jueves, 14 de mayo de 2026

¿Un poco de música?

 



Me vais a permitir que hoy publique un post algo distinto, aunque guarda estrecha relación, con el tema central del blog. Voy a escribir un poquito sobre música y el momento actual social.

En 1990 yo tenía 17 años. España apenas llevaba 12 años de democracia. La democracia no llegó a España con la muerte de Franco, tuvieron que pasar 3 años más. La democracia llega a España en 1978, con la aprobación por referéndum de la Constitución y la celebración de elecciones después. Una banda llamada Los Romeos, sacó un single de debut, bajo el título de: Muérdeme.

Muérdeme es una tema musicalmente sencillo, de estructura muy simple, mezcla de punk rock y rockabilly popero, pero con una letra directa y muy transgresora, con el añadido que la cantante, era una mujer (Patricia Escoin) y  la banda eran de una ciudad mediana de provincias (Castellón). La primera estrofa dice esto del verso y la del estribillo dice esto:

Quiero ser tu esclava para ti

Sólo en tu regazo soy feliz

Haremos el amor

Haremos el amor

Amor

Si quieres mi cara golpear

Puede que así me guste más

Haremos el amor

Haremos el amor

Amor

Muérdeme en el trasero

Donde a mi me gusta más

Siempre voy a ras del suelo

Que más da.


Obviamente la canción es una reinvidicación del sexo sadomasoquista, clara y directa. 

Cuando se lanzó , tuvo cierta dosis de polémica e intentos de censura. En especial de Cadena 100 que es la emisora de radiofórmula de la COPE que es la emisora propiedad de la Conferencia Episcopal española. Aunque al final debido al éxito la acabo pinchando, consiguiendo más bien el efecto contrario, es decir darle publicidad y ayudar a que se conviertiera en un éxito, cómo así fue. La canción acabó sonando a todas horas en todas las radiofórmulas, y la banda actuando en todos los canales de televisión de entonces. Pero yo me hago una pregunta 


¿Hoy 13 de Mayo de 2026, 36 años más tarde, se pincharía esa canción, con esa letra en todas las radiofórmulas del país? Tengo muy claro que NO, con mayúsculas. Es más la censura no vendría de los medios más conservadores, la censura vendría curiosamente del supuesto "progresismo" y no se limitaría a no publicitar la canción, sería una caza despiadada de sus autores, lo que se llama cultura de la cancelación. Y es muy triste pensar que algo así venga precisamente desde esas posiciones que se suponen más abiertas y más favorables a la libertad individual de elección. Sólo concibo una opción en la que la canción sería aceptada: si el intérprete fuera un hombre homosexual. 


10 años más tarde. En julio del 2000, la cantante francesa Alizee, lanza el single: moi, Lolita. En realidad es una versión popera y discotequera de una composición de la también francesa Mylene Farmer. Farmer es toda una institución en Francia y la francofonía, pero desconocida fuera de ese ámbito, en cambio la versión de Alizee fue un éxito en toda Europa, España incluida. Es curioso porque las dos últimas canciones en francés que han tenido un éxito potente en España son composiciones de Farmer: Moi, Lolita y Desenchantée, que aquí sonó en todas las discotecas cantada por la belga Kate Ryan. 

Moi, Lolita, es una canción inspirada en la novela Lolita de Nabokov, aunque con mucha carga subliminal y dobles sentidos, narra los sentimientos de una adolescentes que descubre que empieza a suscitar deseo y que juega con esa ambigüedad de ser adulta a medio hacer o niña a medio deshacer. La idea central de la canción es la siguiente.

-Adolescente que no controla cómo la perciben, pero empieza a darse cuenta del poder que tiene su imagen y al mismo tiempo sigue siendo vulnerable.

 Una dualidad: Entre Lola y Lolita 

Lolita: es la imagen que transmite, sensual y seductora y Lola es la parte más vulnerable e infantil que aún persiste. La canción está llena de esa dualidad: infantil vs adulta, inocente vs provocadora, juguetona vs incómoda. El estribillo es clave en el mensaje.

