sábado, 11 de abril de 2026

Algo diferente.

 



Tenía que pasar toda la semana fuera por motivo de trabajo, un absurdo viaje de trabajo, de esos que  no sirven para nada, pero que no tienes más remedio. Reuniones tontas, visitas aún más tontas y tardes/noches aburridas de hotel de cadena. Uno de los pocos ratos agradables, era llegar al hotel después de todo el día de actividades estériles, darme una ducha, ponerme cómodo, coger el teléfono y charlar con ella un rato. 

A media semana, cuando ya sólo me quedaban dos días para volver, surgió una conversación "picante" y empezamos a animarnos y la cosa iba subiendo de tono y se iba poniendo cada vez más caliente, hasta que de repente por una tontería se corto el rollo totalmente, una mala contestación que no venía al caso, una reacción totalmente caprichosa e infantil, vamos una salida de tono en toda regla y lo que empezó, en juegos y risas acabó en castigo, en la distancia pero castigo:

Prohibición de placer hasta que yo llegara y los dos días siguientes hacer la siesta, con el plug pequeño puesto. Excusas, peticiones de perdón, intentos de negociación, pero la decisión estaba tomada, fin de la conversación a la cama , instrucciones claras y conversación pendiente a la vuelta. No era la primera vez que la castigaba en  la distancia, generalmente siempre por lo mismo, reacciones del tipo infantil, pataletas, malas contestaciones, salidas de tono....Los castigos así solían ser, copiar líneas, escribir un relato, hacer determinadas tareas domésticas, prohibición de salir, restricción del placer (este difícil de comprobar) o del tipo incomodidad: no llevar ropa interior durante el día o los muy prácticos plugs, por ejemplo. Hasta aquel día los había cumplido, sabía perfectamente que no hacerlo significaba, que en el momento que nos viéramos su culo pagaría con creces el desacato.

Al día siguiente de vuelta al hotel la llamé, su actitud fue todo el rato amable, comedida, bromista, hasta que le pregunte por el castigo. Entonces se puso a la defensiva, me dijo que le parecía injusto y demás, le volví a pregunta, con un pregunta clara.

-¿Lo has cumplido o no?

-No

-¿No?

-No, es que no me parece justo, fue una tontería.

-Ok, mañana ya hablaremos de esto.

Dicho esto, cambié de tema, aunque la potencia del mensaje seguro se había grabado en su cabeza, ella sabía perfectamente, que aquello tendría consecuencias.

El viernes después de comer a mediodía, cogí carretera y para casa, tenía unas ganas locas de volver, tras la semana fuera, pero también conducía pensando en que si me había dado la autoridad era para que la ejerciera, incluso me planteaba si aquella desobediencia no era una forma de ponerme a prueba, de retarme. Tenía tres horas largas de carretera por delante, para pensar. 

Cuando por fin  llegué, aparqué el coche, cargué la maleta y subí a casa, abrí la puerta, vino a recibirme muy risueña y cariñosa. Dejé la maleta y me dejé caer en el sofá. Me dio un beso, me dijo que me había echado mucho de menos.

-¿Te apetece algo? ¿Una cervecita?

-Venga

Me trajo una cerveza y se sentó a mi lado, aún iba en ropa de calle, estuvimos charlando un rato, en un ambiente distendido, pero con una tensión residual en el ambiente, no es tonta y sabía que algo iba a pasar, pero también tiene su parte morbosa, la incertidumbre y la espera. Me levanté con la excusa de ir a por otra cerveza, pero antes pasé por la habitación, al volver no pudo más y me preguntó

-¿Que has estado haciendo?

-Ir a por una cerveza

-¿Y en la habitación?

-Ahhhh, prepararte la ropa.

-¿La ropa?

-Si, vas a ir a darte un ducha, encima de la cama tienes la ropa preparada. Te la pones y vienes que tenemos que hablar.

¿Y tú? no te vas a poner cómodo?

-Ya lo haré, venga a la ducha.

No dijo más, se levantó y algo perturbada y expectante, fue a la habitación y ya la escuché meterse en el baño.

Lo que había encontrado encima de la cama, era un camisón corto negro semitransparente, muy sensual, unas medias autoadhesivas musleras y un tanga negro también a juego con el camisón. Esperé pacientemente que saliera, aquella ducha se alargó un poco más de la cuenta. Cuando apareció en el salón estaba radiante, realmente sensual. La miré y le dije.

-Vista así pareces una mujer y no una niña maleducada.

-Pufffffff, tampoco hay para tanto

-¿Ah no? ¿Crees que tu comportamiento y tu actitud se pueden adjetivar de otra manera?

-Fue una tontería, me conoces de sobra y sabes como soy.

-Precisamente por eso a veces tengo que tomar medidas y hubiera quedado ahí, si me hubieras hecho caso, muy valiente cuando no estoy, de esta te vas a acorda, te lo prometo. Acércate.

Me miró y dudó.

-Ahora!!!!!! señorita. Aquí frente a mi!!!!!!!

En ningún momento elevé el tono de voz, pero si le di una entonación de firmeza como nunca. Supongo que eso hizo que se acercara y se quedara plantada frente a mi.

-Las manos encima de la cabeza

Lo hizo y empecé a pasar mi dedo justo por el límite entre las medias y la piel de su muslo, en una pierna primero, luego en la otra en silencio, escuchando su respiración, primero fue un dedo, después con toda la mano acariciando esa pequeña franja de piel al descubierto, hasta que le dije.

-Quítate el camisón.

Bajó las manos, se quitó el camisón y se quedó sólo con las medias y el tanga, sin levantarme me incorporé un poco, con ambas manos le cogí los pechos, los empecé a sobar a toda mano, hasta que un determinado momento, empecé a hacer círculos con un dedo en cada pezón, estos ya estaban duros, pero ante la estimulación directa a un se endurecieron más, entonces los pincé varias veces con los dedos estirando un poco, quedándome en ese punto entre dolor y placer, le mandé a poner de nuevo las manos encima de la cabeza, cuando lo hizo dejé sus pechos y metí un dedo por la cintura del tanga, lo estuve pasando por toda la cintura un instante hasta que de repente, con la ayuda de otro dedo hice descender el tanga, hasta justo donde terminaban las medias y mirándola pasé un dedo entre sus labios.

-¿Sabes que te voy a castigar severamente y estás así de mojada?

