sábado, 31 de enero de 2026

Disciplina y castigo

 



He encontrado este texto y me parecido muy interesante, así que lo comparto traducido 


"La gente suele usar la disciplina y el castigo indistintamente, pero en el mundo del kink no son lo mismo. Confundirlos puede socavar discretamente una dinámica que de otro modo prosperaría.


El castigo es reactivo.


La disciplina es intencional.


Esa diferencia importa.


El castigo existe porque algo salió mal. Se cruzó un límite, se ignoró un acuerdo, se descuidó una responsabilidad. Es correctivo, a veces emocional y a menudo intenso. Responde a la pregunta: ¿Qué pasa si no cumplo con lo acordado?


La disciplina, en cambio, existe incluso cuando todo marcha bien. Es mantenimiento, estructura y recordatorio. La disciplina responde a una pregunta completamente distinta: ¿Quiénes estamos practicando la convivencia?


La diferencia de mentalidad


El castigo tiene peso porque es episódico. No debe ser constante. Cuando se presenta con demasiada frecuencia, pierde su significado y se convierte en ruido.


La disciplina es continua. Es el marco en el que se asienta la relación. Reglas, rituales, expectativas, registros. La disciplina no se trata tanto de las malas acciones como de crecimiento, constancia y alineación.


El castigo dice: “Esto necesita corrección”.


La disciplina dice: “Así es como nos mantenemos orientados”.


Esa distinción aparece claramente cuando observamos los temperamentos sumisos.


Algunas personas son lo que yo llamo subs de fuego. Arden, son impulsivas y se dejan llevar por las emociones. Suelen buscar el castigo porque la intensidad las regula. Para ellas, el castigo descarga el exceso de energía.


Otros son subordinados al termostato. Se regulan mediante la estructura. Se nutren de la previsibilidad, la rutina y la corrección constante. Para ellos, la disciplina es fundamental. Mantiene el sistema calibrado.


Ninguno es mejor. Simplemente necesitan herramientas diferentes.


Dónde se superponen


La disciplina y el castigo se superponen, y así debe ser. La disciplina sin consecuencias se convierte en sugerencia. El castigo sin estructura se convierte en caos.


Una dinámica disciplinada aún incluye consecuencias por infracciones. La diferencia radica en que estas consecuencias son consensuadas, contextuales y con un propósito. Existen en un marco diseñado para el crecimiento, no para la reactividad.


El castigo suele sentirse más intenso porque conlleva una carga emocional. La disciplina tiende a sentirse más firme, incluso cuando resulta incómoda. Ambas pueden implicar elementos físicos, tareas mentales, restricción o esfuerzo. Lo que las diferencia no es la actividad en sí, sino el motivo que la impulsa.


Un conjunto de líneas asignadas refuerza la atención plena y la responsabilidad.


El tiempo en un rincón enseña quietud y reflexión.


El esfuerzo físico crea conciencia sobre el cuerpo y sus límites.


Ninguna de estas medidas constituye inherentemente un castigo o una disciplina. La intención determina cuáles son.


Dónde no deben superponerse


Los problemas surgen cuando el castigo se utiliza como mantenimiento o la disciplina se aplica con ira.


El castigo no debería convertirse en el principal mecanismo de funcionamiento de una dinámica. Si alguien necesita un castigo constante para sentirse conectado, algo más falta. La estructura, la comunicación o la claridad suelen requerir atención antes que la intensidad.


La disciplina nunca debe usarse para desahogar la frustración. Cuando se vuelve emocional, pierde su función estabilizadora y empieza a sentirse arbitraria o insegura.


El control sin cuidado no es disciplina.


La intensidad sin intención no es castigo.


Ambos pierden su valor cuando se aplican incorrectamente.


Por qué es importante esta distinción


En el mejor de los casos, la disciplina es un acuerdo sobre el crecimiento. Es la arquitectura silenciosa de una relación D/s. Mantiene a todos orientados cuando las emociones se disparan o la energía baja.


El castigo, bien empleado, es una herramienta precisa. Corrige, reinicia y, a veces, purifica el ambiente catárticamente.


Saber cuál estás usando y por qué es parte del intercambio de poder ético.


No todo necesita arreglo


No todo necesita mantenimiento.


Entender la diferencia es como puedes saber cuál es cuál."


sábado, 24 de enero de 2026

Azotes orgásmicos (Video)

 



Aunque el tema principal del blog, siempre fueron las azotainas disciplinarias, no podemos negar el erotismo inherente que hay dentro.

