sábado, 25 de julio de 2026

Lección de cocina.

 




Acabábamos de desayunar, yo me fui a hacer el segundo café a la terraza, me encanta sentir el calorcito del sol cuando sale, antes que se convierta en un infierno. Me puse a mirar la prensa con el teléfono y me encendí un cigarrillo. Ella se quedó dentro, no sé que me dijo que iba a hacer, pensé que saldría conmigo, pero pasado un buen rato seguía sin salir, así que entré. Sentí un olor raro a requemado y fui para la cocina,  ya en el pasillo el olor era más fuerte y salía un sospechoso humo blanquecino, que hasta hacía picar los ojos, el resto fue instintivo, directo a la encimera y apague el fuego, en el había una sartén humeante con algo carbonizado y pegado, abrí la ventana de la cocina y puse a tope la campaña extractora, aunque me dio que había para días de olor.

¿Y ella dónde estaba? pues en la ducha. Me empezó a subir un calor por el cuerpo, la escuchaba canturrear con la música supongo que del teléfono en la ducha, ajena a la catástrofe que había estado a punto de provocar. Mientras yo intentaba ventilar la casa de aquel olor pegajoso. Hasta que se abrió la puerta del baño y salió la princesa, con su toalla en el pelo y la otra en el cuerpo. Obviamente nada más salir, dijo alguna barbaridad y fue corriendo hasta la cocina, yo estaba abriendo persianas y ventanas de la habitación. Al llegar a la cocina ya vio que por suerte, me había percatado y que el incidente no había pasado a mayores, más ayer de aquel penetrante olor, cuando se giró, yo estaba apoyado en el marco de la puerta de la habitación, mirándola con los brazos cruzados y su reacción, fue soltarme así en seco.

-Joder tio, podías haber estado más atento.

-¿Cómo? ¿Me has dicho algo? porque no lo recuerdo....

-Puffffff muchas cosas en la cabeza, pensaba que estarías al caso.

-Ya sabes que suelo salir fuera. Y si me preocupa que pasa por tu cabeza ¿Y si no llego a entrar? ¿ Y si prende la sarten? ¿Y si estás sóla?

-Bueno pero no ha pasado ¿no?

-Vamos a ver, si vas a cocinar y piensas dejar la sartén en el fuego: avisa! ¿Sabes la que podías haber líado?

-Pero bueno, tu estás aquí también

-No sigas por ahí, que no tienes excusa. Céntrate de una puñetera vez.

-Joder!!!! sólo quería dejar la comida preparada y así salir un rato.

-Ve a secarte.

Necesitaba respirar un poco, en aquel momento estaba enfadado de verdad y no era plan. Además esto era algo periódico, cuando no era la placha de la ropa, era la del pelo, es lo que tienen las cabezas activas, que a veces juegan malas pasadas, pero esta superaba el mero despiste, para pasar al campo de la negligencia. Cuando volvió a aparecer, yo estaba sentado en el sofá pensativo, entró con una camiseta solo y debajo el tanga nada más, se apoyó en la mesa y me dijo.

-¿Estás enfadado?

-Enfadado no es la palabra, tal vez la palabra más adecuada es que no entiendo

-Lo siento, ha sido una metida de pata, no pasará más. Quería hacer un bien y mira

-Nena, no es eso, no se trata de adoptar una postura victimista, se trata de asumir consecuencias ¿Cuanto hace que te dejaste toda la tarde enchufada la plancha del pelo? 

-Ya hace, antes que nos volvieran a encerrar

-¿Seis meses? Lo podría entender un día, pero cada equis tiempo no. Porque algún día pasará algo ¿Que pasó aquella vez?

Al decirle eso se ruborizó, y no dijo nada, pero quería escucharlo de su voz.

-Repito ¿que pasó la vez de la plancha?

-Que me llevé una buena....-dijo con voz entrecortada-

-Una buena ¿qué?

-Azotaina....

-Pues ya sabes que va a pasar esta vez. Pero antes....

Me levanté y la cogí del brazo, de debajo de la axila y la llevé hasta la cocina. Yo cogí la sartén requemada y le dije. Voy a tirarla a la basura (ya de paso cogí la bolsa también) y a darme un paseo, necesito aire, cuando vuelva, la quiero impecable y ya saldaremos cuentas.

Cogí la bolsa de basura y la sartén y me fui. Puede parecer algo cruel, pero aquel día, aun siendo un juego, iba a ser un juego de castigo y un tiempo sóla para pensar y anticipar  le vendría muy bien para aprender la lección. Estuve como una hora fuera, cuando entré de nuevo a casa, me asomé un momento a la cocina y allí seguía casi terminando. No dije nada me fui al comedor y a los diez minutos más o menos apareció.

-Ya está...supongo que no vamos a ir a ningún sitio.

-Si, tu si, tu te vas a ir al rincón ahora mismo y de ahí no te vas a mover hasta que te diga.

