sábado, 30 de mayo de 2026

Tarde bochornosa

 



Ya estaba aquí el verano y con el ese calor asfixiante e irrespirable tan típico de aquí, aumentado por el efecto ciudad. Hacía apenas media hora que me había refugiado en el despacho, a alivio del aire acondicionado, aún me quedaba un rato para salir y el calor parece hacer que el tiempo se ralentice.

Escuché la vibración de mi teléfono, en la mesa, lo cogí y abrí la pantalla, tenía un mensaje suyo, bueno más bien una foto, en ella se podían ver unas piernas desnudas, los pies estaban tapados por un lío de ropa en la tobillos y también su mano sostenía un cuaderno abierto, en el que se podía leer repetida en toda la página " Si se te calienta la boca, te van a calentar el culo".

Contesté al mensaje.

- Muy bien, aún me queda un rato, así que me esperas tal y cómo estás. Cuando salga te aviso.

Esto había empezado un rato antes, en un llamada por teléfono a la hora de comer, una pequeña puntualización de un comportamiento, desembocó en un salida de tono, vamos en una mala contestación, absolutamente fuera de lugar, tanto en el fondo cómo en la forma. Y eso es algo que no tolero.

Mi reacción fue instantánea.

- En cuanto llegues a casa, te pones el pijama, vas a buscar el cuaderno y me copias 50 veces "Si se me caliente la boca, me van a calentar el culo" con el pantalón y las braguitas en los tobillos y cuando estés me envías una foto. Luego ya hablaremos.

Me la imaginaba volviendo de trabajar, en transporte público, pensando en ese "luego ya hablaremos" llegar a casa, ir a cambiarse, estoy convencido que tuvo que cambiarse la ropa interior. Coger el cuaderno y el bolígrafo, ir hasta el despacho, dejar el cuaderno sobre la mesa, retirar la silla y antes de sentarse bajarse la ropa, entonces se sentaría, notando la fría y dura madera en su piel y empezaría a copiar cómo una colegiala que se ha portado mal, al terminar, levantarse y enviarme la foto, esperando respuesta y ahora esa espera, tensa y ridícula. Puedo imaginar sus mariposas en el estómago al escuchar abrirse la cerradura, y mis pasos avanzar hacía el salón. Allí está sentada en el sofá, con las piernas muy juntas y me mira con cara de ángel. 

- ¿No te vas a levantar a saludar?

Se le levanta a la vez que en su rostro se marca un punto de rubor, avanza lentamente, la cojo de la cintura y nos damos un beso. Por mi reacción puede pensar que el castigo ya ha pasado y ya la he perdonado, no tardo mucho en quitarle esa idea de la cabeza.

- Voy a cambiarme y a tomarme algo fresco que vaya sed, tu mientras te vas a mirar la pared y ya te llamaré para hablar.

- Pffffff ¿Cuanto tiempo?

- ¿Cuanto tiempo? ¿En serio? El que yo crea conveniente, señorita.

Ya no dije nada más, con mi mano izquierda la cogí del brazo, le di la vuelta encarándola a la pared y la guíe firmemente hasta allí, a la vez que con la mano derecha le di, uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis azotes...

- Pon las manos en la cabeza y la punta de la nariz rozando la pared y a partir de ahora las preguntas las hago yo, tú limítate a responder. 

Yo sabía que en ese momento estaría luchando para contenerse, esa forma de llevarla a la pared, le resultaba especialmente infantil. Además las palmadas habían sido fuertes y directas en la piel, así que sentiría el hormigueo que anticipaba lo que está por venir.

Me tomé mi tiempo, me puse ropa cómoda y fresca de estar por casa, y tenía antojo de abrirme un Coca Cola fresca, con hielo y limón, no sé el tiempo que tardaría en regresar, no creo que fueran más de 10 o 12 minutos, pero castigada en el rincón, con el culo al aire y esperando, la noción del tiempo es distinta. Me senté y le di un trago a la Coca Cola...Entonces la llamé, bajó las manos, se dio la vuelta y empezó a caminar despacio hacía mi, hasta quedarse de pie frente a mis rodillas.

- ¿Bueno imagino que sabes por qué estás en esta situación?