C'est pas ma faute

( No es mi culpa) 

Et quand je donne ma langue aux chats je vois les autres

( Y cuando me rindo veo a los otros)

Tout prêts à se jeter sur moi, c'est pas ma faute à moi

(Listos para saltar encima de mi, no es culpa mía)

Si j'entends tout autour de moi

( Si sólo escucho a mí alrededor)

LO-LI-TA, moi Lolita

(LO-LI-TA, yo Lolita) 

El efecto repetitivo de Lolita, dicho por sílabas es un efecto interesante de la canción, cómo un eco percibido, por la autora, que se repite machaconamente. 

En su momento la canción también generó debate y criticas hace 26 años. Con al añadido que fue un éxito a nivel Europeo. Las críticas vinieron sobre todo por el hecho de que la intérprete en aquel entonces tenía 16 años y era menor de edad y también por la estética de la misma, que jugaba un poco con la idea de la canción y que mucha gente interpretó cómo hacer todo lo contrario al mensaje de la canción, es decir hipersexualizar a una adolescente. 

¿26 años sería posible que una canción así fuera un hit? Pues desgraciadamente creo que no y exactamente por los mismos motivos que la de los Romeos, sería cancelada y lo sería desde el supuesto progresismo y feminismo actual.

¿Por qué he elegido estás dos canciones? La primera creo que es obvio, el mensaje es claro y contundente, defiende una sexualidad diferente en la que entra en el juego el dolor y la sumisión como parte del placer. En el caso de la segunda es más sibilino, pero nadie me puede negar que en ciertos juegos, se interpreta un retorno a esos momentos de ambigüedad entre edad adulta, inocencia, vulnerabilidad, deseo , provocación...

Cómo he vivido todo el proceso puedo decir que en muchas cosas hemos crecido. Afortunadamente hoy en día está absolutamente normalizado, ver parejas de hombres o mujeres pasear de la mano en público y no pasa absolutamente nada, nadie les increpa, nadie les margina, salvo cuatro intolerantes y eso es inevitable. Pero no es menos cierto que en otras cosas creo que hemos dado pasos en dirección contraria. Se está imponiendo una cultura de la cancelación y una censura hacia algunos tipos de sexualidad y erotismo que se salen de los cánones actuales de la corrección política y eso sí que nos afecta especialmente, aunque en lo nuestro no exista una necesidad de "salir del armario" la mayoría llevamos esto en la intimidad y no necesitamos ningún reconocimiento público, no es menos cierto que hay cierta estigmatización de otras formas de vivir el erotismo y la sexualidad que chocan de frente con la corrección política y con una nueva moral puritana que se disfraza de progresismo. 






lunes, 4 de mayo de 2026

Juego

 



La cosa puede empezar con un:

- Es la última vez que te los digo 

- No me vuelvas a contestar así

- Te he avisado demasiadas veces ya y no habrán más avisos.

Y el siguiente paso suele ser:

- Ven aquí ahora mismo!!

- Pero, por quééé!!!!

- ¿Me lo estás preguntando en serio? ¿Me voy a tener que levantar?

Y acabas por levantarte, luego vienen, las excusas,  ese es que estoy nerviosa, es que no te entendí bien. O el socorrido "sólo estaba bromeando" o incluso cierto dramatismo manipulador, pucheros, morritos. 

De repente la calma, suelen bastar un par de enérgicos azotes improvisados y sigue con el paseo del brazo, buscar un asiento y ahí, acomodarla en tu regazo, ahí ya no suelen haber muchas más palabras y igual en el momento de levantarla para proceder a bajar ropa , te murmurará :

- Es necesario si no tapa nada!!!

- Ya conoces el ritual de castigo en esta casa

O cuando le digas 

- Ve a buscar el cepillo y tráemelo

- Pffff no podemos dejarlo aquí...

