramos en la habitación, por suerte nos habían dado las habitaciones enfrente y no al lado. 

Tampoco había tiempo de mucho, dejar las maletas, sacar lo que hubiera que sacar y ya casi sería la hora.

Ella se estiró unos minutos en la cama, mientras yo inspecciónaba la habitación. 

En un determinado momento, me fui para la cama y la hice levantarse a la vez que yo me sentaba a los pies de la cama. Cuando le hice poner las manos sobre la cabeza protestó.

- ¿Quieres ir a comer con el culo caliente también?

Entonces obedeció, le desabroché los vaqueros y le bajé el tanga.

- Date la vuelta.

Lo hizo y empecé a acariciarle el culo, que aún estaba rosado...

- ¿Es cómodo el coche de Sergio?

- Al principio no sabía como ponerme...

-Ya, ya...por eso estás así de mojada 

En ese momento mi dedo se paseaba por su rajita.

- Lástima que nos tengamos que ir...aunque tú vas a bajar 10 minutos más tarde, 10 minutos que vas a estar en el rincón

Le dije señalando una esquina entre la pared y el ventanal de la terraza.  Y esta va a ser la tónica del puente, cada vez que quedemos, antes tú vas a estar 10 minutos castigada cara a la pared con el culo al aire.

Y así fue todo el puente, cuando quedábamos para desayunar por las mañanas en el buffet o si después algún salimos a cenar o a tomar algo, después de vestirse, se iba 10 minutos al rincón, llegando tarde y ruborizada y por supuesto mojada.

Por desgracia lo bueno pasa rápido y tocaba volver, decidimos salir a media mañana, bajar primero a desayunar y después subir a la habitación recoger y ponernos en marcha y eso hicimos. Aquel día al bajar a desayunar no le hice hacer el rincón y bajamos juntos. Desayunamos y volvimos a subir. 

- ¿Lo tienes todo preparado?

Le pregunté

- Me falta recoger los potingues del baño y ya

- Pues venga, que así nos queda tiempo.

Mientras ella recogía lo del baño, yo abrí mi maleta, saque de ella una cuchara de madera y la puse sobre la cama y yo me senté en un silla que puse entre la cama y el balcón.

- ¿Y eso? ¿Que he hecho ahora?

- No es la pregunta correcta, la pregunta correcta sería, que hiciste. Así que coge la cuchara y dámela. Ahora.

Suspiró a la vez que cogía la cuchara, se acercó y me la dio. La dejé sobre mis piernas.

- Ya sabes que no soporto las pataletas y que si te portas cómo una niña , te voy a tratar cómo la niña impertinente que sacas de vez en cuándo. El Jueves, me quedé con las ganas porque no había tiempo, así que la vuelta la vas a hacer también con el culo rojo y caliente.

Llevaba un vestido por encima de las rodillas,medias y botas.

- Levántate el vestido.

A diferencia de la ida, no hubo protestas, ni quejas , obediente se levantó el vestido. Sosteniéndolo por encima de la cintura, mientras yo precedía a bajarle las medias y unas braguitas tipo brasileña de encaje negro. Cuando terminé el ritual, cogí la cuchara le indiqué que se colocara sobre mis rodillas, lo hizo, empecé a pasarle la cuchara por la piel desnuda y expuesta.

- Voy a asegurarme, que ninguna posición te sea cómoda en la vuelta.

La cuchara empezó a caer sobre su piel desnuda, ligera, pero muy precisa, me permitía cubrir cada centímetro de piel, pero insistiendo especialmente en la parte más baja y sensible de las nalgas, enseguida su culo, era un lienzo de círculos rojos solapados allí donde más habia insistido con la cuchara. Entonces le dije.

- Ábrete los cachetes del culo

Al escucharme si resopló, sabía que esa parte era especialmente dolorosa, pero lo hizo y se llevó unos cuantos azotes, en la parte oculta de las nalgas. Al terminar, la hice levantarse de nuevo, sujetando el vestido otra vez, le subí las braguitas y las medias, terminamos de recoger y bajamos juntos.

Todo el viaje de vuelta la estuve observando, dismulandamente, mientras el grupo comentábamos el viaje y la posibilidad de repetir en una proxima ocasión

A media tarde llegamos a casa. Nos despedimos, cargamos las maletas y nos fuimos a descansar que al otro día había que trabajar, nada más entrar ella dejó la maleta en el suelo y se dejó caer en la cama.