- Santi.... sólo ha sido un comentario...

- Un comentario que te podías haber ahorrado perfectamente, además no me gusta nada la comparativa. Aquí hay una jerarquía, porque tú así me lo pediste, por lo tanto, que sea la última vez , que me usas de excusa para algo que no debías hacer. Aquí la que rinde cuentas por sus acciones eres tú conmigo y no al revés y es así, por decisión tuya ¿Está claro?

- Si, Santi...-dijo bajando la mirada -

- Ya sabes perfectamente, las consecuencias de las salidas de tono y las malas contestaciones ¿Verdad?

- Si....

- Entonces no veo necesario tener que repetirlo más, así que ahora te vas a colocar sobre mi regazo, presentando bien el culo, para rendir cuentas de tu comportamiento.

Lo hizo, lentamente se colocó en mis rodillas, nada más hacerlo, puse mi mano izquierda en su cadera, aún tenía algún dedo marcado de los azotes que le había dado de camino al rincón, pero en esa posición también podía ver su coñito, rojo y algo hinchado, con la rajita brillante, de momento no quise comentar nada. Sólo le dije.

- Ahora voy a calentar bien este culo descarado, pero será eso, calentar, luego ya que eres tan valiente de desafiarme, vas a ser también valiente para elegir con que voy a continuar el castigo. 

Ya no dije nada más, mi mano derecha empezó un diálogo con su culo, alternando nalgas y nalgas sin prisa, pero sin pausa, deleitándome, como poco a poco esa piel cambia de color, del blanco inicial, al rosado pálido, que un rato después ya era un rosado intenso y uniforme. Ahí me detuve un instante, sin decir nada empecé a acariciarle los muslos, incluida la cara interna, pero no duraron mucho, enseguida volví a los azotes ahora más rápidos y fuerte y ya no paré hasta dejarle el culo rojo como un tomate. 

Esta segunda parada, fue más larga, pero sin caricias. Terminó con un par de azotes, seguida de la orden:

- Levanta.

Se levantó despacio y se quedó de pie mirando al suelo frente a mí otra vez.

- Ahora vas a ir a buscar tu el instrumento para seguir tu castigo. Hoy te toca a tí elegir.

Si hacer ir a buscar y entregar el instrumento de castigo, ya es de por si bastante vergonzante, encima tener que elegirlo le añade un plus a esa vergüenza, pero además te da mucha información, no es lo mismo que elijas el cinturón, ya que esa elección implica conocer un número y que será algo intenso pero corto, que elegir por ejemplo el cepillo, que significa volver a las rodillas y enfrentarse a un castigo, menos intenso, pero más largo e íntimo.

Volvió con el cepillo, me lo dió, lo cogí y lo dejé en el brazo del sofá. La miré.

- Señorita ¿No te había dicho 50 líneas? 

Le dije mostrándole el cuaderno.

- ¿Y cuántas hay?

- 30 ¿Alguna explicación?

- Me debo haber descontado...lo siento.

- Muy bien, pues entonces igual yo también me descuento en los azotes, venga ya puedes presentar el culo. 

Suspiró y se volvió a colocar en mis rodillas, nada más hacerlo cogí el cepillo y jugué un poco con el su piel, hasta que empezó a caer pesado y constante, lado y lado, sin dar con fuerza, no es necesario, basta la insistencia para conseguir que hasta la más rebelde suplique clemencia, cuando lleva un rato ya bajo los efectos del cepillo. Y así fue un rato después, ya se movía inquieta y resoplando y suspirando a cada nuevo azote con el cepillo, que habían dibujado dos círculos de un rojo oscuro, que resaltaban en el fondo del rojo venido a menos, de la azotaina a mano. 

Paré, la azotaina y volví a jugar a acariciarla con el cepillo, de vez en cuando lo levantaba y entonces se tensaba esperando un azote, que nunca llegó. 

Un rato después la hice levantarse. Y la miré 

- Ya sabes que espero ahora... tragó saliva...

Estuvo en silencio un instante, hasta que con voz aniñada dijo.

- Siento mucho haberte contestado mal, no lo voy a volver a hacer.