-Joder!!!! ya vale, no hay para tanto.

Me levanté, la cogí del brazo y le dí un ráfaga rapida de azotes, buscando acertar en el culo, pero como los intentaba evitar, la mayoría le cayeron en los muslos.

-¿Me has entendido mejor?

Resopló y medio enfadada se fue solita al rincón, las manos sobre la cabeza, ese gesto le levantaba lo justo la camiseta para ver el nacimiento de  las nalgas, y mis cuatro dedos en rojo por ahi repartidos. La tuve como un cuarto de hora allí plantada en el rincón, sin moverme ni yo. ni ella. Unos minutos después, me levanté, fui a la cocina, aún impregnada de aquel olor, cogí la cuchara de madera de olivo, maciza y redonda, con ella de vuelta al salón, la dejé en el brazo del sofá y en vez de llamarla la fui a buscar, la cogí de la oreja y la llevé hasta el sofá, como a una niña irresponsable, la solté, me senté y la puse en mi regazo, la sujeté bien por la cintura con mi brazo izquierdo, tirando hacía arriba para sostener el culo bien levantado, la camiseta, le tapaba así sólo la mitad de las nalgas, pero se la levanté del todo, hasta media espalda, debajo solo un tanga que no tapaba nada. Y sin más discursos, ni regañoso empecé a azotarla con la mano, de forma progresiva "in crescendo". Repartiendo bien las palmadas por todas las nalgas, desde cuatro dedos por debajo de ellas en los muslos, hasta cuatro dedos antes de llegar a la espalda, sin prisa, sin acelerar mucho, pero continuado y silencioso, sólo el sonido constante y rítmico de las palmadas contra la piel desnuda.

No hubo pausas, ni caricias, una larga muy larga azotaina a mano. Cuando paré, sólo fue para soltar el brazo que la sujetaba ligeramente levantada, ya cansado, pasar mi pierna derecha por encima de la suyas y acto seguido deslizar el tanga por sus piernas, hasta encima de las rodillas, entonces cogí la cuchara de madera de olivo, redonda y con un mango de dos palmos de largo. La pasé por la piel ya incandescente de su culo, la parte redonda y lisa de la cuchara. Hasta que le di un aviso subliminal, la sujeté otra vez de la cintura y empezaron a llover los azotes con la picante cuchara, hice una pasada inicial más suave por todo el culo, pero al terminar me dediqué con ganas sólo a castigar la piel de la mitad inferior del culo, un par de días de sentarse incómoda le vendría bien para la memoria. Reconozco que aquella vez fui especialmente estricto y duro, pero creo que la situación lo merecía y terminé por dejarle esa zona, algo más que roja, ya casi a topos azulados. Incluso llegué a usar la técnica de estirar la piel, para llegar a zonas, dónde generalmente no llegas a parte de que con la piel estirada es mucho más doloroso, incluso le dí una pequeña tanda en la cara interna de las nalgas, separando una y otra. Cuando decidí parar, debía estar bordeando el umbral del dolor y del orgullo, pero de momento tampoco hubieron caricias, ni consuelos. 

La hice ponerse de rodillas encima del sofá mirando el respaldo y la pared, a mi lado, le puse el mango de la cuchara entre las nalgas y ahí debía aguantarlo, bajo amenaza de un castigo extra si se caía.

A los diez minutos me levanté, fui a por la crema hidratante, le quité la cuchara de aquel lugar tan vergonzoso, la ayudé a levantarse y la tumbé de nuevo en mis rodillas, eché un par de buenos chorros de crema en cada nalga y muy suavemente empecé a extenderlos a la vez que le hacía un delicado masaje con la yema de los dedos. Mientras le extendía la crema, le repetí, que esperaba que aquella fuera la última vez que la tenía que castigar por algo así y que mi amenaza iba muy en serio. A medida que la crema refrescaba su piel y calmaba el escozor, se fue relajando y dejándose hacer, desde mi posición privilegiada podía ver el brillo de la humedad en su coño, pero aquel día no hubo placer.

Tras una hora larga de masaje, crema y caricias, le dije una lista de tareas para hacer los dos en casa y espero que aprendiera la lección.




domingo, 12 de julio de 2026

Por golosa

 



- Nena ahora salgo, voy al taller a que me cambien lo del aire acondicionado y ya de paso iré a lavarlo, que ya le toca. Tardaré cómo un par de horas así, vete preparando que hemos quedado a las 9...

- Vale!!!! En un ratito me pongo.

- Genial, así cuando llegue me doy una ducha rápida, me cambio y nos vamos.

Aquella noche habíamos quedado para ir a cenar con unos amigos. Todo salió rodado y en el tiempo previsto estaba en casa. Mi sorpresa fue encontrarmela estirada en el sofá con el pijama y con mala cara...

- ¿Que haces aún así?