Una de las leyendas más extendida en el "mundillo" es la de si se pueden tener orgasmos con los azotes. Yo creo que en el juego disciplinario no, ni es el objetivo, pero en un juego más erótico y jugando con los ritmos y estimulaciones si, como demuestra el video que os comparto. Es un video editado y cortado por lo que podría haber truco, aún así hay que reconocer la habilidad del chico, en como juega con los ritmos e intensidades y también como estimula de forma muy sutil.

sábado, 17 de enero de 2026

Reincidencia.

 




Llegué a casa a la hora de costumbre, sabía que ella no estaría, desde que nos mudamos, su vida social había cambiado y para bien, de hecho me hacía feliz que tuviera vida social, comparada con la vida casi ermitaña de antes, soy de los que piensan que las relaciones necesitan sus espacios independientes y no todo se tiene que hacer en conjunto. Así que sabía que aquella tarde había quedado con unas amigas. Yo me disponía también a mi momento de paz, dejé mis cosas y fui a prepararme para darme una ducha. 

En ello estaba cuando me vino un extraño olor a requemado, que no sabía de donde salía, cuando entré en el baño el olor se hizo penetrante y enseguida descubrí el motivo, la plancha del pelo estaba enchufada, rápidamente la desenchufé y abrí para ventilar. 

Conté hasta 100 o incluso un poco más y cogí el teléfono, para ponerle un mensaje.

- Te has dejado la plancha del pelo enchufada....otra vez.

Tardó unos cinco minutos en contestar.

- Pffff joder, que cabeza.

- ¿Puedes hablar ahora?

- ¿ Para qué? Ya sé lo que me vas a decir.

- No te he preguntado eso 

- No, no puedo.

- Vale, pues en una hora te quiero en casa.

- Joder Santi...

- Si a las 7 y media en punto no estás aquí, te voy a buscar tu misma.

Y cerré la conversación. 

Un descuido lo puedo entender, pero no era la primera vez, ni la segunda que pasaba lo mismo y el peligro era importante, si la plancha hubiera estado tocando una toalla o cualquier otra cosa inflamable, seguramente estaríamos hablando de una catástrofe. 

Total que me senté a esperar sin ducha y bastante molesto, pendiente del reloj. 

Cuando escuché abrirse la cerradura, era la hora que le había dicho, entró cautelosa y suave. 

- Hola 

- Hola 

- No me mires así...ha sido un descuido con las prisas...

- ¿Cómo te miro?

- Cómo si hubiera matado a alguien...

- Vamos por partes nena ¿Que prisa tenías?

- Joder, tú nunca tienes un despiste, eres perfecto.

- No sigas por eso camino, créeme no te conviene.

- Es que no soporto esa cara de reproche 

- Si te parece te aplaudo. Imagina que por lo que sea yo también vuelvo más tarde o imagina que simplemente la plancha empieza a arder.

- ¿Y que quieres que haga? Ya sé que la hubiera podido liar gorda, pero no ha pasado nada. 

- Exacto no ha pasado nada, pero podría pasar y cuanto más veces juegas, más posibilidades.

- No te preocupes, que no pasará más.

- Eso me dijiste la última vez y la anterior...

- Pfffff ya veo que no se te va a pasar el enfado.

- No estoy enfadado 

- No, que va 

- Pues no, lo que no quiero es que se vuelva a repetir.

- Te lo estoy diciendo y no me escuchas.

- Señorita ( nombre y apellidos completos) tienes razón no te escucho, ya que sólo dices excusas baratas y promesas que luego no se cumplen y a la vista está, la última vez te dije que sería la última sin consecuencias y así va a ser, ahora necesito darme una ducha, ya que antes no he podido, por el olor a pollo quemado que hacía todo el baño, y tú mientras te vas a ir a mirar un rato la pared y pensar en lo que te podía haber costado tu "descuido" cíclico y en lo que te va a costar ¿Está claro?

- Pffff me gustaría ponerme cómoda

- Ya tendrás tiempo, quítate la chaqueta y cara a la pared mientras me ducho, no voy a repetirlo. 

Se cruzó de brazos y no se movió.

- Cuento hasta tres...

No me hizo ni caso y ya terminó con mi paciencia, me levanté la cogí del brazo, me senté en el sofá y directa a mis rodillas. Nada más caer en ellas empecé a azotarla con ganas, por encima de los vaqueros que llevaba.

- No has querido por las buenas, muy bien, pues será por las malas. 

Le agarré los vaqueros por el cinturón y estiré hacia arriba para ceñirlos aún más, mientras seguía azotando la con ganas, durante un buen rato hasta que empezó a molestarme la mano. 

