domingo, 29 de noviembre de 2020

Un descuido tonto.

 



Las medidas restrictivas parecía que se iban a alargar más allá de la Navidad, una Navidad diferente, en un año diferente y a ver si de una vez por todas, se terminaba aquello. Pero aún faltaban semanas y en ellas unas pocas esperanzas de algún cambio a aquella tediosa rutina pandémica, de días exactamente iguales que el anterior. Aunque teníamos la suerte, de haber encontrado fórmulas para sobrellevarlo e incluso sacarle algún pequeño partido. 

Todo llevaba muy tranquilo unos días, demasiado. Madrugar, trabajar a casa, ella salía a andar un rato, yo me acomodaba, me tomaba la cervecita mientras la esperaba, un ratito de charla, cena, ver la tele o meternos en internet y a la cama, así pasaban los días, con alguna excepción. 

Un tarde muy ventosa avanzado ya el mes de noviembre, acababa de llegar a casa, ya anochecía, en una de esas puestas de sol impresionantemente coloridas de los días de viento. Había llegado un poco más pronto de lo habitual, con lo que habíamos estado charlando y cuando se había dado cuenta iba tarde a la caminata, así que la tenía por ahí corriendo, en esto que sonó el interfono, vino corriendo, me dio un beso y me dijo.

-Hala, me voy, te dejo con tu rato de tranquilidad

-Anda tira

-A eso voy

Y salió a toda velocidad...

Bueno y de alguna manera tenía razón era mi rato diario de soledad absoluta, sin una niña grande tocapelotas por ahí, aunque en realidad a la hora ya la echaba en falta a ella y todas sus contradicciones, dualidades, histerismos y enfados con el mundo, pero así es o lo tomas o lo dejas.

Así que me senté con mi cervecita, me encendí un cigarrito y me puse a zapear buscando algo interesante, si es que lo había. Tras un rato cejé en el empeño y apagué la tele, me puse a tontear con el móvil y fue cuando vi el plumas en la silla: "cualquier día pierde las bragas, esa cabecita loca" pensé y cómo iba a ir a ponerme el pijama la cogí, algo cayó en el suelo, era un papel, lo recogí para tirarlo a la basura, pero algo llamó mi atención estaba todo arrugado, hecho una bola, pero sobresalía un extremo y en el se veía el membrete del ministerio del interior. Entonces lo abrí y en efecto era una notificación del Ministerio del Interior más en concreto de la Dirección General de Tráfico, nada más y nada menos una denuncia por: "conducir usando un dispositivo móvil". Artículo 18.2  de la ley de seguridad vial....

Total 200 pavos y tres puntos del carnet. 


La fecha era de Octubre, por lo tanto yo no sabía nada, así que se iba a caer con todo el equipo aquella noche. Con el añadido que no era la primera vez que la avisaba, de esa manía y su respuesta eran risas y el sobado "pero si no me van a pillar".

Cogí el papel y me lo guardé en el bolsillo. Cuando me dí cuenta ya estaba de vuelta. Tocó al interfono porqué claro llaves tampoco se había llevado. Le abrí, aunque me dieron ganas de dejarla un rato fuera, con la excusa de la ducha o los cascos escuchando música, pero fui bueno

-¿Como ha ido la caminata?

-Pues como siempre, pero me carga las pilas

-Tienes la cara roja

-Si es el puto viento, luego me pondré crema, que me reseca la piel

-Te dejaste la chaqueta

-Ya...pero bueno tampoco hace tanto frío y la que te mueves se pasa. Pensaba que la había dejado aquí

-Y piensas bien la puse en el armario, anda mira si te falta algo

-Que va si no había nada.

-Vale, vale entonces los 50 euros que se han caído la suelo cuando la cogí deben ser míos.

-¿Habían 50 pavos? pues son míos dámelos!!!!!

-Me has dicho que no había nada

-No me acordaré, pero si están en mi chaqueta son míos

-Venga va voy a ser bueno, toma

Me metí la mano en el bolsillo y saqué algo, pero no eran 50 euros, era la notificación de la multa arrugada pero desplegada. Al verla le cambió la cara. 

-Me vas a tener que explicar muchas  cosas, lo sabes ¿no?

-Si te lo puedo explicar además la voy a recurrir...

-No, la recurriré yo como otras veces y los sabes, pero de momento, te voy a apartar un ratito para que pienses bien que me cuentas.

-Santi, tengo que darme un ducha.

-Huyyy si en Noviembre caminando y con un viento de flipar, has sudado mucho, anda tira al rincón y no empeores las cosas, vamos más te vale.

Se quedó quieta

-¿Tengo que llevarte yo?

Volvió a arrugar la notificación y la tiró, en un ataque de orgullo, me la quedé mirando muy serio y entonces si aprendió el camino del rincón.

-Estás sumando cada segundo más puntos y esa actitud corporal chulesca, no la soporto, así que ponte bien o te aseguro que envio a tu ego de vacaciones un tiempo.

A mala gana se puso las manos sobre la cabeza, pero siguió desafiante. 

-No tengo prisa -le dije-

Y en efecto, ahí la tuve al menos 20 minutos, escuchando sus resoplidos y demás, hasta que dio un poco su brazo a torcer y adoptó una posición más de rendición, solo entonces la llamé y cuando se dio la vuelta le dije.

-Recoge la notificación

Lo hizo buena señal y cuando estaba frente a mi, le dije.

-Bueno, te voy a dar la oportunidad de explicarte así que empieza.

-Si es que estaba parada en un semáforo, no entiendo el peligro

-Vamos a ver por el principio. Te pillaron estando parada en un semáforo ¿es eso?

-Si

-¿Y por qué debería creerte? si me lo dices el mismo día igual

-Pues no te lo dije precisamente por eso, porque no me vas a creer

-No me lo pones fácil, pero aún así sabes que ni parada en un semáforo se puede

-Pues menuda tontería

-Tiene su lógica y los sabes, además si tanta urgencia tienes de ver el puñetero móvil te paras y ya, así que busca otra excusa.

-No busco excusas tengo muy claro que tu ya tienes, la decisión tomada.

