martes, 23 de febrero de 2021

Conceptos básicos (Incluye video)

 



Hoy voy a intentar responder a algunas preguntas que me llegan y que se salen un poco de la pauta habitual de preguntas que suelo recibir.

¿La práctica del spanking genera tolerancia, hasta el punto de variar o modificar el umbral del dolor?.

Pues si, yo diría que si, pero con matices. En primer lugar las personas no somos máquinas y en nuestras percepciones influye y mucho el estado emocional previo a hacer algo y el que se puede provocar en la propia escena de juegos, eso hace que lo que un día puede ser tolerable, otro pueda ser absolutamente inaguantable. Pero aún así, cualquier tipo de "entrenamiento" continuado y persistente crea tolerancia y resistencia. Pero también hay que entender algo, por más que entrenemos, no todos llegaremos a ser como Messi, tenemos limitaciones. Yo he conocido gente sin apenas experiencia con  umbrales altísimos y gente experimentada con umbrales bajos, forzar no es bueno, lo suyo es aprender a moverse por la difusa línea del  límite. Por eso creo que es mucho más interesante, más que intentar conseguir  umbrales más elevado, jugar con distintas sensaciones, no es lo mismo la picadura del cuero, que la mordedura de la madera, así que en la gama de variedad está para mi el secreto, más que intentar aumentar umbrales.

¿Se aprende a azotar?

Es un poco la pregunta contraria a la anterior, si por supuesto que si, pero más que aprender a azotar físicamente, se aprende a azotar mentalmente, es cierto que he visto algún video por ahí, que me pone  hasta nervioso, de lo mal que azota físicamente, pero yo creo que la clave está más que en la sensación física, en saber como spanker crear una escena adecuada a la necesidad de la spankee en cada momento. No es lo mismo una azotaina juguetona destinada a crear tensión erótica a resolver de inmediato, que una escena dónde exista una necesidad real de castigo, de rebajar tensión o de sentir el abandono absoluto. Y eso si se aprende, con el añadido que si bien más o menos todos los culos son iguales, las mentes no, no hay ninguna igual.


¿Todas las azotainas deben ser placenteras?


No se que pensarán de esto las spankees, cuando el cepillo del pelo por ejemplo no para, no creo que en ese preciso momento sientan placer precisamente, siempre he defendido que el dolor no es el objetivo, es un paso necesario para conseguir el objetivo y este puede ser el placer por supuesto,  pero creo que lo correcto sería decir que todas las azotainas deben ser satisfactorias, ya que no no pocas veces, el placer orgásmico queda en un segundo, tercero o cuarto plano y la satisfacción de la azotaina tiene otras prioridades menos terrenales por llamarlo de algún modo.


¿Cuál es el objetivo real de una azotaina entonces?

Aquí debemos entender que no hay un único objetivo nunca. Siempre hay un componente erótico en ello, siempre. Es inherente para los amantes de este juego. Pero a partir de ahí los objetivos pueden ser diversos y mezclarse, como decía antes, pueden ir desde alargar la excitación a eliminar la culpa.


Para terminar os voy a compartir un vídeo, que me gusto mucho y es raro, la escena, muy ritualizada es encantadora, incluso digamos que en momentos que parece avanzar retrocede, para volver a otro punto, pero la forma de azotar con la mano del spanker,me pone muy nervioso, esa rigidez de brazo y mano, los dedos juntos....a eso también se aprende.





sábado, 20 de febrero de 2021

El viaje relámpago

 



Llevaba ya unos días nerviosa, todas las tardes colgada del teléfono, el tema era un asunto familiar, pero vamos la conozco de sobra y sé lo que la afecta y más en la situación, está de restricciones. Una tarde hablando le dije.

-Lo que tendrías que hacer es ir y solucionar el tema de una vez.

-Ya joder,  pero cómo, si no se puede salir.

-Ya sabes que puedo tirar de contactos y conseguirte un pase sin problema, así que deja de excusarte.

-No quiero darte problemas

-A ver, parece mentira, si fuera para irte de fiesta, pues no, pero pareces una leona enjaulada y al final ya se cómo  y por dónde explotas.

