sábado, 18 de septiembre de 2021

Terapia de choque

  




Nada más verla entrar, ya imaginé cómo estaría el ambiente, la cara que es el espejo del alma y además yo ya llevaba un rato en casa, cuando lo normal es que ella llegue antes que yo. 

Me fijé que llevaba unas botas altas y esos vaqueros standard que le sientan tan bien. Cómo la vi venir intenté conciliar.

- Que tal el día?

- Mejor no te cuento...

Dijo mientras dejaba el bolso en la mesa.

- Pues a mí no me importaría escucharte.

- Ya, pero no tengo ganas de hablar me voy a dar una ducha.

- Venga va, siéntate 5 minutos y sueltas te irá bien

- No estoy para terapias de psicoanálisis ahora. 

- Tu misma y si date esa ducha a ver si te calmas.

- Que me calme? Mira tío tu estás bien cómodo en el sofá, yo llevo un día de perros, comiéndome cosas, que no son de mi responsabilidad, luchando como una jabata, intentando que aquello funcione medianamente, regalando horas, encima mi familia que no deja de cargarme con cosas también y sólo me faltas tú, desde mi casa y mi sofá, dándome lecciones de moral y tratándome como a una histérica. 


Me sorprendió aquella reacción intuía que la cosa estaba tensa, sabía de su retentividad, pero no esperaba aquel ataque. Entonces vi que cogía otra vez el bolso y las llaves.

- Dónde vas?

- A tomar el aire!!!!

Se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la puerta.

-Nena, ven aquí, que no pasa nada...

Su única respuesta fue abrir y cerrar de un portazo que retumbó por toda la escalera y si algo no soporto son los portazos. 

Pensé que en media hora estaría de vuelta, pero pasó media hora, una hora, una hora y media y seguía sin aparecer, así que cogí y el teléfono y la llamé, pero sonó en la mesa, se lo había dejado. 

Ya hacía rato que había oscurecido y salí a dar una vuelta con el coche para intentar encontrarla, pero nada y su coche estaba en el parking. Así que desistí pensé que igual había ido a casa de alguna amiga o compañera, subí a casa y me puse a hacer algo de cenar. Cuando terminé aún no había llegado, así que puse la mesa y cuando me iba a sentar para cenar, escuché la llave en la cerradura.

Al verla ya vi, que tenía otra cara.

- Estás mejor?

- Si....oye que siento mucho haberme puesto así...

- Donde has estado?

- Deambulando y luego aquí en un banco del parque.

- Quieres cenar algo?

- No, gracias me voy a poner cómoda y creo que me voy a ir a la cama.

- Espera un momento, que me gustaría hablar contigo antes.

-Dime 

- Nena sabes que en temas de trabajo no me meto nunca, cuándo me has pedido opinión te la ha dado y sabes que no soy de regalar los oídos. Si me pides opinión y creo que te equivocas te lo voy a decir, pero la decisión final es tuya, con los temas de familia aún mantengo más distancia, pero aún así cuando me has pedido opinión también te la he dado, pero algo muy distinto es nuestra forma de relacionarnos y antes me has hecho sentir como un intruso, así que te voy a hacer una pregunta, muy clara, que no admite matices, la respuesta es sí o no.  Estás cómoda en la dinámica de relación que llevamos, con todo lo que implica? Porque si no lo estás sólo tienes que decirlo y se acabó.

Cuando terminé la exposición, estaba incómoda y con la mirada baja, me acerqué y le levanté la barbilla.

- Mirame a los ojos y responde.

- Sí..

- Sí, que?

- Que estoy cómoda 

- Entonces entenderás que aún entendiendo tus motivos y sin tan siquiera entrar a juzgarlos, aunque hay cosas de las que ya hemos hablado y al final no me has hecho el mínimo caso, lo que no puedo pasar son las formas y toda tu actitud, desde que has llegado esta tarde es impropia de una adulta


Volvió va bajar la mirada. Le volví a levantar la barbilla. 

- Nada que decir?

- Lo siento...

Ahora vengo, fui un momento a la habitación y cogí algo que nunca creí tan útil; un reloj de arena. Con el me presenté de nuevo en el comedor, ella estaba sentada en el sofá.

- Levanta.

Se levantó, aquel día creo que no tenía fuerzas para resistirse, de hecho creo que necesitaba un castigo. Se levantó. Le di la vuelta y la puse mirando al sofá.

-Extiende las manos, con las palmas hacía arriba. 

Suspiró pero lo hizo. Entonces le di la vuelta al reloj de arena y lo puse sobre la palma de sus manos extendidas.