-Me lo pones muy fácil, es más esto lo hemos hablado, esto y la velocidad,  por ti primero y por los demás también ¿quieres que te cuente cuanta gente me he tenido que encontrar a la nunca le iba a pasar nada?

-Pufff batallitas no

Ya no pude más de un tirón de ella y la puse en mis rodillas, para evitar cualquier tentación le puse mi pierna encima de las suyas y sujeté sus manos en la espalda.

-¿Sabes? no soporto cuando encima de no tener ninguna razón, sigues y suele ser cuando menos razón tienes, no entiendo ese comportamiento suicida para tu culo, pero no te preocupes, que si es lo que quieres : objetivo cumplido

Empecé a azotarla con ganas con los leggins de deporte puestos y por ganas quiero decir que no paré hasta que empezó a picarme a mi la mano y su cuerpo se había relajado del todo, entonces quité mi pierna de encima de las suyas.

-Levanta

Lo hizo con alguna queja.

-Las manos arriba

Nada más hacerlo le bajé los leggins, debajo lleva un culotte de deporte también, que siguió el mismo destino hasta, las rodillas, otra vez movimiento rápido y brusco y de nuevo en mis rodillas, ahora ya con el culo al aire y algo coloreado ya. Sin más charla, empezó a caerle  una lluvia de palmadas constantes, piel contra piel, tras un rato y cuando ya tenía el culo bien rojo, empezó a moverse así que de nuevo puse mi pierna encima de la suya y seguí un rato más, al menos un cuarto de hora de azotaina continua, con alguna pequeña pausa, pero lo justo para tomar aire y seguir. Cuando por fin me detuve, la mano me ardía y su culo estaba rojo sandia todo el....aunque no tan fresco seguro. Ni una caricia, nada más terminar la mandé levantarse, me levanté la cogí del brazo y a la habitación.

Entramos juntos, allí la solté, saqué las almohadas las puse en el centro y le dije que se tumbara sobre ellas. Lo hizo, abrí el cajón de la mesilla, cogí el plug de metal, lo lubriqué, le separé las nalgas rojas y sin mucho miramiento se lo metí, acto seguido me quité el cinturón, lo doblé y lo dejé sobre su culo, entonces le dije.

-Prepárate que un rato vuelvo. 

Salí y cerré la puerta de la habitación. Yo sabía que sería más dura esa espera, que los azotes, que iba a dar después, así que tampoco alargué mucho, tiempo de fumarme un cigarro y eso debió despistarla, debía imaginar más rato. Eso y mi mente que se había descalzado para que no escuchara mis pasos. Al abrir la puerta de repente, vi algo raro, un movimiento raro.

-¿que estabas haciendo?

-Nada...

-¿Nada?

Fui directo a su mano derecha y sus dedos eran el chivato.

-¿Te estabas tocando?

Me puso una sonrisa de pícara y me dijo 

-Jooo es que me aburría y ya sabes el calorcito, el plug...

Estuve a punto de reírme. Entonces cogí el cinturón y le dije.

-¿Te gusta jugar? Pues vamos a jugar a ver quien es más rápido si tu en terminar o yo en ponerte el culo morado, ya puedes seguir.

No hizo nada, extrañada y le di media docena de azotes fuertes con el cinturón.

-Sigue, tu rapidez determinará los azotes que te llevas

Esperé a verla levantar un poco el culo y llevar la mano a su coño, cuando empezó a jugar con el, empezaron a caerles los azotes con el cinturón, a medida que aumentaba el ritmo de su masturbacion, yo aumentaba el de los azotes, empezaba a tener el culo muy perjudicado, tanto que me planteé el parar, pero justo en ese momento toda ella se tensó entre gemidos y se corrió mientras yo la miraba con el cinturón levantando a punto de caer otra vez, cuando ya calmó aunque aun seguía moviendo la mano mucho más lento, le di media docena más de azotes. La traca final, esos  dolieron...y cayó rendida. 

Tenía el culo bien marcado, recorrido por rayas rectangulares de color escarlata que lo atravesaban. Cogí el cinturón, lo anudé a sus muñecas y le dije.

Voy a hacer la cena, cuando esté lista te vengo a buscar.

Cerré de nuevo la puerta de la habitación, ahora no podia tocarse y durante un rato la sensación reinante sería el fuego de la zurra en su culo.

Cuando la fui a buscar, le quité el cinturón de las muñecas, la ayude a levantarse, me dio un beso y me sonrió, ahi estaba con la borrachera de endorfinas en pleno apogeo. Nos fuimos a cenar, le costó mantener la compostura con el culo desnudo directo en la silla, al terminar la envié de nuevo a la habitación mientras recogía. 

Al entrar, estaba boca abajo y me dijo.

-Dios me acabo de ver el culo, en una semana no me siento.

-Pues esta precioso y con la joya ahí más...



Me desnudé, le hice un pequeño masaje en las nalgas con algo de aceite, entonces la cogí de la cintura, haciendo que arqueara la espalda hasta apoyar las rodillas en el colchón y los hombros en la almohada, comprobé con la  mano su estado, mojada muy mojada, llevé mi polla a su coño y literalmente la absorbió ahí me quedé un rato como mi polla clavada bien profunda y mi pubis pegado a su culo caliente y le dije.

-Mañana te revisaré las marcas y supongo que descansaras, pero la multa te va salir cara y te van a caer unas cuantas zurras de recuerdo, en cuanto se recupere un poco el culo...

Entonces ya empecé a follármela con furia


Continuará...







viernes, 27 de noviembre de 2020

El plug (relatos por Silvia)

 



  Me sorprendió hoy cuando llegue a casa él ya estaba, había salido antes. Estaba en el sofá y con una cerveza. Me abalancé sobre el y comencé a besarlo con ganas.

_Hola reina,  cómo vienes!

_ Pues con hambre de ti

_Jajaja jajaja me encanta pero aún estás castigada sin premios

_ Pues como siempre me pasó la vida castigada...


– Dime, bicho, ¿has cumplido con tus deberes? – Tranquilidad en mi voz, daba por hecho muchas cosas, pregunté por preguntar daba por supuesto que si, el juego había sido duro, en estos casos la obediencia duraba unos cuantos días más... Además le estaba encima y lo sabía.