-Eres un sol

-Venga va no digas tonterías, vete el fin de semana, lo arreglas y todos tranquilos, déjame el DNI y mañana te hago el pase y te cojo billete.

-No que va, mejor voy en coche

-No en coche no, a ese coche hay que hacerle distribución ya

-Pero si aún le faltan casi 20 mil kilómetros

-No me fio, si rompes la correa coche nuevo y darle un palizón en 48 horas, mejor te vas tranquila en tren, que tardas menos

-Pfffffffff valeeeeeeeee

-Así me gusta.

En eso quedamos al día siguiente una llamada, una cita y pase de viaje sin problema, me pasé por la estación y compré un billete de ida y vuelta. La ida viernes tarde, la vuelta domingo tarde. De vuelta a casa por la tarde le dí el pase y los billetes. El jueves por la noche, le dije que hiciera la maleta, pero me dijo que saldría un poco antes de trabajar y que ya la haría. Yo también había pedido media jornada, así que había tiempo de sobra.

Llegué pronto a casa, ella estaba en la cocina, la saludé y fui a dejar las cosas en la habitación, al llegar vi la maleta sobre la cama, un montón de ropa, pero sin hacer, me fui para la cocina.

-¿Aún no has hecho la maleta? venga va ponte, que mientras hago algo de comer, que nos da tiempo de sobra.

-Paso

-¿Cómo?

-Que no voy a ir, estoy enfadada y paso.

Entonces me soltó  un discurso, del que no vale la pena entrar en detalles, pero resumido en un "al final siempre soy yo, quien se come los problemas".

-A ver nena, deja de comportarte como una niña y más cuando sabes que de todo lo que dices te arrepentirás y acabarás por comértelo igual, pero enfadada con el mundo, así que espabila va y deja de hacerte la digna ofendida, porqué te conozco.

-Que no que paso, que no pienso ir.

-A ver te he hecho un pase, pidiendo un favor, tienes los billetes, para dentro de tres horas, lo dicho deja de hacer la niña

-Y dale, a tomar por....

Salió de la cocina cerrando la puerta de un portazo. Cogí aire y conté  hasta 20 salí, fui directo al salón, sabía que estaría en su rincón de sofá con la armadura. Con calma y sin levantar la voz le dije.

-Venga va ve a hacer la maleta

-Que no!!!!!!!!! y no insistas!!!! ya vale!!!!!

-No me levantes la voz, sabes que no soporto ni portazos ni gritos y estoy siendo muy paciente ya está bien, la maleta.

Se cruzó de brazos con esa mirada altiva y me ignoró

-Tú lo has querido

La cogí del brazo suavemente, sin forzar en un último intento, pero me apartó la mano de un manotazo y hasta ahí, la levanté a la fuerza y sin mediar palabra la puse delante sin soltarle y le di cuatro o cinco azotes en el culo fuertes.

-Ya está bien de tonterías de niña caprichosa

Un breve forcejeo y a mis rodillas, manos sujetas en la espalda y mi pierna por encima de las suyas. Lluvia de palmadas sobre los vaqueros, con ganas de verdad. Es curioso como funciona el mecanismo de la rendición, durante los primeros dos minutos de azotaina, intentó zafarse, se movió, protestó, pero de repente, se relajó, no podía escapar y aunque yo seguía y con ganas, toda ella se relajó, como aceptando el castigo. Me aseguré que no volviera a sacar el genio y entonces la hice levantarse, le desabroché los vaqueros, tiré de ello para abajo y el tanga igual, y de nuevo a mis rodillas, pensé que los asientos del AVE son demasiado cómodos y que igual debía convertirlos en algo más incómodos. 