- Que crees que estás en un mercado regateando? El cepillo en 20 segundos 

Un rato después cuando el cepillo empiece a hacer su trabajo igual llegan las promesas.

- No lo volveré a hacer más 

- Te prometo que la próxima vez cuento a 10 antes de contestar 

Estoy seguro que sí lee esto mucha gente del mundo Kinky, dirá o pensará ¿Juego? Eso es simplemente falta de disciplina".

Y yo solo pienso cómo dicen los chavales jóvenes hoy 

Bro, para gustos los colores pero no tienes ni idea de lo que te estás perdiendo.

Y mientras voy pensando en el momento de ir a buscarla al rincón, con las manos sobre la cabeza y la nariz pegada a la pared y la vuelvo a poner en mi regazo, esta vez para aliviarle un poco los efectos y tal vez algo más.



sábado, 25 de abril de 2026

Disciplina y castigo

 



Por variar un poco, hoy comparto un texto de redes 

"La gente suele usar la disciplina y el castigo indistintamente, pero en el mundo del kink no son lo mismo. Confundirlos puede socavar discretamente una dinámica que de otro modo prosperaría.


El castigo es reactivo.


La disciplina es intencional.


Esa diferencia importa.


El castigo existe porque algo salió mal. Se cruzó un límite, se ignoró un acuerdo, se descuidó una responsabilidad. Es correctivo, a veces emocional y a menudo intenso. Responde a la pregunta: ¿Qué pasa si no cumplo con lo acordado?


La disciplina, en cambio, existe incluso cuando todo marcha bien. Es mantenimiento, estructura y recordatorio. La disciplina responde a una pregunta completamente distinta: ¿Quiénes estamos practicando la convivencia?


La diferencia de mentalidad


El castigo tiene peso porque es episódico. No debe ser constante. Cuando se presenta con demasiada frecuencia, pierde su significado y se convierte en ruido.


La disciplina es continua. Es el marco en el que se asienta la relación. Reglas, rituales, expectativas, registros. La disciplina no se trata tanto de las malas acciones como de crecimiento, constancia y alineación.


El castigo dice: “Esto necesita corrección”.


La disciplina dice: “Así es como nos mantenemos orientados”.


Esa distinción aparece claramente cuando observamos los temperamentos sumisos.


Algunas personas son lo que yo llamo subs de fuego. Arden, son impulsivas y se dejan llevar por las emociones. Suelen buscar el castigo porque la intensidad las regula. Para ellas, el castigo descarga el exceso de energía.


Otros son subordinados al termostato. Se regulan mediante la estructura. Se nutren de la previsibilidad, la rutina y la corrección constante. Para ellos, la disciplina es fundamental. Mantiene el sistema calibrado.


Ninguno es mejor. Simplemente necesitan herramientas diferentes.


Dónde se superponen


La disciplina y el castigo se superponen, y así debe ser. La disciplina sin consecuencias se convierte en sugerencia. El castigo sin estructura se convierte en caos.


Una dinámica disciplinada aún incluye consecuencias por infracciones. La diferencia radica en que estas consecuencias son consensuadas, contextuales y con un propósito. Existen en un marco diseñado para el crecimiento, no para la reactividad.


El castigo suele sentirse más intenso porque conlleva una carga emocional. La disciplina tiende a sentirse más firme, incluso cuando resulta incómoda. Ambas pueden implicar elementos físicos, tareas mentales, restricción o esfuerzo. Lo que las diferencia no es la actividad en sí, sino el motivo que la impulsa.


Un conjunto de líneas asignadas refuerza la atención plena y la responsabilidad.


El tiempo en un rincón enseña quietud y reflexión.


El esfuerzo físico crea conciencia sobre el cuerpo y sus límites.


Ninguna de estas medidas constituye inherentemente un castigo o una disciplina. La intención determina cuáles son.


Dónde no deben superponerse


Los problemas surgen cuando el castigo se utiliza como mantenimiento o la disciplina se aplica con ira.