- Ponte el pijama y deshaz la maleta

- Pfffff déjame respirar un poco y podrías venir aquí conmigo, no veas el viaje que me has dado, igual te apetece comprobar...

La miré serio y el dije.

- Tienes 15 minutos, para deshacer la maleta y ponerte el pijama, te espero en el salón.

Allí la dejé

Un cuarto de hora más tarde, apareció con el pijama puesto.

- Ya está...contento

- Ven aquí

Se acercó.

- ¿Cuando te hago poner el pijama y te reclamo para hablar, que debes hacer cuando estás frente a mí?

Suspiró y no contestó pero actuó, despacio el pantalón del pijama acabó en sus tobillos, después siguieron las braguitas y colocó las manos sobre la cabeza.

- Así mucho mejor, date la vuelta.

Lo hizo y comprobé cómo las marcas rojo intenso de la zurra recibida al salir, se habían oscurecido algunas y desaparecido otras. Le mandé ponerse frente a mí de nuevo. E hice lo que me acababa de pedir, comprobar, mis dedos se pasearon entre sus labios, incluso dos de ellos entraron y salieron de su sexo empapado.

- No sé yo, si está reacción es buena para la disciplina...voy a cambiarme yo y deshacer mi maleta, tu mientras te vas cara a la pared, hasta que avise.

Con el pantalón del pijama y las braguitas por los tobillos caminó hasta "su" pared y allí se paró.


Yo fui a deshacer mi maleta, me quité la ropa y fui de vuelta al salón sólo con los bóxer. Me acerqué a ella por detrás, le dije que apoyará las manos en la pared a la vez que la cogía de la cintura para hacer que sacara bien el culo hacía atrás. Puesta en posición me quité los bóxer, paseé varias veces mi polla por su rajita, hasta que cogiéndola de la cintura entró en su coño empapado, y empecé a moverme cada vez más rápido entrando y saliendo de su sexo, chocando en casa embestida contra su culo recién castigado y así acabamos aquel puente de primavera.

sábado, 31 de enero de 2026

Disciplina y castigo

 



He encontrado este texto y me parecido muy interesante, así que lo comparto traducido 


"La gente suele usar la disciplina y el castigo indistintamente, pero en el mundo del kink no son lo mismo. Confundirlos puede socavar discretamente una dinámica que de otro modo prosperaría.


El castigo es reactivo.


La disciplina es intencional.


Esa diferencia importa.


El castigo existe porque algo salió mal. Se cruzó un límite, se ignoró un acuerdo, se descuidó una responsabilidad. Es correctivo, a veces emocional y a menudo intenso. Responde a la pregunta: ¿Qué pasa si no cumplo con lo acordado?


La disciplina, en cambio, existe incluso cuando todo marcha bien. Es mantenimiento, estructura y recordatorio. La disciplina responde a una pregunta completamente distinta: ¿Quiénes estamos practicando la convivencia?


La diferencia de mentalidad


El castigo tiene peso porque es episódico. No debe ser constante. Cuando se presenta con demasiada frecuencia, pierde su significado y se convierte en ruido.


La disciplina es continua. Es el marco en el que se asienta la relación. Reglas, rituales, expectativas, registros. La disciplina no se trata tanto de las malas acciones como de crecimiento, constancia y alineación.


El castigo dice: “Esto necesita corrección”.


La disciplina dice: “Así es como nos mantenemos orientados”.


Esa distinción aparece claramente cuando observamos los temperamentos sumisos.


Algunas personas son lo que yo llamo subs de fuego. Arden, son impulsivas y se dejan llevar por las emociones. Suelen buscar el castigo porque la intensidad las regula. Para ellas, el castigo descarga el exceso de energía.


Otros son subordinados al termostato. Se regulan mediante la estructura. Se nutren de la previsibilidad, la rutina y la corrección constante. Para ellos, la disciplina es fundamental. Mantiene el sistema calibrado.


Ninguno es mejor. Simplemente necesitan herramientas diferentes.


Dónde se superponen


La disciplina y el castigo se superponen, y así debe ser. La disciplina sin consecuencias se convierte en sugerencia. El castigo sin estructura se convierte en caos.


Una dinámica disciplinada aún incluye consecuencias por infracciones. La diferencia radica en que estas consecuencias son consensuadas, contextuales y con un propósito. Existen en un marco diseñado para el crecimiento, no para la reactividad.