- No me encuentro nada bien.

- ¿Que te pasa?

- Me duele la tripa y me noto como pesada.

- ¿ Has comido algo que te haya podido sentar mal? 

- No...lo que me llevé al trabajo en el tupper..

- ¿Y que hacemos? No haces cara de salir hoy

- Ya...lo siento.

- No pasa nada, no tienes culpa, voy a llamar y a decirles que no te encuentras bien. 

Llamé al grupo y les conté lo que pasaba, así que nos quedamos en casa. No cenó nada, pero a la hora de dormir se espabiló y tuve que mandarla a la cama a regañadientes.

El sábado me levanté antes y fui a poner café, medio adormilado al coger el paquete de café, algo me llamó la atención, faltaba algo que estaba seguro que había dejado allí. Poco después se levantó, ya recuperada.

Por la mañana estuvimos haciendo cosas de casa, comimos y nos echamos un rato, con la idea de bajar a la piscina más tarde. 

- Me voy a poner el bikini

- Muy bien...

Yo ya llevaba puesto el bañador, me lo puse antes para estar cómodo.

- ¿Te cojo algo de beber?

Me dijo yendo hacia la cocina.

- Si, coge un par de cervecitas y ya que vas tráeme alguna chuche de tu sobrina, que tengo antojo...

Un instante después apareció con el capazo.

- ¿Bajamos?

- ¿Y la chuche?

- No me he acordado, va vamos caprichoso.

- Voy...

Me levanté y me fui para la cocina...

- Nena ¿Y las chuches?

- En su sitio, venga va vamos, que nos quedamos sin sol...

- Aquí no están, que raro, si las dejé en este armario.

- Pfff que pesadito eres...voy bajando, ya vendrás.

- Ven aquí un momento, por favor. 

- ¿Que quieres ahora? !!!! 

La miré muy serio.

- Tú te debes pensar que soy tonto ¿No?

Su cara cambió de golpe. 

- ¿Dónde están las chuches? Y no te lo pregunto más 

Ahí ya no tenía salida y no le quedó más remedio que confesar.

- ...me las comí ayer...

- Ahora lo entiendo todo, por eso te dolía la tripa...

- Te prometo que sólo iba a comerme un par...

- Ya...pero lo peor es que encima intentas escabullirte. En vez de contarlo desde el principio. A veces creo que eres más niña tú que tú sobrina. Así que ya puedes olvidarte de piscina. 

- Pfffff fue sin querer!!!!

- Lo ves sigues comportándote cómo una niña, pues nada así voy a tener que tratarte. Deja el capazo en el salón y también tu teléfono encima de la mesa y después castigada a al habitación, sin poner la tele y ya te iré a buscar.

- Venga vaaaa...

La volví a mirar y suspiró se dió media vuelta y se fue pasillo para dentro. La escuché meterse en la habitación, fui a comprobar que había dejado el teléfono y fui a abrir la puerta de la habitación. 

- Ve pensando en la que te espera, dentro de un rato y la puerta abierta. 

Allí la tuve media hora más o menos hasta que fui, estaba tumbada boca arriba mirando el techo.

- Levanta.

Se levantó y me senté en el borde de la cama. 

- Levántate el vestido

Llevaba un vestido de playa...

Resopló y le di un cachete en el muslo y al instante levantó el vestido. Y nada más hacerlo le bajé la braguita del bikini hasta los tobillos.

- ¿Te da vergüenza? Pues más debería darte comportarte como una niña .Ya sabes que pasa cuando te portas así ¿Verdad? 

- Si...

- Pues dímelo.

- Que me castigas...

- Eso es que te castigo como una niña pequeña, y te caliento el culo ¿Verdad?

- Si...

- Pues eso va a pasar, pero antes ve a buscarme el termómetro 

- ¿Por qué? !!!! No tengo fiebre!!!

La cogí le brazo y la puse en sobre mi pierna izquierda, puse la derecha encima de las suyas, le levanté el vestido y el di una ráfaga rápida y fuerte directa en el culo desnudo.

- Cuando te diga que hagas algo, obedece sin rechistar ¿Está claro? Así que ahora mismo te vas a levantar y me vas a traer el termómetro.

En ese momento quité mi pierna derecha de encima de las suyas, se levantó y salió de la habitación. Al poco volvió con el kit del termómetro.

- Déjalo en la mesita de noche.

Lo dejó. Saqué las almohadas y las puse en el centro de la cama. 

- Venga túmbate con el vestido levantado y el culo bien levantado. 

Lo hizo, mientras yo abría el estuche del termómetro y el botecito de lubricante, agité el termómetro y metí medio dentro del bote de lubricante. Al terminar me fui para ella con la mano izquierda le separé un poco los cachetes y despacio le metí el termómetro en el culito, hasta la mitad. 

- Ahora te vas a estar quietecita .