No dijo nada, se ruborizó pero permaneció inmóvil, mientras yo con mis dedos inspeccionaba todo su coño cada vez más mojado, labios externos, internos...los separé para ver el rojo brillante del interior, sólo un pequeño respingo cuando le pincé con el pulgar y el índice el clítoris y gemido cuando el mismo indice se hundió en el coño sin problema.

-Date la vuelta.

Suspiró pero lo hizo y así de pie empecé a sobarle las nalgas desnudas...

-Están frías pero por poco rato.

Entonces llevé un dedo entre sus piernas y seguí el recorrido del clítoris, hasta el ano, ahí me quedé un momento, palpando el tacto rugoso de su más oscuro agujero. Pero fue un momento sólo, le hice bajar las manos, la cogí de una y de un movimiento seco y brusco, la puse en mis rodillas, la sujeté con fuerza de la cintura envolviéndola con mi brazo izquierdo, volví a sobarle las nalgas, mientras le decía.

-Me pienso asegurar, que la próxima vez que te castigue en la distancia, ni se te pase por la cabeza desobedecer.

Ya no dije nada más, empezó a hablar mi mano golpeando rítmicamente su trasero, a las primeras palmadas se movió algo y quejó, un minuto después estaba relajada bajo la lluvia incesante azotes en su culo desnudo, el sonido de los azotes piel contra piel, me parece embriagador, no soy de los que habla, ni regaña mientras azoto, prefiero ver la carne vibrar a cada  uno, como la piel va cogiendo el tono adecuado y si siento la necesidad de recordar porqué esta ahí como una niña pequeña traviesa, hago una pausa, digo lo que tengo que decir y continuo. Además las pausa generan más incertidumbre, suelen ir acompañadas de cambios de ritmo y sirven también para sentir los efectos. Durante unos diez minutos mi mano dio buena cuenta de su culo, implacable y firme, con alguna de esas pequeñas pausas entre medias. 

Diez minutos después su culo presentaba un bonito aspecto, rojo intenso y uniforme todo el, señal de calor y escozor. Me quedé un instante observándolo, imaginando que su piel palpitaba y sentía el aire acariciarla. Hasta que le dije.

-Ve a la habitación y traéme el estuche de los plugs y el lubricante- orden seguida de un par de azotes-

Se levantó, su cara estaba tan roja como su culo, la seguí con la mirada en todo momento, era una visión muy contradictoria, las medias negras de mujer, tan femeninas y adultas, contrastaba con el tanga a medio bajar y el culo rojo castigado, de vuelta más ruborizada si cabe me dio el estuche que contenía los tres plugs de acero, de distinto grosos y el tubo de lubricante. Abrí el estuche y allí estaban perfectamente presentados los tres  plugs, lo dejé en el brazo del sofá abierto, entonces le dije que se quitara del todo el tanga y se quedara sólo con las medias, lo hizo, le pedí el tanga, lo dejé también en el brazo del sofá y le dije.

-Súbete de rodillas encima del sofá apóyate en el respaldo, piernas ligeramente separadas y el culo bien expuesto y ofrecido.

Lo hizo, pero no me gusto la postura, puse una mano bajo su vientre y la obligué a exponerse más. El culo aún más salido. 

Cogí el más pequeño de los plugs, lo lubriqué, con dos dedos de mi mano izquierda separé sus nalgas rojas y haciendo una ligera pero constante presión, el más pequeño de los plugs entró en su culo. Entonces me levanté, me desabroché el cinturón, era un cinturón de cuero negro nuevo, algo más estrecho de lo normal y como era nuevo más rígido. Lo doblé, y lo puse sobre sus nalgas, para ver si debía acortarlo o no, no hizo falta, entonces le dije.

-Saca más el culo

Resopló, pero arqueó la espalda aun más.

-Asi, perfecto -le dije para recrearme en la vergüenza- Serán 25 contados y después de cada número dirás la frase "nunca más me saltaré un castigo". Si no escucho la frase, no contará el azote ¿esta claro?

Contestó con un "si" apenas audible.

-Repito ¿esta claro?

A la segunda dijo un "si" muy claro. Armé el brazo y el rígido cinturón cruzo su piel, primero una franja blanca, sobre fondo rojo, que al instante se enrojecía, esperé, hasta que que tras un suspiro dijo.

-Uno, nunca más me saltaré un castigo.

Al terminar la frase un nuevo latigazo con el cinturón, el sonido del cuero es también inconfundible.

-Dos, nunca más me saltaré un castigo.

Los azotes fueron cayendo y ella contando y repitiendo la frase, la rigidez del cinturón hacía que los bordes fueran especialmente duros, por eso debía apuntar bien para asegurarme que impactaba plano del todo, además llevaba puesto el plug. Al terminar la cuenta y llegar a los 25 tenía el culo, bien marcado para unos días, pero quería que sintiera bien que era un castigo y el quemazón de los correazos en su piel. Así que dejé el cinturón y simplemente me fumé un cigarrillo de pie mirándola inmóvil.

Al terminar me acerqué, le saqué el plug y le dije.

-Aún no hemos terminado, quiero ver ese culo bien abierto.

Yo sabía que esa parte mental, era la más difícil, tener que llevar ella misma sus manos a las nalgas y separarlas...pero la amenaza de 25 más con el cinturón fue suficiente aliciente para vencer la vergüenza, incluso cuando lo hizo y le pedí que aun las separase más. Entonces cogí el segundo plug, el mediano, lo lubriqué, con un dedo hice lo mismo con su estrecho agujero, algo más relajado y dilatado por el rato que había llevado el plug más pequeño. Y empecé a jugar con el plug más grueso, hasta que acabo alojado en su culo, entonces le dije.

-Ahora, te lo voy a meter y sacar 25 veces, así que más te vale relajarte y sostener las nalgas bien separadas.

Y empecé, lentamente se lo saqué y lo volví a meter.

-Uno- dije-

Repetí despacio, pero a partir de la quinta o sexta vez, ya su cuerpo no oponía resistencia, relajada y entregada, fue entrando y saliendo cada vez más rápido y firme hasta completar las 25 veces. Al terminar lo tenía bastante dilatado y rojo....entonces me desnudé, bueno más bien me bajé los pantalones, los bóxer y liberé mi polla, la apunté a su culo y entró si mucha dificultad, hasta el fondo, entonces cogí sus manos, las puse contra el respaldo y empecé a follarle el culo, cada embestida golpeaba con mi pubis su piel caliente y marcada, pero a pesar de todo eso chorreaba, incluso la cara interna de los muslos la tenía empapada. En en determinado momento noté su mano estimularse el sexo, pero se la aparté  y la puse otra vez en el respaldo.