El castigo no debería convertirse en el principal mecanismo de funcionamiento de una dinámica. Si alguien necesita un castigo constante para sentirse conectado, algo más falta. La estructura, la comunicación o la claridad suelen requerir atención antes que la intensidad.


La disciplina nunca debe usarse para desahogar la frustración. Cuando se vuelve emocional, pierde su función estabilizadora y empieza a sentirse arbitraria o insegura.


El control sin cuidado no es disciplina.


La intensidad sin intención no es castigo.


Ambos pierden su valor cuando se aplican incorrectamente.


Por qué es importante esta distinción


En el mejor de los casos, la disciplina es un acuerdo sobre el crecimiento. Es la arquitectura silenciosa de una relación D/s. Mantiene a todos orientados cuando las emociones se disparan o la energía baja.


El castigo, bien empleado, es una herramienta precisa. Corrige, reinicia y, a veces, purifica el ambiente catárticamente.


Saber cuál estás usando y por qué es parte del intercambio de poder ético.


No todo necesita arreglo


No todo necesita mantenimiento.


Entender la diferencia es como puedes saber cuál es cuál"




sábado, 18 de abril de 2026

Auto lavado.

 




Estaba en la cocina tomando el segundo café, de un sábado primaveral, cuando apareció 

- Buenos días 

- Buenos días -me contestó bostezando a la vez que estiraba los brazos- ¿Llevas mucho rato despierto?

- Segundo café 

- Pues ni me he enterado 

- Ya, ya...

- No sé cómo puedes levantarte tan pronto un sábado 

- Será que me hago mayor 

- Eso seguro, mayor y gruñón...

Se preparó un café con leche y se sentó conmigo. Tras un rato en silencio mientras la cafeína hacía efecto, me dijo

- ¿Tienes pensado algo hoy? 

- Nada especial ¿Y tú?

- Pues había pensado que podríamos ir al centro comercial, quiero mirar alguna cosa de primavera....

- Vale, por mi genial, hacemos lo que tenemos que hacer y vamos

- ¿Que tenemos que hacer?

- Recoger un poco y después tienes que lavarme el coche 

- ¿En serio? 

- Me ves cara de estar bromeando 

- Pero me ayudarás imagino

- Imaginas mal. Creo que quedó bastante claro además, así otro día te lo piensas antes de tirar nada en el coche en plena rabieta de niña.

- Pero si ya tuvo consecuencias eso!!!!

- Pues igual no fueron las adecuadas si aún tienes dudas. 

Ahí se quedó callada.

La historia venía de días atrás, una tarde volvíamos a casa y ella iba comiendo una bolsa de snacks, en un determinado momento por una pequeña disputa por el recorrido le dio una pataleta y tiró lo que quedaba de la bolsa en el asiento de atrás. Al llegar a casa, tocó suavizar carácter, visita a mí regazo, culo rojo cómo un tomate, cara a la pared un rato a gestionar emociones y un mes castigada a limpiar el coche cada sábado durante un mes.

- ¿Estás? 

- Si

- Pues voy a recoger y a lavar los cacharros y tú mientras haz las cama y vístete, que en cuanto esté nos vamos al lava coches. 

Se levantó y no dijo nada, recogí, fregué los cuatro cacharros del desayuno y preparé en una bolsa, limpiacristales, papel y trapos.  

Cuando fui a vestirme seguía en pijama.

- Venga ponte algo cómodo que nos vamos

Se puso unos leggings y una sudadera, yo me puse unos vaqueros y una sudadera también, cogí la bolsa que había preparado y nos fuimos. Estaba de morros cómo imaginaba pero tampoco me preocupaba, ya se le pasaría , nos acercamos a una gasolinera cercana, que tenía todo el equipamiento, aparqué junto a los aspiradores industriales.

- En la bolsa tienes todo lo necesario, en la guantera hay monedas para la maquina y cuando esté por dentro, le das por fuera también, cristales sobre todo ¿De acuerdo? 