Salí un momento de la habitación, y volví poco después con el paquete de toallitas húmedas. Le quité el termómetro, ni lo miré, lo limpié con una toallita y lo dejé en su estuche. Cogí otro toallita para limpiarle el lubricante del culo. 

- Ahora quiero que te levantes y te quites el vestido.

Lo hizo, me volví a sentar en el borde de la cama y cogí otra toallita. 

- Separa la piernas y las manos en la espalda.

Cuando lo hizo cogí otra toallita y se la pasé por el sexo.

- Ya veo que la vergüenza te moja...ya veremos cuando te ponga el culo como un tomate, traeme al zapatilla. 

Volvió a suspirar, pero abrió el armario y cogió la zapatilla de los castigos, la que usaba cuando quería hacerla sentir niña. Me la dió, la dejé a un lado de la cama y la hice ponerse en mis rodillas. Al ponerse le acaricié un poco el culo, pero poco, enseguida cogí la zapatilla y me puse a la tarea de dejarle el culo al rojo vivo a base de zapatillazos. 

- Así es cómo acaban las niñas que no tienen autocontrol e intentan tomarme el pelo, con el culo bien marcado . 

Estuve un buen rato con el castigo, sólo hacía alguna pausa de vez en cuando para coger una toallita y pasársela entre las piernas , recordándole lo mojada que estaba. 

Cuando ya empezaba a retorcerse paré. La hice levantarse y la llevé del brazo hasta el salón, allí la hice ponerse de rodillas a mirar la pared.

- Ni se te ocurra moverte, aquí te espero sentado en el sofá y cuando te levantes que sea para pedir perdón por ti actitud.

Me senté en el sofá a esperar...un rato después se levantó y se acercó despacio y mirando al suelo.

- ¿Tienes algo que decir? 

Tragó saliva y espero un instante.

- Siento mucho haberme comido todas las chuches ayer y que me sentaran mal, siento mucho que por mí culpa no pudiéramos ir a la cena y siento haberme portado como una niña y no habértelo contado...

-Está bien, espero que no se vuelva a repetir, porque si se repite, te haré ir a la farmacia a comprar algo que no te va a gustar...

La cogí de la mano y la senté en mi regazo, durante un rato se abrazó a mi, hasta que le separé las piernas y empecé a jugar con su rajita, con mis dedos....




domingo, 5 de julio de 2026

Helado de fresa

 





- ¿Entonces no sabes a qué hora acabas?

- Yo creo que entre una cosa y la otra sobre las 9 llegaré a casa.

- Vale, pues entonces igual quedo con Pedro para ir a tomar algo.

- Tú mismo, en teoría termina a las 8 pero ya sabes entre recoger y demás, pues eso.

- Pues mucho ánimo y ya me contarás luego, me voy nena.

La conversación tuvo lugar de buena mañana desayunado, ella tenía una charla después de trabajar y de eso estuvimos hablando.

El día transcurrió con normalidad y cómo hacía mucho tiempo que no veía a mí amigo Pedro y ella iba a venir tarde, quedé con el para ir a tomar algo después de trabajar. El calor empezaba a apretar ya.

Sobre las 9 más o menos me fui para casa, aún no había llegado, así que me puse ropa cómoda y como habíamos picado algo , me comí un par de piezas de fruta, en ello estaba cuando entró a casa.

- Nena!!! ¿Que tal? Como ha ido?

- Muy bien, pero estoy muy cansada 

- Normal llevas 12 horas fuera o más, venga va ponte cómoda.

- Si que tengo ganas de quitarme esta ropa.

Se fue para la habitación y poco después apareció con un pijama de verano, pantalón corto y camiseta de tirantes 

- ¿Que hay de cenar que tengo hambre?

- Yo he estado picando con Pedro y me acabo de comer un plátano y un melocotón, pero en la nevera queda ensaladilla rusa , gazpacho...

- Vale

Se fue para la cocina y volvió con un tarro de helado de fresa Häggen Dasz. 

- ¿Eso vas a cenar? 

- Si ¿Por?

- Por qué eso no es cena y más después de todo el día fuera 

- Pfffff es que estoy muy cansada.

- Si no tienes que preparar nada, te he dicho que hay cosas en la nevera 

- Es que no me apetecen 

- Venga va no seas niña 

- Pues hazme la cena tú!!!!

- ¿Que has dicho?

Ya no dije nada más, le quité el helado antes que se comiera la primera cucharada, lo dejé en la mesita. 

- Levanta

- No quiero!!!

La levanté yo un pequeño forecejeo y a mis rodillas en el sofá. Sin más empecé a zurrarle el culo encima del pantalón con la mano. 

- No sé por qué pero hay días que te veo venir y se que vas a dormir con el culo caliente y hoy es uno de esos.

Durante un par de minutos estuve dándole con ganas encima del pantalón del pijama. Al principio protestaba y se movía, pero llegó un momento que se rindió y entonces paré.