-Cuando te portes bien, tendrás derecho a premio y no es el caso.

Seguí cada vez más duro y más fuerte, hasta que inevitablemente sentí el aviso del orgasmo inminente, en ese  momento la cogí con fuerza de la cintura, se la clavé lo más profundo que pude y me corrí dentro de su culo. Allí me quedé un rato, entre jadeos míos y suyos.

Cuando salí de dentro de ella, cambié el calor de mi polla, por el frío metal del más grande de los plugs, que entró sin mucho esfuerzo, me senté en mesilla y le dije.

-Otro día, estoy seguro que te lo pensarás dos veces, antes de saltarte un castigo aunque esté en Nueva Zelanda, ahora quiero ver como te lo haces para correrte tu sola y sin cambiar de posición.

Ahí ya había perdido toda vergüenza, fue terminar de decirlo y llevar la mano entre sus piernas, hundir su cara en el respaldo y masturbarse frenéticamente hasta correrse en nada, en un orgasmo además ruidoso e intenso.

Después aún estuvo un rato con el plug puesto y sentada con el culo castigado, el tiempo que tardó en escribir su castigo y publicarlo en el blog.

Sólo entonces, le quité el plug ya en la cama y tuvo su ración de masaje y alivios varios.


Continuará.







sábado, 28 de marzo de 2026

Lejos del mundo

 



Unos días libres, la posibilidad de huir lejos de todo, tiempo, paz y descanso. No pintaba nada mal la idea. Una casita en medio de la nada, en plena naturaleza, lejos de ruidos, prisas, agobios, era el plan perfecto. Ropa cómoda, paseos, sin estar pendientes del reloj o del teléfono, unos pocos días en el paraíso, antes de volver al purgatorio otra vez. 

Llegamos y nos instalamos con esa intención, el primer día perdido, entre el viaje y una cosa y la otra. Pero aún quedaban días para aprovechar. Una tarde tuvimos que bajar a una pequeña ciudad cercana, porque nos faltaba alguna cosa y no tuvimos más remedio, que ir en busca de un centro comercial. Eran días festivos así que el parking estaba a tope y tras dar varias vueltas en busca de un sitio, vi a un coche cargando y paré a esperar. Con tan mala suerte que el coche que salía maniobró en mi dirección y uno que venía en el otro sentido se nos coló. Y ahí ella  empezó una discusión absurda y fuera de lugar, por razón que tuviera, las formas son las formas.

Cuando la calmé y volvimos al coche a seguir buscando parking, al entrar me dijo de malos modos:

- ¿Y tú no vas a decir nada?!!!!

- ¿Y que quieres que haga? ¿Que me pegue por un parking?

- Joder que por lo menos no me dejes sola!!!

- Baja el tono y relájate, mira ahí hay un sitio, tanto drama. 

Aparqué y ya no dije nada más , compramos los que necesitábamos y nos fuimos a nuestro pequeño paraíso. 

Al llegar aún nos dio tiempo de descargar y dar un paseo antes que empezara a anochecer. 

Ya de vuelta a pesar de ser plena primavera hacía frío, así que lo primero que hice fue preparar para encender la chimenea. Cuando tuve suficiente fuego, eché un par de troncos gordos. Mientras ella se daba una ducha. Preparamos algo de cena, nos abrimos una botella de vino y cenamos tranquilamente al calor de la chimenea.

Al terminar, recogí la mesa y ella se apalancó en el sofá, con la media botella de vino y las dos copas, que llenó mientras yo terminaba de recoger. Cuando terminé, me fui a su lado, me senté y ella puso sus pies sobre mis piernas. 

- ¿Que cómoda estás no?

- Pffff cómo necesitaba una escapada así.

- Ya lo he notado, ya... tensa estabas, hace un rato.

Sonrió, con esa sonrisa nerviosa, sabía perfectamente a que me refería, al incidente del parking. 

- Es que la gente...Pfffff.

- Ya te dije que tenías razón, pero las formas no fueron las adecuadas.

- Es superior a mi, me dio mucha rabia.

- Ya, pero no son maneras, ya sabes que pienso de eso y más estando conmigo, sabes perfectamente que no tolero ese tipo de actitud, ni la pérdida del control. 

A medida que iba hablando se iba ruborizado, cogió la copa de vino y le dio un trago, yo seguía con el sermón. 

- Por un momento parecías una poligonera, discutiendo por un parking y sé que eres mucho más inteligente que eso. 

- Joder Santi, me estás haciendo sentir mal 

- ¿Yo? No soy yo, igual es tú conciencia ¿No?

- Jajajaja, en el fondo me ha servido para desahogar, que a gusto me he quedado.

- A mí no me hace ninguna gracia, he sentido vergüenza ajena. Levántate.

Me miró con cara de extrañeza y fue a coger la copa de vino, no la dejé. 

- ¿Lo tengo que repetir? 

Resopló y se levantó. Nada más hacerlo la cogí de la cintura del pantalón de pijama y con firmeza la acerqué a mi, de pie entre mis piernas y de un tirón seco, le bajé el pantalón del pijama y después las braguitas. Entonces la miré.

- Ahora te vas a poner de rodillas frente a la chimenea, a una distancia prudencial, las manos sobre la cabeza y ve pensando en una buena defensa. 

Al terminar, el discurso, la cogí de una mano, le di la vuelta y le solté un par de cachetes en el culo desnudo.

- Espabila.

La observé en todo el ritual, cómo andaba hasta la chimenea, cómo se arrodillaba a un metro de distancia más o menos y ponía las manos sobre la cabeza, entonces me serví una copa de vino, que saboreé despacio. A media copa me levanté y fui a la habitación, de vuelta puse el cepillo de pelo "especial" y mi cinturón de cuero marrón doblado encima de la mesita, y con calma me terminé la copa de vino. 

- Ven aquí

Se levantó y se acercó, yo permanecía sentado en el sofá, esperé que se acercara.

- Las manos detrás de la espalda.

- Pfffff 

Sonaron un par de cachetes.

- Vale ya de soplidos. Y ahora cuéntame ¿ A ti te parece normal la actitud y el vocabulario de antes? ¿Vale la pena, por un parking?

- Ya te he dicho que me ha dado mucha rabia, me dan mucho por...

No terminó de decir la frase, un par de cachetes más lo impidieron.

- ¿Te tengo que lavar la boca con jabón? 

- No...

- Pués habla bien, en español hay muchas palabras y expresiones que pueden expresar indignación o malestar, sin necesidad de recurrir a ser malhablada. Y ahora responde mi pregunta ¿Vale la pena perder los estribos de esa manera por un puñetero parking?

