Poco a poco los días iban acortándose, señal inequívoca que el verano cedía el testigo al otoño a pesar que seguía haciendo aún bastante calor, sobre todo a mediodía.
Además aquella vuelta a la escuela , llevaba consigo una novedad importante. Pasaba a hacer horario intensivo de 8 a 16h, con media hora para comer algo a las 12. Y eso me motivaba bastante, podía aprovechar la tarde mucho más que en el anterior horario partido en el que salía a las 18h. Y me daba para poder poner en marcha algún proyecto en esas horas ganadas.
El fin de semana no habíamos hecho nada, ella había seguido trabajando en su proyecto desde casa a ratos y de vez en cuando un fin de semana de no hacer nada va de maravilla
Aquel Lunes al salir a las 4 la llamé.
- ¿Estás en casa ya?
- Abriendo la puerta me pillas
- Ok, voy a pasar por el super que he visto está mañana que faltaba alguna cosa, bebidas, café...¿Necesitas algo tú?
- Mmmmm espera....
La escuché cerrar la puerta y caminar.
- Si tráeme suavizante para el pelo, ya sabes el mío
- Vale ¿Algo más?
- Helado jajajaja.
- Ya no estamos en época de helados
- Siempre es época de helado!!!!
- Luego te quejarás
- Ya sabes que siempre me quejo
- Venga va en una hora estoy allí. Besos
Me fui a hacer la compra, un carro pequeños de cosas básicas y estando en la caja para pagar, me vino a la cabeza el helado, en otro momento hubiera vuelto aún perdiendo turno, pero pensé que mejor no, que estaba con la dieta y con estrés y que al final acabaría teniendo yo la culpa por haberlo comprado. Pagué me fui para el coche cargué y para casa.
Subí con las bolsas , las dejé encima de la encimera y fui al despacho, allí estaba frente al portátil, con las gafas, y con el pijama de verano aún
- ¿Ya has hecho la compra?
- Si, ahora voy a colocarla
- Que eficiente...
- ¿Vas a estar mucho rato?
- Un par de horitas debería
- Vale, pues te dejo tranquila
Me fui a poner cómodo y me puse a colocar la compra , al terminar cogí una cervecita fresca y me senté en el sofá. Ratito de paz pensé, pero duró poco.
10 minutos más tarde se abría la puerta del despacho
- ¿Ya estás?
- No, pero necesito una pausa.
Sin decir nada más se fue para la cocina. La escuchaba abrir y cerrar cajones del congelador.
- ¿Donde has puesto el helado?
- En el cajón
- ¿En cual? En el de abajo
- Aquí no está
- Hay de chocolate y de fresa
- No hay nada....
- ¿Seguro?
- Segurísimo
- Pues entonces me lo habré dejado en el super
Escuché como cerraba la puerta y caminaba hacia mi
- ¿ Me estás tomando el pelo?
- Nena...no he cogido helado, estaba pagando ya cuando me he acordado además...
- Seguro de que la cerveza no te has olvidado
Ya no dijo nada más se fue para el despacho cerrando de un portazo. En aquel momento decidí no actuar y ver si se le pasaba la pataleta.
Me fui a dar una ducha tranquilamente, al salir una segunda cervecita y ya pasadas las 8 como no salía del despacho, fui a verla.
- ¿Que te apetece cenar?
Sin levantar la vista de la pantalla, me contestó con un seco
- Nada...
- Vale ya, ya está bien de niñerías.
- Que no quiero nada!!! No tengo hambre!!!
- No tienes hambre y hace un rato querías helado...
- Exacto quería HELADO, no otra cosa lo vas entendiendo.
- Piensas dejar de portarte como una niña caprichosa?
- Y tú me quieres dejar trabajar en paz.
- Cierra lo que estás haciendo tienes un minuto.
- No lo voy a hacer
- Pues tú misma, porque te bajo los plomos y lo pierdes todo
-Noooo!!! Vale, vale ya cierro.
Esperé a que guardara lo que estaba haciendo y cerrase sesión.