- Eso esperamos yo y tú culo, porque ya sabes la reincidencia tiene más pena y ahora te vas a ir un ratito más a reflexionar cara a la pared, sólo que está vez, pones las manos detrás de la espalda, te separas un paso de la pared y te inclinas sacando bien el culo. 

La miré, bajó la mirada y resignada se fue de nuevo cara a la pared. Al estar separada, debía inclinar la espalda, para llegar a la pared y eso hacia que el culo castigado quedase bien expuesto.

Allí la tuve un rato, me terminé la Coca Cola y me levanté, me acerqué despacio por detrás, lo primero que hice, fue reseguir con un dedo las marcas del castigo 

- Creo que aquí y aquí -dije presionando con el dedo- te va a molestar mañana.

Pero enseguida mis dedos se fueron al coñito, mojado, hinchado y sensible, no dije nada, sólo jugué un rato con mis dedos, en esa posición, hasta que dos de ellos empezaron a entrar y salir rápido, ella apoyo las manos en la pared y dobló más la espalda a la vez que separaba las piernas para ofrecerse, sonreí y paré. Paré para desnudarme yo , entonces empecé a pasar mi polla por su rajita, despacio de abajo a arriba por el medio de toda la rajita, hasta que entró entera en su coño y allí contra la pared y con el culo bien rojo empecé a follarmela, mientras le susurraba al oído.

- Te recuerdo que no tienes permiso para correrte, así que no se te ocurra correrte sin pedir permiso...

Evidentemente pidió permiso y se lo concedí.

Los dos jadeantes y sudorosos acabamos en el sofá y después compartimos ducha, tras la cual sesión de mimos y cremas en la cama, relajados y refrescados, aquella tarde bochornosa de principios de verano.

Pero la cosa no terminó ahí, ella tenía comprometida una cena, en casa de un amiga que vivía a dos calles. 

Entonces elegí la ropa que se iba a poner, un pantalón corto negro, una camiseta de tirantes y unas braguitas blancas que aunque inocentes te dejaban los dos cachetes rojos a la vista o casi.


De vuelta a casa la esperaba despierto antes su sorpresa, y nada más llegar , la agarré de la cintura del pantalón, se lo desabroché y se lo bajé a pesar de las protestas, entoces le decía que iba a comprobar y que por eso había elegido esas braguitas, entonces se las bajé a medio muslo y con mis dedos comprabé si estaban mojadas y lo estaban.


Entonces le pedí que me explicara porque estaban así "empapada" y si no habia tenido bastante con lo de antes, se quedó callada y le di unos cachetitos en el sexo...

- Te estoy haciendo una pregunta, responde 

(Este final es su narración de lo que pasó a partir de ese momento)

"- He estado mojada desde que me follaste en el rincón, y esta humedad solo tiene un culpable y eres tú. 

- Y ese vocabulario tan descarado? Acaso quieres que te vuelva a calentar el culo?

Me ponía algo roja y bajaba la mirada, pero no terminaba de ceder

- Nunca había mojado tanto las braguitas como contigo!

Tú ponías una medio sonrisa en la cara y llevabas un dedo entre mis labios. Lo movías un poco haciendo evidente el chapoteo.

- Estás empapada... Yo sé cómo excitarte, verdad?- decías mientras metías un dedo en mi interior.

Yo cerraba los ojos y me dejaba hacer.

- Te he hecho una pregunta.

- Sí...

- Cómo? Dime cuándo se pone mojadito? - metiste un segundo

- Cuando me controlas y me castigas...- mi voz era casi un jadeo.

- Cuando te trato como a una cría a la que hay que mantener a raya, verdad?

- Sí...

- Y te doy unos azotes cuando te portas mal,  no?

- Santi...

- Sí, porque es la única manera de que mi niña aprenda...poniéndole el culo rojo! Ven aquí!

Y de repente con un movimiento me tumbaste en tus rodillas con el culo expuesto y mi sexo hinchado y brillante.

Una ráfaga de azotes cayeron en mis nalgas aún un poco doloridas. 