-Sujetalo, mientras ceno, sin moverte.

Ahí la dejé y me puse a cenar, el reloj tardaba seis minutos en completar el ciclo, tiempo suficiente para comerme la sopa. Cuando terminé me levanté y vi que el reloj estaba a punto de completar el ciclo, me acerqué por detrás, le desabroché el cinturón, los botones de los vaqueros, al empezar a bajarlos, maldije esos vaqueros que tanto me gustan, pero que tanto cuestan de bajar, se los bajé justo hasta las botas. Y seguidamente la bajé también el tanga que llevaba debajo justo hasta medio muslo. Entonces le di de nuevo la vuelta al reloj y me fui a recoger la mesa, lavé mi plato, vaso y cuchara, me fumé un cigarrito en la cocina y de vuelta, pasé por el baño a coger uno de los cepillos de madera, de la cada vez más amplia colección que tenía. Elegí uno pequeño, de mango corto y ovalado, eso sí de buena madera. 

Cuando llegué el reloj, ya había completado el ciclo. Se lo quité y lo dejé en el brazo del sofá, ella agitó los brazos entumecidos de sostener la posición, me senté frente a ella, expuesta, con la ropa a medio quitar, le hice poner las manos sobre la cabeza, la miré y sin decir nada, mi mano se fue a su pubis, un dedo se paseó entre sus labios, estaba mojada, así que sin pensarlo le metí dos dedos, no necesitaba ninguna lubricación y jugando un poco con mis dedos le dije.


- No sé cómo calificar lo tuyo, te comportas como una niña caprichosa, sabes que te voy a poner el culo como un tomate por eso y sin embargo, te mojas como una adulta.


Yo sabía, que eso la mortificaba, recrearme en su excitación ante la expectativa de un duro castigo, la perturbaba mucho. Saqué mis dedos de su coño lúbrico. La cogí de una muñeca la llevé al lado derecho de mi regazo y poniendo mi mano en la parte baja de su espalda la hice colocarse sobre el. Con el moviemiento el tanga, se había bajado hasta dónde estaban los pantalones, así que se lo volví a subir a medio muslo, en ese juego mental. Cuando estuvo justo en el lugar que deseaba, le puse el reloj de arena frente a su cara y mientras le acariciaba la piel suave y esponjosa pero fría de sus nalgas le dije.

- Cuando te diga le darás la vuelta al reloj, y te azotare el culito travieso, hasta que me avises qué ha terminado. Esta claro?

- Si... 

La seguí acariciando un rato, hasta que le dije que pusiera en marcha el reloj. En cuanto lo hizo, empecé a azotarla, el primer minuto fue de calentamiento, más suave y lento, pero en cuanto su piel empezó a coger algo de color y calor aumenté implacable, hasta llegar al ritmo que me gusta y sostenerlo lo que duró el reloj en terminar, en cuanto me avisó, paré. 

6 minutos de azotaina seguida a mano, más que suficiente para ponerle el culo cómo un letrero de neón rojo. Pasé la yema de mis dedos rozando su piel, que se erizó en especial cuando los pasé por la frontera entre muslos y nalgas. Entonces dejé las caricias y cogí el cepillo y se lo empecé a pasar por nalga y nalga por la parte de las púas como si las cepillarse suavemente. Y el dije.

- Cómo antes cuando te diga, le das la vuelta al reloj.

Más o menos un minuto después le di el aviso, esperé que le diera la vuelta al reloj y en cuento lo hizo, le di la vuelta al cepillo y empecé a azotarla metódicamente. El cepillo hacía poco más de un palmo mango incluido, y eso me permitía un uso muy preciso y poder repartir bien los azotes por toda la superficie, esta vez no buscaba castigar más ciertas zonas, quería que tuviera una sensación de quemazón uniforme y extensa. 

Aproximadamente cuando llevaba algo más de la mitad del tiempo, empezó a tensar los glúteos y yo le di una pequeña ráfaga en la parte alta de los muslos y le dije.

-Si eres tan valiente para salir dando un portazo, ahora quiero ver ese culo bien levantado, relajado y expuesto.

Al oírme se relajó de inmediato, apretó los puños y terminé el ciclo de 6 minutos de cepillo. Si antes el color de la zona era un rojo intenso, ahora eran dos globos escarlata. 