Levantó la cabeza y sin mirarme asintió con un gesto. Como sorprendida. ahí se me activo el sexto sentido y volví a preguntar...

- Joderrrrrr !! que si pesado, ya te lo he dicho...!

- No me gusta nada ese tono... ( Entre otras cosas es raro que me conteste mal, tenía que picarla mucho o sentirse acorralada que creo que era el caso)






Hay castigos que dan lugar a juegos que duran varios días, con restricciones y obligaciones en esos días. Era este caso; quería que fuera diferente porque no es que se hubiera saltado una norma, se había saltado un castigo y eso era más grave aún. Aparte de la azotaina en sí que le había dado a mano y con una regla durante una semana estaría sin compras, sin placer, haciendo copias, con revisión de marcas, y por las mañanas debía ir a trabajar con un plug puesto y sin ropa interior.... Esto último era con diferencia lo que más la perturbaba lo del plug y lo de ir sin bragas. Había protestado bastante pero me mantuve firme.


– Bueno, veámoslo…

Y protestando y resoplando se marchó...

Al poco rato entró con la agenda en la mano

_Toma

_ Gracias

La hojeé sin mucho afán y la tiré sobre el sofá...



 _Ponte en posición de inspección... 

Lo que se puso fue con la cara tan roja como un tomate

_ Vaaa rey  esto todo no es necesario

_ Y tanto que lo es, quiero comprobar que has seguido mis órdenes

Cómo se quedó quieta le solté un azote fuerte en el muslo

_ No me gusta repetir las cosas

_ Auhh!!! ya voy no hace falta ponerse así


Levantó el vestido gris de punto que llevaba y bajo un poco las medias para dejar ver su sexo desnudo sin braga ni tanga.



Mis ojos empezaron a recorrerla con sumo cuidado...  Adoraba su cuerpo y su piel  me gustaban sus curvas, me encantaban sus pechos, super sensibles.



Acerque mi mano hasta su sexo. Rasurado por los lados y con una pequeña línea de pelo en el medio. Lo acaricié por fuera pasándole la palma de mi mano, luego separé sus labios, calientes, carnosos. Noté como ya estaban mojados. Estaba excitada de tener que estar allí de pie rindiéndome cuentas, le perturbaba y mucho este tipo de cosas y que la tratase así....



Seguí tocando  su coño húmedo, presionando un poco más fuerte y ahí noté pequeño movimientos de su pelvis. Intentando buscar más rocé con mi mano, para intentar recibir la satisfacción que tanto ansiaba sin la que estaba castigada.

_ ¿Que haces? Ya has empapado la palma de mi mano, si sigues rozándote así, vas a empapar el suelo... Quizás deba castigarte por la insolencia de querer satisfacerte con mi mano sabiendo que tienes prohibido cualquier tipo de placer.... ¿Es lo que quieres?


– Gírate y muéstrame tu culo quiero supervisarlo


Vi como se ponía más roja aún y bajaba la mirada, inmediatamente me imaginé qué era lo que pasaba.... Había cumplido a medias, no llevaba la ropa interior pero seguro que no se había puesto el plug como le había ordenado


_ Joo es que...

_ Te he dicho que te gires y no quiero repetirlo. Le dije alzando un poco el tono de voz y creo que resultó convincente porque aunque a cámara lenta me obedeció. Se giró y se colocó sobre mis rodillas.

_ Dos días de castigo y te lo saltas, creo que no fui convincente la última vez. Y eso que justo aquí aún debería dolerte y molestarte al sentarte . ( Dije presionando fuerte en una de las marcas que le había dejado la regla).

 Realmente estaba muy mojada, lo cual hacía que yo me excitase muchísimo y la deseará aún más si cabe.

 Le había comprado un plug que llevaría siempre en el culo durante la mañana, hasta que yo llegara. Era metálico y terminaba en un brillante verde. Y hoy no lo llevaba.


– Lo siento.....

 Mi mano fue a golpearle con un par de azotes bien fuertes en el muslo

_ Quiero una explicación. Dije con cierto enfado.


 _ Me lo quité, a media mañana y luego me olvidé colocármelo de nuevo.- Dijo a modo de súplica

_ Y por que te lo quitastes?

_ Es incómodo y me molestaba mucho

_ De eso se trata señorita es un castigo, de que estas incómoda para que aprendas a ser obediente. Además te dije que si querías quitártelo tenías que llamarme y pedirme permiso.


– Pues eso que se me olvidó pero voy y me lo pongo inmediatamente y ya está.


–Jajajaja no me hagas reír; Por supuesto que lo harás, pero eso no se va a quedar así, como arreglo yo las desobediencias

No dijo nada así que en esa postura sobre mis rodillas le aplique un par de azotes al tiempo que le decía 

_ Te estoy hablando

_ Lo arreglas castigándome

_ Y cómo arreglo yo las cosas cuando te saltas un castigo

_ Castigándome... más aún

_ Y como te castigo?

_ Joder esto no es necesario me vas a azotar, pues azótame y acabamos con esto

_ Las reglas y los tiempos los pongo yo, siempre se te olvida y sí que es necesario que reconozcas las cosas.

_ Vale ya está, (y cogió aire y de carrerilla me soltó) me salté un castigo y ahora me merezco que me azotes el culo ¿ te vale así?

_ Es un resumen de que ni con el culo marcado me obedeces, deberé de aplicarme un poco más...levántate 

Se levantó y permaneció de pie quieta mirándome.

_ Vete al rincón mientras preparo todo, ya sabes cómo te quiero

_ No lo sé

_ ¿Cómo? ¿A estás alturas?!

_ Si la nariz pegada y sin moverme ¿pero las manos en la cabeza o me aguanto el vestido??

Ahí si me vino unas ganas locas de reírme, pero como pude me aguante....

_ Tienes razón, no te he dicho, sujétate el vestido.