- A partir de hoy y durante toda la semana voy a comprobar tus braguitas al volver a casa, y el día que estén mojadas te pondré el culo ardiendo y luego te quedarás un buen rato expuesta enseñando el motivo de tu castigo. Lo has entendido?

- Sí...

- Pues vamos a empezar. 

Me llevaste a la cama, me quitaste el pantalón y las braguitas y me colocaste de rodillas, con la cabeza apoyada en la colcha, el culo elevado y las piernas abiertas. 

Con un dedo me recorriste todo el trayecto desde mi clítoris a mi ano suavemente, dejándote notar. 

- Así vas a estar un rato. Cuando quieras salir solo tienes que decir está frase.

- Las niñas cochinas acaban con el culo igual de rojo que la cara. 

Sabías que me costaría decir eso en alto y por eso lo elegiste. 

Sentía una mezcla turbadora de excitación, pudor, vergüenza y deseo casi animal. 

Te sentía detrás observando y lo único que conseguías era que mi sexo fuese como una fuente.

Tras un rato de lucha con mi orgullo acabé diciéndote la frase en alto. Me lo hiciste repetir una segunda vez.

Y entonces, cuando ya me tenías rendida y loca de excitación te volviste a acercar por detrás y está vez, en una posición diferente, me volviste a follar."




lunes, 25 de mayo de 2026

Con el debido respeto

 



El título es una declaración de intenciones, ya que el objetivo del post, no es competir, polemizar, debatir o vender lo mío cómo mejor que otras opciones. Simplemente es explicar que me gusta a mí y porqué. Con más de 50 años acuestas, empiezas a estar de vuelta y eso te da mucha libertad.


Nunca me he considerado un dom, jamás. Sólo en los inicios, me situaba en esa etiqueta , por desconocimiento más que otra cosa.


Realmente me pegaría más la etiqueta de sumiso que la de dom. Porque presto atención a mi pareja de juegos Porque adapto el juego a lo que ella aporta, a lo que siente, a lo que está preparada para recibir, no solo a mi ego. 

Está claro que dentro de esto hay un acuerdo de mínimos, donde habrán azotes, disciplina y autoridad. La autoridad es autoridad porque tiene respeto, y el respeto sólo se consigue de dos maneras.

- A través del miedo 

- A través del intercambio 

Y es la segunda opción la divertida. En el mundo real, respetamos a quien nos cuida, a quien nos protege, a quien nos enseña, a quien nos perdona los errores, a quien le admiramos una sabiduría, una firmeza , una resolutividad. Ese intercambio en plan: te respeto, porque se no me vas a juzgar, por ejemplo.

Para mí la dominación es otra cosa, absolutamente respetable cuando es acordada, el dominio es poder y fantasear con el poder es muy atractivo, pero realmente es bastante evidente que se finge poder.


Para mí lo importante es el control y especialmente el control de la situación dentro de un contexto muy determinado donde se lo que das, se lo que me llevo y si en algún momento te dejas ir del todo, se volver construirte. No sé trata de uno que da y el otro que resiste. Es más bien uno que recibe y otro que da.

Muchas veces he leído: "si azotas a alguien que le gustan los azotes, es todo lo contrario a un castigo". Y parece obvio, pero no es así. No he conocido a nadie que le gustasen los azotes, nadie. Los azotes duelen y son humillantes, y si son un castigo. Lo que gusta no es sólo una parte, es todo un contexto y una dinámica de relación y juego, los azotes y el castigo, son sólo una etapa que completa todo el contexto. 

Es cómo aquello de mirar el dedo y no la luna. De nada sirve tener una colección de guitarras si no sabes tocar la guitarra, salvo por ego coleccionista. De nada sirve tener una colección de instrumentos si no sabes, tocar a la otra persona con ellos. Un instrumento es también, un sonido, un silencio, una respiración, un soplido, una reacción corporal y también muchas veces mental. Y eso pasa con todos los pasos del juego, la gracia está en conocer y aplicar las distintas variantes, para conseguir provocar aquello que quieres provocar y eso es el control 

Son muchos años ya y cada vez tengo más claro, que en todo esto hay necesidades que van más allá del sexo, aunque entre ellas puedan existir extraños vasos comunicantes.