Dejé el cepillo en el brazo del sofá, pero no la acaricié, la tuve un rato en mi regazo, sin ningún tipo de estímulo que adulterase, lo que quería que sintiera, que no era otra cosa que el ardor punzante de la azotaina en su culo. Cogí el reloj de arena y yo mismo le di la vuelta, así la tuve otros 6 minutos, sobre mis rodillas con el culo incandescente y sin más sensación de la que sentía en sus nalgas.

Cuando el reloj completó el ciclo, la hice levantarse, no dijo nada, se quedó quieta mirando al suelo, se que pedía un abrazo y lo tendría cuando se lo hubiera ganado. 

- Ahora señorita carácter, te vas a la habitación y me esperas en el rincón, no hace falta que te diga, que no puedes frotarte, subirte la ropa, ni nada parecido, quiero que pienses bien en tu actitud de hoy y cuando entre lo hablamos.

No dijo nada, casi arrastrando los pies se perdió camino de la habitación cuando, la perdí de vista le di la vuelta por última vez al reloj de arena. Esperé a que terminase, en cuanto lo hizo me levanté, dejé el cepillo en su sitio y me fui para la habitación. Nada más entrar, la vi allí en el rincón, con la ropa aún a medio bajar, enseguida me fijé en su respiración, que me confirmó lo que suponía; estaba llorando.

Esperé un poco, no quería cortar el llanto, cuando entendí que ya por si mismo había salido todo, la llamé, se dio la vuelta, yo estaba sentado a los pies de la cama, se sentó en mi regazo y se escondió entre mi hombro y mi cuello, me mojó con la humedad de sus lágrimas, sin forzarla a nada sólo le dije.

- Mejor? Más tranquila?

Me susurró 

- Gracias, de verdad siento haberte tratado así

- Pschttt!!! Ya pasó, necesitabas sacarlo y ya...tampoco ha costado tanto

Se rió...

- Mi culo no piensa lo mismo, cualquier día desparece ese cepillo..

En ese momento mi mano bajó a su entrepierna.

- Creo que esto no son lágrimas, algo habrá que hacer, no crees?

Me dio un mordisquitos en el cuello y me miró por primera a los ojos, los suyos aún llorosos pero con una sonrisa.















jueves, 16 de septiembre de 2021

Evolucionando

 





El mes de Julio pasado, este blog cumplió diez años, en distintas etapas, pero diez años. La historia del blog, casi transcurre paralela a mi experiencia en el spanking. Si bien es cierto que cuando empecé a escribir, ya tenía un lustro más o menos de experiencia, si ha sido a través de leerme a mi mismo, cómo he sido consciente de una evolución en mi propia percepción y goce del spanking, que me apetece compartir.

Cómo todo inicio, en el momento en el cuál decidí dar el paso y hacer mi fantasía real, venía de un largo proceso de aceptación de mi mismo y de descubrimiento. Siempre estaré agradecido a este bendito invento de internet, que muchas veces nos ha sacado del aislamiento y las catacumbas, pero también tiene su cara B; que no es otra que de repente te llega un exceso de estímulo e información que muchas veces no eres capaz de asumir y gestionar.

Mis inicios en el spanking, estuvieron encaminados hacia la parte más sexual del spanking. El spanking era y es lo que más me excita sexualmente de este mundo, así que aquellos primeros pinitos fueron encaminados hacía explotar esa parte. Y tal vez fue un paso necesario que tenía que dar para aprender.

Pero poco a poco sin ser muy consciente me fui encaminando hacía otros aspectos del spanking que no había sabido ver y experimentando con ellos. 

Ahora podría decir que he encontrado un equilibrio, en el que realmente estoy cómodo y disfruto de la experiencia en su totalidad. Yo nunca descartare, el componente sexual del spanking y sigo pensando a día de hoy que el mejor sexo que he tenido en mi vida, ha sido siempre el sexo de después de juegos. El problema es que antes igual tenía demasiada prisa por llegar ahí, ahora no, incluso en determinados juegos, contextos y personas puedo prescindir de el sin que ello me suponga sensación de experiencia a medias. Es más muchas veces prefiero una separación temporal entre juego y sexo.

Mi evolución en los juegos ha ido encaminada hacía el concepto disciplina y lo que eso conlleva ( juego mental, erotismo, juego emocional e implicativo y disfrutar colmando las necesidades de la otra persona). La disciplina es una forma de libertad, las personas nos movemos mal e inseguros en el caos, y la disciplina no es unidireccional, no hay un disciplinados y un disciplinado. Al contrario, ejercer de disciplinados implica imponerse una autodisciplina férrea. Cuando alguien te "regala" semejante poder, no puedes dejarte llevar por tus deseos, es un constante intercambio. Cualquiera puede hacer daño para sentirse poderoso, en un juego de disciplina no se trata de sentirse poderoso, se trata de sentirse útil, de estar haciendo algo que te resulta placentero a ti y a la otra persona.