La miré y estaba roja, pero sin responder. Así que mi reacción fue instantánea. Con el brazo izquierdo rodeé su espalda y la hice caer sobre mi pierna izquierda, nada más caer mi pierna derecha sujetó las suyas. Y empecé a acariciarle el culo desnudo.

- Mira cómo te tienes que ver, por no saber controlar ese carácter, cómo una niña impulsiva y malhablada que van a castigar.

Las palmadas empezaron a caer con ritmo, alternando nalga y nalga, mi brazo izquierdo rodeaba su cintura y la mano se posaba en su cadera. Mientras la derecha subía y bajaba chocando contra la piel desnuda, que se iba sonrojando, primero un rosado pálido, que se fue volviendo rojo a medida que avanzaba. Entonces hice un pausa, cuando ya tenía un bonito color y comencé un juego de caricias sobre la piel caliente , rozando muy suavemente con la yema de mis dedos, la reacción a las caricias fue la piel erizada, momento en el que quité mi pierna que hacía de sujeción de las suyas, separé sus muslos e investigué si esa reacción se había transmitido a su sexo, empezando a pasar dos dedos de atrás a delante y de delante a atrás, cómo imaginaba entre sus piernas había un charco caliente y seguí jugando a la vez que le dije.

- Acércame el cepillo, está en la mesa...

Resopló cuando me escuchó y de inmediato quite mis dedos de su sexo y le di una docena de palmadas fuertes.

- El cepillo...ahora.

Alargó el brazo, lo cogió y estirando lo hacia atrás, me lo ofreció. Lo cogí.

- De momento esto es un castigo.

Pasé la madera fría y lisa un instante sobre su piel y empezó a caer al ritmo de un suave y uno más fuerte en la misma nalga, para cambiar a la otra, apuntando bien en la parte inferior de las nalgas y así durante un par de minutos sin respiro, que dibujaron dos círculos muy rojos justo por encima del nacimiento de las nalgas. Cuándo paré, suspiró de alivio y mientras volvía a usar el cepillo de instrumento de caricia...

- Esto ya no te gusta tanto parece....

La sujete con fuerza y le di un par de docenas más de azotes con el cepillo, rápidos, seguidos y alternos. Entonces volví a parar. 

- Déjalo sobre la mesa...

Se lo di y lo dejó.

Nada más dejarlo, volví a "comprobar" cual era el estado entre sus piernas y aún estaba más mojada si cabe. Empecé a jugar otra vez con mis dedos, suave al principio, palpando y resiguiendo cada pliegue, cuándo empecé a jugar alredor del clítoris hinchado se le volvió a erizar la piel a la vez que empezó a mover las caderas...

- No estarás pensando en correrte ¿Verdad?

No contestó, sólo un pequeño jadeo y la respiración cada vez más agitada, mi dedo índice y corazón entraron en su sexo a la vez que con el pulgar estimulaba su clítoris con pequeños golpecitos....ya no paré y se dejó ir, aún podía sentir las contracciones del orgasmo en mis dedos, cuando los saqué.

- Te dije que aún no...

Le di unas palmaditas en el sexo desde atrás. 

- Levanta.

Se levantó y nada más hacerlo yo también, la cogí de la muñeca y la llevé contra el brazo del sofá, la "obligué" a tumbarse sobre el , con el culo castigado bien levantado, cogí el cinturón de la mesita y sin decir nada, le di una docena de azotes con el, rápidos y seguidos. 

- Esto es por correrte mientras te castigo.

Pero mi capacidad de autocontrol también tiene un límite y me puse detrás de ella entre sus piernas me quité la ropa necesaria y mi polla buscó su sexo, mojado como estaba entró entera y allí me quedé inmóvil un rato, con mi polla dentro y mi piel tocando su piel caliente, hasta que empecé a entrar y salir chocando en cada embestida contra su culo castigado...

Un rato después, estábamos los dos acurrucados, desnudos y exhaustos, mirando en silencio , las brasas de los dos troncos.

 






sábado, 14 de marzo de 2026

Bien educada




 







Habíamos bajado al centro a tomar algo, una tarde lluviosa de Sábado, cuando ya parece que va a llegar la primavera y hasta hacía frío.


Como siempre al llegar un ratito de vueltas buscando donde aparcar, por fin vi un sitio y aparqué, salimos del coche y llovía, me fui para buscar la máquina de sacar ticket y me dijo.


-¿Donde vas?

-A sacar ticket.

-Con la que está cayendo no va a venir nadie a comprobar anda tira.


Total que me convenció llovía bastante y lo dejé estar. Nos fuimos a tomar unas cañas tranquilamente, ella llevada un vestido con aires asiáticos, que le quedaba genial, tenía un especial atractivo aquella tarde. Unas cañitas y unas risas, entre juegos y muchas insinuaciones, hasta que decidimos volver a casa, como habíamos picado algo con las cañas, ni cenaríamos aquella noche.


Al salir ya no llovía y fuimos tranquilamente a por el coche, justo cuando llegábamos había un agente de estos de movilidad poniéndome una multa por no haber sacado el ticket de la zona de pago. Enseguida me dirigí a el con educación y con la excusa que habían sido solo 5 minutos etc, etc...pero de repente y ante mi sorpresa empezó a despotricar ella.


-Joder es que al final nos vais a cobrar hasta por respirar, cuando  hemos salido llovía a mares y de aquí a la máquina nos ponemos chorreando, seguro que tu estabas bien a resguardo en algún bar y ahora nos vas a multar.


El agente respondió


-Señorita, no me falte al respeto yo solo cumplo con mi trabajo

-Ya, ya pues cuando llovía no te vi


La miré en plan "cállate", pero ella siguió discutiendo con el agente, hasta que me cansé cogí el ticket para hacer la anulación, la cogí de la mano y tiré de ella camino de la máquina para pagar la anulación de denuncia, apenas habíamos caminado unos pasos y le dije subiendo el tono, de tal manera que el agente seguro escuchó la conversación.


-Se puede saber a que ha venido este numerito impertinente!!!! ya puedes ir preparando el culo que cuando lleguemos a casa te enteras.


Ya no dijé nada más, ni ella tampoco juntos de la mano fuimos a anular la denuncia a la máquina no la solté ni para poner las monedas. Con la denuncia anulada, volvimos al coche, nos cruzamos con el agente, al que dije.


-Buenas tardes.