Pueden haber día más juguetones o otros más necesitados de autoridad y límites, saber distinguir para mí, es realmente tener el control, sin poder, sin dominar, a través de la autoridad y el respeto y sobre todo a través de saber colmar esas otras necesidades que no son tan evidentes. 



sábado, 23 de mayo de 2026

Ese genio!!!!

 



Había tenido un lunes, de aquellos malos, a los que se junta el ser lunes, con más problemas de los esperados en el trabajo. Así que al salir tenía unas ganas locas de llegar a casa, relajarme y estar tranquilo.

Cuando llegué ella ya estaba allí, llevaba un pantalón corto cómodo de color naranja y una camiseta de tirantes blanca.

- ¿Que tal el día? 

- Pffff para olvidar y encima me ha pillado un chaparrón volviendo....aún tengo el pelo medio mojado ¿Y el tuyo?

- Pues no mucho mejor y también me he mojado 

- Pues vaya día, los dos

- Bueno ya ha pasado, ahora aquí de relax , venga va voy a cambiarme.


Me fui a la habitación a ponerme ropa cómoda y al salir me apetecía un café.

- Voy a hacer café¿Quieres uno?

- Pffff no me apetece mucho, gracias.

- Ok...

Fui para la cocina y al entrar, sorpresa, aquello parecía un campo de batalla, la encimera llena de platos, vamos que no había espacio, ni para poner la cafetera. Y es que el domingo habíamos tenido comida en casa y claro se acumulan los cacharros, yo quise despejar el domingo noche, pero no le dejó, es más me dijo que ya lo haría ella al llegar de trabajar. 

Me fui para el salón...

- ¿No te has hecho el café?

- No sé dónde 

- Jajajajajaja es verdad, pero bueno ya que estabas te podías haber liado, que estoy cansada..

- ¿Te hace gracia? 

- Venga va gruñón, más tarde me pongo, vamos a descansar un poco.

- Más tarde es tu segundo nombre, levanta y recoge la cocina ahora.

- Joder!!!! Que mosca te ha picado, tengo toda la tarde!!!!

- ¿Que has dicho? Vuelve a hablarme así y te prometo que recoges la cocina, con la pastilla de jabón en la boca.

- Baaaaahhhh cómo estamos.

- Nena, te estoy hablando muy en serio, levanta el culo del sofá y recoge la cocina.

- Y por qué no la recoges tú!!!!

- Por qué te dije de hacerlo ayer y no quisiste es más me dijiste que lo harías después de trabajar. 

- Bueno y no te he mentido, después de trabajar es muy impreciso, puede ser ahora o antes de irme a la cama...

Ahí ya acabó con mi paciencia, me fui para ella la cogí del brazo, la levanté del sofá y le di dos azotes bien fuertes en el culo, sin soltarla. 

- Pues ya le pongo yo la precisión, así que tira a recoger. 

Resopló, dio una patada en el suelo, pero cuando me vio levantar la mano, se fue para la cocina, eso sí renengando. 

Me senté, por fin tranquilo, pero me duró poco, hacía más ruido del habitual y la escuchaba renegar. Sin moverme le dije desde el salón.

- Cómo me tenga que levantar...

Ni caso hasta que de repente escuché un sonido de cristales romperse, me levanté de inmediato y me fui para allí, sólo asomarme a la puerta, ya pise algún cristalito y toda la.cocina estaba llena de pequeños cristales y entonces la vi allí quita de puntillas y descalza. 

- ¿Que ha pasado?

- Pues que se ha caído la puñetera besuguera de cristal. 

 - No te muevas 

Cogí la escoba he hice un pasillo apartando cristalitos, me aseguré que no hubiera ninguno y alargué la mano, me la cogió.

- Pisa por la orillita...

Caminó despacio pegada a la encimera y con mucho cuidado, hasta que estuvo a salvo o eso debió pensar, porque nada más llegar a mi altura, le solté la mano, la cogí el brazo, la encaré para el salón y empezamos a andar todo el pasillo, en un curioso baile, yo le iba dando azotes en el culo, mientras la conducía, mientras ella intentaba evitarlos sin mucho éxito.