No sé si existe la felicidad, sé que es algo que se da a ratos, pero lo que si sé, es que si algo ayuda a esos momentos de felicidad es el equilibrio. 

Nuestro sistema de vida actual, nos lleva a estar permanente en modo guerra, en lucha constante, por unos objetivos, que muchas veces sólo satisfacen a terceros o no son reconocidos. 

Los juegos de disciplina a quienes nos gustan restauran ese equilibrio, sustituyen la lucha por la rendición consentida y erótica. Y por el otro lado, los objetivos son agradecidos y reconocidos. 

Creo que a quienes nos apasionan estos juegos, buscamos en ellos más cosas que el placer o la excitación sexual y tal vez la más gratificante, es su capacidad para restaurar el equilibrio. 

Desde mi lado del juego es visible, ese cambio. La mujer y guerrera de la vida real, pasa a ser una niña primero y una puta después. Y eso es buen visible en un juego. 



martes, 14 de septiembre de 2021

Y tú? Qué sacas de esto?

 




La pregunta me desconcertó. Estábamos en la cama, ella tumbada boca abajo, su culo muy rojo y caliente, yo lo llevaba un rato acariciándolo y masajeandolo, giró su cabeza para mirarme, su cara, su expresión transmitía una mezcla de relajación profunda y placer


"Cómo me estás mirando, es un buen ejemplo, par responder tú pregunta"


Ella sonrió y me dijo

" Ya, pero yo lo vivo tan intenso, lo siento tan excitante y me siento tan bien ahora, que me cuesta entender, que sentís vosotros, a veces hasta me siento un poco egoísta, dime qué sacas tú?"


Nunca nadie me ha había hecho esa pregunta antes, ni tan siquiera yo a mi mismo, me parecía tan obvio, que en aquel momento no supe que contestar más que cuatro incoherencias para salir del paso y seguir. Después pensé en ello, pero hasta hoy tampoco he ordenado esas respuestas, así que voy a intentarlo.


-Confianza.


Para que alguien te ceda el control y la capacidad de decisión en determinados momentos, una capacidad de decisión que afecta a su cuerpo, ese alguien debe confiar en ti ciegamente, tener la absoluta seguridad que no le vas a dañar ni física, ni emocionalmente. Que vas a ser el guía por un viaje, que va a recorrer las zonas más íntimas de su cuerpo y mente y también las más oscuras y que después vas a saber devolverla sana e intacta al punto de origen. Sentir esa confianza, alimenta la confianza en ti mismo y puede ser embriagador.


Bueno, para empezar tengo que admitir que es una especie de viaje de poder. Así como a muchas mujeres les encanta sentir que están siendo controladas, me encanta la idea, o al menos pretender, que una mujer atractiva e inteligente me haya entregado el control, que esté sujeta a mi voluntad, sostenida sobre mi rodilla. y obligado a someterme a castigarla todo el tiempo y tanto como quiera. Por supuesto, uno está limitado por palabras seguras, por compasión, por la propia sensibilidad hacia su lenguaje corporal e intuyendo cuánto puede tomar, etc., pero el sentimiento de poder siempre está ahí y es muy fuerte, a veces casi embriagador.

- Vinculación.

Creo que la inmensa mayoría hemos tenido alguna vez, una relación sexual con un perfecto desconocido, alguien que simplemente nos ha provocado atracción física si más. Estoy convencido que nadie podría tener un juego como el spanking con sólo sentir atracción física. Se necesita un tipo de vinculación. Necesitas sincronizar gustos, lo que implica confesarlos, comunicarse, descubrir, ver que otras necesidades si las hay, entran en esa ecuación y eso sólo para empezar. Una vez dentro aún tienes que explorar más. Estamos ante un juego teatralizada, dónde nada es lo que parece, se pueden dar situaciones en las cuales el mensaje recibido significa totalmente lo contrario a la literalidad. Advertencias, amenazas, provocaciones, intentos de escapar, súplicas, etc. Que muchas veces en realidad pretenden la reacción contraria, llegar a entender esos códigos de seducción e incitación a ejercer pasa necesaria por una vinculación y una consistencia en la relación y no tiene porqué ser una relación afectiva al uso.