Vacíe la mesa baja que estaba en frente del sofá, luego le mandaría colocarse sobre ella, y me fui camino a la habitación. Cogí un plug ( no un plug cualquiera sino un plug hinchable) y el cepillo especial; que por algo tenía ese nombre era más denso y grande. Se lo había regalado yo la primera navidad que pasamos juntos, llevaba una inicial pirograbada era una S . Los puse en el sofá y la llamé.


La vi caminar desde el rincón a mi encuentro. Noté un calambre de excitación por mi cuerpo. Venía a que aplicará mi autoridad sobre ella, esa que ella me había cedido. Me encantaba inspeccionarla, pero más aun ser el que la castigara. Mientras caminaba lento hacia mí yo remangaba la camisa.


– Bien, así que te gusta portarte mal y olvidarte de las cosas…  – No podría jurarlo, pero creo que en su cara se dibujó una leve sonrisa, creo que vi lujuria brillando en sus ojos verdes.


Cogí el cepillo y con la punta del mango lo froté por su coño y vi como dejaba un rastro brillante en el. Se lo di para que lo oliera y lo chupara. 

_Mira cómo lo has puesto, sabes que te voy a marcar el culo cuando aún tienes marcas y mira como estás....  Anda chúpalo!. Vas a repetir cada vez que te de con el cepillo “gracias Santi por enseñarme” y vas a ir contándolos. Te voy a dar 60 en 3 tandas de 20 cada una. Ponte a cuatro patas encima de la mesa baja. Arquea la espalda y el culo bien levantado. Y no sé te ocurra esconderlo.


Ella respondió rápidamente. Sabía perfectamente que no le convenía hacer lo contrario.


Cogí el plug y se lo metí en la boca, diciéndole que por nada del mundo lo dejara salir de ahí. Que lo dejara allí hasta que se hubiera lubricado lo suficiente. Ya lo sacaría yo.


Yo cogí de nuevo el cepillo y de nuevo froté su mango por su sexo, luego penetrándola con él, estaba tan empapada que le entraba muy fácilmente. Lo sacaba y lo metía, lo movía, cuando vi que estaba bien lubricado por su propio jugo, lo lleve a su culo y apreté hacia su interior. Vi como los músculos de su espalda se tensaban y como cerraba los ojos por la presión que recibía. Cuando lo tuve dentro lo giré, ahí protestó pero un azote bien fuerte le dejó claro que no iba a consentirle quejas y se calló. 


Cuando me cansé de darle vueltas al mango, lo sacaba con brusquedad. Y lo volvía a meter así repetí mecánicamente la acción unas cuantas veces más

Entonces cogí el plug de su boca, lo acerqué a su culo y lo introduje en él, llevándolo hasta su tope. Volví a escuchar otro gemido de ella. No me extrañaba, yo estaba igual de excitado. 


Encima estaba en pantalón de deporte y se me notaba muchísimo. Mi excitación iba a reventar la tela. Me la follaria ahí mismo por las ganas que tenía y a la mierda el juego. Pero yo también tenía que disciplinarme, ser consecuente con el castigo que le imponía a ella, mi papel tampoco iba a ser fácil. Implicaba ser igual de estricto y no dejarse llevar por todas las pasiones que mi cabeza pidiera. Tenía que ser duro a la hora de aplicarle el castigo, por más que mi cuerpo pidiera satisfacerse.

 

Pasee el cepillo por su piel como acariciándola con el, hoy no tendría ningún tipo de calentamiento. descargué el primero. Inmediatamente la escuché decir la frase que le había dicho y el número “uno”. Volví a descargar, y escuché la misma frase. Así uno tras otro. Sabía que le aplicaba un castigo doloroso, pero tenía que aprender a no saltarse los castigos. Al llegar a 20 suspiró, tenía que estar incómoda, entre la intensidad de los golpes y la incomodidad del plug, pero no sé quejó. Paré. Ya sus nalgas habían cambiado de tono, tenía que darle un tiempo de descanso si quería que aguantará, así que le solté la charla sobre cumplir con los castigos. Infle el plug un par de veces después de cada una protestó. 

_ Rey porfa...

Mi respuesta fue un buen azote con el cepillo en medio de la nalga....

_ No te escuchó contar

_ Uffffff unooo gracias ...

Y así uno tras otro le fui dando los 20 que fue contando pero está vez ya se quejaba y protestaba en el número 14 quiso cubrirse lo cual le costó que cuando paré entre tanda y tanda descargará el cepillo contra su palma unas cuantas veces. 

_ Que te quedé claro que no voy a consentir la mínima desobediencia.

_ Joder se me escapa

En cualquier otro juego entre tanda y tanda también estaría en el rincón pero hoy no, seguía allí con su culo colocado para mí en la posición de castigo. Tampoco la acaricié nada. Quería que no sintiera que jugábamos sino que se sintiera castigada...

_ Preparada para la última tanda?

No contestó.

_Te voy a preparar el culo para el postre, haber si así aprendes a cumplir con los castigos.

_Jo... no es necesario ya lo tengo ardiendo y ya aprendí la lección, cumpliré con los castigos al cien por cien. 

_ Pues lo mismo que escuche hace 3 días, así que me aseguraré dándote los 20 que faltan.

Cogí la válvula del plug y la apreté una vez, y protestó

_ Muy bien sigue así protestando que yo tengo el control absoluto de tú culo y seguiré educándolo, volví a apretar la válvula.

De su boca está vez no salió ninguna protesta solo un quejido. 

Le di la última tanda, incidí bastante en esa zona delicada frontera de la nalga y el muslo, esa que le recordaría cuando se sentará que no le convenía desobedecerme, le costó contar y tuve que espaciar bastante los azotes para que aguantará se quejaba y se movía, llegaba a su límite. Su respiración iba acelerada y entrecortada...


Así uno a uno, fue recibiendo los 60 azotes . Ni uno más y ni uno menos. Al acabar permaneció en dicha posición y yo pude inspeccionar las marcas dejadas por el cepillo especial en su culo. 