El castigo suele sentirse más intenso porque conlleva una carga emocional. La disciplina tiende a sentirse más firme, incluso cuando resulta incómoda. Ambas pueden implicar elementos físicos, tareas mentales, restricción o esfuerzo. Lo que las diferencia no es la actividad en sí, sino el motivo que la impulsa.


Un conjunto de líneas asignadas refuerza la atención plena y la responsabilidad.


El tiempo en un rincón enseña quietud y reflexión.


El esfuerzo físico crea conciencia sobre el cuerpo y sus límites.


Ninguna de estas medidas constituye inherentemente un castigo o una disciplina. La intención determina cuáles son.


Dónde no deben superponerse


Los problemas surgen cuando el castigo se utiliza como mantenimiento o la disciplina se aplica con ira.


El castigo no debería convertirse en el principal mecanismo de funcionamiento de una dinámica. Si alguien necesita un castigo constante para sentirse conectado, algo más falta. La estructura, la comunicación o la claridad suelen requerir atención antes que la intensidad.


La disciplina nunca debe usarse para desahogar la frustración. Cuando se vuelve emocional, pierde su función estabilizadora y empieza a sentirse arbitraria o insegura.


El control sin cuidado no es disciplina.


La intensidad sin intención no es castigo.


Ambos pierden su valor cuando se aplican incorrectamente.


Por qué es importante esta distinción


En el mejor de los casos, la disciplina es un acuerdo sobre el crecimiento. Es la arquitectura silenciosa de una relación D/s. Mantiene a todos orientados cuando las emociones se disparan o la energía baja.


El castigo, bien empleado, es una herramienta precisa. Corrige, reinicia y, a veces, purifica el ambiente catárticamente.


Saber cuál estás usando y por qué es parte del intercambio de poder ético.


No todo necesita arreglo


No todo necesita mantenimiento.


Entender la diferencia es como puedes saber cuál es cuál."


sábado, 24 de enero de 2026

Azotes orgásmicos (Video)

 



Aunque el tema principal del blog, siempre fueron las azotainas disciplinarias, no podemos negar el erotismo inherente que hay dentro.

Una de las leyendas más extendida en el "mundillo" es la de si se pueden tener orgasmos con los azotes. Yo creo que en el juego disciplinario no, ni es el objetivo, pero en un juego más erótico y jugando con los ritmos y estimulaciones si, como demuestra el video que os comparto. Es un video editado y cortado por lo que podría haber truco, aún así hay que reconocer la habilidad del chico, en como juega con los ritmos e intensidades y también como estimula de forma muy sutil.

sábado, 17 de enero de 2026

Reincidencia.

 




Llegué a casa a la hora de costumbre, sabía que ella no estaría, desde que nos mudamos, su vida social había cambiado y para bien, de hecho me hacía feliz que tuviera vida social, comparada con la vida casi ermitaña de antes, soy de los que piensan que las relaciones necesitan sus espacios independientes y no todo se tiene que hacer en conjunto. Así que sabía que aquella tarde había quedado con unas amigas. Yo me disponía también a mi momento de paz, dejé mis cosas y fui a prepararme para darme una ducha. 

En ello estaba cuando me vino un extraño olor a requemado, que no sabía de donde salía, cuando entré en el baño el olor se hizo penetrante y enseguida descubrí el motivo, la plancha del pelo estaba enchufada, rápidamente la desenchufé y abrí para ventilar. 

Conté hasta 100 o incluso un poco más y cogí el teléfono, para ponerle un mensaje.

- Te has dejado la plancha del pelo enchufada....otra vez.

Tardó unos cinco minutos en contestar.

- Pffff joder, que cabeza.

- ¿Puedes hablar ahora?

- ¿ Para qué? Ya sé lo que me vas a decir.

- No te he preguntado eso 

- No, no puedo.

- Vale, pues en una hora te quiero en casa.

- Joder Santi...

- Si a las 7 y media en punto no estás aquí, te voy a buscar tu misma.

Y cerré la conversación. 

Un descuido lo puedo entender, pero no era la primera vez, ni la segunda que pasaba lo mismo y el peligro era importante, si la plancha hubiera estado tocando una toalla o cualquier otra cosa inflamable, seguramente estaríamos hablando de una catástrofe. 

Total que me senté a esperar sin ducha y bastante molesto, pendiente del reloj. 