- El spanking es un arte

A riesgo de sonar pretencioso, creo que el spanking tiene un componente de perversión, pero también de sublimación artística. Es aquello de que todo el mundo sabe dar azotes, pero no todo el mundo sabe conseguir algo más que dolor a través de ellos. Un juego de spanking, tiene cierto parecido a una obra de teatro, a escribir un libro, a pintar un cuadro o tocar un instrumento musical. Hay que poner los cinco sentidos en ello.

Para un spanker hombre, no hay parte más bonita del cuerpo de una mujer, que su culo. Un culo redondo, suave, con esas curvas. Pues es fácil imaginar el placer visual cuando está expuesto y ofrecido, para que le des el uso, que estimes conveniente. Luego encima es como un lienzo en blanco, que colorear y hay ahí un punto de placer visual, que al menos a mí me encanta. Ver cómo va cambiando de color, cómo puedes modular esa coloración y después admirarlo. También tiene ese placer visual otras aristas, movimientos, tensiones visibles de ciertos músculos, la carne que se ondula a cada azote...que además te dan mucha información

La parte auditiva es también muy placentera, al concierto de percursion con sus variaciones, desde el sonido nítido en inconfundible de piel contra piel de la mano, pasando por el sordo de la madera o esos otros que son como un pequeño estallido, precedido de un silbido en el aire de los instrumentos de cuero, se añade un coro de respiraciones, suspiros, jadeos...que juntos conforman una sinfonía que tú diriges y puedes variar ritmos, acelerar o ralentizar, con sus pausas y silencios.

La parte táctil. Tener un culo "virgen" desnudo, entregado y expuesto y no acariciarlo es prácticamente imposible, cómo lo es no comprobar a través del tacto todos los cambios que se producen durante el proceso, temperatura, textura. El goce del tacto en el spanking es de una potencia sin igual.


-Ritual.

Todos los juegos de spanking tienen un elemento ritual. Dos personas adultas e iguales, que llegado un momento se meten en un juego de intercambio de control, dónde uno de ellos ejerce de autoridad y el otro se somete a esa autoridad. Ese proceso necesita de un ritual de paso, incluso en los juegos más espontáneos se da, es más si se puede dar así espontáneamente es porque hay un ritual previo y casi constante. Esa parte de ritualidad, es muchas veces la gasolina que hace funcionar todo, es un juego constante de seducción y provocación muy diferente al del sexo convencional, que hace que el juego esté siempre latente, aunque parezca que esté hibernando. Eso te obliga a trabajar mucho la imaginación y a estar muy pendiente de tu pareja de juegos.

Dentro de este juego ritual, el pudor y la vergüenza juegan un papel capital. Nada tiene que ver con la humillación o vejación gratuita, dudo que ningún spanker disfrute de eso. Pero mujer ruborizada, mujer rendida. La vergüenza y el pudor en los juegos tienen la capacidad de ser catalizador hacía la desinhibición y ese es el objetivo de potenciarlas durante el juego, también son muy útiles para liberar la mente, empequeñecer desresponsabiliza, así que sólo cabe disfrutar sin complejos 


Azotes y sexo


Quizás debería leerse "Sexo en el spanking" ya que no me estoy refiriendo al sexo posterior a juegos, me refiero a ese sexo que va implícito al spanking. Es un sexo diferente, no genital, pero a quién nos gustan los azotes, es indudable que en el acto hay una sensualidad, un erotismo y una sexualidad. Es curioso pero muchas mujeres sienten a veces en el sexo convencional que son usadas, eso puede ser incluso excitante si hay consentimiento y deseo de sentirlo, pero no siempre es así. Las amantes del spanking sienten, que en el juego hay un componente de cuidado, atención y altruismo por parte del spanker siempre. Además entre ambos hay conciencia clara de excitación erótica del otro y sentirse deseado y con la capacidad de excitar al otro, es muy gratificante. 

Pero si tengo que quedarme con algo, todo este rollo que os acabo de soltar no sirve de nada. Si tengo que responder de manera simple a la pregunta, vuelvo dónde he empezado. Ver esa cara, con esa medio  sonrisa de placer y medio somnolienta, mientras acaricio ese culo rojo, caliente y palpitante que acabo de azotar, no tiene precio. 


  

sábado, 11 de septiembre de 2021

La compra

 







Seamos sinceros, las tareas domésticas suelen ser un engorro, además con el ritmo de vida actual, muchas veces sólo nos queda tiempo para ellas el fin de semana o tendemos a procrastinar y dejarlas. Pero al final no hay más remedio que hacerlas. 