Ella no dijo nada, pero si se ruborizó. Cuando nos metimos en el coche tampoco le dije nada solo la miré con mirada de enfado, arranqué y nos fuimos para casa, es más puse la radio para evitar conversaciones, un cuarto de hora de silencio y que pensara, porque había sido muy claro. Llegamos al parking de casa, metí el coche en la plaza y antes de salir al apagar la radio me dijo.


-Lo siento, pero  me ha dado mucha rabia.


La miré y solo le dije.


-Baja.


Nos bajamos y en cuanto la tuve a tiro, la volví a coger de la mano, con fuerza, dimos unos pasos hasta la puerta que da acceso al pasillo del ascensor y antes de abrirla me dijo.


-¿Estás enfadado?


Mi reacción fue refleja, allí mismo sin soltarla, le di un par de azotes bien fuertes.


-¿Responde esto tu pregunta?. De todas maneras si te quedan dudas ahora te las voy a resolver todas.


En el ascensor la solté y ella no pudo reprimir frotarse el culo mientras subía en cuanto se detuvo y se abrió la puerta la volvi a coger de la mano y para casa, nada más entrar y cerrar la puerta le dije.


-Ve a ponerte el camisón, mira que vas guapa, pero eso es ropa de mujer no de niña.


Se metió en la habitación y yo me fui al comedor, no entendía aquel comportamiento impertinente e irrespetuoso hacía un desconocido y si quería "jugar" lo había conseguido, pero igual el juego no le iba a gustar tanto como pensaba. Cuando apareció con el camisoncito, ya venía más suave sin tan siquiera atreverse a mirarme.


-¿Se puede saber a que se debe tu comportamiento de antes?

-Es que me ha dado mucha rabia y se me ha ido de las manos. ¿Me perdonas?

-Me has provocado vergüenza ajena, has sido irrespetuosa con alguien que te guste o no está trabajando, parecías una niña con una pataleta.

-Ya te he dicho que lo siento, que se me fue de las manos.

-No voy a tolerar que esto pase nunca más delante de mi y me voy a encargar de ello. Lo primero que vas a hacer es escribir una carta de disculpa a esa persona, así que ya puedes coger un papel y un boli y sentarte a escribir una disculpa como dios manda.


Se quedó quieta.


-¿Lo dices en serio?

-Me vas cara de bromear de ti depende si escribirla de pie o sentada, porque como tenga que repetírtelo te voy a poner el culo que no vas a poder sentarte.


La amenaza surgió efecto y eso si despacito, pero fue al armario cogió papel y boli, lo dejó en la mesa, entonces le dije.


-Antes de sentarte, bájate las braguitas, que no creo que te las vuelvas a poner lo que queda de noche.


Resopló.


-¿Te las tengo que bajar yo?


No hizo falta, se las bajó y se sentó el fria y dura silla, empezó a escribir algo, pero al poco me dijo.


-No se que poner.


Me levanté, cogí el papel, lo aparté y le puse uno nuevo.


-No te preocupes que ya dicto  yo.


Suspiró y empecé a dictar.


" Señor agente de movilidad:


Quiero pedirle disculpas por mi comportamiento del pasado sábado sobre las 21:30 en la calle de San Lázaro. Mi comportamiento fue totalmente impertinente e irrespetuoso impropio de una mujer de  mi edad y más propio de una adolescente malcriada y caprichosa. Mi pareja se va encargar de corregir ese comportamiento del todo inadecuado y recibiré un merecido castigo, en forma de azotaina en el culo en cuanto termine de escribir estas disculpas ya que mi comportamiento infantil merece un trato infantil.


Espero acepte mis disculpas.


Fdo: YCR"


Cuando terminó le di un sobre y le hice doblar el papel y ponerlo dentro. En cuanto lo hizo la cogí de la mano, la levanté y me la llevé para el sofá, me senté y sin decir nada, de un tirón a mis rodillas, nada mas ponerse, le levanté el camisón no había mucho que levantar porque era muy cortito, pero si me entruve a doblarlo, ahí me puse a acariciarle el culo desnudo y frio con toda la mano.


-Sinceramente ¿como crees que mereces el castigo?


Dijo algo tan flojito que no entendí.


-¿Como?

-Severo...

-Bueno veo que al menos algo has recapacitado.


Entonces empecé a azotarla con la mano, como la idea era de algo largo, vamos de que se acordara unos días empecé progresivo, lento y suave, calentando bien, mientras le iba recordando su comportamiento intolerable, cuando empezó a coger colorcito la piel, aumenté la intensidad y la velocidad de los azotes sin pausa de forma constante una incesante lluvia de palmadas sobre su piel desprotegida, en un determinado momento se le escapó una especie de queja y le dije:


-No pienso parar hasta que me duela la mano y pobre de ti que muevas.


Pero mi mano tiene también un límite de resistencia y llegó un momento que empezó a picarme, así que me detuve, tenía el culo como un tomate maduro, al rojo vivo.


-Ahora señorita maleducada, te vas a levantar y te vas a ir un rato a pensar en tu comportamiento al rincón, y quiero ver ese camisón bien arriba que se vea bien ese culo bien rojo. ¿Está claro?.


Se levantó y se fue hasta el rincón rechistando algo por el camino pero obediente, camisón levantado, manos detrás de la espalda sujetando y culo rojo bien expuesto. Aquel día me lo tomé con calma, por dos motivos el primero, que se sintiera castigada de verdad y el segundo que bajase algo el escozor del culo, porque ahí no acababa la cosa.   Lo cierto es que aguantó allí mirando a la pared un buen rato sin moverse, hasta que la llamé. La hice quedarse de pie frente a mi, la miré y le dije.


-El camisón levantado.


Sabía perfectamente que mostrarme la parte de delante le daba mucha vergüenza. Lo hizo.


-Te voy a hacer una pregunta muy clara y muy sencilla ¿Crees que es suficiente castigo, en relación a tu comportamiento de esta tarde?.


Silencio tenso, conté mentalmente hasta diez.


-Nena responde.

-Puffffffff no se...

-Bien, entonces ya decido yo.


Me había fijado en las zapatillas que llevaba, eran monas de estar por casa y tenían pinta de ser muy eficaces además usar su propia zapatilla para castigarla le daba un toque más infantil al castigo.


-Dame una de tus zapatillas.

-Pufff

-Nena.....


Sacó el pie izquierdo de la zapatilla, se agachó y me la dio, yo me levanté, puse mi pie encima de la mesilla, mi muslo quedaba como apoyo, la cogí de la mano , la estiré contra mi muslo y le dije.