- Te acabas de ganar una buena para empezar la semana - le iba diciendo - te he dicho mil veces que no quiero que andes descalza que es peligroso, y además escuchando cómo estabas, lo normal es que rompas algo  ¿tú crees que esa es manera de comportarse en una adulta? Enfurruñada por hacer algo que te comprometiste a hacer.

Y así a base de azotes y regaños la planté cara a la pared.

- Aquí quietecita y vamos no quiero escucharte ni respirar ¿Estamos? 

No dijo nada, la solté y la dejé allí. Fui a la habitación y cogí sus zapatillas de estar por casa y de vuelta al salón, se las hice poner sin salir del rincón.

- Pon las manos encima de la cabeza

- Vaaa Santi...que ya termino de recoger.

Mi respuesta fueron dos azotes bien fuertes 

- Te he dicho que no quería escucharte. Ya terminó yo y tú me vas a esperar aquí quieta, en silencio y vete preparando cuando vuelva...

Me di media vuelta , pero cuando había andado un par de pasos , volví y sin decir nada de un tirón le bajé el pantalón y el tanga.

- Así mucho mejor. 

Me fui a la cocina y terminé de poner el lavavajillas y recoger, cuando estuve me hice el café y con el me fui al salón y me senté. Ella seguía allí, castigada cara a la pared, con el culito al fresco, así que me tomé el café tranquilo y al terminar la llamé.

Al parecer el tiempo de rincón y los azotes habían hecho algo de efecto, porque ya se acercó más mansa, despacio y mirando al suelo. 

- Mírame.

Levantó la mirada al llegar a mi altura.

- Escúchame atentamente porque no te lo voy a decir más, se acabaron estos ataques de genio, te parece normal enfadarte en plan "pues ahora no respiro" ¿Que edad tienes señorita ? ¿13 años? Desde aquí te estaba escuchando, lo que decías y cómo estabas recogiendo a golpes y así es normal y lógico que se acabara por romper algo, además la próxima vez que te pille descalza por casa, no te voy ni a avisar, directamente te voy a poner el culo ardiendo ¿Está claro? ¿Y que haces tapándote? Las manos en la cabeza, con tu actitud has perdido el derecho a la modestia, y vas a estar un rato aquí plantada, hasta que me baje el enfado porque si no te voy a poner el culo morado. 

Y así fue, allí la tuve de pie frente al sofá un buen rato, incluso me preparé y me tomé otro café. Cuando lo terminé fui a dejar la taza en la cocina y de vuelta, ya me fui a por ella, me senté en el sofá, la puse en mis rodillas, mi brazo izquierdo la sujetó con fuerza de la cintura y empecé a azotarla con la mano directamente sobre el culo desnudo, empecé bastante suave, mucho más suave que los azotes que se había llevado de camino de la cocina al salón. Cuando la piel empezó a coger un tono rosadito, paré un instante y mientras le acariciaba el culo, volvía a insistir en reprocharle la actitud infantil de aquella tarde, al terminar, volví a ocuparme de su culo, con mi mano, ahora con más energía y velocidad y sin pausa, hasta dejarle ese tono rojo uniforme.

Ahí me detuve de nuevo, la dejé recomponerse un par de minutos en mis rodillas y entonces le dije.

- Ahora te vas a ir a la habitación, te vas a subir a cuatro patas en la cama, con la cara en la almohada, quiero ver ese culo bien presentado y alto ¿Está claro?

Le di un par de azotes y se levantó, sin decir nada se fue para la habitación,  esperé cinco minutos y fui para allá. Al entrar allí estaba a cuatro encima de la cama con la cara enterrada en la almohada y las piernas algo separadas. Nada más entrar, me fui para ella, le acaricié un poco el culo, podía ver también los labios hinchaditos y la rajita brillante de la humedad. 

Abrí la puerta del armario y elegí uno de mis cinturones que colgaban tras la puerta, lo doblé a la medida y le dije.

- Creo que con esto acabaremos de bajarte los humos. 

Nada más acabar de decirlo el cuero cruzó su piel y se le escapó un pequeño gemido, de inmediato una franja roja se grabó en su piel, dejé pasar un instante y cayó un segundo, y un tercero y así hasta una docena momento en el que decidí, que era suficiente, dejé el cinturón en su sitio y me senté en la cama a la altura del culo tan bien presentado, se lo acaricié suavemente un ratito y entonces le dije. 