- Levanta.

Lo hizo.

- Voy a preparame la ropa para ducharme, si cuando vuelva no estás cara a la pared, te vas a pasar el fin de semana sin poder sentarte. Tu misma. 

Me fui a la habitación, me preparé la ropa y antes de meterme en el baño pasé por el comedor. Allí estaba pegada a la pared, con las manos sobre la cabeza. 

- Señorita ( nombre y apellidos completos) quiero ver ese culo expuesto ahora.

Empezó con una serie de todo tipo de quejas, gruñidos y soplidos.

- He dicho a-ho-ra!!!!.

Entonces empezó a desabrocharse los vaqueros y haciendo cierto contorsionismo descendieron a medio muslo. 

- El tanga también.

Otro soplido, pero también descendió. Tenía ya el culo bastante sonrosado a pesar de la protección de los vaqueros.

- Ni se te ocurra moverte y piensa. 

Me metí en el baño y me di una ducha larga, me sequé me vestí y fui de vuelta al comedor, allí estaba. Cogí una silla y la puse en el espacio entre la tele y el sofá, me senté y la llamé. El momento de girarse es siempre crítico, con la ropa a medio muslo y de frente no hay espacio para la intimidad y la sensación de vulnerabilidad es muy fuerte. 

Y así estaba, esa cabecita despistada, plantada frente a mí con toda la ropa pero más desnuda que sin ella. Y la mirada baja la delataba.

- Señorita (nombres y apellidos completos) has tenido un buen rato para pensar, así que mírame y respóndeme ¿ Que te has ganado hoy?

Se puso roja al instante, cogió aire profundamente cómo quien quiere coger fuerzas.

- Un castigo...supongo.

- Un castigo y muy merecido, no sólo por el "descuido" reincidente, además por tu actitud ¿ Y cuál va a ser el castigo?

Su cara aún se puso más roja...

- Pfffffff...

- ¿Cuál va a ser señorita?

- Una azotaina

- ¿ Y cuál es el motivo por el cual te voy a castigar cómo a una niña traviesa?

- Porqué me dejé la plancha del pelo encendida...

- ¿Sólo por eso?

Volvió a suspirar y se quedó en silencio.

- Nena ¿Sólo por eso?

- Supongo que también, por mi actitud 

- Supones bien y casi es más por eso, si en vez de desafiarme a sabiendas hubieras aceptado tu error, quien sabe, pero no, ese orgullo y tu culo no son amigos, ve a buscar el cepillo "baby"

- ¿ Qué?!!!!! 

Un azote en el muslo...

- No lo voy a repetir.

El cepillo "baby" es un cepillo de ducha para niños tiene el mango más corto que uno para adultos, lo que lo hace muy práctico para su uso sobre las rodillas, por lo demás es igual a un cepillo de ducha redondo. 

Caminó hasta el baño y me trajo el cepillo, fue a entregármelo pero le dije que lo sostuviera ella, frente a mí le bajé aún más los vaqueros hasta por debajo de la rodillas.

- Ponte y cuando te pida el cepillo me lo das.

Se tumbó en mis rodillas, sentado en la silla, la posición es bastante más incómoda e infantil para una adulta, la sujeté de la cintura con el brazo izquierdo y empezó el concierto de palmadas golpeando sus nalgas alternativamente, izquierda, derecha, derecha, izquierda, izquierda derecha, todavía lo tenía un poco caliente y no tardé mucho en calentarlo más y enrojecerle.

Entonces hice una pausa y empecé a acariciarle las nalgas y los muslos desde casi las rodillas hasta casi la espalda. Durante unos cinco minutos estuve sobándole el culo rojo y caliente.

- Dame el cepillo 

Me lo dio, se lo cogí, al ser un cepillo de niño, tiene las cerdas muy suaves y nada más cogerlo empecé a acariciar su piel enrojecida con ellas recreándome en las zonas más sensibles, terminé con unos golpecitos a lado y lado de los muslos para que separará las piernas y en cuanto lo hizo, el cepillo empezó a caer sin compasión sobre su culo expuesto, al ser pequeño y manejable podía afinar con absoluta precisión cada azote y me dediqué a la parte baja de las nalgas, del surco del glúteo hacia arriba, a pesar de su apariencia inocente, es terriblemente efectivo y unas pocas decenas de azotes fueron suficientes para dibujar dos círculos púrpura en esa zona y hacer que se retorciera en mis rodillas, momento de detenerme, dejé el cepillo en el suelo y empecé a pasar mis dedos rozando el contorno de esos círculos de fuego en su piel, un buen rato estuve así, el culo no era lo único rojo y palpitante que tenía, podía ver también sus labios hinchados y el brillo de la humedad entre ellos. 