Una de esas tareas es hacer la compra, nosotros habíamos llegado a un acuerdo de repartición de tareas y la compra era una de ellas, aunque a veces cuando había que hacer la compra grande. Aquella semana había que hacerla y cómo dio la casualidad que el viernes por la tarde  los dos habíamos salido pronto de trabajar y decidimos ir al supermercado y quitarnos de encima una cosa para el fin de semana. Hicimos una lista, cogimos el coche y nos fuimos a ello, con la esperanza que no hubiera mucha gente, esperanza en vano porque si había gente. Una vez allí carro y a recorrer pasillos lista en mano.

Y las cosas suceden de la forma más tonta, es lo que tiene el juego diario o de disciplina doméstica. Todo se desencadenó en el pasillo de las galletas, cogimos algo para desayunar, lo que había en la lista, cuando de repente ella vio algo y exclamó.

- Ohh gofres!!!!

Y cogió dos paquetes y los echó al carro. Yo no buscaba conflicto ni mucho menos, me salió espontáneo sin pensar.

- Lo que te faltaba luego te quejarás y vendrá el arrepentimiento.

Su respuesta fue totalmente desmesurada y levantando la voz, algo que odio y más en un lugar público.

- Joder tío si no dices la tuya no te quedas contento, ya los pagaré yo!!!

Yo, me quedé sorprendido por la reacción, pero sobre todo el tono y el hecho que varias personas nos estaban mirando y traté de suavizar las cosas, bajando el tono de voz y casi al oído, le dije:

- Esa reacción sobra, ha sido un comentario sin mala intención.

Pero en vez de conseguir el objetivo, siguió ofuscada y en un tono demasiado elevado.

- Es que no sé a qué viene ese comentario, está fuera de lugar, sólo faltaría que no pudiera comprar lo que quiero.

- Nena vale ya...no es necesario que te pongas así.

- ME PONGO COMO ME DA LA GANA!!!!!

Ahí ya elevó el tono en exceso y no iba a permitir eso en un lugar público cogí el carro y continúe, ella a mi lado, seguía con lo mismo y fui a parar a un pasillo vacío, pensé que lo más seguro que hubieran cámaras pero me dió igual, la cogí del brazo, y le di un par de azotes encima de los vaqueros que seguro escucharon en los pasillos cercanos. Mi reacción la pilló tan descolocada, que de calló de golpe y entonces le dije.

- Prepárate cuando lleguemos a casa que te vas a acordar.

No dije más seguí caminando con la lista. Ella se quedó quieta supongo que sorprendida por lo que acababa de pasar, luego me dio alcance y se agarró a mi brazo, paré y le dije al oído.

- Ahora de repente te has vuelto amable? Esto no me lo haces más.

Y seguí ya casi estábamos y volví al pasillo de la fruta y la verdura.

- Ya hemos pasado por aquí

- Acabo de recordar que necesito algo

Fui directo a por algo, cuando me vio escoger un buen trozo de jengibre, se puso de todos los colores.

- Venga vamos a caja.

Pasamos la compra por caja, pagué y fuimos con el carro al coche, la cargamos y para casa. Al subirnos antes de arrancar me dijo.

- Estás enfadado?

- No, más bien decepcionado

- Lo siento

- Vas tarde

Ya no dije más conduje hasta casa, descargamos la compra y nos montamos en el ascensor, ella estaba tensa, sabía que si algo no soportaba eran esas pataletas infantiles y el descontrol y seguro que sabía que eso le iba a costar un doloroso correctivo. 

Nada más entrar en el piso y cerrar la puerta dejé las bolsas en el suelo a la entrada de la cocina, ella también, la miré y no dije nada, simplemente la cogí de la oreja y la conduje por todo el pasillo hasta el comedor, de la oreja y dándole algún que otro buen azote de camino, directa cara a la pared. 

- Voy a colocar la compra, ya puedes ir pensando cómo te voy a dejar el culo.

La dejé allí cara a la pared, me giré un momento y la vi frotarse.

- Pon las manos inmediatamente en la cabeza y los codos en la pared, cómo te vea frotarte otra vez no te sientas en una semana, está claro?.

Las subió de inmediato, esperé un instante mirándola desde la puerta y me fui a guardar la compra. Una vez había guardado todo lo de nevera, fui un momento a verla antes de seguir. Seguía allí a la expectativa, me acerqué por detrás, rodeé con mis brazos su cintura buscando el botón de los vaqueros, los desabroché y empecé a bajarselos, por un momento odié los vaqueros ceñidos que cuestan tanto de bajar, pero después le vi ciertas ventajas. La primera es que las braguitas bajaban al unísono y la segunda es que llegó un momento que no bajaban más y se doblaban sobre sí mismos, lo que los hacia una buena contención. Bajados y dejándola con el culo al aire, me fui a colocar el resto de compra.