Cuando escuché abrirse la cerradura, era la hora que le había dicho, entró cautelosa y suave. 

- Hola 

- Hola 

- No me mires así...ha sido un descuido con las prisas...

- ¿Cómo te miro?

- Cómo si hubiera matado a alguien...

- Vamos por partes nena ¿Que prisa tenías?

- Joder, tú nunca tienes un despiste, eres perfecto.

- No sigas por eso camino, créeme no te conviene.

- Es que no soporto esa cara de reproche 

- Si te parece te aplaudo. Imagina que por lo que sea yo también vuelvo más tarde o imagina que simplemente la plancha empieza a arder.

- ¿Y que quieres que haga? Ya sé que la hubiera podido liar gorda, pero no ha pasado nada. 

- Exacto no ha pasado nada, pero podría pasar y cuanto más veces juegas, más posibilidades.

- No te preocupes, que no pasará más.

- Eso me dijiste la última vez y la anterior...

- Pfffff ya veo que no se te va a pasar el enfado.

- No estoy enfadado 

- No, que va 

- Pues no, lo que no quiero es que se vuelva a repetir.

- Te lo estoy diciendo y no me escuchas.

- Señorita ( nombre y apellidos completos) tienes razón no te escucho, ya que sólo dices excusas baratas y promesas que luego no se cumplen y a la vista está, la última vez te dije que sería la última sin consecuencias y así va a ser, ahora necesito darme una ducha, ya que antes no he podido, por el olor a pollo quemado que hacía todo el baño, y tú mientras te vas a ir a mirar un rato la pared y pensar en lo que te podía haber costado tu "descuido" cíclico y en lo que te va a costar ¿Está claro?

- Pffff me gustaría ponerme cómoda

- Ya tendrás tiempo, quítate la chaqueta y cara a la pared mientras me ducho, no voy a repetirlo. 

Se cruzó de brazos y no se movió.

- Cuento hasta tres...

No me hizo ni caso y ya terminó con mi paciencia, me levanté la cogí del brazo, me senté en el sofá y directa a mis rodillas. Nada más caer en ellas empecé a azotarla con ganas, por encima de los vaqueros que llevaba.

- No has querido por las buenas, muy bien, pues será por las malas. 

Le agarré los vaqueros por el cinturón y estiré hacia arriba para ceñirlos aún más, mientras seguía azotando la con ganas, durante un buen rato hasta que empezó a molestarme la mano. 

- Levanta.

Lo hizo.

- Voy a preparame la ropa para ducharme, si cuando vuelva no estás cara a la pared, te vas a pasar el fin de semana sin poder sentarte. Tu misma. 

Me fui a la habitación, me preparé la ropa y antes de meterme en el baño pasé por el comedor. Allí estaba pegada a la pared, con las manos sobre la cabeza. 

- Señorita ( nombre y apellidos completos) quiero ver ese culo expuesto ahora.

Empezó con una serie de todo tipo de quejas, gruñidos y soplidos.

- He dicho a-ho-ra!!!!.

Entonces empezó a desabrocharse los vaqueros y haciendo cierto contorsionismo descendieron a medio muslo. 

- El tanga también.

Otro soplido, pero también descendió. Tenía ya el culo bastante sonrosado a pesar de la protección de los vaqueros.

- Ni se te ocurra moverte y piensa. 

Me metí en el baño y me di una ducha larga, me sequé me vestí y fui de vuelta al comedor, allí estaba. Cogí una silla y la puse en el espacio entre la tele y el sofá, me senté y la llamé. El momento de girarse es siempre crítico, con la ropa a medio muslo y de frente no hay espacio para la intimidad y la sensación de vulnerabilidad es muy fuerte. 

Y así estaba, esa cabecita despistada, plantada frente a mí con toda la ropa pero más desnuda que sin ella. Y la mirada baja la delataba.

- Señorita (nombres y apellidos completos) has tenido un buen rato para pensar, así que mírame y respóndeme ¿ Que te has ganado hoy?

Se puso roja al instante, cogió aire profundamente cómo quien quiere coger fuerzas.

- Un castigo...supongo.

- Un castigo y muy merecido, no sólo por el "descuido" reincidente, además por tu actitud ¿ Y cuál va a ser el castigo?

Su cara aún se puso más roja...

- Pfffffff...

- ¿Cuál va a ser señorita?

- Una azotaina

- ¿ Y cuál es el motivo por el cual te voy a castigar cómo a una niña traviesa?