- Levanta.

Cuando lo hizo me levanté yo también, la cogí de la mano y tiré de ella hasta la habitación, allí la puse frente al espejo.

- Mira bien el resultado de tu reincidencia y sobre todo de tu actitud y espero no tener que volver a castigarte por esto. 

La volví a coger de la mano y de vuelta al salón la dejé un rato mirando la pared otra vez, mientras fui a buscar la crema y una toalla que puse en mis piernas, entonces la llamé y sin decirle nada se posó en mis rodillas a por la sesión de crema aliviadora. 

Hasta que mis dedos empezaron a explorar, otras zonas que necesitaban también alivio de otra clase, un alivio placentero con el culo rojo.







jueves, 15 de enero de 2026

De ruta caliente.

 



Lo que son los caprichos del clima, sólo dos semanas antes había hecho mucho frío e incluso había hecho acto de presencia la nieve, en apenas unos días, del congelador hibernal, habíamos pasado a una especie de primavera adelantada, en un giro radical.

Por eso, planeamos para el sábado una salida a la naturaleza, aprovechar el buen clima y hacer una pequeña ruta. La idea era levantarnos pronto, prepararnos y salir, unas tres horitas de ruta y luego comer en un restaurante conocido de la zona.

Así que madrugamos, preparamos mochilas, nos vestimos, nos tomamos el café con la intención de desayunar algo más consistente en ruta y nos pusimos en marcha sobre las 8, teníamos una hora de coche hasta llegar al punto de partida, el viaje fue muy tranquilo, charlando y escuchando música en el coche, al llegar éramos el único coche que había en el improvisado parking, lo cual significaba que habría poca gente, aparcamos cogimos las mochilas y nos pusimos en marcha, sorprendentemente no hacía nada de frío a pesar de ser temprano, así que todo presagiaba una fantástica mañana en la naturaleza y digo presagiaba porque todo empezó a torcerse nada más llegar.

De repente todo empezó a venirle mal y las quejas. Que sí se había abrigado demasiado, cuando la había advertido de que la previsión daba temperaturas mucho más altas de lo normal para la época, a discutir en cada cruce, cuando tenía la ruta bien marcada, en fin esa actitud que gota a gota te va acabando la paciencia...

Una hora y media después más o menos llegamos a un lugar dónde había una fuente natural y habian habilitado una zona de picnic con unos bancos y mesas de madera en un entorno idílico, lugar ideal para hacer una parada y recargar. Así que nos sentamos a desayunar.

- Pásame el agua por favor

- ¿Que agua no he cogido agua?

- ¿Cómo?

- ¿Para qué? Si ahí tienes una fuente de agua potable.

- Joder, yo sólo bebo agua embotellada!!! Paso de beber ese agua a saber que bichos beben

- No vas a encontrar ningún agua embotellada más pura que esa, te lo aseguro, además si querías agua de botella haberla cogido...

- No puedo estar en todo!!!!

Resoplé, cogí una cantimplora, me fui hasta la fuente y llené.

- Hala, ya tienes agua embotellada

- Eso no es agua embotellada

- Nena...para ya, no sé qué te ha pasado, pero estás empezando a agotarme, bebe.

Entonces hizo algo que no me esperaba, cogió la cantimplora y la vació en el suelo.

- ¿Se puede saber que estás haciendo?!!!!

- No pienso beber este agua!!!!

- Pues yo si, así que ahora te levantas, vas a la fuente y vuelves con la cantimplora llena.

Siguió a lo suyo, dándole un mordisco a una de esas barritas de dieta. 

- Nena cuento hasta tres...uno, dos y tres...

Entonces hice algo que creo que tampoco esperaba. Me levanté, la levanté del brazo y nada más levantarla le solté un par de azotes en el culo, que la hicieron saltar.

- Ve a llenar la cantimplora, ahora!!!

- Paso...

Ante esa respuesta no me dejó más opción, un pequeño forcejeo y acabamos, yo sentado en el banco y ella en mi regazo, pataleando, quejándose y diciéndome que podía venir alguien.

- Me da igual quien venga, y si nos ve, a mí no me vacilas de esa manera.