Permanecí un tiempo inmóvil detrás suya, ella igual quieta, la habitación en silencio atrás quedaban los golpes del cepillo y sus gemidos, silencio roto únicamente por sus respiraciones que disminuían, después me acerque le di un beso suavito en cada nalga, me impresionó el calor en mis labios. Y me excitó más aún. Y como un poseso comencé a pasar mi lengua por nalgas de arriba abajo de izquierda a derecha se las lamía incansable y noté el calor que desprendían, a su vez que sabía que aliviaba el dolor que tenía que sentir, junto con la excitación de la calma que viene tras los azotes después de una zurra como la que le había dado.

La ayudé a levantarse cuidadosamente, miraba al suelo avergonzada, la abracé, la abracé por un tiempo inmenso. Luego la mandé al dormitorio que me esperará tumbada en la cama. Me obedeció al momento. Yo fui a la nevera a buscar áloe natural. Lo que viene después cuidados y mimos y más caricias a sus nalgas. Cuando paré me dijo

_ Mmmmmm que alivio me encanta

_ Vale pues seguiré un rato más..

_ Eso malcríame

Así seguí bastante tiempo, luego comencé a besarle la espalda.

_ creo que es hora de retirar esto 

Le saque el plug, yo seguía empalmado desde el castigo y cómo es sabido era imposible que me resistiera a su culito dilatado, dilatado y caliente, así por detrás se lo penetré con ganas. Adoro follarle el culo azotado. 

_ Rey puedo tocarme?....





jueves, 26 de noviembre de 2020

Escenario y ritual.

 



Hoy voy a intentar explicar dos conceptos que a veces se confunden creo: escenario y ritual. Mucha gente cree que es lo mismo, pero no, son dos  partes diferenciadas que forman parte del conjunto del juego.

El escenario podríamos decir que son todos los previos que conducen al juego y que tiene  una duración de tiempo más o menos limitada y un objetivo claro. Un escenario o más bien la creación de un escenario es todo aquello que ocurre para inducir un estado propicio a jugar, que puede ir desde determinados comportamiento o actitudes hasta en algunas casos, un espacio físico determinado y todo un atrezzo asociado.

Esto es fácil de entender con el ejemplo de un juego de rol. Si jugamos a un juego del tipo profesor/alumna el escenario empezaría en el momento que asumimos ese rol, que puede ser en el momento de jugar a través de la ropa por ejemplo o puede ser constante en  un juego continuado con ese rol.

Una de las cosas importantes del escenario es precisamente esa su elasticidad temporal, crear un escenario nos puede llevar 10 minutos o ser constante, vivir bajo un escenario constante. 

El objetivo de un escenario además del ya comentado, el de crear un clima propicio al juego, en base a la seducción, provocación está muy ligado a dos factores. La incertidumbre, el escenario es el reino de la incertidumbre y establecer los dos roles necesarios de un juego, el de autoridad y el de reconocimiento de la autoridad.

En una escena de juegos, aparecen los siguientes conceptos.

-Un concepto de intimidación (advertencias, amenazas) que juegan con la anticipación y el concepto de autoridad.

- Desinhibición

-Meter en escena el binomio culpa/vergüenza

-Y también salida a escena de oposición, rebeldía e incluso enfado.

El escenario es de alguna manera, el pistoletazo al juego, donde empiezan a jugar actitudes y comportamientos cuyo objetivo es seducir y flirtear para que se imponga la jerarquía acordada y la autoridad de alguna manera tiene como función regular los impulsos y deseos sin llegar a prohibirlos, estos tienen que seguir un orden y un curso previsble, pero a la vez con gotas de incertidumbre.

El ritual en cambio si tiene una duración limitada siempre en el tiempo y un objetivo muy claro: la rendición. Hasta ahora teníamos simbólicamente dos partes activas, una autoridad intentando imponerse y una resistencia a someterse a ella. El ritual es el momento en que la autoridad empieza a ejercer y se delimitan claramente los roles: la autoridad es simbólicamente activa y la otra parte lo acepta rindiéndose a ella.  Todo ritual de juegos lleva implícitos los siguientes conceptos.

- Recreación en la transgresión que conduce al castigo

-Exhibición del castigo (la autoridad es a la vez ejecutor y testigo)

-Restricción (siempre hay algún tipo de restricción por ejemplo durante el castigo no espacio para el placer)

-Humillación (resaltar las transgresión,  un comportamiento impropio para la edad, la propia desnudez parcial o incluso depender que la indulgencia de la autoridad para el cese del castigo, generan sentimientos de vergüenza y humillación).


Así que como vemos la escena no tiene una duración concreta, puede crearse una escena en 10 minutos o puede ser eterna y durante la escena ambas partes son claramente activas, hasta el punto de invertirse roles y tener más capacidad de crear una escena la parte spankee, que la spanker. En cambio durante el ritual si se establecen los roles y sólo la autoridad pasa a ser temporalmente parte activa, tras la rendición de la otra parte.

Esa rendición es muy gratificante, ya que ceder ante una autoridad erótica, suprime la represión interna y así en base a rendirse se puede vivir la experiencia, ya que quien decide es alguien externo.

Como dice Tony Bentley en su libro: la rendición. Dedicado a otra práctica erótica pero que bien nos sirve para la nuestra.

"Cuando estás a cuatro patas con la cabeza hundida en la almohada y el culo bien levantado, tan sólo puedes sucumbir y perder la cabeza".




martes, 24 de noviembre de 2020

Calor y color.

 




Hace tiempo leí en uno de esos "papers" que intentan buscar explicaciones a nuestras fantasías una teoría que me pareció muy interesante e incluso lógica.

La teoría venía a decir que la sensación física pretendida y buscada no era el dolor, era el calor. Tiene su lógica, el calor esta muy asociado al erotismo y la excitación, decimos que estamos calientes o tenemos calor como metáfora de estar excitados sexualmente y el calor suele ir asociado a un color: el rojo. Usamos el rojo como color de lo prohibido pero también de lo intenso, contra mas oscuro es el tono de rojo más calo en los mapas del tiempo por ejemplo, o mas intensidad de lluvia. 

Es realmente curiosa esa asociación entre calor, intensidad y rojo. El rojo también es el color del pasión, del sexo, de la excitación física y del pudor de un rostro ruborizado. Los genitales se enrojecen cuando están excitados, el rubor lo causa la sangre periférica y la sensación es de más calor localizado. Creo que si habéis llegado hasta aquí  habréis hecho ya una asociación clara. Los azotes provocan calor, también rubor y enrojecimiento, la piel se vuelve de distintos tonos de rojo, a más intensidad más intenso es el tono de rojo. 