-Ahora te inclinas un poco, sacas bien el culo aguantando el camisón levantado, para que te lo caliente bien con la zapatilla.


Esperé a que lo hiciera, cogí la zapatilla entonces y empecé a azotarle el culo con ella, sonaba de maravilla, aunque creo que era más ruido que nueces, pero como ya llevaba una buena a mano encima eso sumado a la posición bastante humillante, en la que tenía que estar de pie, con poco apoyo, aguantando el camisón levantado y ofreciendo el culo, la sensación de castigo en su cabeza debía ser importante y además aunque no parecía excesivamente dolorosa la zapatilla, a base de insistir seguro que el quemor iba en aumento.


Cuando decidí parar, tras un rato seguido a base de zapatilla lo tenía aun más rojo, dejé la zapatilla, quité la pierna, la cogi de los hombros y se abrazó a mi, no pude evitar al hacerlo, buscar con mis  manos sus muslos y subir por debajo del camisón que al soltarlo había caido acariciarle el culo que estaba ardiendo, ella puso su cabeza en mi hombro y de repente noté algo húmedo en mi hombro, estaba llorando como una niña, yo no dije nada, me limité a acariciarle el culo y dejar que todo saliera, no se el tiempo que estuvo, unos minutos, cuando ya se calmó, le cogí la cara, le sequé las lágrimas me miró y me dijo.


-¿Me perdonas?

-Si claro que si


Volvió a abrazarse a mi, ya sin lágrimas, hasta que la cogí de la mano, nos fuimos a buscar la crema y a la cama, la hice tumbarse boca abajo, le levanté el camisón y le quité las braguitas del todo, el puse crema por todo el culo y llevaba un rato acariciándoselo, cuando empecé a darle besitos suaves en sus nalgas sensibles, suspiró al notar mi barba áspera en su piel sensibilizada, los besos al principio eran por el centro de las nalgas, pero fueron bajando hasta la frontera entre nalgas y muslos, entonces le dije.


-Date la vuelta.


Lo hizo, me puse entre sus piernas y empecé a darle besos por la cara interna de los muslos de la rodillas y subiendo, hasta llegar a la ingle, ahí ya no pude resistir más y los besos fueron a su sexo húmedo y caliente, primero solo besitos muy suaves, después empecé a succionarle con los labios de mi boca sus otros labios, estirándolos con una suave succión, hice lo mismo con el clítoris, ahí ya empecé a ayudarme también de los dedos y todo se precipitó hasta terminar en un orgasmo largo e intenso.


La noche siguió con juegos, hasta caer rendidos.


Al día siguiente por la tarde volvimos a bajar a la ciudad, a la misma calle, con el mismo vestido, pero sin ropa interior aun tenía el culo marcado dimos  un par de vueltas a la calle, pero no estaba el agente del día anterior, así que le hice dejar la carta junto al buzón de la máquina.






















sábado, 7 de febrero de 2026

Por etapas.

 




 




- Te he dicho hasta las 3 máximo y no hay más que hablar.


- No me parece justo a esa hora está empezando y no soy una niña!!!!


- Nena, la última vez llegaste muy perjudicada y te avisé que cómo no te comportas cómo una adulta responsable, a partir de ahora habrían normas.


- Te prometo que no pasará más, pero no me hagas volver a las 3, que no tengo 16 años!!!!


- ¿Quieres quedarte en casa castigada sin salir?


- No...


- Pues no hay más que hablar 


Más o menos así fue la conversación por teléfono que tuvimos aquel sábado. Yo tenía guardia y salía a medianoche. Así que cuando llegase a casa ella ya no estaría. Fue una guardia pesada, sin mucho que hacer y esas son las peores. Me fui para casa al terminar, estaba cansado pero sin sueño, así que me estiré en el sofá y me puse la tele para que me hiciera compañía. En algún momento me quedé dormido y desperté en el sofá, me levanté con la intención de irme a la cama, pero la ver el reloj vi que eran las 3 y cuarto. Así que cogí el teléfono y la llamé hasta 4 veces, pero no me lo cogió, le puse un WhatsApp 


- Nena te dije a las 3


Tampoco tuve respuesta y ya eran las 4, no me lo pensé me adecenté un poco y fui a por el coche, sabía que frecuentaba un par de sitios y está vez se había ganado una buena. En el primer local no estaba y me fui para el segundo y en efecto allí estaba la mar de feliz y tranquila, entre risas y bailes con las amigas, aunque la risa se le cortó de golpe cuando me vio y el hice el gesto de ven. Se acercó a mí y entonces la cogí del brazo y la saqué fuera, con la música tan alta imposible hablar, fuera del local ya, nos fuimos un poco lejos y en el cobijo entre dos coches le di un par de azotes en el culo, fuertes.


- ¿No te dije que te quería en casa a las 3?


- Se me ha ido la hora!!!!


Le di un par de azotes más...


- Ya puedes ir a buscar el bolso y despedirte, te espero aquí y en casa te vas a enterar...


No dijo nada, entró en el local y los dos minutos volvía a salir, se acercó a mí la cogí del brazo y fuimos a buscar el coche, nos montamos y arranqué.


- He estado trabajando hasta las 12 y encima tengo que ir a buscarte, ya te digo ahora que vas a estar un tiempo largo sin salir...


Empezó a poner excusas , pero la corté en seco.


- Silencio!!! Más te vale estar calladita.


Ya no dijo nada más. Subimos a casa y nada más cerrar la puerta la cogí del brazo, llevaba un vestido muy corto, fuimos directos al sofá, me senté, la tumbé en mi regazo y empecé a azotarle el culo, por encima del vestido.


- Te comportas cómo una adolescente caprichosa y yo no estoy para caprichos, vas a aprender a obedecer y ser responsable o por las buenas o por las malas.


Durante un par de minutos estuve dándole en el culo, por encima del vestido. Al parar le levanté el vestido de un tirón.


- Debería darte vergüenza ¿Cuántas copas te has tomado?


- Dos....


- Eso encima mentirosa, si hueles a alcohol.


Y seguí zurrándole el culo ahora solo con la protección de las medias y las braguitas. 


- Te voy a poner el culo cómo un tomate desvergonzada..


Seguí otro buen rato. Al parar la hice levantarse. 


- Pon las manos sobre la cabeza.