Comencé a azotarla, con energía, llevaba unas mallas térmicas, por lo tanto gruesas, que amortiguaban bastante sobre todo el sonido, un par de minutos de azotaina seguida y dejó de patalear y moverse, pero mi mano no dejó de trabajarle el culo un rato más hasta que empezó a picarme y paré. 

- Levanta.

Se levantó, tenía el rostro encendido...

- Pon las manos en la espalda

- ¿Que vas a hacer?

- Ponerte el culo cómo un tomate...

- Santi...por aquí suele venir mucha gente...

- Ya te he dicho que me da igual, pon las manos en la espalda inmediatamente o voy a buscar una vara y no me costará mucho encontrar una por aquí.

La amenaza surgió efecto, y puso las manos detrás de la espalda, al instante le bajé las mallas a medio muslo y sin dudar ni instante también el tanga y de nuevo a mi regazo, allí al aire libre con el culo al fresco, aunque ya me iba a encargar de darle calor y eso hice. Hasta los pajarillos dejaron de cantar, con la ruidosa azotaina que le di, en medio de la naturaleza, hasta cansarme la mano, lo cual significa que acabo con el culo rojo cómo una cereza madura. 

- Levanta

En cuanto se levantó, la cogí del brazo y sin subirle la ropa, la llevé hasta un pino. 

- Aquí quieta,  hasta que termine de desayunar tranquilo y ni se te ocurra darte la vuelta, subirte la ropa o frotarte...

Ahí la dejé y me fui a terminar de desayunar, sin perderla de vista. Cuando terminé, llené la cantimplora y entonces me fui hacia ella, le subí el tanga y las mallas.

- Venga, nos volvemos.

La vuelta hasta el coche, fue en silencio y antes de lo previsto. 

Cargamos la mochila y nos montamos.

- ¿No es muy pronto para ir a comer?

Me preguntó.

- Es que nos vamos a casa ¿o crees que voy a llevar a una niña impertinente a un restaurante para que se porte mal? 

- Vale ya!!! 

- ¿Que has dicho?

- Nada...

- Veo que la mano sólo no es suficientemente efectiva, muy bien, pues prepárate cuando lleguemos a casa, y de momento el viaje de vuelta lo vas a hacer, con las mallas y el tanga bajados.

- ¿Que?!!!!

- Ya me has oído...

- Me pueden ver...Santi

- Te pones la chaqueta en las piernas y no lo voy a repetir, cómo tenga que repetirlo, en casa te pongo el culo morado con el cepillo de ducha.

Resopló pero empezó a bajarse los leggins y después el tanga, yo mismo le puse la chaqueta sobre las piernas y arranqué. 

Los primeros kilómetros eran por carretera secundaria, pero poco después ya estábamos en el autovía con poco tráfico. Y entonces mi mano derecha hizo una incursión por debajo de la chaqueta...

- Vaya ¿así estamos? 

No respondió, se puso roja...

- Echa el respaldo hacia atrás y separa las piernas...

Lo hizo y empecé a jugar con mis dedos en su sexo...

- No sé qué pensar. Igual tú actitud de antes, buscaba esto.

Durante algunos kilómetros la estuve masturbando a la vez que conducía, hasta que se corrió allí en el coche, con el culo rojo...el resto del viaje lo hizo así, con la ropa a medio muslo y muy húmeda. 

Al llegar la parking, le dije que se subiera la ropa antes, nos bajamos cargamos los trastos y entramos en casa.

Nada más entrar, y dejar las mochilas la cogí del brazo y la puse en el rincón, le volví a bajar la ropa y le dije.

- No he terminado aún contigo. Aún me tienes que explicar el motivo del comportamiento infantil de esta mañana. Así que aquí quieta y reflexionando.

Allí le dejé mientras deshacía las mochilas, cuando terminé, cogí mi silla, la puse en el centro del salón dejando el cepillo de los castigos al lado de mis pies y la llamé. 

Se acercó lentamente, hasta quedar frente a mí a un palmo de mis rodillas. 

- Y bien ¿cuéntame la lógica si es que hay de tu comportamiento infantil de antes que nos ha estropeado el día? 

Tragó saliva y empezó a balbucear...

- Es que...la dieta...me tiene bastante ansiosa...

- Ya...¿Y yo que tengo que ver con eso? Ya te di mi opinión, pero la decisión es tuya.

- Lo siento...

- ¿Eso es todo lo que tienes que decir? Está bien, es el momento de conversar con esto

Le dije cogiendo el cepillo y mostrándoselo.

- Creo que te entiendes bastante bien con el, así que ya sabes, presenta bien el culo en mis rodillas. 