- Voy a sacar lo del  lavavajillas, tu aquí quietecita sin moverte.

Fui a sacar y colocar la vajilla al terminar pasé por el cuarto de baño y cogí el aceite de almendras, con el me fui a la habitación, seguía en la misma posición, bien expuesta, me volví a sentar en la cama y me eché un buen chorro de aceite en las manos, que empecé a extenderle por el culo, pero al poco rato también estaba jugando con el aceite en su coñito, donde el aceite se mezclaba con sus jugos y le dije.

- No sé si te mereces esto...pero hoy me pueden las ganas.

Entonces metí dos dedos dentro de su coño y empecé a jugar con ellos dentro, palpando, buscando esa zona especial y sensible con mis dedos y empecé a frotarla, ella empezó a respirar más rápido y mover un poco las caderas, como queriendo acompañar los suaves movimientos de fricción de mis dedos 

- Un poco de paciencia señorita

Le dije dejando de mover los dedos y sacándolos un momento para coger el bote de aceite y echarme un chorrito en la otra mano, volví a meterle los dedos y con un dedo de la otra mano, empecé a hacerle un masaje muy suave alrededor de la otra entrada más estrecha, haciendo círculos alrededor de ella, hasta que muy despacito le metí el dedo también ahí y entonces volví a los movimientos rítmicos y ella a moverse más y más entonces le dije.

- Acuérdate de pedir permiso antes, como una niña buena.



jueves, 14 de mayo de 2026

¿Un poco de música?

 



Me vais a permitir que hoy publique un post algo distinto, aunque guarda estrecha relación, con el tema central del blog. Voy a escribir un poquito sobre música y el momento actual social.

En 1990 yo tenía 17 años. España apenas llevaba 12 años de democracia. La democracia no llegó a España con la muerte de Franco, tuvieron que pasar 3 años más. La democracia llega a España en 1978, con la aprobación por referéndum de la Constitución y la celebración de elecciones después. Una banda llamada Los Romeos, sacó un single de debut, bajo el título de: Muérdeme.

Muérdeme es una tema musicalmente sencillo, de estructura muy simple, mezcla de punk rock y rockabilly popero, pero con una letra directa y muy transgresora, con el añadido que la cantante, era una mujer (Patricia Escoin) y  la banda eran de una ciudad mediana de provincias (Castellón). La primera estrofa dice esto del verso y la del estribillo dice esto:

Quiero ser tu esclava para ti

Sólo en tu regazo soy feliz

Haremos el amor

Haremos el amor

Amor

Si quieres mi cara golpear

Puede que así me guste más

Haremos el amor

Haremos el amor

Amor

Muérdeme en el trasero

Donde a mi me gusta más

Siempre voy a ras del suelo

Que más da.


Obviamente la canción es una reinvidicación del sexo sadomasoquista, clara y directa. 

Cuando se lanzó , tuvo cierta dosis de polémica e intentos de censura. En especial de Cadena 100 que es la emisora de radiofórmula de la COPE que es la emisora propiedad de la Conferencia Episcopal española. Aunque al final debido al éxito la acabo pinchando, consiguiendo más bien el efecto contrario, es decir darle publicidad y ayudar a que se conviertiera en un éxito, cómo así fue. La canción acabó sonando a todas horas en todas las radiofórmulas, y la banda actuando en todos los canales de televisión de entonces. Pero yo me hago una pregunta 


¿Hoy 13 de Mayo de 2026, 36 años más tarde, se pincharía esa canción, con esa letra en todas las radiofórmulas del país? Tengo muy claro que NO, con mayúsculas. Es más la censura no vendría de los medios más conservadores, la censura vendría curiosamente del supuesto "progresismo" y no se limitaría a no publicitar la canción, sería una caza despiadada de sus autores, lo que se llama cultura de la cancelación. Y es muy triste pensar que algo así venga precisamente desde esas posiciones que se suponen más abiertas y más favorables a la libertad individual de elección. Sólo concibo una opción en la que la canción sería aceptada: si el intérprete fuera un hombre homosexual. 


