- ¿Piensas estar así todo el día?
Llevábamos un rato sentados tomando comiendo algo en la cafetería de un centro comercial, ella estaba en silencio y sin hacerme el más mínimo caso.
- Es que no lo entiendo!!!
- ¿Que no entiendes?
- Ya lo sabes...
- ¿No entiendes que no te haya dejado comprar el cinturón? Pues es muy fácil de entender. En primer lugar, porque me parece un capricho super caro y absurdo y en segundo lugar, porque precisamente esta semana no has hecho muchos números para ganártelo.
- No vas a pagar tú, es con mi dinero.
- Eso es irrelevante
- Pues a mí , no me lo parece.
- ¿Quien pone normas aquí?
No contestó, jugaba con una servilleta a hacer un avión de papel, al terminar me miró y lo lanzó cayendo en el suelo.
- Recoge eso inmediatamente!!
Se cruzó de brazos desafiante.
- Voy a contar a 3, no hay más avisos.
Se levantó y lo recogió.
- Voy un momento al baño.
Entró en el local y yo pedí la cuenta y pagué. Cuando regresó la esperaba de pie, ella cogió el bolso, la cogí de la mano y salimos.
- Vamos en dirección contraria, lo sabes ¿No?
- Si, me acabo de acordar que me he olvidado algo...
- ¿Que te has olvidado?
- Ahora lo verás
Caminamos hasta la tienda de complementos causante de su malhumor. Al entrar me miró extrañada.
- Coge el cinturón
- ¿En serio?
- Si....
- Gracias!!!!!
Se había encaprichado de un cinturón blanco, además de una marca cara. Lo cogió y se lo puso en la cintura del vestido.
- Es genial!!!
- Venga va vamos a pagar.
Nos fuimos para el mostrador y antes de que ella sacara el monedero, yo le había dado a la dependienta ya la tarjeta.
Al salir de la tienda su humor había dado un giro de 180 grados. Hasta que nos metimos en el parking y allí la cogí del brazo y le di dos sonoros y fuerte azotes en el culo que la pillaron de imprevisto.
- Dame el cinturón.
Me miró extrañada.
- ¿Que pensabas que lo había comprado para ti? ¿Crees que tu comportamiento merece un refuerzo? Porque yo creo que merece todo lo contrario.
Se quedó tan sorprendida que me dio el cinturón sin rechistar. La cogí de la mano y fuimos a buscar el coche. Antes de abrir le dije.
- Tú detrás, si te comportas cómo una niña , así te voy a tratar.
No dijo nada y subió detrás. Salimos del parking, en ese momento llovía la miré por el espejo y le dije.
- Ahora cuando lleguemos a casa, te vas directa a cambiar de ropa, toda, te pones el pijama y unas braguitas acorde con tu edad mental. Te desmaquillas y te pones con el cambio de armarios, cómo me dijiste ¿Está claro?
No dijo nada, de hecho ya no hablo más en todo el camino. Ya en casa, se fue a la habitación, yo me preparé un café y me senté en el sofá. Un rato más tarde fui a ver qué hacía y la encontré sentada en la cama, con un montón de ropa en la cama.
- ¿Aún estás así?
- Es que no me apetece...
- Nadie te ha dado a elegir...
La cogí del brazo y la levanté de la cama.
- Ya veo que tienes el día tonto, cómo el tiempo.
La puse frente a la mesita de noche.
- Pon los brazos rectos, pegados a los lados.
En cuanto los puso, puse mi mano izquierda en su hombro y empecé a azotarla con la mano con la ropa puesta.
- Cuando te digo algo, no se contesta ni se ponen excusas lo haces y punto. Y si no aprende a comportarte cómo una adulta y no cómo adolescente malcriada.
Seguí un rato zurrándole el culo en esa posición, hasta que le dije.
- En un rato volveré y cómo no vea avance, te prometo que no vas a poder sentarte ni para hacer pis ¿Entendido?
Antes de irme le di una docena más de azotes y salí de la habitación. Me puse la tele y daban un documental interesante que además duraba una hora. Cuando terminé de verlo tranquilamente, me fui para la habitación y esta vez sí había hecho bastante.
- ¿Te queda mucho?
- Bueno...un ratito, aún me queda.
- Pues dejalo y ya seguirás más tarde.
- Vale
- Voy a ir a buscar cena, mientras voy, te he dejado apuntadas unas cosas que quiero que hagas en la libreta que está en la mesa de la cocina. Cuando vuelva las quiero hecha ¿Está claro?
- Si...
- En media hora vuelvo.
Salí de la habitación cogí las llaves del coche y me fui.
Imagino que nada más salir ella debió ir a buscar la libreta y leer las instrucciones, que eran las siguientes.