Suspiró profundamente antes de colocarse. Cuando lo hizo,la sujeté enérgicamente de la cintura y le dije.

- ¿Por qué te voy a castigar ahora?

No obtuve respuesta alguna y automáticamente le di una docena de azotes con el cepillo... paré y repetí la pregunta.

- Pffff porque me he comportado cómo una niña - contestó casi susurrando-

Entonces le di una docena de azotes más

- ¿Y que te pasa cuando te comportas así?

- Que me castigas...

- ¿Cómo te castigo?

Otro suspiro y otra docena de cepillazos.

- ¿Cómo?

- Me das unos azotes en el culo...

- Eso es, te pongo el culo ardiendo y de paso te enfrío el orgullo...¿Verdad?

No la dejé contestar, le di otra docena más de azotes y al terminar tenía ya el culo bien rojo y seguro que palpitante. 

- Bien, espero que hayas aprendido la lección y que sea la última vez, que tengo que modificar unos planes por tus tonterías, ahora ve a darte una ducha, te pones el pijama, que estás castigada y cuando vuelvas me traes la crema y el plug. 

Se levantó si decir nada. Un rato después se presentó frente a mí duchada, con el pijama puesto y en una mano la crema y en la otra el plug. Le hice bajarse el pantalón del pijama frente a mí, volver a tumbarse en mi regazo, le puse un poco de crema y después le hice separarse los cachetes del culo bien rojos y le puse el plug. 

- Ya sabes que pasa después de una azotaina ¿Verdad? Pues quiero verte cara a la pared, exhibiendo tu culo bien rojo un rato.

Le di una palmadita, se levantó, caminó torpemente con el pantalón del pijama en los tobillos, manos sobre la cabeza y allí castigada un rato. 





sábado, 13 de diciembre de 2025

El dilema

 




Estar cara a la pared siendo adulta es abrumador. Aún en un contexto hogareño e íntimo, imagino que igual es menos impactante. Pero vestida de calle y llegada cómo una niña traviesa del brazo a mirar la pared es otra historia. Con lo mona que se había puesto, con faldita corta, medias y botas, para verse cómo una niña mala cara a la pared.


-Señorita , el rincón de pensar, es para pensar y quiero que pienses bien sin prisa. Cuando hayas tomado la decisión me lo dices y podrás salir 

Una de las cosas que más libera de ceder el control, es no tener que decidir, por eso descoloca tanto, cuando la pones en la tesitura  de decidir. Su cabeza tenía que asimilar muchas cosas, haber sido regañada cómo una niña traviesa, castigada cara a la pared y tomar esa decisión. Por cierto, dilema nada fácil el que tenía 


" Te doy a elegir entre dos opciones. Algo rápido, instantáneo e intenso o algo más suave, largo en el tiempo y tedioso" 


Allí con la nariz pegada a la pared, imaginaba que empezaba a valorar pros y contras


La primera opcion estaba bastante clara, recibir una zurra en el culo. Realmente debe bastante humillante, que te zurren el culo, siendo adulta,  además conociendo mis métodos, sabía que no serían 20 azotes y ya. Sería una zurra larga e intensa, hasta asegurarme que se arrepentía sinceramente. En el mejor de los casos me iría a la cama con el culo caliente, en el peor estaría unos días sin poder sentarme cómodamente.


Castigarla  una semana, tenía menos carga de vergüenza, podía ser una castigo tipo sin salir, sin tele, sin móvil , a una hora a la cama, pero lo más seguro que incluyera también alguna tarea pesada y supervisada.


¿ Cual opción es mejor, una experiencia muy vergonzosa, dolorosa, pero breve y tras la cual llega el perdón? ¿O ahorrarse la vergüenza y el dolor, pero a cambio tener que hacer penitencia de culpa a fuego lento hasta obtener el perdón?

A lo tonto hacía ya por lo menos 15 minutos que estaba es la reflexión y decidí que habría que ir decidiendo ya

- Baby...una cosa es que quiera que lo pienses bien y otra distinta estar así hasta mañana. Si en 5 minutos no has decidido nada, decidiré yo

Pasaron los 5 minutos 

- Baby, ya han pasado más de 5 minutos, ven aquí. 

Salió del rincón de pensar y caminó despacio hacia mi 

- ¿Que has pensado? Porque si no has pensado nada, no tendré inconveniente en decidir por ti. Tienes que entender que no voy a tolerar según que comportamientos y actitudes y menos aún en público, ya no eres una adolescente, por lo menos eso dice tú edad. Estoy cansado que me desafies, que te saltes las normas cuándo te viene en gana y de ciertas actitudes digamos que caprichosas. Si lo que quieres es mano dura y disciplina la tendrás y no me va a temblar la mano para ejercer mi papel, siempre que sea necesario. Y ahora dime que has pensado.