- Levanta 

Se levantó y yo detrás, la cogí del brazo y la llevé frente a la tela, pero de caras al sofá.

- Las manos en la cabeza. 

Cuando lo hizo de un tirón seco el pantalón y las braguitas a los tobillos .

- Voy a hacerte algo de cenar y te lo vas a comer todo ¿Está claro? 

Cuando ya iba para la cocina me di media vuelta y volví donde estaba para levantarle la camiseta por encima del pecho. Más vergüenza y me fui para la cocina, una tortilla y un tomate en rodajas. Lo puse en plato, cogí una servilleta y me fue para el salón. Puse la servilleta sobre el taburete, el plato encima, cogí una silla y la fui a buscar.

- Siéntate y cena, aquí en el rincón castigada y en silencio. 

Cuando se sentó me senté en el sofá y me puse la tele.

Un rato después había terminado, así que me fui a buscarla la llevé hasta delante del sofá, le hice poner la manos sobre la cabeza otra vez y recogí . De vuelta me senté en el sofá. Estaba allí frente a mí con el pantalón y las braguitas en los tobillos y la camiseta levantada.  La miré y sin decir nada llevé mi dedo entre sus piernas y se lo pasé por la rajita.

- Vaya, vaya, así estamos? Al final voy a pensar que te comportas como una niña para esto. 

La cogí del brazo y la puse otra vez sobre mis rodillas. 

- Ya te he dicho que hoy de ibas a la cama con el culo como un tomate.

Y empecé a zurrarla de nuevo, ahora ya directamente sobre la piel desnuda, con la mano.

- Si te hubieras portado bien, tendrías helado de postre, pero como no, el postre va a ser este.

A medida que caían los azotes, el culo se le iba enrojeciendo más, estuve un buen rato ocupándome de ese culo travieso, hasta hubo un momento que tuve que subir el volumen de la tele, por si acaso los vecinos. Y ya no paré hasta ponérselo rojo brillante y cuando la mano me empezaba a picar a mí

Con todo el ajetreo ya había perdido las braguitas y el pantalón que estaba en el suelo fuera de las piernas y aproveché para separarle un poco las piernas y tener buen acceso , para empezar a jugar con mis dedos en su sexo.

- Te tengo que poner el culo ardiendo y este es el resultado? 

En ese momento le metía un dedo y después dos. Empecé a moverlos dentro y fuera , los sacaba y jugaba un poco para volver otra vez y así un buen rato, pero sin acelerar , hasta que deje de hacerlo, para darle una ultima tanda de azotes, rápidos y fuertes. Al terminar, la hice levantarse.

- Recoge la ropa, dame tu móvil, vete a preparar y a la cama. No hay premios hoy y más vale que te portes bien o vas a estar una semana castigada sin piscina y sin helado. Cuando estés vienes a darme un beso de buenas noches.




sábado, 27 de junio de 2026

El viaje

 



Cuándo por fin nos montamos en el coche, habían pasado ya más de dos horas, de la hora en que tenía pensado salir ¿El motivo? Pues que la señorita, no tenía hecha la maleta aún. 

Así que era imposible disimular mi enfado, nos pusimos en marcha, 4 días de puente por delante, para descansar y disfrutar de la playa. 

La primera media hora de viaje en silencio absoluto, hasta que empezó a hablar o buscarme las cosquillas, según se mire.

- ¿Piensas estar todo el viaje callado y con la cara larga? 

La miré y le dije

- Hasta que se me pase, si.

- Pues vaya aburrimiento de viaje...

- Pues te aguantas, desde el martes que llevo diciéndote que hagas la maleta.

- Joder!!! No he tenido tiempo!!!

- Vigila esa boca y ese tono...tiempo has tenido de sobra y me cansa ya esa manía de dejarlo todo para última hora

- Son 4 días no te viene de un rato!!!

- Eso es tirar balones fuera, pero mejor no sigas la conversación, que lo único que estás consiguiendo es que aún me enfade más.

Tenía puesta la radio , una tertulia política y me la cambió.

- ¿Se puede saber que haces? 

- Poner música, están hablando de las elecciones en Francia y me aburro

- Vuelve a poner la radio dónde estaba, a mí si me interesa y no te vas a salir siempre con la tuya. 

Pasó de mí, se cruzó de brazos y reclinó el asiento, así que cambie de emisora y respondío con un soplido. Durante un rato el viaje continuó más o menos tranquilo, hasta que me volvió a cambiar la emisora. La miré, se había descalzado y tenía los pies sobre el salpicadero.

- Baja los pies de ahí 

- ¿Por qué?

- Primero porque está prohibido, segundo porque si tenemos un accidente y salta el airbag, te puedes hacer mucho daño y tercero y lo más importante porque lo digo yo. 