" Esto es lo quiero encontrar cuando vuelva. Quiero que pongas el cinturón nuevo doblado en la mesita, junto a el también pondrás el lubricante y un plug. Una vez hagas esto dejarás encendida sólo la lámparita de leer, te bajaras el pantalón del pijama y las braguitas hasta los tobillos y a continuación te colocas en posición en el brazo del sofá y esperas quieta a que vuelva"
Estaba convencido que me haría caso, sabía que estaría con sentimientos antagónicos, pero que obedecería.
Media hora después entraba en casa, sólo la cálida y suave luz de la lámpara de lectura, caminé hasta la luz, dejé la bolsa un momento en la mesa y allí estaba, tal y como le había dado las instrucciones, tumbada sobre el brazo del sofá, con el pantalón del pijama y las braguitas en los tobillos, el culo bien expuesto, y todo lo necesario preparado en la mesilla.
- Hoy voy a ser duro contigo, no vas a tener placer, ya te lo digo de antemano y te vas a sentir muy castigada y avergonzada. Ábrete bien el culo y no voy a repetirlo.
De pie tras de ella, esperé lentamente llevo sus manos a las nalgas, las agarró y las separó.
- Veo que empiezas a tener claras las cosas. Voy a dejar esto a la cocina y ponerme cómodo, mantente así hasta que vuelva.
Sabía que hacerla estar así, le daría mucha vergüenza, el máximo de exposición y vulnerabilidad. Dejé la cena en la cocina y me puse el pijama. Entonces fui de vuelta al comedor y allí seguía bien expuesta. Sin decir nada, cogí el plug, le puse lubricante y me puse detrás, empecé a pasárselo por la zona, al sentir el frío del metal se contrajo un poco.
- Si te relajas será menos molesto.
Empecé a presionar despacio en la entrada de su culito, no me costó demasiado hacerlo entrar...con el plug ya metido, observé la escena un instante...
- Ya puedes soltar, brazos estirados hacia delante.
Lo hizo y cogí el cinturón blanco.
- La verdad es que creo que he hecho una buena compra, es cuero del bueno, no es muy pesado, ni muy ancho y a partir de hoy, este va a ser el cinturón de los castigos. Van a ser 48... cuentalos
Pasé el cinturón suavemente por su piel...
- Ya sabes el comportamiento que quiero, nada de moverse, el culo siempre levantado y bien presentado.
Al terminar de decirlo, el cinturón atronó contra su piel...se le escapó un pequeño gemido antes de decir "uno". Al terminar la primera docena, dejé el cinturón en su espalda, me fui detrás de ella, con mis pies separé sus piernas al máximo, desde atrás podía verle los labios hinchados y la rajita brillante. Tras la comprobación le di otra docena de azotes con el cinturón y al terminar dejé el cinturón en la mesita.
- Levanta y vete cara a la pared, ya sabes cómo.
Se levantó y se fue hacia su rincón, caminando con la ropa en los tobillos, al llegar puso las manos sobre la cabeza y la nariz pegada a la pared.
Yo fui a la cocina, puse la mesa, con la cena un plato para mí y al suya en una bandeja. Cogí una silla y la llevé hasta el rincón.
- Siéntate.
Se sentó y nada más hacerlo fui a por la bandeja con la cena, la puse sobre sus piernas y me dije.
- Hoy vas a cenar, aquí castigada, en silencio y te lo vas a comer todo, ahora te traigo agua.
Y así cenó aquel día. Al terminar, recogí primero lo mío, después fui a buscarle la bandeja y entonces le dije.
- Ahora te vas a levantar, te quitas del todo el pantalón y las braguitas, lo dejas bien doblado en la mesita y continua un rato con los armarios, hasta que te avise.
Cuando volví de la cocina, estaba el pantalón del pijama y las braguitas dobladas en la mesita. Me senté a ver un rato la tele y una hora después la llamé.
- Nena, déjalo ya y ven aquí.
Un par de minutos después, la tenía frente a mí con las manos sobre la cabeza, mientras le recordaba una de mis máximas , que no es otra, que castigo anunciado, castigo que se cumple y le faltaban dos docenas de azotes con el cinturón blanco.
Al terminar el discurso, con una mano cogí el cinturón y con la otra a ella, la puse en el centro del salón, le hice poner las manos sobre la cabeza, abrir la piernas y sacar el culo. Y así de pie, ligeramente inclinada acabé de castigarla.
Al terminar, la llevé del brazo hasta la habitación, allí la puse de rodillas mirando a la pared, hasta que fuera a buscarla.
No la tuve mucho rato, un cuarto de hora, no mas. Cuando entré a la habitación, me senté en la cama, la llamé y la hice colocarse en mis rodillas, le quité el plug y le puse crema en el culo. Cuando terminé, la mandé que fuera al baño y se preparara para ir a dormir.