Mientras lo hacía pensaba que aquel comportamiento merecía un castigo diferente e inolvidable y así iba a ser. Cuando estuve de colocarlo todo, cogí el jengibre y preparé un ardiente plug con un trozo, lo puse en un bol pequeño y fui de vuelta al salón, dejé el bol con el jengibre en la mesita de café y la fui a buscar. La cogí de la otra oreja y la llevé hasta la mesa, ahí la hice inclinarse sobre ella con el pecho tocando la mesa y la espalda y las piernas formando un ángulo de 90 grados. La piel le quedaba estirada, puse mi mano izquierda sobre su espalda y con la derecha empecé va darle palmadas empecé por una nalga le di una quincena en la misma bien repartidos, hasta que empezó a coger calor, luego repetí en la otra nalga.

Así con un poquito de calor y color la dejé allí inclinada sobre la mesa, fui a la habitación abrí el armario y sin pensarlo cogí uno de los instrumentos más temidos y que había usado contadas veces: la pala grande de madera con agujeros. Con ella en la mano volví a entrar en el comedor, no me vio tenia la cabeza girada hacia el otro lado. Pero cuando me puse detrás suyo y empecé a darle toquecitos con la paleta se estremeció. La gran paleta quema literalmente y una docena de azotes bien dados sin protección son suficientes para dejar un culo morado días.

Cuando apunté y el primero impactó de lleno en su piel desnuda, ya escuché un largo suspiro. Dejé pasar un buen tiempo medio minuto, hasta el siguiente, como un grifo que gotea, gota a gota. Además el tiempo entre azote y azote largo hace que cada azote se sienta en toda su amplitud y justo cuando el efecto del impacto empieza a bajar, cae el siguiente. A la media docena paré, hice una pausa más larga, incluso dejé la paleta. Tenía dos círculos rojos en cada nalga y el centro blanquecino, así que esperé un tiempo a que la sangre fluyera de nuevo, y esos puntos blancos oscurecieron hacia tonos por encima de rojo. 

Un par de minutos de reposo y volví a coger la paleta, apunté bien y el sonido sordo y pesado del azote. Aún los separé más los siguientes, dejando pasar más tiempo entre azote y azote le di media docena más. Dejé la paleta sobre la mesa, y enseguida toque con el dorso de ni mano, los centros de impacto en su piel, desprendían calor y tenían un tono ya azulado. La ayudé a incorporarse y la llevé hasta la pared de al lado del sofá, allí la puse con la nariz tocando la pared, las manos sobre la cabeza y los vaqueros mal bajados. Quería que sintiera bien el culo a fuego durante un rato. Además así yo estaba sentado en sentido contrario pero a un metro escaso de ella y no podía hacer nada. 

Esperé un buen rato, hasta que creí que el fuego de la paleta debía ir ya de baja. Entonces la hice venir frente a mí y le dije.

- Cómo te he dicho antes no estoy enfadado, pero esto no puede volver a repetirse, no quiero que nunca más en público te pongas así. Y ahora te vas a poner en mis rodillas y nada más ponerte vas a colaborar en tu castigo separando bien las nalgas para facilitarme el acceso a tu culo, está claro?

Bajó la mirada, se colocó suave y despacio, esperé y sus manos fue lentamente una a cada nalga, para exponerme su rincón más íntimo.

"Obligarla" a separar los cachetes tenía un doble objetivo, por una parte  que sintiera el castigo con el tacto de sus propias manos, por otra la vergüenza de mostrarme el ano y sabiendo que algo iba a suceder. La hice estar un rato sujetando las nalgas separadas sin hacer nada, el castigo mental es importante también, hasta que cogí el jengibre.

Lo pasé alrededor de su rosa oscura y oculta varias veces como si fuera un lápiz trazando círculos, hasta que lo sitúe en el centro y empecé a hacer fuerza con el pulgar, fue entrando despacio hasta el tope que le había esculpido y que me dejaba dos centímetros fiera para manejarlo. Jugué un rato a meterlo y sacarlo, hasta dejarlo bien metido, entonces usé un dedo de la mano izquierda para mantenerlo bien metido, más o menos entonces el frescor inicial del jengibre daba paso a la reacción esperada de ardor. 