Al ponerla de nuevo, ya no hubo resistencia, ni sujeciones, su culo desnudo estaba ya algo rojo y desde luego caliente, en el estado ideal para terminar de ponérselo incandescente con mi mano sin protección ya. Unos cuantos minutos más de azotaina a pelo. mi mano desnuda y su culo desnudo. Azotar sobre las rodillas es especial, el contacto físico es íntimo, el golpe cae de arriba a abajo con lo cual hace presión justo ahí, en la zona en contacto con mi regazo, presión además rítmica y constante, es como un doble estímulo condensado en uno, el del picor de  las palmadas continuas, mezclado con esa presión y movimiento leve pero a ritmo constante. Paré de cansancio, de estaba empezando a doler la mano y el brazo, así que su culo estaba como dos cerezas maduras, rojo y brillante. Miré el reloj, mientras valoraba el desacato, la quería suave y tranquila las dos horas que quedaban antes de dejarla en la estación. Le dije que se levantará y sin darle tiempo a mucho, la tomé de la muñeca, la llevé hasta el brazo del sofá y de un gesto le hice saber lo que quería.

Que no era otra cosa, que se inclinara sobre el brazo del sofá y me ofreciera el culo bien levantado y expuesto. Cuando lo hizo me desabroché el cinturón, lo doblé, lo dejé caer despacio sobre sus nalgas desnudas, para comprobar que tenía la medida adecuada y le dije.

-Levanta bien el culo

Lo hizo, pero me recreé un poco en la escena.

-Mas, quiero verlo bien alto

Suspiró e hizo un esfuerzo.

Entonces levanté el cinturón y le di una docena de azotes seguidos y fuertes, hasta que volvió a bajar del escozor.

-Levanta

Resopló.

Esperé a ver de nuevo su culo que ya empezaba a estar marcado, bien levantado y cuando estuvo, le cayó otra docena más de azotes con el cinturón de cuero. Y volvió a caer, respirando aceleradamente, mientras yo me volvía a colocar el cinturón. Cuando terminé, le separé una pierna y llevé mi mano a su coño, mojada a pesar de que acababa de recibir una buena, entonces la quité y le dije.

-Ve a hacer la maleta, que hago algo de comer mientras.

Se levantó y se fue a la habitación sin subirse los vaqueros, el aire fresco acariciando su piel en brasas le vendría bien  un rato. 

Hice algo rápido de comer, en media  hora, estaba la maleta hecha y la comida en la mesa, comimos, ella siempre con los vaqueros en los tobillos, el culo desnudo y suave como una gamuza. Al terminar me dijo que se iba a dar una ducha,  había tiempo, yo recogí y al terminar fui al baño, en ese momento salía, me senté y cogí la toalla, la sequé suavemente, los hombros, los brazos, las manos, las piernas, los pies, entre los dedos, la espalda y el culo muy suavemente y aun así algún suspiro al tocar alguna zona, el fin de semana lo iba a pasar bien marcada, al terminar estando de espaldas y desde atrás, pasé dos dedos entre sus labios y se los metí en el coño de golpe, seguía tan lubricada que solo un pequeño gemido salió de su boca.

-Anda ve a vestirte que esto ya lo acabaremos el domingo. 

Un rato después ya estábamos en el coche, camino de la estación. La acompañé hasta el control, allí nos despedimos, un beso, un azotito, una mirada y un "avisa cuando llegues y tranquila"

El fin de semana pasó, me fue informando de todo y el domingo de nuevo a la estación, la recogí y para casa. Nada más llegar dejó las cosas, se sentó conmigo, me estuvo contando, le pregunté si se había quedado más tranquila, me prometió que sí y entonces le dije, que teníamos algo pendiente aún.

La hice levantarse de espaldas a mi, pero bien cerca, de pie. Entonces le dije.

-Desabróchate los vaqueros.

Lo hizo

-Bájatelos

También

-Y el tanga

Cuando tenía su culo totalmente expuesto, pasé mi dedos por las marcas, que aún quedaban del viernes, en forma de pequeñas tiras en tono morado, presionando en algún punto más marcado y le dije.

-Ese carácter y tu culo, no se llevan muy bien

Pasé mi brazo izquierdo alrededor de su cintura, bien sujeta, mientras mis dedos empezaban a entrar y salir de su coño. Aún nos quedaban cuentas pendientes, pero ya de otro tipo.

Continuará.




jueves, 18 de febrero de 2021

Rojo, caliente y picante.

 



En el vídeo del martes, hay un momento cuando describen las sensaciones de los instrumentos, que hablan de dos tipos de dolor, que definen como "stingy pain and thuddy pain" en los subtítulos, aparece como "dolor tacaño (stingy en inglés es tacaño) y dolor sordo. Aunque creo que que es un error de traducción literal "sting" en inglés es picadura, aguijón, lo describe mejor.