Pero tal vez  mejor que yo, lo puede explicar quien lo ha vivido y sentido, es un testimonio de los que estoy recogiendo para lo que tengo en mente escribir y aprovecho para dejar el enlace con el permiso de quien me lo confesó, un confesión sobre calor y color.


" El principio todo el juego previo es muy confuso, es una continua lucha entre mis dualidades, me rebelo, me aniño, me sublevo y me rindo varias veces en muy poco tiempo, pero siempre noto ese calor que he odiado tantas veces al sonrojarme, no lo puedo evitar, a veces me sonrojo de ira, otras de impotencia, otras de vergüenza y otras de pura desvergüenza provocativa. 

Pero siempre llega ese momento en que me desarmo, me siento estúpida, dudando entre resistir o rendirme del todo. Ese momento es a veces más doloroso que los azotes, y es solo un instante, pero me sudan las manos y un escalofrío me recorre el vientre.

Curiosamente al principio es todo frío, los gestos, las órdenes, los regaños....está todo fríamente calculado, no hay nada de caliente en ponerte en posición, ni tan siquiera cuando sientes tu ropa íntima deslizarse por tus muslos, sientes otra cosa que frio, el frío de una desnudez perturbadora, el aire que refresca tu intimidad expuesta. Los primeros azotes siempre me pillan de sorpresa, una sorpresa fría. Pero mi cara no, mi cara está caliente y enrojecida,  por más veces que lo haga eso no cambia, me sonrojo al saberme expuesta y vista, tal vez ese sea el primer síntoma del calor.

Tras ese momento de frialdad, todo se vuelve tibio y agradablemente caliente a medida que progresa, te sientes cocer a fuego lento, muy lento pero constante, la temperatura sube, como si los golpes quisieran ablandar mi carne. Entonces todo cambia a medida que sube el calor, este me invade otras zonas del cuerpo cercanas, me relajo tanto, que a veces me entran ganas de orinar, al principio me incomodaba mucho, ahora sé que es sólo  un efecto más de la relajación absoluta, pasa enseguida, un poco más de calor, quiero más. Entonces llega un momento que empieza a ser incómodo.

Cuando todo se detiene, te invade  una sensación engañosa de falso alivio, respiras coges aire y el calor parce disiparse. Es una falsa percepción, aunque cesen los azotes, el calor no bajará durante un tiempo, al revés subirá. Cuando estoy en el rincón, ya cuando la azotaina a terminado, es cuando más calor siento, es un calor semejante al agua muy caliente pero seco, siento el latido de mi corazón vivo en mi culo y entre mis piernas imploro que apague ese fuego y a la vez quiero alargar un poco más, apagar el fuego pero dejar la olla tapada, que despacio muy despacio vuelva a enfriarse.


domingo, 22 de noviembre de 2020

Válvula de escape.

 




Todo aquello empezaba a hacerse cada vez más largo e insoportable. En vez de ir a mejora, cada día nos despertamos con nuevas restricciones, que parecían no surgir ningún efecto, ya que las cifras tampoco mejoran. La penúltima había sido el toque de queda, la última el confinamiento municipal, que sólo se permitía saltar, por motivo laboral. Con todo cerrado además había poco que hacer y nuestra vida se limitaba a un monótono de casa al trabajo y del trabajo a casa, sin vida social apenas.

Lógicamente aquello nos pasaba factura mental y los ciclos normales de la vida se aceleraban, a momentos de calma y apatía absoluta cualquier chispa provocaba un reacción fuera de lugar, agresiva, insolente, caprichosa...debido a la situación yo, que tiendo a ser menos pasional es ese aspecto, me armaba de paciencia y mano izquierda, aunque siempre con la ventaja de que si las cosas se iban de madre, ejercía y al menos durante unas horas volvía la paz.

La última semana estaba siendo complicada, ella irritable, malhumorada y por momentos con ese sarcasmo que tira a dar y yo también con mucha menos paciencia. El resultado de todo, es que menos el jueves el resto de día de la semana había pasado por mis rodillas, con el culo rojo volvía la paz al menos por un rato y bueno alguna cosa más también. Así que cuando llegué el viernes a casa, para pasar encerrados el fin de semana llevaba ya 48 horas de tregua, entre ella su enfado con el mundo y yo en medio. No poder desconectar, hace que te sientas más cansado y mi idea era esa descansar. Al llegar me encontré al terremoto vistiéndose, con ropa deportiva.

-¿Vas a salir?

-Si, necesito aire, voy a andar un rato con María.

-Muy bien coge paraguas que va a llover.

La tarde amenazaba lluvia encima.

-Si claro para andar paraguas, vamos a ritmo rápido y tampoco voy a tardar mucho sobre una hora.

-Vale, yo aviso

-Que si papá, muchas gracias!!! Hala me voy un besito.

Ya aquello debió ponerme alerta, la ironía punzante, pero tenía más ganas de paz. Mi advertencia no falló y un cuarto de hora después de haber salido, empezó a llover a mares, desde el sofá podía ver si móvil en la mesilla, lo había dejado, así que no podía llamarla y recogerla, pensé entre mi, que era una pequeña venganza del destino y que yo había avisado y me fui a buscar una cervecita merecida.

Un rato después me fui a la cocina a fumar, seguía lloviendo con ganas, cuando escuché girar la cerradura, me asomé por la puerta de la cocina y la vi aparecer empapada como un pollito. Cruzamos las miradas, mientras se quitaba las zapatillas de deporte en la puerta.

-No te rías encima!!!!!!

-No me he reído

-Pero sonríes y no tiene la puñetera gracia.

-No si encima será culpa mía. Yo te he avisado

-Si claro tu siempre lo sabes todo.

Ya descalza empezó a andar por el pasillo, en aquel momento era yo, el que tiraba de ironía aumentando su enfado, mientras se quitaba la ropa mojada en la habitación, cuando salió, yo seguía en la cocina y ella por el pasillo envuelta en  una toalla.