Cuando las puso, le bajé las medias y las braguitas y al terminar la puse cara a la pared, con el vestido levantado. Ya tenía el culo bastante rojo. La dejé allí mientras me ponía el pijama y cuando fui a buscarla llevaba la alpargata en la mano. Sin decir nada la cogí del brazo y la llevé a zapatillazos en el culo hasta la habitación, está vez sín nada de protección, allí la puse otra vez en mis rodillas y empecé a darle una buena con la zapatilla, como a una niña traviesa. Era una zapatilla ligera, pero flexible y que debía picar, le di una buena tanda de azotes y al parar le volví a preguntar.


- ¿Cuántas copas te has bebido?


- Cuatro...


- Vaya, entonces no eran dos? Te voy a enseñar a mentirme!!!


Y le di otra buena tanda de zapatillazos, ahí se que tenía ya el culo cómo un tomate... paré porque la zurra era bastante ruidosa y a esas horas, podían escucharnos los vecinos. 


- Levanta


Se levantó.


- Pon las almohadas en el centro de la cama


Las puso...


Ve a desmaquillarte, te desnudas del todo y te tumbas boca abajo en la cama. Entre una y otra cosa ya empezaba a amanecer. 


Fui un momento a la cocina, a beber agua y después me fui para la habitación. Allí estaba tumbada boca abajo en la cama, con el culito cómo un tomate. Abrí el armario y cogí mi cinturón de cuero marrón, lo doblé y le dije.


- Señorita te voy a dar 25 con el cinturón, lo vas a contar y quiero ver el culo en alto en todo momento ¿Está claro? 


Los azotes con el control empezaron a caer, está vez lentos, haciendo que sintiera bien cada azote y escuchando como los contaba y se esforzaba en mantener el culito bien alto, para recibir el próximo. Le di los 25...al terminar guardé el cinturón y me senté en la cama, tenía el culo cómo un mapa y bien caliente, pasé mis dedos despacio por la piel castigada...y ya con voz más suave le dije.


- Vas a estar una buena temporada castigada sin salir, y está semana cada día, antes de irte a la cama, me copiarás 50 veces: " La libertad va asociada a la responsabilidad" .


Entonces me levanté, fui a buscar la cremita hidratante, me acosté a su lado y empecé a ponerle crema y a hablar de como iba a ser la disciplina a partir de ahora.








e puente unos días, con otra pareja, acabábamos de cenar y yo estaba apalancado en el sofá y la escuchaba dar vueltas por la casa, resoplando y murmullando, me estaba empezando a poner nervioso. 

- Nena!!! Quieres terminar de una vez!!! Que quiero irme pronto a la cama, que mañana madrugamos. 

Entonces apareció en el salón, se quedó de pie con los brazos cruzados, toda digna.

- Es que no entiendo porque tenemos que salir a las 6 y media, que nos levantaremos a las 5 , se supone estamos de vacaciones!!!

- ¿Otra vez con eso? ¿Te lo tengo que explicar otra vez? 

- Pues si, porque no lo entiendo!!!

Me puse serio.

- Pues es muy sencillo de entender, no conduces tú ¿Verdad? 

- Pero el hecho que no conduzca no debería...

- No me interrumpas cuando estoy hablando o te prometo que te vas a la cama con el culo ardiendo ¿Está claro?

Volvió a resoplar, pero se quedó callada.

- Si quieres salir más tarde, el próximo viaje te pones tú de acuerdo con Sergio, conducís vosotros y salimos a la hora que acordéis, pero cómo en este viaje quién se ha puesto de acuerdo he sido yo, salimos a las 6 y media y punto. Así que deja de hacer la cría, termina con la maleta de una puñetera vez y a la cama, que si a las 5 nos levantamos. 

Tema zanjado,se fue y ni me avisó cuando se metió en la cama.

El despertador sonó a las 5 en punto, me levanté y me metí en la ducha, una ducha rápida para despejar y me fui a poner una cafetera a la cocina, cuando estuvo , me servi un café, miré el reloj, eran las 5 y media y como no habia movimiento fui para la habitación. Allí estaba perreando, así que tire del edredón.

-Ya voy joder...vaya vacaciones.

Tal y como se levantó la cogí del brazo y le di un par de azotes en el culo.

- Se acabó la tontería,  en 10 minutos te quiero duchada y sentada en la cocina desayunando ¿Estamos?

Un par de sonoros azotes más por si acaso y salió disparada para meterse en el baño. 

Y si, un rato después estaba en la cocina desayunando, pero seguía protestando y eran ya las 6, el constante murmullo estaba acabando con mi paciencia, cogí el teléfono y llamé a Sergio.

- Buenos días Sergio, oye te importa si salimos media hora más tarde? Es que me he acordado que tengo que solucionar una cosa ahora.

- Vale , vale, no te preocupes, nos vemos a las 7.

- Gracias.

Al colgar se me quedó mirando extrañada

- ¿Y ese cambio? ¿Que tienes que solucionar? 

- A ti 

Ya no dije nada más, la cogí del brazo, la hice recorrer todo el pasillo a la fuerza, y nada más entrar en el salón, me senté en el sofá, de un tirón le bajé el pantalón del pijama hasta los tobillos y la eché sobre mi pierna izquierda, puse la derecha encima de las suyas y empecé a calentarle el culo con la mano.

- Al final lo has conseguido, y vas a viajar con el culo cómo un tomate y callada cómo una niña buena ¿Estamos? Y tienes suerte que vamos justos de tiempo, que si no, te lo pongo morado. 

Y la verdad es que me apliqué con ganas, la escandalera de palmadas se debía escuchar a aquellas horas por toda la escalera del edificio. Le estuve calentando el culo, hasta que empezó a dolerme la mano, entonces paré.

- Ve a vestirte y espabilando.

Al levantarse hizo el gesto de subirse el pantalón del pijama, pero se lo impedí de un manotazo. Yo también fui a terminar de vestirme, ya no hubo, un sólo reproche más, al revés tranquila y en silencio se vistió dejamos las maletas en la puerta y al poco sonó el interfono, eran Sergio y su pareja que nos esperaban ya.

La cogí del brazo y la llevé al salón, la puse contra la pared, le desabroché los vaqueros, se los bajé y después el tanga y le dije.

- Voy bajando, en diez minutos baja. Ya cojo yo tu maleta. Y eso hice, la dejé allí mirando a la pared 10 minutos, cuando apareció, se disculpó por el retraso y se metió en el coche, al ponernos en marcha, la miré por el retrovisor y sonreí.

Eran algo más de 4 horas de viaje a mitad más o menos hicimos una parada técnica para beber algo, ir al baño y cambiamos de conductor. 