Para entendernos, el dolor tipo picadura seria el de un azote, agudo, intenso y superficial. El dolor sordo seria el de un rodillazo en el glúteo, un dolor profundo, que penetra más allá de la piel y sordo. Otra diferencia fundamental, es que el dolor tipo picadura, tiene un pico y desciende dejando un calor residual, mientras que el sordo, no deja ese calor y puede molestar mucho más en frío pasado el tiempo. El motivo de esto es muy sencillo, mientras el tipo picadura, puede ser realmente intenso solo afecta a la piel y a la capa de tejido graso de debajo de la piel, mientras que el dolor sordo afecta a estructuras internas (músculos).

El tipo de instrumentos usados para azotar, tal vez con la excepción de algún tipo de paleta de madera pesada y grande, están diseñados para provocar un dolor tipo picadura intenso, pero superficial, incluso los más intensos tipo vara, aunque pueden llegar a dañar la piel, no penetran más allá. Y aquí creo que está una de las claves del placer por los azotes. La mayoría de gente, al menos en mi experiencia personal, afirmaran que los azotes duelen y que en el momento de recibirlo sienten dolor y no placer sin embargo, esa misma mayoría afirmará vivir una sensación muy agradable con ese calor residual que queda tras los azotes y ese calor va asociado irremediablemente a el enrojecimiento de la zona. Todo ello se debe a varios factores, la acción de determinadas proteínas en la células receptoras bla, bla,bla...no quiero enrollarme con eso ahora. Lo que si es importante es que el enrojecimiento se debe a la dilatación de capilares venosos y arteriales y a mayor flujo sanguíneo mayor sensibilidad, como tanto la zona de culo y los genitales comparten vasos principales, esa dilatación se extiende y de ahí esa sensación muchas veces descrita de calor que se irradia a otras zonas cercanas.

La dilatación de los vasos, hace que estos pierdan plasma, por lo tanto que se produzca cierta inflamación, aunque sea imperceptible a la vista, al ser una zona amplia y no localizada pasa desapercibida, pero no toda inflamación es mala, de hecho el aumento de riego sanguíneo además de sensibilizar, tonifica, nutre y fortalece la piel, de ahí que la práctica produzca tolerancia, no sólo al dolor, también a las marcas y sobre todo a su duración. Las marcas son simplemente pequeñas roturas de vasos superficiales, los famosos moratones y en su formación tiene mucho que ver el tipo de piel, las hay más propensas, pero también la tolerancia por práctica. De ahí a veces la frustración en personas que en las primeras veces tienen marcas y con el paso del tiempo cada vez cuesta más.

Por lo tanto el dolor es algo que siempre hay que poner en contexto, en nuestros juegos no se busca provocar dolor sin más, se busca una sensación más amplia, el dolor sólo es parte del conjunto y como el dolor es algo interpretable por el cerebro, si se dan  unos condicionantes emocionales y físicos que le dan sentido y seguridad de que no va a haber daño, ese dolor puede ser interpretado como un estímulo diferente, pero erótico y en ello tiene mucho que ver lo dicho hasta ahora, dolor agudo decreciente que se transforma en calor y color.

martes, 16 de febrero de 2021

¿Cual es tu instrumento favorito? (Los videos de Jillian)

 



Pues como viene siendo habitual en los últimos tiempos, os comparto un nuevo video de Jillian Keenan. En el que se lanza esa pregunta tantas veces hecha ¿Cuál es tu instrumento favorito de juegos?. Voy a empezar por responderla yo y luego comento alguna cosa del vídeo.


Mi preferencia es clara y creo que en los relatos se nota. Yo diría que son dos instrumentos opuestos, uno de madera el otro de cuero y eso aunque parezca que no es importante, ya que la tolerancia al dolor a veces es una cuestión más mental que física y las mordidas son diferentes, lo cual puede hacer que se tema más o un material o al otro.