- Porqué me dejé la plancha del pelo encendida...

- ¿Sólo por eso?

Volvió a suspirar y se quedó en silencio.

- Nena ¿Sólo por eso?

- Supongo que también, por mi actitud 

- Supones bien y casi es más por eso, si en vez de desafiarme a sabiendas hubieras aceptado tu error, quien sabe, pero no, ese orgullo y tu culo no son amigos, ve a buscar el cepillo "baby"

- ¿ Qué?!!!!! 

Un azote en el muslo...

- No lo voy a repetir.

El cepillo "baby" es un cepillo de ducha para niños tiene el mango más corto que uno para adultos, lo que lo hace muy práctico para su uso sobre las rodillas, por lo demás es igual a un cepillo de ducha redondo. 

Caminó hasta el baño y me trajo el cepillo, fue a entregármelo pero le dije que lo sostuviera ella, frente a mí le bajé aún más los vaqueros hasta por debajo de la rodillas.

- Ponte y cuando te pida el cepillo me lo das.

Se tumbó en mis rodillas, sentado en la silla, la posición es bastante más incómoda e infantil para una adulta, la sujeté de la cintura con el brazo izquierdo y empezó el concierto de palmadas golpeando sus nalgas alternativamente, izquierda, derecha, derecha, izquierda, izquierda derecha, todavía lo tenía un poco caliente y no tardé mucho en calentarlo más y enrojecerle.

Entonces hice una pausa y empecé a acariciarle las nalgas y los muslos desde casi las rodillas hasta casi la espalda. Durante unos cinco minutos estuve sobándole el culo rojo y caliente.

- Dame el cepillo 

Me lo dio, se lo cogí, al ser un cepillo de niño, tiene las cerdas muy suaves y nada más cogerlo empecé a acariciar su piel enrojecida con ellas recreándome en las zonas más sensibles, terminé con unos golpecitos a lado y lado de los muslos para que separará las piernas y en cuanto lo hizo, el cepillo empezó a caer sin compasión sobre su culo expuesto, al ser pequeño y manejable podía afinar con absoluta precisión cada azote y me dediqué a la parte baja de las nalgas, del surco del glúteo hacia arriba, a pesar de su apariencia inocente, es terriblemente efectivo y unas pocas decenas de azotes fueron suficientes para dibujar dos círculos púrpura en esa zona y hacer que se retorciera en mis rodillas, momento de detenerme, dejé el cepillo en el suelo y empecé a pasar mis dedos rozando el contorno de esos círculos de fuego en su piel, un buen rato estuve así, el culo no era lo único rojo y palpitante que tenía, podía ver también sus labios hinchados y el brillo de la humedad entre ellos. 

- Levanta.

Cuando lo hizo me levanté yo también, la cogí de la mano y tiré de ella hasta la habitación, allí la puse frente al espejo.

- Mira bien el resultado de tu reincidencia y sobre todo de tu actitud y espero no tener que volver a castigarte por esto. 

La volví a coger de la mano y de vuelta al salón la dejé un rato mirando la pared otra vez, mientras fui a buscar la crema y una toalla que puse en mis piernas, entonces la llamé y sin decirle nada se posó en mis rodillas a por la sesión de crema aliviadora. 

Hasta que mis dedos empezaron a explorar, otras zonas que necesitaban también alivio de otra clase, un alivio placentero con el culo rojo.







jueves, 15 de enero de 2026

De ruta caliente.

 



Lo que son los caprichos del clima, sólo dos semanas antes había hecho mucho frío e incluso había hecho acto de presencia la nieve, en apenas unos días, del congelador hibernal, habíamos pasado a una especie de primavera adelantada, en un giro radical.

Por eso, planeamos para el sábado una salida a la naturaleza, aprovechar el buen clima y hacer una pequeña ruta. La idea era levantarnos pronto, prepararnos y salir, unas tres horitas de ruta y luego comer en un restaurante conocido de la zona.

Así que madrugamos, preparamos mochilas, nos vestimos, nos tomamos el café con la intención de desayunar algo más consistente en ruta y nos pusimos en marcha sobre las 8, teníamos una hora de coche hasta llegar al punto de partida, el viaje fue muy tranquilo, charlando y escuchando música en el coche, al llegar éramos el único coche que había en el improvisado parking, lo cual significaba que habría poca gente, aparcamos cogimos las mochilas y nos pusimos en marcha, sorprendentemente no hacía nada de frío a pesar de ser temprano, así que todo presagiaba una fantástica mañana en la naturaleza y digo presagiaba porque todo empezó a torcerse nada más llegar.