Finalmente llegamos a destino, hicimos el check-in en el hotel y decidimos quedar para dentro de media hora en hall del hotel, para salir a comer algo y dar un paseo después.

Entramos en la habitación, por suerte nos habían dado las habitaciones enfrente y no al lado. 

Tampoco había tiempo de mucho, dejar las maletas, sacar lo que hubiera que sacar y ya casi sería la hora.

Ella se estiró unos minutos en la cama, mientras yo inspecciónaba la habitación. 

En un determinado momento, me fui para la cama y la hice levantarse a la vez que yo me sentaba a los pies de la cama. Cuando le hice poner las manos sobre la cabeza protestó.

- ¿Quieres ir a comer con el culo caliente también?

Entonces obedeció, le desabroché los vaqueros y le bajé el tanga.

- Date la vuelta.

Lo hizo y empecé a acariciarle el culo, que aún estaba rosado...

- ¿Es cómodo el coche de Sergio?

- Al principio no sabía como ponerme...

-Ya, ya...por eso estás así de mojada 

En ese momento mi dedo se paseaba por su rajita.

- Lástima que nos tengamos que ir...aunque tú vas a bajar 10 minutos más tarde, 10 minutos que vas a estar en el rincón

Le dije señalando una esquina entre la pared y el ventanal de la terraza.  Y esta va a ser la tónica del puente, cada vez que quedemos, antes tú vas a estar 10 minutos castigada cara a la pared con el culo al aire.

Y así fue todo el puente, cuando quedábamos para desayunar por las mañanas en el buffet o si después algún salimos a cenar o a tomar algo, después de vestirse, se iba 10 minutos al rincón, llegando tarde y ruborizada y por supuesto mojada.

Por desgracia lo bueno pasa rápido y tocaba volver, decidimos salir a media mañana, bajar primero a desayunar y después subir a la habitación recoger y ponernos en marcha y eso hicimos. Aquel día al bajar a desayunar no le hice hacer el rincón y bajamos juntos. Desayunamos y volvimos a subir. 

- ¿Lo tienes todo preparado?

Le pregunté

- Me falta recoger los potingues del baño y ya

- Pues venga, que así nos queda tiempo.

Mientras ella recogía lo del baño, yo abrí mi maleta, saque de ella una cuchara de madera y la puse sobre la cama y yo me senté en un silla que puse entre la cama y el balcón.

- ¿Y eso? ¿Que he hecho ahora?

- No es la pregunta correcta, la pregunta correcta sería, que hiciste. Así que coge la cuchara y dámela. Ahora.

Suspiró a la vez que cogía la cuchara, se acercó y me la dio. La dejé sobre mis piernas.

- Ya sabes que no soporto las pataletas y que si te portas cómo una niña , te voy a tratar cómo la niña impertinente que sacas de vez en cuándo. El Jueves, me quedé con las ganas porque no había tiempo, así que la vuelta la vas a hacer también con el culo rojo y caliente.

Llevaba un vestido por encima de las rodillas,medias y botas.

- Levántate el vestido.

A diferencia de la ida, no hubo protestas, ni quejas , obediente se levantó el vestido. Sosteniéndolo por encima de la cintura, mientras yo precedía a bajarle las medias y unas braguitas tipo brasileña de encaje negro. Cuando terminé el ritual, cogí la cuchara le indiqué que se colocara sobre mis rodillas, lo hizo, empecé a pasarle la cuchara por la piel desnuda y expuesta.

- Voy a asegurarme, que ninguna posición te sea cómoda en la vuelta.

La cuchara empezó a caer sobre su piel desnuda, ligera, pero muy precisa, me permitía cubrir cada centímetro de piel, pero insistiendo especialmente en la parte más baja y sensible de las nalgas, enseguida su culo, era un lienzo de círculos rojos solapados allí donde más habia insistido con la cuchara. Entonces le dije.

- Ábrete los cachetes del culo

Al escucharme si resopló, sabía que esa parte era especialmente dolorosa, pero lo hizo y se llevó unos cuantos azotes, en la parte oculta de las nalgas. Al terminar, la hice levantarse de nuevo, sujetando el vestido otra vez, le subí las braguitas y las medias, terminamos de recoger y bajamos juntos.

Todo el viaje de vuelta la estuve observando, dismulandamente, mientras el grupo comentábamos el viaje y la posibilidad de repetir en una proxima ocasión

A media tarde llegamos a casa. Nos despedimos, cargamos las maletas y nos fuimos a descansar que al otro día había que trabajar, nada más entrar ella dejó la maleta en el suelo y se dejó caer en la cama.

- Ponte el pijama y deshaz la maleta

- Pfffff déjame respirar un poco y podrías venir aquí conmigo, no veas el viaje que me has dado, igual te apetece comprobar...

La miré serio y el dije.

- Tienes 15 minutos, para deshacer la maleta y ponerte el pijama, te espero en el salón.

Allí la dejé

Un cuarto de hora más tarde, apareció con el pijama puesto.

- Ya está...contento

- Ven aquí

Se acercó.

- ¿Cuando te hago poner el pijama y te reclamo para hablar, que debes hacer cuando estás frente a mí?

Suspiró y no contestó pero actuó, despacio el pantalón del pijama acabó en sus tobillos, después siguieron las braguitas y colocó las manos sobre la cabeza.

- Así mucho mejor, date la vuelta.

Lo hizo y comprobé cómo las marcas rojo intenso de la zurra recibida al salir, se habían oscurecido algunas y desaparecido otras. Le mandé ponerse frente a mí de nuevo. E hice lo que me acababa de pedir, comprobar, mis dedos se pasearon entre sus labios, incluso dos de ellos entraron y salieron de su sexo empapado.

- No sé yo, si está reacción es buena para la disciplina...voy a cambiarme yo y deshacer mi maleta, tu mientras te vas cara a la pared, hasta que avise.

Con el pantalón del pijama y las braguitas por los tobillos caminó hasta "su" pared y allí se paró.


Yo fui a deshacer mi maleta, me quité la ropa y fui de vuelta al salón sólo con los bóxer. Me acerqué a ella por detrás, le dije que apoyará las manos en la pared a la vez que la cogía de la cintura para hacer que sacara bien el culo hacía atrás. Puesta en posición me quité los bóxer, paseé varias veces mi polla por su rajita, hasta que cogiéndola de la cintura entró en su coño empapado, y empecé a moverme cada vez más rápido entrando y saliendo de su sexo, chocando en casa embestida contra su culo recién castigado y así acabamos aquel puente de primavera.

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