El primero, lo descubrí cuando empecé a investigar por redes el tema, ya que nunca había oído hablar de él para este uso, al menos en España que yo sepa no hay tradición: el cepillo del pelo. Al principio no le presté en exceso atención, hasta que lo probé. Es un instrumento curioso, su aspecto engaña y mucho, puede parecer inofensivo o suave, pero en realidad es un instrumento duro, que es efectivo sin apenas aplicar fuerza. Pero tiene muchas ventajas, para empezar es algo que a nadie le va a extrañar, verlo colgado tras la puerta del baño, nadie va a hacer preguntas incómodas en plan ¿y esto que es?. Es fácil de encontrar, a precios adsequibles y sin andar teniendo que buscar webs específicas o sex-shops. Otra de sus ventajas es que tras la mano, quizás sea de los pocos instrumentos que se pueden usar OTK y eso para mi es un plus. El golpe cae de arriba a abajo, hay contacto físico directo, por lo que es más fácil "chequear" a la spankee y es terriblemente preciso, das donde quieres dar, llegando con una precisión absoluta a las zonas más sensibles. Pero cómo dije antes, que nadie se deje engañar por su aspecto, el cepillo pica y pica con ganas.


El segundo es el cinturón de cuero, y me estoy refiriendo a un cinturón normal de hombre. Jillian en el video dice algo que me ha gustado mucho: "el ladrido del cinturón es peor que el mordisco", se refiere a que el sonido, puede parecer terrible pero luego la sensación es más tolerable de lo que parece. En eso es un poco contrario al cepillo de aspecto inocente pero duro. En el cinturón hay también toda una



leyenda alrededor, aquí si hay tradición y por lo tanto un relato mental al respecto. Es algo que los hombres solemos llevar encima y tiene todo un ritual que puede ser muy perturbador, quitarlo, doblarlo....y para terminar otro aspecto que para mucha gente es importante, las marcas del cinturón son inconfundibles, como trazos rectangulares e poco uniformes.

Las similitudes entre ambos, es que son objetos secundarios, cuyo uso inicial no es el de instrumento de juegos y se han reconvertido a ese efecto. Ello le da a ambos un carácter de "hogar" de cotidiano, no es necesario tener un cajón secreto para guardarlos. Si veis el vídeo hay un testimonio; el de Ariel Andersen, que incide mucho en algunos aspectos mentales del cinturón en su caso, su masculinidad, el olor a cuero....detalles en  un juego dónde los detalles son el todo. 

Pues ahora yo lanzo la pregunta ¿Cual es vuestro instrumento favorito y por qué?








domingo, 14 de febrero de 2021

Prepárate cuando lleguemos a casa.

 





Yo siempre digo que los juegos, son como una guitarra eléctrica, la guitarra es sólo el 50% del instrumento, el otro 50% del sonido depende de muchos factores. Eso aplicado a los juegos vendría a ser que la parte física es sólo un 50% del juego y el otro 50% depende de muchas cosas, como por ejemplo esa frase que titula este relato.

Tras semanas encerrados, que sumadas se contaban por meses, por fin algo de libertad y claro nos agarramos a ella con toda la fuerza. Además coincidió con uno de aquellos fines de semana de final de invierno cuando se intuye la primavera y alargan los días. Así que cuando nos propusieron salir un rato a tomar algo ni lo pensamos, seguía habiendo toque de queda, pero nos habían concedido una hora de más, así que quedamos en la ciudad a tomar unas cervezas con unos amigos. La sensación de libertad es algo que sólo valoras cuando te falta y dentro de lo malo siempre hay algo bueno. Tal vez después de aquello aprendiéramos a valorar la libertad.

Y allí estábamos de risas de nuevo, en compañía tras semanas de aislamiento, tal vez por eso ella desde el primer momento, como que tuvo un comportamiento muy desafiante, provocador y travieso. Al principio me lo tomé a broma pero un par de salidas de tono en público, empezaban a cruzar la ralla de lo tolerable. Ella y sus problemas con medir o calcular hasta donde llegar. A la tercera ya no pude más y aprovechando un momento de soledad le dije la frase:

-Prepárate la que te espera cuando lleguemos a casa.