De repente todo empezó a venirle mal y las quejas. Que sí se había abrigado demasiado, cuando la había advertido de que la previsión daba temperaturas mucho más altas de lo normal para la época, a discutir en cada cruce, cuando tenía la ruta bien marcada, en fin esa actitud que gota a gota te va acabando la paciencia...

Una hora y media después más o menos llegamos a un lugar dónde había una fuente natural y habian habilitado una zona de picnic con unos bancos y mesas de madera en un entorno idílico, lugar ideal para hacer una parada y recargar. Así que nos sentamos a desayunar.

- Pásame el agua por favor

- ¿Que agua no he cogido agua?

- ¿Cómo?

- ¿Para qué? Si ahí tienes una fuente de agua potable.

- Joder, yo sólo bebo agua embotellada!!! Paso de beber ese agua a saber que bichos beben

- No vas a encontrar ningún agua embotellada más pura que esa, te lo aseguro, además si querías agua de botella haberla cogido...

- No puedo estar en todo!!!!

Resoplé, cogí una cantimplora, me fui hasta la fuente y llené.

- Hala, ya tienes agua embotellada

- Eso no es agua embotellada

- Nena...para ya, no sé qué te ha pasado, pero estás empezando a agotarme, bebe.

Entonces hizo algo que no me esperaba, cogió la cantimplora y la vació en el suelo.

- ¿Se puede saber que estás haciendo?!!!!

- No pienso beber este agua!!!!

- Pues yo si, así que ahora te levantas, vas a la fuente y vuelves con la cantimplora llena.

Siguió a lo suyo, dándole un mordisco a una de esas barritas de dieta. 

- Nena cuento hasta tres...uno, dos y tres...

Entonces hice algo que creo que tampoco esperaba. Me levanté, la levanté del brazo y nada más levantarla le solté un par de azotes en el culo, que la hicieron saltar.

- Ve a llenar la cantimplora, ahora!!!

- Paso...

Ante esa respuesta no me dejó más opción, un pequeño forcejeo y acabamos, yo sentado en el banco y ella en mi regazo, pataleando, quejándose y diciéndome que podía venir alguien.

- Me da igual quien venga, y si nos ve, a mí no me vacilas de esa manera.

Comencé a azotarla, con energía, llevaba unas mallas térmicas, por lo tanto gruesas, que amortiguaban bastante sobre todo el sonido, un par de minutos de azotaina seguida y dejó de patalear y moverse, pero mi mano no dejó de trabajarle el culo un rato más hasta que empezó a picarme y paré. 

- Levanta.

Se levantó, tenía el rostro encendido...

- Pon las manos en la espalda

- ¿Que vas a hacer?

- Ponerte el culo cómo un tomate...

- Santi...por aquí suele venir mucha gente...

- Ya te he dicho que me da igual, pon las manos en la espalda inmediatamente o voy a buscar una vara y no me costará mucho encontrar una por aquí.

La amenaza surgió efecto, y puso las manos detrás de la espalda, al instante le bajé las mallas a medio muslo y sin dudar ni instante también el tanga y de nuevo a mi regazo, allí al aire libre con el culo al fresco, aunque ya me iba a encargar de darle calor y eso hice. Hasta los pajarillos dejaron de cantar, con la ruidosa azotaina que le di, en medio de la naturaleza, hasta cansarme la mano, lo cual significa que acabo con el culo rojo cómo una cereza madura. 

- Levanta

En cuanto se levantó, la cogí del brazo y sin subirle la ropa, la llevé hasta un pino. 

- Aquí quieta,  hasta que termine de desayunar tranquilo y ni se te ocurra darte la vuelta, subirte la ropa o frotarte...

Ahí la dejé y me fui a terminar de desayunar, sin perderla de vista. Cuando terminé, llené la cantimplora y entonces me fui hacia ella, le subí el tanga y las mallas.

- Venga, nos volvemos.

La vuelta hasta el coche, fue en silencio y antes de lo previsto. 

Cargamos la mochila y nos montamos.

- ¿No es muy pronto para ir a comer?

Me preguntó.

- Es que nos vamos a casa ¿o crees que voy a llevar a una niña impertinente a un restaurante para que se porte mal? 