No me hizo caso y se llevó un manotazo en el muslo que le dejó los dedos marcados, directo en la piel ya que llevaba unos vaqueros cortitos. 

- Si te lo tengo que repetir, te prometo que me paro en el primer sitio y te pongo el culo ardiendo ¿Estamos?

Los bajó, me conoce lo suficiente, para saber cuándo voy en serio. Y seguimos. A mitad de camino más o menos, aún había algo de sol y salí del autopista para parar en un área de servicio poco frecuentada. 

- ¿Por qué paras?

- Por qué son casi las 9, nos quedan un par de horas aún y tengo hambre.

- No lo entiendo ¿tenías mucha prisa por salir y ahora vas a parar? 

- Pues si, mi idea era cenar algo en una terracita frente al mar, pero no a las 11 de la noche pasadas.

- Pues yo no tengo hambre.

- Tú misma. 

Aparqué y paré el coche, me bajé y me estiré. Ella seguía dentro.

- No piensas bajar ¿O qué? 

- No, yo te espero aquí, no tengo hambre.

Ahí ya se me acabó la paciencia, abrí la puerta del copiloto, la saqué a la fuerza y le di un par de cachetes fuertes en el culo.

- Se acabó!!! Desde ahora y hasta que lleguemos te vas a comportar cómo una adulta ¿Está claro? 

Se quedó de pie, con la mirada baja, la cogí de la mano .

- Tira a cenar y no quiero escuchar un sola niñería más. 

Entramos en silencio, cogida de la mano y buscamos una mesa. Ella se sentó y yo fui a buscar algo de cenar, del buffet. De vuelta con mi bandeja ella seguía allí , sentada con los brazos cruzados y enfurruñada. 

- Ve a por algo de cenar...

- No tengo hambre!!! 

Lo dijo levantando la voz y cogiendo una servilleta y tirándola contra la mesa con rabia, por suerte apenas había nadie y nadie se debió percatar de la escena. Cogí aire y con mucha calma le dije.

- Muy bien, no quieres cenar no cenes. Pero tampoco me vas a dar la cena, así que ahora mismo te vas a levantar y te vas al coche. 

Se levantó toda orgullosa y sin decir nada salió. Yo cené tranquilamente, incluso me tomé un café después de cenar para estar despejado para conducir. Cuando estuve salí, el sol empezaba a ponerse ya, pero aún había luz, al llegar al coche, ella estaba fuera, apoyada en el capó, jugando con ele teléfono. 

Fui directo al maletero, abrí mi maleta y cogí algo , que meti en la cintura del pantalón.

- ¿Nos vamos ya o qué?

Me fui hacia ella y la cogí del brazo.

- Acompáñame un momento.

Detrás del aérea de servicio, había un merendero, con una serie de mesas y bancos de piedra bajo una arboleda. Miré un momento mientras la conducía en todas direcciones, un par de camiones aparcados a lo lejos y nadie en el merendero, entonces cogí lo que había escondido en la cintura de atrás del pantalón, era una chancla de playa tipo havaina sin estrenar y empecé a darle con ella mientras caminábamos.

- Ya me has cansado!!! Y te prometo que el resto del viaje vas a ir suave como la seda.

Ella intentaba evitar los azotes, sin fortuna.

- Vale, vale...ya me porto bien...

- Tarde, cómo de costumbre.

Llegué a la mesa más apartada y sin soltarla me senté de espaldas al área de servicio, la puse en mi regazo, a pesar de sus pataleos.

- Cómo no te estés quieta, no te vas a poder poner el bikini, porque te pongo el culo morado...

- Nos pueden ver!!!!

- No caerá esa breva, así verían lo que les pasa a las niñas insoportables.

Empecé a darle con ganas, sobre el vaquero corto, la tenía bien sujeta de la cintura y los pies no le tocaban el suelo, además aquellas chanclas debian picar bastante y gasto un 45 de pie. Pero por experiencia se que cuando empieza a picar de verdad, llega la calma y se acaba el pataleo y la lucha. Entonces paré.

- Pffff como pica...

- Pues acabo de empezar, levanta.

- No por favor, pica mucho y nos van a ver!!!!

- Ya te he dicho que eso me da igual. Levanta!!

Le di un par de azotes más justo donde acababan los vaqueros y se levantó. Nada más hacerlo fui a buscar con firmeza los botones del pantalocito. 

- No, por favor me muero de la vergüenza.

- Vergüenza debería darte la actitud que has tenido hasta ahora.

Ni me lo pensé, la desabroché el pantalón y se lo bajé y detrás el tanga, para volver a ponerla en mis rodillas allí al aire libre, al ponerla vi que ya tenía bastante rojo el culo.

- Menudo descubrimiento acabo de hacer...creo que no las voy a estrenar.

Entonces empecé a azotarla ya con el culo al aire, que todavía sonaba más, desde el primero empezó a moverse y a pedirme que parase y paré, pero para decirle.