Sé perfectamente la fuerza de algunas frases y aquella fue el primer azote contundente que le dí aquella noche. Es más estoy seguro que su piel sintió un escozor imaginario y que su ropa interior se mojó. Lo que es seguro es que su actitud cambió de repente, dócil, suave y mimosa. Cuando nos despedimos del grupo y nos montamos en el coche camino de casa, sin decir nada puso su mano en mi pierna y empezó a hacer circulitos con ella sobre mis vaqueros. La miré y no dije nada arranqué el coche haciéndome el frío e indiferente, puse música, como forma de establecer un muro y evitar conversación, la intención era seguir aumentando la tensión de la espera. También estaba totalmente seguro que ella se debatía entre empezar una conversación intentando rebajar esa tensión o callar evitando así que cualquier nueva salida de tono empeorara el futuro que le esperaba a su culo. Y optó por callar y tararear a Extremoduro sonando en el coche.

Al llegar todo se ralentizó, metí el coche en el parking, subimos al piso, en el edificio reinaba el silencio, entramos, cerré la puerta con llave y en ese momento tras un tenso silencio dijo algo.

-¿Estas enfadado?

-Ya sabes que nunca me enfado -le dije mientras caminaba hacia el salón-

Al llegar me dejé caer en el sofá, ella venía detrás y siguió.

-Si estás enfadado

-Ya te he dicho que no, ahora eso si hoy vas a a aprender respeto y cómo comportarte. 

-No seas dramático, que sólo estaba de broma, ya me conoces a veces no mido bien

-No, nena. Y si sigues si reconocerlo va a ser peor ¿imagina que yo te contesto así delante de mis amigos? ¿te gustaría?

Al escuchar eso se puso roja, bajó la mirada, aunque imagino que también un rayo atravesó su estómago y entre sus piernas empezó a llover.

-Pffffffff eran muchos días encerrada, sabes que no bebo, me he tomado  un par de cervezas e igual no he calculado bien, pero no era mi intención.

-Tienes una edad ya, aunque a veces no  lo parezca, la excusa es muy mala. Se acabó el debate.

De un tirón seco la puse en mis  rodillas, llevaba unos vaqueros de esos elásticos que son como una segunda piel y le hacían un culo para comérselo, encima al ponerla en mi regazo, agarré con fuerza la cintura de los vaqueros y estiré de ellos hacía arriba, mientras pasaba mi mano derecha por todo su culo suavemente.

-A ver cuanto te dura la chulería y la valentía ahora.

Me volví a callar un par de minutos mientras seguia acariciando su culo, como alargando la agonía, hasta que de repente empecé a azotarla por encima de los vaqueros, una tanda rápida, que resonó tanto, que hizo que me detuviera para encender la televisión y simular algo ante los vecinos. Aproveché la pausa para hacer que se levantara, cuando estuvo de pie frente a mi, mis manos fueron en busca de los botones de los vaqueros, los desabroché uno a uno despacio, era divertido ver a la mujer desafiante de hacía  un rato totalmente rendida, esperando que le desnudara el culo para seguir azotándolo, cuando le bajé los vaqueros hasta los tobillos, descubrí que debajo llevaba  un tanga negro semitransparente, se le marcaban los labios y pase mi dedo entre ellos presionando; suspiró y seguí jugando un poco, hasta que de repente paré y le dije:

-Uyyyy que mal vas, hoy de jugar nada, no te lo has ganado, te has portado como una niña y esto no son juegos de niñas.

Ya no dije nada más, de nuevo a mis rodillas, nada más ponerse le bajé de un tirón el tanga, aunque no era necesario, si más humillante y retomé la azotaina directamente sobre la piel desnuda, parece mentira como cambia el sonido de las palmadas, es inconfundible cuando es sobre la piel desnuda y seguí y seguí sin detenerme, saboreando con la vista como su piel iba cambiando de color a medida que progresaba. Las palmadas eran incesantes y repartidas por todo el culo con el objetivo de que ambas nalgas quedaran del mismo rojo intenso y picante. No sé el tiempo que estuve,  pero fue una azotaina larga y sin pausas, de castigo. Cuando decidí darle un respiro, la hice levantarse, nada más hacerlo me levanté yo y como a una niña traviesa la cogí de la oreja y la llevé al rincón. Un rato allí que sintiera bien el escozor y a sabiendas que no iba a terminar, le bajaría del todo los humos.