- Bueno, para darle por fuera al túnel ¿No? 

- No, manguera y cepillo, primero jabón, luego aclaras y luego brillo 

- ¿Y tú que vas a hacer?

- Yo me voy a tomar un café al bar de la gasolinera, si te pones las pilas en media hora estás.

Me di media vuelta y la dejé, podía escucharla murmurando por detrás, pero un castigo es un castigo.

Me fui a tomar ese café para hacer tiempo y aproximadamente 35/40 minutos más tarde apareció.

- ¿Ya estás?

- Si

- ¿Quieres un café o algo?

- No, quiero ir a casa a darme una ducha.

- Ok, vamos 

Al llegar donde estaba el coche, lo revisé...

- Perfecto, la semana que viene aún te llevará menos tiempo. 

Nos montamos y nos fuimos para casa. Al llegar ella se metió en la ducha y decidimos ir al centro comercial. De camino, quise poner la radio del coche pero sólo sonaban interferencias y tuvimos que poner una lista de reproducción del teléfono. 

Pasamos en el centro comercial hasta la tarde. Alguna cosita se compró y yo también y ya a media tarde decidimos irnos para casa.

Antes de llegar volví a parar en la gasolinera de la mañana.

- Un momento ahora vengo. 

Entre y al poco salí, llevaba algo en mi mano, abrí el maletero y cogí unos alicates, manipulé algo en el techo y abriendo la puerta encendí la radio y empezó a sonar música. 

- Pues ya estaría.

Me monté,  cerré la puerta y paré la radio.

- ¿Que te dije está mañana del túnel de lavado? 

- ¿Que túnel? 

La miré muy serio

- El túnel donde has metido el coche para lavarlo

- No lo he metido en ningún túnel!!!!

- Está bien, pues mañana me acompañarás y le preguntaremos al chico de la mañana ¿Te parece?

- Joder!!! Y que más te da, está limpio igual!!!

- Vaya ahora te has acordado 

- Pero es que es una tontería!!!

- Tontería la que te espera en casa, vas a aprender a hacerme caso punto por coma y la próxima vez quita la antena, que los rodillos la rompen. 

Se hizo el silencio, arranqué y nos fuimos para casa.

Al entrar con las bolsas, le cogí las suyas.

- Vete a desmaquillar y a ponerte el pijama. Ahora!!!

- Pffff no es para tanto, te pago la antena, que vale?

En ese momento dejé las bolsas en el suelo, la cogí del brazo y la paseé por todo el pasillo hasta a la habitación a base de azotes en el culo mientras tiraba de ella, al entrar en la habitación la solté y me quedé en la puerta.

- En cinco minutos de reloj te quiero ver en el salón, con el pijama puesto y desmaquillada, si te tengo que venir a buscar te vas a arrepentir.

No dije nada más cerré la puerta y me fui. Un minuto después la escuché entrar en el baño y abrir el grifo y antes de los cinco minutos ya la tenía de pie frente a mí sentado el sofá.

- Vamos a ir por partes. Lo primero es que esos intentos de tomarme el pelo, se van a terminar. La semana que viene, en vez de ir al lava coches, nos iremos a la nave de mi empresa, allí hay aspiradora industrial y cubos, jabón y esponja y así va a ser en vez de un mes, tres. Pero antes voy a asegurarme que no hay quejas previas. 

Sin decir nada más le di un tirón con energía al pantalón del pijama, haciendo que quedara enrollado en sus tobillos. Y acto seguido y ya más despacio, el tanga siguió el mismo camino hasta los tobillos. Sin más conversación, la cogí del brazo y la guié a mí regazo. Puse mi mano izquierda en su cadera. 

- Al final mira cómo terminan siempre tus ideas.