-Joder que frío....

-Eso ahora te resfrías por tu mala cabeza

Este último comentario debió sentirlo como un latigazo en su cabeza,  porqué me lanzó  una mirada con  un puñal y cerró la puerta del baño de un portazo sin contestar. Los portazos sabe perfectamente que es algo que no soporto, cualquier otro día, tal y como lo da, la voy a buscar y le hago entrar en calor rápido pero aquel día, decidí saborear un poco el momento. Reconozco que picarla me divierte. 

Estuvo bastante rato en la ducha, imagino que necesitaba entrar en calor, recogí la ropa mojada tirada en la habitación, otra cosa que no soporto, cuando salió se fue directa al comedor, se sentó en su rincón de sofá y puso la tele sin decir nada, la pataleta era campeonato, pero no tenía prisa. Yo también me di una ducha y me puse cómodo, al salir le dije.

-Voy a hacer la cena ¿te apetece algo en especial?

-No, no tengo hambre no voy a cenar.

-Venga va, ya vale, déjalo ya.

No me dirigió la palabra, orgullosa que es una. Preparé algo de cenar, puse la mesa y ella seguía en esa actitud de ignorarme como si no estuviera.

-Venga , vamos a cenar.

-Ya te he dicho que no tengo hambre cena tú.

-Pufff ¿vas a parar ya de comportarte como una niña?

-Que te he dicho que no tengo hambre!!!!!

Ahí levantó la voz, otra cosa que no soporto, pero no dije nada, me puse a cenar, dándole la oportunidad. Siguió igual, cené y al terminar recogí la mesa, su plato lleno incluido, directo a la nevera, lavé los cuatro cacharros y me fui de nuevo al comedor. Pero antes hice una parada en el baño, para coger el cepillo que colgaba tras la puerta, ya me había cansado su actitud, al llegar al comedor, lo dejé sobre la mesa grande, ella ahora jugueteaba con el teléfono.

-Nena, deja el teléfono y levanta

-¿Por qué? 

-Ya está bien.

-No he hecho nada.

Abrí el armario cogí la libreta de los castigos, la puse sobre la mesa.

-No te lo voy a repetir levanta.

No me hizo ni caso, siguió a lo suyo con el móvil, hasta que ya harto me fui para ella y se lo quité.

-¿Que haces? dame mi móvil!!!!!!!!!

-Vuélveme a gritar hoy, ya es la segunda vez, vuélveme a gritar si eres capaz.

Aquello le debió tocar algún resorte,  porqué se ruborizó un poco y bajó la mirada.

-Vaya puñetera tarde llevas, te he aguantado mucho, portazos, malas respuestas, la ropa tirada, la actitud orgullosa de rechazar la cena, pero que me grites dos veces ya si que no. Quítate el pantalón.

-Venga va...-me miró con cara de juguetona-

-Que te lo quites.

Se puso seria, se lo quitó yo sabía que para estar por casa, no solía ponerse nada bajo el pijama, lo recogió de sus pies, lo tiró enfadada en el sofá y se cruzó de brazos.

-Recógelo y dóblalo bien.

No me contestó, se quedó,  quieta sin hacer nada, así que no me dejó más remedio que dejarle las cosas muy claras, la cogí del brazo con fuerza le dí la vuelta  y bastaron un par de azotes que retumbaron por toda la casa, para que entendiera que no estaba de broma, con mis dedos marcados en su piel, cogió el pantalón y lo dobló, al terminar le dije.

-Ahora te sientas en la silla y empiezas a copiar "Voy a intentar aprender a controlar mi orgullo" ¿está claro?

La solté y fue hasta la mesa, antes de sentarse se frotó una nalga, se sentó cogió el bolígrafo, yo me senté sin dejar de mirarla, pasaron unos minutos y no había empezado a escribir así que dije.

-Tu misma, yo no tengo ninguna prisa y hasta que hayas hecho 100 líneas al menos no te vas a dormir. 

Eso tuvo alguna reacción y empezó a escribir, tras  un rato me levanté, me acerqué a la mesa, dejó de copiar, conté la líneas habían unas sesenta y pico. Le cogí el bolígrafo y taché una docena.

-En estas mejora la letra.

Resopló fuerte y no dejé que fuera a más, la levanté cogiéndola del brazo, la puse en el centro del comedor, mi pierna izquierda de barrera, con el brazo izquierdo rodeé su cintura,  haciendo que se inclinara suavemente sobre mi pierna y si más, le di una veintena de azotes rápido y fuerte sobre la piel desnuda.

-Siéntate y sigue.

No fueron mucho pero si fuertes y rápidos, así que me hizo caso, se sentó y continúo copiando, se hacía tarde ya, tras unos minutos me levanté otra vez, cerré la libreta y le cogí el boli. 

-Venga a la cama mañana ya continuarás.

Y en efecto nos fuimos a la cama, me la imagino desconcertada, ya que no pasó nada más, yo simplemente me quedé dormido, pero ella debió pensar un rato en mañana y en que pasaría.

Desperté y la dejé durmiendo había llovido toda la noche y seguía durmiendo, puse una cafetera y al poco apareció ella, estornudó, la miré.

-Resfriada no?

-Un poco

-Es lo que tiene mojarse. Por cierto ¿se puede saber porqué llevas el pantalón puesto?

-Pufff tengo frío

-Frío y hambre seguro

Se sentó en la mesa de la cocina y desayunamos, en efecto hambre tenía. Cuando terminamos, mientras yo recogía la cocina me dijo.

-Voy a recoger un poco quiero cambiar la sábanas y así pongo una lavadora.

-Eso ya la harás luego, ahora tú y yo tenemos algo pendiente, vete a la habitación, pon las almohadas en el borde de la cama te tumbas boca abajo sobre las almohadas con los pies en el suelo, te bajas el pantalón y esperas que llegue...no quiero ni una sola queja.

No dijo nada, se fue de la cocina, terminé de recoger, y fui para la habitación, antes con parada en el baño para coger el estuche metálico que guardaba el viejo termómetro de cristal y mercurio. Cuando entré en la habitación, estaba tal y como le había dicho, buena señal. Me senté a su lado en la cama, pero en posición inversa a su cabeza, le froté un poco las nalgas y dije.