- Mire nena, que vas a hacer el resto del viaje con el culo ardiendo, es una certeza, de ti depende si más o menos , si te estás quietecita acabaremos antes. 

Nada más decirlo continué con la zurra, y se estuvo bastante quieta aunque por momentos no podía evitar moverse. Bajé un poco la intensidad de la azotaina y ya si empezó a anochecer, y decidí que era suficiente. 

La hice levantarse, tenía el pantalón y el tanga en los tobillos. Le froté un poco el culo.

- ¿Te vas a portar bien el resto del viaje? 

- Si...-me dijo con voz aniñada -

- Más te vale

Le subí el tanga y el pantalón, pero no sé lo abroché. La cogí de la mano y fuimos para el coche, al llegar le di al mando para abrir las puertas y ella abrió la del copiloto. 

- ¿Dónde vas?

- Al coche..

- Si, pero las niñas van detrás.

- Pffff...

- ¿Te has quedado con ganas de más?

- No...no...

- Pues espera a entrar.

Fui al maletero y cogí dos toallas, una la puse sobre el asiento de atrás , abrí la puerta y antes de hacerla entrar le volví a bajar el pantalón y el tanga, hasta los tobillos. 

- Ahora sí, siéntate y ponte el cinturón.

Lo hizo y entonces le puse la otra toalla en las piernas.

El resto del viaje fue cómo la seda, lo único es que no dejaba de moverse intentando encontrar una posición cómoda.

Finalmente llegamos a destino, aparqué en un parking y antes de bajar le di permiso para subirse la ropa, descargamos maletas y mis fuimos para el apartamento. De camino pasamos frente a una heladería...

- Mmm me apetece un tarro de helado!!!

- ¿Ahora sí tienes hambre? Pues no hay helado.

Le di las llaves del apartamento y le dije.

- Sube y ponte el pijama, que voy a llamar a los del apartamento para decirles que hemos llegado. 

No dijo nada y subió. 15 minutos más tarde subí yo, que tenía otra copia de las llaves, cuando entré, estaba en el cuarto de baño, de espaldas al espejo, con el pantalón del pijama bajado mirando cómo tenía el culo.

- Aún está bastante rojo y hace un rato ya, me parece muy interesante la chancla esta.

- Pues a mí no, me quema aún!!!

- Así aprenderás a comportarte 

La cogí de la mano y la llevé para el sofá, en la mesita había una bolsa. La tumbé en mi regazo otra vez...

- Vamos a ver cómo está este culo travieso.

Entonces abrí la bolsa y saqué un tarro de helado y una cucharilla de plástico.

- Toma anda, si en el fondo te malcrío...

- Gracias!!!! 

Y allí tumbada en mis rodillas empezó a comerse el helado, mientras yo pasaba muy suavemente mis dedos por sus nalgas...



sábado, 13 de junio de 2026

 




Un agarre firme en tu brazo te guía por la habitación. Firme, guía, no violento, simplemente autoritario. Justo como a veces lo necesitas.


- Al rincón ahora mismo!!. Y ya sabes cómo 


No es necesario decirle más, ya sabes cómo Manos detrás de la cabeza, nariz pegada a la pared. Y falta el que toque final. Un tirón seco y firme, te baja El pantalón del pijama primero y las braguitas despues "las niñas traviesas no tienen derecho a la modestia" una frase grabada en tu cabeza.

- Y no te muevas.


Me oyes alejarme y la puerta del baño se abre. El grifo se enciende y el agua empieza a correr. Unos instantes después, escuchas mis pasos que se acercan.


-Date la vuelta. Abre la boca y saca la lengua 

En mi mano derecha una pastilla de jabón y en la izquierda una toalla pequeña. El jabón frota varias veces sobre la superficie, dejando una capa y ese sabor que detestas, y luego la pastilla se desliza cuidadosamente más adentro.


- Aprieta los dientes y vuelve cara a la pared. Ahora.


Sabes perfectamente por qué estás aquí ahora mismo. Por esa manía tan tuya de hablar antes de contar a tres y que en algún momento has acabado con mi paciencia 


Aunque parezca una eternidad, sabes que solo son un par de minutos. Entonces escuchas de nuevo mis pasos, mi mano vuelve a agarrar tu brazo.

Plas, plas. Un par de azotes sobre tu culo desnudo resuenan en la habitación, a los que siguen un docena más, que empiezan a picar. Haciéndote morder el jabón. Pero te mantienes en posición a pesar de mover las caderas inconscientemente tratando de evitar los golpes.

Entonces mi mano toma tú muñeca haciendo que bajes el brazo y te conduce  al baño. Caminas con dificultad , con el pantalón del pijama y las braguitas en los tobillos hasta llegar frente al lavabo. El grifo se abre, empieza a fluir el agua. Te quito la pastilla de jabón, la sumerjo en el agua, la froto para producir más espuma.