- Vale ya!!! 

- ¿Que has dicho?

- Nada...

- Veo que la mano sólo no es suficientemente efectiva, muy bien, pues prepárate cuando lleguemos a casa, y de momento el viaje de vuelta lo vas a hacer, con las mallas y el tanga bajados.

- ¿Que?!!!!

- Ya me has oído...

- Me pueden ver...Santi

- Te pones la chaqueta en las piernas y no lo voy a repetir, cómo tenga que repetirlo, en casa te pongo el culo morado con el cepillo de ducha.

Resopló pero empezó a bajarse los leggins y después el tanga, yo mismo le puse la chaqueta sobre las piernas y arranqué. 

Los primeros kilómetros eran por carretera secundaria, pero poco después ya estábamos en el autovía con poco tráfico. Y entonces mi mano derecha hizo una incursión por debajo de la chaqueta...

- Vaya ¿así estamos? 

No respondió, se puso roja...

- Echa el respaldo hacia atrás y separa las piernas...

Lo hizo y empecé a jugar con mis dedos en su sexo...

- No sé qué pensar. Igual tú actitud de antes, buscaba esto.

Durante algunos kilómetros la estuve masturbando a la vez que conducía, hasta que se corrió allí en el coche, con el culo rojo...el resto del viaje lo hizo así, con la ropa a medio muslo y muy húmeda. 

Al llegar la parking, le dije que se subiera la ropa antes, nos bajamos cargamos los trastos y entramos en casa.

Nada más entrar, y dejar las mochilas la cogí del brazo y la puse en el rincón, le volví a bajar la ropa y le dije.

- No he terminado aún contigo. Aún me tienes que explicar el motivo del comportamiento infantil de esta mañana. Así que aquí quieta y reflexionando.

Allí le dejé mientras deshacía las mochilas, cuando terminé, cogí mi silla, la puse en el centro del salón dejando el cepillo de los castigos al lado de mis pies y la llamé. 

Se acercó lentamente, hasta quedar frente a mí a un palmo de mis rodillas. 

- Y bien ¿cuéntame la lógica si es que hay de tu comportamiento infantil de antes que nos ha estropeado el día? 

Tragó saliva y empezó a balbucear...

- Es que...la dieta...me tiene bastante ansiosa...

- Ya...¿Y yo que tengo que ver con eso? Ya te di mi opinión, pero la decisión es tuya.

- Lo siento...

- ¿Eso es todo lo que tienes que decir? Está bien, es el momento de conversar con esto

Le dije cogiendo el cepillo y mostrándoselo.

- Creo que te entiendes bastante bien con el, así que ya sabes, presenta bien el culo en mis rodillas. 

Suspiró profundamente antes de colocarse. Cuando lo hizo,la sujeté enérgicamente de la cintura y le dije.

- ¿Por qué te voy a castigar ahora?

No obtuve respuesta alguna y automáticamente le di una docena de azotes con el cepillo... paré y repetí la pregunta.

- Pffff porque me he comportado cómo una niña - contestó casi susurrando-

Entonces le di una docena de azotes más

- ¿Y que te pasa cuando te comportas así?

- Que me castigas...

- ¿Cómo te castigo?

Otro suspiro y otra docena de cepillazos.

- ¿Cómo?

- Me das unos azotes en el culo...

- Eso es, te pongo el culo ardiendo y de paso te enfrío el orgullo...¿Verdad?

No la dejé contestar, le di otra docena más de azotes y al terminar tenía ya el culo bien rojo y seguro que palpitante. 

- Bien, espero que hayas aprendido la lección y que sea la última vez, que tengo que modificar unos planes por tus tonterías, ahora ve a darte una ducha, te pones el pijama, que estás castigada y cuando vuelvas me traes la crema y el plug. 

Se levantó si decir nada. Un rato después se presentó frente a mí duchada, con el pijama puesto y en una mano la crema y en la otra el plug. Le hice bajarse el pantalón del pijama frente a mí, volver a tumbarse en mi regazo, le puse un poco de crema y después le hice separarse los cachetes del culo bien rojos y le puse el plug. 

- Ya sabes que pasa después de una azotaina ¿Verdad? Pues quiero verte cara a la pared, exhibiendo tu culo bien rojo un rato.

Le di una palmadita, se levantó, caminó torpemente con el pantalón del pijama en los tobillos, manos sobre la cabeza y allí castigada un rato. 





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