Además me recree cogí ni teléfono y le hice varias fotos, allí en el rincón, maquillada y en tacones, pero con los vaqueros y el tanga en los tobillos, mostrando el culo rojo, durante la semana me iba a divertir mucho enviándole esas fotos al trabajo por ejemplo. Es más me encargué de que fuera consciente.

-¿Has visto como te tienes que ver por bocazas? y espera que aun no hemos terminado.

Salí un momento del salón, para ir a la habitación de vuelta  llevaba conmigo la regla de madera de 60cm de largo por 4 de ancho, me apoyé en la mesa, mientras seguia mirándola en el rincón a la vez que hacía sonar la regla contra mi mano dando pequeños golpecitos.

Hasta que la llamé, bajó las manos resoplando, se dio la vuelta, su cara estaba casi tan roja como su culo.

-Ya conoces la posición, pecho sobre la mesa, bien agarrada del borde y piernas separadas.

Esperé que lo hiciera, no es fácil caminar con tacones y los vaqueros enrollados en los tobillos, cuando se puso con su culo bien ofrecido, empecé a jugar con la regla, acariciando su piel roja con ella, la cara interna de los muslos, incluso con pasando el canto por su sexo y entre las nalgas, le dí un par de golpecitos en la cara interna de los muslos, para hacer que aun separase más las piernas, aparte del rojo de su culo también podía ver el brillo húmedo de su coño, aun estuve jugando con la regla, por toda su intimidad un rato, hasta que le dije.

-Ya conoces el número mágico ¿verdad?

-Si

-¿Cual es?

-Cuarenta

-Pues ya sabes y en cuenta descendiente hoy

Paré el tonteo, me situé bien y empecé a aplicarle metódicamente los 40 azotes con la regla, que fue contando también metódicamente en cuenta descendiente.....40, 39, 38, 37......El contar hace que tras cada azote haya una pequeña pausa, hasta escuchar el número y armar el siguiente, eso hace que se sienta bien todos y cada uno, a parte de eso, cada diez hacía  una pausa más larga y jugueteaba un poco con la regla por todas sus partes. Cuando escuché el uno de su voz ya cansada....dejé la regla, pasé mis dedos por su piel, para comprobar que unos días iba a tener un recuerdo, a lo tonto mis dedos fueron investigando otras  partes y claro acabaron sumergidos entre sus piernas, usando tres dedos, uno entre los labios y los otros dos por fuera empecé a frotar delate y atrás, al principio estaba inmóvil, supongo que el escozor en las nalgas superaba cualquier otro estímulo, pero un rato después empezó a moverse y ofrecerse, entonces paré y desde atrás le di un rápida serie de palmadas en el coño.

-De eso nada señorita, ya te lo he dicho, hoy te quedas sin placer, pero yo no.

Dejé las caricias, me agaché para quitarle los tacones, demasiado alta para mi en aquella posición, me desnudé o más bien liberé mi polla, la froté contra sus nalgas calientes y palpitantes, luego contra su sexo, pero solo eso, mientras con mis dedos y saliva preparaba su culo, un dedo, después dos y cuando creí suficiente apunté mi polla contra su agujero más íntimo, sin prisa, despacio fue entrando toda. La cogí de la cintura entonces y pegué sus nalgas calientes contra mi cuerpo, para sentir el calor del castigo en su piel, sobre la mia, así me quedé un rato, hasta que empecé a moverme y follarme su culo recién castigado, hasta correrme y aun me volví a quedar un rato pegado a ella a su culo marcado.

Cuando volvió la calma, y sali de dentro de ella nos abrazamos, hasta que le dí un palmada y le dije que se fuera a la habitación, que iba a fumar y me iba a la cama con ella.

Cuando volví, ella estaba completamente desnuda, boca abajo y yo llevaba conmigo la crema, estuve un buen rato calmando su culo, pero aquella noche se fue a la cama azotada, follada y sin orgasmo castigada. El despertar ya fue otra historia. 

Continuará....

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