10 años más tarde. En julio del 2000, la cantante francesa Alizee, lanza el single: moi, Lolita. En realidad es una versión popera y discotequera de una composición de la también francesa Mylene Farmer. Farmer es toda una institución en Francia y la francofonía, pero desconocida fuera de ese ámbito, en cambio la versión de Alizee fue un éxito en toda Europa, España incluida. Es curioso porque las dos últimas canciones en francés que han tenido un éxito potente en España son composiciones de Farmer: Moi, Lolita y Desenchantée, que aquí sonó en todas las discotecas cantada por la belga Kate Ryan. 

Moi, Lolita, es una canción inspirada en la novela Lolita de Nabokov, aunque con mucha carga subliminal y dobles sentidos, narra los sentimientos de una adolescentes que descubre que empieza a suscitar deseo y que juega con esa ambigüedad de ser adulta a medio hacer o niña a medio deshacer. La idea central de la canción es la siguiente.

-Adolescente que no controla cómo la perciben, pero empieza a darse cuenta del poder que tiene su imagen y al mismo tiempo sigue siendo vulnerable.

 Una dualidad: Entre Lola y Lolita 

Lolita: es la imagen que transmite, sensual y seductora y Lola es la parte más vulnerable e infantil que aún persiste. La canción está llena de esa dualidad: infantil vs adulta, inocente vs provocadora, juguetona vs incómoda. El estribillo es clave en el mensaje.

C'est pas ma faute

( No es mi culpa) 

Et quand je donne ma langue aux chats je vois les autres

( Y cuando me rindo veo a los otros)

Tout prêts à se jeter sur moi, c'est pas ma faute à moi

(Listos para saltar encima de mi, no es culpa mía)

Si j'entends tout autour de moi

( Si sólo escucho a mí alrededor)

LO-LI-TA, moi Lolita

(LO-LI-TA, yo Lolita) 

El efecto repetitivo de Lolita, dicho por sílabas es un efecto interesante de la canción, cómo un eco percibido, por la autora, que se repite machaconamente. 

En su momento la canción también generó debate y criticas hace 26 años. Con al añadido que fue un éxito a nivel Europeo. Las críticas vinieron sobre todo por el hecho de que la intérprete en aquel entonces tenía 16 años y era menor de edad y también por la estética de la misma, que jugaba un poco con la idea de la canción y que mucha gente interpretó cómo hacer todo lo contrario al mensaje de la canción, es decir hipersexualizar a una adolescente. 

¿26 años sería posible que una canción así fuera un hit? Pues desgraciadamente creo que no y exactamente por los mismos motivos que la de los Romeos, sería cancelada y lo sería desde el supuesto progresismo y feminismo actual.

¿Por qué he elegido estás dos canciones? La primera creo que es obvio, el mensaje es claro y contundente, defiende una sexualidad diferente en la que entra en el juego el dolor y la sumisión como parte del placer. En el caso de la segunda es más sibilino, pero nadie me puede negar que en ciertos juegos, se interpreta un retorno a esos momentos de ambigüedad entre edad adulta, inocencia, vulnerabilidad, deseo , provocación...

Cómo he vivido todo el proceso puedo decir que en muchas cosas hemos crecido. Afortunadamente hoy en día está absolutamente normalizado, ver parejas de hombres o mujeres pasear de la mano en público y no pasa absolutamente nada, nadie les increpa, nadie les margina, salvo cuatro intolerantes y eso es inevitable. Pero no es menos cierto que en otras cosas creo que hemos dado pasos en dirección contraria. Se está imponiendo una cultura de la cancelación y una censura hacia algunos tipos de sexualidad y erotismo que se salen de los cánones actuales de la corrección política y eso sí que nos afecta especialmente, aunque en lo nuestro no exista una necesidad de "salir del armario" la mayoría llevamos esto en la intimidad y no necesitamos ningún reconocimiento público, no es menos cierto que hay cierta estigmatización de otras formas de vivir el erotismo y la sexualidad que chocan de frente con la corrección política y con una nueva moral puritana que se disfraza de progresismo. 






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