Justo en ese momento a la vez que lo sujetaba bien metido con la izquierda con la derecha empecé de nuevo a azotarla palmaditas suaves, pero subiendo y después del castigo con la paleta, cada palmada debía picar. No alargué mucho, un par o tres de minutos y dejé de azotarla, eso sí aguanté el jengibre bien metido. Durante un rato el único alivio fue el del aire, luego mis dedos empezaron a acariciarle la piel rozando, de su boca salían jadeos y sollozos, entonces le quité el jengibre, durante una media hora aún no estando el efecto sería similar.

Así la tuve un rato, en mis rodillas sobandole el culo amoratado y con el ardor del jengibre presente. Hasta que la envíe de nuevo al rincón. Cuando estuvo en el rincón me levanté. Ya era suficiente lección. Fui a la cocina en la nevera había enfriándose un plug de acero lo cogí y me fui hasta el salón. Le dije que se inclinará hacía delante exponiendo el culo, lo hizo, le hice separarse de nuevo las nalgas. De pie inclinada, con el culo magullado y expuesta hasta lo más. Le puse la mano izquierda en la espalda y llevé la punta del plug a su entrada trasera expuesta, al sentir el acero enfriado en la nevera se le erizo toda la piel, con la palma de la mano empecé a apretar el tope del plug, cuando la parte más ancha entró y con ella todo el plug suspiró, con el frío plug dentro, llevé toda la mano a su coño, lo agarré y me mojó toda la palma...pero no hice más sólo comprobar. La última parte del castigo fue estar unos minutos así de pie, inclinada y aguantando las nalgas separadas, para más vergüenza.

Cuando di el castigo por terminado, la hice pasar por mis rodillas, una buena sesión de crema, un orgasmo con mi mano en mis rodillas con el plug puesto y el culo marcado. Y para terminar le quité el plug y le folle el culo echada en el brazo del sofá.

Un castigo inolvidable.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Dinámicas de la Disciplina

 




Si somos sinceros tanto en un cómo en el otro rol, diría que 9 de cada 10 amantes del spanking, en realidad lo somos de la disciplina erótica. O lo que es lo mismo, los juegos que nos gustan se basan en la idea de un conjunto de normas, que cuando se transgreden tienen una consecuencia. El castigo tiene un motivo real, consensuado y aceptado.

Esta parte, que es la base de nuestros juegos genera controversia. Si algo te gusta, no lo puedes vivir o sentir cómo un castigo. El argumento de que si algo gusta y para que se dé hay que romper una regla, esa regla va a ser incumplida sistemáticamente, para conseguir lo que gusta. Y visto así, tendría que dar la razón a ese argumento.

El error, de quien argumenta eso, es que confunde, el juego de disciplina como modificador o corrector de comportamientos. Nada de eso se pretende en un juego. Lo que se busca, es la sensación de realidad. La spankee quiere sentirse castigada de verdad. Estamos hablando de una persona adulta que distingue perfectamente el bien del mal, así que es plenamente consciente de las consecuencias de su actitud, sin que eso quité, que en el momento desee sentirse castigada realmente y que esa sensación tenga una gran carga erótica para ella. Además ahí también podemos incluir, momentos muy concretos de estrés, sentimiento de culpa o frustración para consigo misma, que obtienen una vía de escape a través de un juego excitante y divertido. Siempre hablamos de momentos puntuales, si en ellos hay una raíz profunda, tampoco va a resultar.

De ahí que todo el juego vaya encaminado a eso, a provocar esa sensación de castigo real, por motivo real. Hay quien se excita más por los regalos, que por los azotes en sí y muchas veces los azotes no son más que la prueba física, de que esa disciplina está siendo real.

Una de las cosas que he aprendido con el tiempo, es que cuando se establece, esa dinámica de cesión del control y la autoridad, esta es limitada a través de un pacto implícito de normas, eso evita confusiones y excesos, pero también he aprendido, que en esta dinámica, suelen haber cómo dos tipos de normas, que llevan también un desarrollo de juegos distintos.

Hay unas que voy a llamar "faltas graves" y que suelen ir asociadas a cómo decía antes sentimientos de culpa y o frustración y que en este caso suelen ser resueltas con un juego dónde la sensación de castigo ritualizado es indispensable. Luego hay otras que podríamos llamar más juguetonas, como las provocaciones en busca de una reacción, que aunque pretendan y estimulen a la autoridad a ejercer, suelen tener un componente más de juego y sexual. 

Pero repito no hay que confundir objetivo, con sensaciones y el spanking disciplinario no pretende o debería pretender ningún objetivo, sin que eso signifique que en cambio si busque una sensación real, de disciplina y castigo.

"

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...>