- Abre la boca 

En un principio te niegas, pero un par de azotes te hacen cambiar de idea.

Más enjabonamiento. Es vergonzoso y deagradable. Pero solo dura unos segundos hasta que la barra vuelve a tu boca. Y te pongo las manos apoyadas en el lavabo.

- Mira al espejo.

Ahí estás sosteniendo la pastilla de jabón, con los dientes, mientras mi mano empieza de nuevo a darte una rápida tanda de azotes


- ¿Sabes por qué estamos aquí?


Asientes con la cabeza afirmativamente, pero no me puedes responder con la pastillas de jabón en la boca, te la quito

-¿Por qué estás aquí ?

- Por contestar mal -respondes.

- Bueno, eso sería un resumen muy simple, la realidad es que no es por una única mala contestación, es por un cúmulo de ellas, entiendo que estás semanas han sido difíciles y con mucha presión y estoy muy orgulloso de los que has logrado y de lo mucho que has trabajado para conseguirlo, por eso estás semanas he sido tan "comprensivo" y te he pasado, malas contestaciones, mal humor, tus enfados con el mundo, pero hasta aquí, a partir de ahora se acabó, ya no tienes excusa, para comportarte como una cría insolente.

- Ya puedes enjuagarte. 

Espero que lo hagas, dejó que te tomes tu tiempo. Cuando estás, te vuelvo a coge de la mano y te llevo de vuelta a la habitación, y de nuevo al rincón, ahora de rodillas , manos sobre la cabeza. Salgo un momento de la habitación, dejo la puerta abierta, voy a arreglar el baño. Y al terminar cojo el cepillo del pelo cuadrado que cuelga tras la puerta del baño, entró en la habitación, lo dejo encima de la mesilla, y me siento en el lateral de la cama. Te llamo. Te levantas y caminas hacia mi, te quedas de pie delante de mis rodillas. Te miro y bajas la mirada. No digo nada, otra vez firmeza y autoridad, te cojo de la muñeca, y hago que te inclines sobre mi pierna izquierda, al momento pongo mi pierna derecha encima de las tuyas para bloquearlas. Entonces te cojo con ambas manos de la cadera y tiro de ti hacia arriba, para tener tú culo perfectamente expuesto. Al terminar alargo la mano derecha y cojo el cepillo. 

Empiezo a jugar con el, lo paso por tu piel, aún tienes mis dedos grabados en rojo, de los azotes en el rincón y el lavabo. De repente mi mano izquierda aprieta cadera y el cepillo, empieza a caer sobre tus nalgas desnudas, el ritmo es constante, alterno cachete y cachete y voy repartiendo los azotes por todo el culo. Poco a poco la piel se va enrojeciendo, hasta que paro y vuelvo a pasar el cepillo suavemente por la piel, escucho tú suspiro, pero no estamos aún, es sólo un respiro antes de la traca final.  Que no tarda mucho en llegar, el cepillo empieza a castigarte de nuevo, ahora ya ataca con precisión, ese punto donde las nalgas y los muslos tienen su limite, los azotes caen unos encima del otro en la misma zona, creando dos círculos de un rojo que va oscureciendo en cada nuevo azote, empieza a costarte mantener la compostura, ya no son unos azotes juguetones, es un castigo, un castigo severo, empiezo a notarte exhausta, pero voy un poquito más allá, sólo un poco y entonces me detengo de golpe. Dejó el cepillo sobre la mesita de noche y dejó por un instante que sientas el escozor del castigo, la piel palpitante y el calor que quema. Mi mano izquierda se mete por dentro de la camiseta y te acaricia la espalda y la derecha los muslos, sin tocar el culo de momento. 

Un rato después, empiezo a pasar mis dedos muy suavemente por tus nalgas, sólo rozándolas y a la vez aflojo el bloqueo sobre tus piernas, hasta quitar mi pierna de encima de las tuyas, entonces te separo las piernas y mis dedos suben por la cara interna de tus muslos, hasta llegar a tu sexo, estás empapada, como cada vez que te pongo el culo como un tomate, te lo hago saber mientras paso uno de mis dedos, por la rajita inundada, entonces de repente agarro tu sexo con toda la mano, empiezo a frotarlo, y tú a gemir, ya no hay vuelta atrás, te empiezo a masturbar sin miramientos, dedos que entran y salen, azotitos en tu sexo, y vuelta a empezar, ya no paro hasta hacerte correr sobre mi pierna y con el culo en llamas, mojada, jadeante, castigada y rendida.

Un rato después vuelves a estar en el rincón está vez en el salón, antes de había puesto un poco de crema en el culo. Entonces me levanto, de cojo otra vez de la mano y volvemos al baño, pero está vez te meto en la ducha, para enjabonarte todo el cuerpo y volver a jugar un poco con el.




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