Mi mano derecha empezó a caer rítmicamente sobre su piel desnuda, sin calentamiento previo, iba alternando mejilla y mejilla y en el silencio de la tarde se escuchaba a lo lejos el sonido de la gente en el parque cercano y el continuó y rítmico "plas, plas, plas ,plas" de los azotes sin pausa. La piel blanca se fue volviendo rosada y poco a poco empezó a subir de tono, hasta el rojo intenso. Hice una corta pausa de unos 30 segundos y volví a retomar la zurra, con más intensidad. Durante un minuto rápido e intenso y volvi a parar. La mano me ardía así que es fácil imaginar que su culo aún más. Un minuto de pausa y la hice levantarse, nada más hacerlo, me levanté yo también, la cogí del brazo y la llevé hasta su particular muro de las lamentaciones del salón, un espacio de pared desnuda a la izquierda de la televisión. 

- Las manos sobre la cabeza, la nariz pegada a la pared y no quiero ni oírte respirar. Voy a ponerme cómodo. 

Ahí la dejé, castigada cara a la pared con el culo rojo como una niña traviesa. Me cambié de ropa, me puse ropa de estar por casa y al acabar fui a la cocina a beberme un refresco. Cuando acabe, cogí del bote de los cubiertos de madera una cuchara de olivo que estaba impecable y con la que nunca se había cocinado. Con ella me fui de vuelta al salón. La dejé sobre la mesilla de café a los pies del sofá , ella seguía allí, cara a la pared inmóvil. Fui a buscarla, la cogí del brazo y la puse perpendicular a la mesilla. Entonces cogí la cuchara y le di un par de azotes con ella sin soltarle el brazo.

- Ahora quiero que saques bien el culo, para el castigo y que lo aguantes bien quietecito hasta que termine. 

Se inclinó un poco hacia delante, para presentarme bien el culo. 

- Un poco más 

Resopló pero lo hizo

- Así perfecto, así lo quiero ver.

Y empecé a azotarla con la cuchara de densa madera de olivo. Aunque era bastante ligera. El primer envite de azotes lo aguantó bastante bien, pero tras una pequeña pausa y volver a ello, empezó a resoplar y moverse algo, cada vez que se movía, paraba y le repetía la mortificante orden, de que presentara bien el culo y además con la advertencia de yo no tenía ninguna prisa en acabar. Cuando empezó a estar más tiempo moviéndose que quieta, era señal que el castigo estaba haciendo efecto y momento de parar. La dejé tomar aire y fuerzas un instante sin soltarla, hasta que la llevé de nuevo a la pared. Está vez la hice quedarse un paso alejada, le hice poner las manos en la espalda  y tocar con la nariz la pared, lo que hacía que tuviera que inclinar la espalda y exponer el culo castigado y para rematar puse la cuchara entre sus nalgas, advirtiéndole que no quería que se cayese. 

Entonces me fui al sofá, cogí mi teléfono y llamé para pedir cena. Cuando colgué me senté y puse la TV, mientras ella seguía allí castigada, expuesta y avergonzada.  Media hora más tarde sonó el timbre. Me levanté.

- No te muevas.

Cerré la puerta del salón, y fui a abrir, era el repartidor de comida, le pagué y cerré la puerta, dejé la comida en la cocina y me fui para el salón, pero antes pasé por el baño y cogí el aceite de almendras, lo dejé en la mesilla y fui a buscarla, le quité la cuchara , la ayudé a incorporarse y nos fuimos al sofá, allí me senté y la hice tumbarse sobre mí regazo, nada más hacerlo cogí el aceite y dejé caer un chorrito en cada nalga que empecé a extender muy suavemente con los dedos, tenía la piel muy caliente y se podían ver las mordeduras de la cuchara perfectamente, tras un rato de masaje en el perjudicado culo travieso, le dije

- ¿Tienes hambre? 

- No mucha además se puede calentar...

- Si, podríamos usar tu culo además 

- Que gracioso

- E igual algo más que tu culo

En ese momento mis dedos se sumergían en el charco caliente que había entre sus piernas...

- Aunque no sé si te mereces un premio....



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