-Lo único que te puede salvar de una buena , es que tengas fiebre, así que voy a comprobar.

Abrí el estuche, cogí el termómetro lo agité con fuerza para que el mercurio bajase. Entonces separé sus nalgas, llevé la punta fría del termómetro a su culo, en cuanto sintió el frio su ano se contrajo, esperé a que se volviera a relajar y despacio pero firme se lo metí hasta medio termómetro, entre un largo suspiro. Entonces me levanté, a esperar los dos minutos de rigor. No le podía ver la cara, pero la imaginaba ruborizada, allí expuesta, esperando con el termómetro en un lugar tan íntimo. 

Dos minutos muy largos, hasta que me acerqué para quitarlo, lo miré a la luz y sentencié.

-Pues no tienes fiebre. Así que por desgracia para tu culo no te vas a librar. Levanta

Ocupé su lugar sentado en la cama, estaba totalmente ruborizada, la cogí de la mano y sin estirar me acompaño hasta caer en mis rodillas, se había rendido. Terminé de ponerla en la posición exacta, le acaricié un poco las nalgas, mientras le dije.

-¿Sabes? creo que el sistema ese de "corregir" al momento, en esta  situación no funciona, eres inmune, así que a partir de esta semana vamos a cambiar el sistema, en vez de castigarte al momento, iremos apuntando todas y cada  una de tus faltas y los viernes, haremos recuento y castigo si es necesario.

Las palmadas empezaron a caer sobre su culo desnudo, al principio alguna queja, luego se relajo y me dejó trabajar bien, con la mano puedes cubrir perfectamente toda la piel de las nalgas, sin peligro y ver como del blanco pasa al rosado y poco a poco va cogiendo ese tono rojo brillante uniforme, que solo la mano es capaz de dar. Uno  minutos de zurra continuada y pausa, unos dedos que acarician los muslos, la piel que se eriza, silencio, roto por mi voz un poco después, que cartesiana dice.

-Ahora te levantas y te vuelves a poner en la posición del principio.

Cuando se levanta, yo también y me voy al armario abro la puerta y busco mis cinturones, uno en concreto, uno que nunca me pongo, de piel vuelta de búfalo. Cuando cierro la puerta empuñando el cinturón, ella está de nuevo en la posición del inicio, su cuerpo sobre la cama, los pies en el suelo, las piernas estiradas y el culo levantado por las almohadas, dejo el cinturón sobre la piel roja de sus nalgas, le levanto un poco la camiseta, cuatro dedos por encima de la cintura, vuelvo a tomar el cinturón doblado, no digo nada, el cinturón empieza a hablar, el cuero impacta con su piel a buena velocidad, doy un espacio entre azote y azote, para que sienta todos y cada uno de los que va a recibir, no hay número yo decidiré cuando es suficiente, una docena desde un lado y cambio al otro, asegurándome que ambas nalgas reciben por igual, los azotes vuelven a caer a ese ritmo, azote unos 10 segundos de pausa y nuevo azote. Eso me sirve también para observar su lenguaje corporal, en cada azote, se tensan sus músculos se mueve, suspira,  pero si enseguida retoma la  posición ofreciendo de nuevo el culo, es que aún resiste más, cuando ese retomar la  posición se convierta en una lucha, es el momento de parar. Eso y la piel violeta pálida de su culo


Dejo el cinturón sobre la mesilla, me siento en la cama, paso muy suavemente la yema de mis dedos solo rozando su piel castigada y sensible, suspira y se relaja, sigo  un rato las caricias, solo me detengo para alargar la mano y coger el bote de aceite de masaje, le quito la camiseta y echo un chorro en su espalda, empiezo a extender a la vez que amaso todos sus músculos de los hombros a la zona lumbar, luego continuo cogiéndole un brazo, luego el otro, incluso las manos no escapan al masaje. Entonces le pido que se tumbé en la cama boca abajo pero normal. Echo aceite por sus piernas, total hay que cambiar las sábanas, me entretengo un rato en cada pie, luego las piernas, hasta el final de los muslos. Entonces vuelvo a por más aceite, le pido que separe las piernas, lo hace, dejo caer un chorro en cada nalga, que lo agradecen, las masajeo, bien hasta que el aceite se lo traga su piel. Cojo las almohadas, las le pido que levante un poco el vientre, las pongo debajo, el culo levantado, las piernas separadas, dejo caer un buen chorro que resbale entre sus nalgas, con la  mano izquierda separo un poco una y empiezo a extender bien, un buena cantidad, por dentro de sus nalgas, cuando está bien extendida le doy unas palmaditas ahí entre sus nalgas y en su sexo, estimulando que la sangre inunde toda esa zona y aumente la sensibilidad, empiezo a masajear toda el circulo rugoso del ano, con la mano izquierda, mientras la derecha hace pinza en sus labios doblemente lubricados presionando suavemente mientras sube y baja por ellos varias veces, hasta que me detengo y los separo, para ver bien esa hendidura rosada de como carne cruda y caliente, mantengo los labios externos separados mientras acaricio los internos, ella empieza a inquietarse y moverse, jadeando. Mi dedo de la izquierda hace presión en su ano, se contrae y así varias veces hasta que entra despacio, hasta medio dedo, entonces el pulgar de la derecha entra entero en sus sexo,  índice y corazón suben y bajan por entre sus labios, su lubricación se mezcla con el aceite, todo resbala sin la más mínima resistencia haciendo que todo sea sensación, el dedo del culo entra hasta el fondo y el pulgar en su sexo y el índice en el culo, empiezan a entrar y salir al mismo ritmo, por momentos parece que puedan tocarse solo separados por la fina pared, que se separa su culo de su sexo. Hasta que toda ella se tensa y se queda quieta sigo frenéticamente moviendo las manos, aun sintiendo las  contracciones de toda su musculatura pelviana, en un intenso orgasmos, grita pero de placer...no de malhumor.

Tras un intenso castigo, un intenso after care.

Continuará







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