-¿Estás?
- Síii.
Sin decir nada más la cogí del brazo y la saqué del despacho antes de salir cogí la silla de madera de respaldo recto, que había en el rincón del despacho y con ella agarrada de un brazo y en la mano del otro lado silla recorrimos todo el pasillo, hasta el salón. Allí solté la silla, en medio entre la tele y el sofá. Me senté, la miré.
- Las manos sobre la cabeza.
En cuento lo hizo, el pantalón del pijama y la ropa interior acabo en sus pies.
- Tal vez, esto en momentos así, debería ser a modo preventivo un par de veces por semana, como si fuera un ansiolítico
Ya no dije nada más tirón y a mis rodillas, mi pierna izquierda sujetando las suyas por encima, la mano izquierda en la cadera y la derecha empezando a trabajar en modo ametralladora sobre su culo descubierto y desprotegido, en plan ráfagas.
- Ya sabes que no soporto los portazos
Ráfaga.
- Ni tampoco las niñerías
Ráfaga
- Y mucho menos las pataletas en plan no respiro
Ráfaga.
- Y por supuesto vas a cenar en condiciones y como Dios manda.
Ahí ya silencio y a colorear hasta conseguir el rojo incandescente. Entonces me detengo, agitó la mano, me pica, retiro mi pierna de encima de las suyas, las separo un poco y sigo un rato más de zurra .
- Si me lo propongo sólo necesito la mano para que tengas que dormir boca abajo .
Y sigo hasta que la mano me palpita. Estoy un instante mirando mi obra, ese culo rojo como dos cerezas maduras.
- Levanta.
Se levanta, cojo la silla y la pongo en la mesa pero mirando a la pared.
- Siéntate , y ahí con las manos sobre la cabeza, quieta y en silencio hasta que sirva la cena.
La observo sentarse, el asiento es de mimbre, hace esfuerzos para encontrar una posición cómoda, pero es imposible, pone las manos sobre la cabeza, resoplando y moviéndose de lado a lado.
La dejo allí, y me voy a la cocina. Me lleva unos 25 minutos hacer la cena, y otros cinco servirla, salmón a la plancha con guarnición de verduras y de postre uvas. Cuando está servida la cena. Le pido que se levante y le doy un cojín para sentarse.
Cenamos tranquilamente y en absoluta paz, además se lo come todo. Al terminar le digo que recoja la mesa y le pido el pantalón y la ropa interior. Mientras recoge voy a la habitación cojo una toalla, aceite para masajes , lubricante y el plug de acero mediano.
Nada más presentarse frente a mí, le doy el plug, ya está lubricado y hago que sea ella misma quien se lo ponga frente a mí. La vergüenza es parte del castigo. Les lleva un par de intentos y al tercero lo consigue. Entonces pongo la toalla sobre mis piernas y le digo que se ponga en posición.
Se coloca sobre mis rodillas, aunque el sofá es mucho más cómodo que en la silla. Antes de nada inspección ocular, aún está bien rojo y caliente como compruebo poco después con el tacto, la piedra roja del plug apenas destaca. Es el momento del aceite , de extenderlo y de darle un suave masaje por el culo, aunque poco a poco voy alargando también por los muslos y de paso separándole las piernas, empiezo a escucharle la respiración y como muy suavemente empieza a mover las caderas...
En ese momento mis dedos visitan el lago entre sus piernas.
- Vaya, vaya, que tenemos aquí....
Mis dedos juegan en ese charquito caliente y jugoso, aceleran el estímulo y antes que se descontrole frena y vuelta a empezar y así varias veces, en la última casi se descontrola, incluso escucho como una queja entre dientes.
- ¿Crees que te has portado como una adulta está tarde?
Un soplido es la respuesta.
- Aún así te voy a dar un oportunidad. Ponte de rodillas.
Lo hace, me desnudo y me siento otra vez.
- Ya sabes, que quiero, quiero que me des las gracias por el castigo y si mientras me las das tú misma llegas, podrás tener placer adulto
Fin.