- Pffff es que no lo tengo claro.

- Ningún problema ya te ayudaré yo a decidir...Desnúdate el culo.

- Joder!!!! Si aún no he decidido.

- ¿Que has dicho?

- Perdón se me ha escapado.

- Levántate la falda, bájate las medias y las braguitas, ahora. 

Se empezó a levantar la mini vaquera bajo mi atenta mirada, desde el sofá. Al conseguir que quedara levantada, se bajó las medias hasta las rodillas y después las braguitas.

- Las manos en la cabeza.

Lo hizo. Me levanté y fui a por una silla, me senté y le indiqué que se tumbara en mi regazo. Nada más tumbarse la agarré de la cintura con la mano izquierda y le di una rápida azotaina en frío de un par de minutos, hasta dejarle el culito bien rosado. 

- Ya te has ganado un castigo extra, bueno dos. Coge la silla ponla en el rincón y te sientas con las manos sobre la cabeza. 

Me levanté, cogió la silla, la puso en el rincón se sentó. Yo fui al baño a por una cosa y de vuelta me fui hacia ella.

- Abre la boca..

- Pffffff

- Baby si vuelves a resoplar te prometo que no te vas a poder sentar en una semana. Abre la boca.

Lo hizo, metí media pastilla de jabón en su boca.

- Muerde. Escúchame bien, esto es por la contestación de antes. Te doy 3 minutos para decidir, que castigo eliges. Que te caliente el culo o una semana castigada Ahhh y ni se te ocurra escupir la pastilla de jabón. 

Me senté a esperar, a los pocos segundos de tener el jabón en la boca, empezó a babear. Pero así la tuve 3 minutos.

- Ve a enjuagarte y cuando estés vienes.

Se levantó y pasó lo más rápido que pudo con la ropa a medio bajar . Unos 5 minutos más tarde, tras varias enjuagadas la tenía frente a mí.

- ¿Y bien has tomado alguna decisión?

- Si...

- ¿Cual? 

- El castigo corto 

- Mmmm ¿Cual era el corto, refrescame la memoría?

Se puso roja y bajó la mirada.

- La azotaina...

- De acuerdo. Baby, debería darte vergüenza que tenga que calentarte el culo, como a una niña caprichosa e impertinente. Aunque reconozco que contigo es bastante efectivos, al menos durante unos días. Eso sí, no creas que va a ser un jueguecito calentito, va a ser un castigo de verdad y créeme que voy a asegurarme que aprendas la lección. Cómo no va a hacer falta calentamiento, te vas a la habitación, abres el armario, coges el cinturón de castigo y la regla de madera y lo dejas todo sobre la mesita. Te quitas las botas, sólo las botas, pones las almohadas y te tumbas boca abajo, culo arriba y cara abajo y esperas quieta y en silencio a qué vaya a castigarte ¿Está claro?

Yo sabía que el mero hecho de mandarla a la habitación y que preparara la escena, ya era muy perturbador para ella. Además pensaba tenerla un rato allí esperando, que sintiera el aire fresco en la piel, que pronto iba a quemar, que se sintiera pequeña, vulnerable y castigada, pero a la vez estaba seguro que también sentiría un cosquilleo entre las piernas y un arroyo fluyendo entre los labios. 

Así que alargué un rato esa espera, cuando finalmente entré en la habitación allí estaba, tal y como la había dicho, la escena me parecía muy erótica y se sensual. Pero a la vez, debía ejercer y bajarte los humos. Me fui a por la regla y dándome golpecitos en la mano, le dije.

- No voy a permitir más que a estas alturas, sigas desafiándome y desobedeciendo. Dime ¿Por qué estamos aquí y hemos llegado a este punto?

Se hizo un instante de silencio. 

- Porque he tenido una actitud desafiante y maleducada contigo 

Me dijo enterrando la cara en las sábanas.

- ¿Y que te mereces, cuando te comportas así?

- Que me castigues

- ¿Y te parece medio normal, que a tu edad tenga que castigarte así, cada dos por tres?

- No, Daddy ...

- Pues a ver si está vez es la definitiva. Serán dos docenas con la regla y después dos docenas más con el cinturón, las vas a contar y vas a dar las gracias cada azote ¿Entendido?

- Si...

- Y no creo que sea necesario recordarte que quiero ver ese culo travieso bien presentado y levantado.

En ese momento empezó a hablar sólo la regla de madera de 18 pulgadas (45,8 cm) y su voz contando 

- Uno, gracias Daddy por corregirme, Dos, gracias Daddy por corregirme...Así hasta el número doce. En el que hice una pausa para irme al otro lado de la cama. Y continuar el castigo con la segunda docena con la regla. Al terminar le dejé sobre la mesita y cogí el cinturón, lo doblé y cambió el registro del diálogo. Usar en la misma azotaina madera y cuero, hace que las sensaciones sean distintas, la madera pica, es un dolor más del tipo sordo, aunque la regla no es tan temible cómo el cepillo, preciso e insistente. Después de dos docenas ya se nota bien. El cinturón es todo lo opuesto, su picadura es más aguda, y más que picar escuece. Además me apliqué con especial "cariño" con el cinturón. Usando el mismo sistema, un docena desde un lado y la siguiente desde el otro, así me aseguraba que ambas nalgas recibirían por igual.

Al terminar, guardé los instrumentos y estuve un par de minutos, mirando los efectos del castigo y otros secundarios que eran perfectamente visibles. 

- Baby, te doy cinco minutos, te quitas esta ropa, te pones el pijama y unas braguitas de casa y vienes al salón. 

Me fui a esperar. Hasta que apareció, con el pijama ya.

- Ven aquí Baby...

La miré cuando estuvo frente a mí y me entendió a la primera. Puso las manos en la espalda y le bajé el pantalón del pijama y las braguitas.

- Bien ¿Tienes algo que decir? 

Cogió aire y con voz aniñada dijo.

- Te pido perdón por haberme comportado así, voy a intentar que no se repita y muchas gracias por estar siempre atento y corregirme cuando lo merezco.

- Bueno parece que el tratamiento está siendo efectivo de momento. Siéntate aquí.

Le dije dándome unas palmaditas en las piernas. Muy despacio se sentó y más que sentarse, apoyó los muslos y dejo el culito colgando, se abrazó a mí y nada más hacerlo empecé a acariciarle el culo muy suavemente, lo notaba caliente y en algún punto algo hinchado, en un determinado momento, metí la otra mano por dentro de la camiseta y empecé a acarciarle muy despacito los pechos, enseguida reaccionaron y los pezones se pusieron duros, y más cunado empecé a jugar con ellos, ahí la mano del culo, empezó a jugar también pasando un dedito por el surco entre los labios, que estaba totalmente inundado, sigo con una mano en el pecho y la otra en tu sexo, la relajación se va volviendo excitación, cada vez más excitada, juego alrededor del clítoris y luego te meto un dedo, después dos, ahora ya no son caricias suaves, es pura lascivia, pero cada vez que noto que te aceleras bajo el ritmo, eres como una muñeca en mis manos, que sólo gozas lo que te yo te permito, porque tengo el control absoluto de tu,  te susurro al oído.

- Eres una niña cochina, que nada le gusta más que la toquen después de ponerle el culo cómo un tomate..

Mis palabras te excitan más aún y sigo un poco, pero vuelvo a parar y te digo.

-Sabes que estás castigada y tienes prohibido correrte hasta que te dé permiso.  Es más que no me entere yo que te masturbas sin mi permiso, porque entonces sí que recibirás como nunca.  Hoy tiene irás a dormir caliente, frustrada y con sobredosis de vergüenza encima, para que aprendas la leccion

Así que te levantarás de mi regazo, y te tumbas boca abajo en el sofá, que voy a ponerte crema antes de dormir.

Cachonda y empapada, pero sin orgasmo, se levantó, yo detrás, se tumbó boca abajo en el sofá y yo fui a por la crema y algo más.

De vuelta,  me senté en un hueco del sofá, junto a sus piernas, dejé caer dos buenos chorros de crema uno en cada nalga y empecé a extenderlos bien y una vez extendidos , estuve un buen rato masajebadole las nalgas para que se absorbiera bien la crema.

- Ya casi estamos Baby...

Cogí algo del bolsillo, lo lubriqué, cuando estuve con la mano izquierda le separé las nalgas y le dije. 

- Esto es lo más parecido al placer que vas a tener unos días, te lo pondré cada noche, hasta que te levante el castigo.

En ese momento el plug terminaba alojar el plug en su culito. Le di un beso en cada cachete, la hice levantarse, le subí las braguitas y el pijama, me levanté la cogí de la cintura, le di un beso y le dije 

- Y ahora prepárate para ir a la cama 




 



















 


 

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