sábado, 23 de mayo de 2026

Ese genio!!!!

 



Había tenido un lunes, de aquellos malos, a los que se junta el ser lunes, con más problemas de los esperados en el trabajo. Así que al salir tenía unas ganas locas de llegar a casa, relajarme y estar tranquilo.

Cuando llegué ella ya estaba allí, llevaba un pantalón corto cómodo de color naranja y una camiseta de tirantes blanca.

- ¿Que tal el día? 

- Pffff para olvidar y encima me ha pillado un chaparrón volviendo....aún tengo el pelo medio mojado ¿Y el tuyo?

- Pues no mucho mejor y también me he mojado 

- Pues vaya día, los dos

- Bueno ya ha pasado, ahora aquí de relax , venga va voy a cambiarme.


Me fui a la habitación a ponerme ropa cómoda y al salir me apetecía un café.

- Voy a hacer café¿Quieres uno?

- Pffff no me apetece mucho, gracias.

- Ok...

Fui para la cocina y al entrar, sorpresa, aquello parecía un campo de batalla, la encimera llena de platos, vamos que no había espacio, ni para poner la cafetera. Y es que el domingo habíamos tenido comida en casa y claro se acumulan los cacharros, yo quise despejar el domingo noche, pero no le dejó, es más me dijo que ya lo haría ella al llegar de trabajar. 

Me fui para el salón...

- ¿No te has hecho el café?

- No sé dónde 

- Jajajajajaja es verdad, pero bueno ya que estabas te podías haber liado, que estoy cansada..

- ¿Te hace gracia? 

- Venga va gruñón, más tarde me pongo, vamos a descansar un poco.

- Más tarde es tu segundo nombre, levanta y recoge la cocina ahora.

- Joder!!!! Que mosca te ha picado, tengo toda la tarde!!!!

- ¿Que has dicho? Vuelve a hablarme así y te prometo que recoges la cocina, con la pastilla de jabón en la boca.

- Baaaaahhhh cómo estamos.

- Nena, te estoy hablando muy en serio, levanta el culo del sofá y recoge la cocina.

- Y por qué no la recoges tú!!!!

- Por qué te dije de hacerlo ayer y no quisiste es más me dijiste que lo harías después de trabajar. 

- Bueno y no te he mentido, después de trabajar es muy impreciso, puede ser ahora o antes de irme a la cama...

Ahí ya acabó con mi paciencia, me fui para ella la cogí del brazo, la levanté del sofá y le di dos azotes bien fuertes en el culo, sin soltarla. 

- Pues ya le pongo yo la precisión, así que tira a recoger. 

Resopló, dio una patada en el suelo, pero cuando me vio levantar la mano, se fue para la cocina, eso sí renengando. 

Me senté, por fin tranquilo, pero me duró poco, hacía más ruido del habitual y la escuchaba renegar. Sin moverme le dije desde el salón.

- Cómo me tenga que levantar...

Ni caso hasta que de repente escuché un sonido de cristales romperse, me levanté de inmediato y me fui para allí, sólo asomarme a la puerta, ya pise algún cristalito y toda la.cocina estaba llena de pequeños cristales y entonces la vi allí quita de puntillas y descalza. 

- ¿Que ha pasado?

- Pues que se ha caído la puñetera besuguera de cristal. 

 - No te muevas 

Cogí la escoba he hice un pasillo apartando cristalitos, me aseguré que no hubiera ninguno y alargué la mano, me la cogió.

- Pisa por la orillita...

Caminó despacio pegada a la encimera y con mucho cuidado, hasta que estuvo a salvo o eso debió pensar, porque nada más llegar a mi altura, le solté la mano, la cogí el brazo, la encaré para el salón y empezamos a andar todo el pasillo, en un curioso baile, yo le iba dando azotes en el culo, mientras la conducía, mientras ella intentaba evitarlos sin mucho éxito.

- Te acabas de ganar una buena para empezar la semana - le iba diciendo - te he dicho mil veces que no quiero que andes descalza que es peligroso, y además escuchando cómo estabas, lo normal es que rompas algo  ¿tú crees que esa es manera de comportarse en una adulta? Enfurruñada por hacer algo que te comprometiste a hacer.

Y así a base de azotes y regaños la planté cara a la pared.

- Aquí quietecita y vamos no quiero escucharte ni respirar ¿Estamos? 

No dijo nada, la solté y la dejé allí. Fui a la habitación y cogí sus zapatillas de estar por casa y de vuelta al salón, se las hice poner sin salir del rincón.

- Pon las manos encima de la cabeza

- Vaaa Santi...que ya termino de recoger.

Mi respuesta fueron dos azotes bien fuertes 

- Te he dicho que no quería escucharte. Ya terminó yo y tú me vas a esperar aquí quieta, en silencio y vete preparando cuando vuelva...

Me di media vuelta , pero cuando había andado un par de pasos , volví y sin decir nada de un tirón le bajé el pantalón y el tanga.

- Así mucho mejor. 

Me fui a la cocina y terminé de poner el lavavajillas y recoger, cuando estuve me hice el café y con el me fui al salón y me senté. Ella seguía allí, castigada cara a la pared, con el culito al fresco, así que me tomé el café tranquilo y al terminar la llamé.

Al parecer el tiempo de rincón y los azotes habían hecho algo de efecto, porque ya se acercó más mansa, despacio y mirando al suelo. 

- Mírame.

Levantó la mirada al llegar a mi altura.

- Escúchame atentamente porque no te lo voy a decir más, se acabaron estos ataques de genio, te parece normal enfadarte en plan "pues ahora no respiro" ¿Que edad tienes señorita ? ¿13 años? Desde aquí te estaba escuchando, lo que decías y cómo estabas recogiendo a golpes y así es normal y lógico que se acabara por romper algo, además la próxima vez que te pille descalza por casa, no te voy ni a avisar, directamente te voy a poner el culo ardiendo ¿Está claro? ¿Y que haces tapándote? Las manos en la cabeza, con tu actitud has perdido el derecho a la modestia, y vas a estar un rato aquí plantada, hasta que me baje el enfado porque si no te voy a poner el culo morado. 

Y así fue, allí la tuve de pie frente al sofá un buen rato, incluso me preparé y me tomé otro café. Cuando lo terminé fui a dejar la taza en la cocina y de vuelta, ya me fui a por ella, me senté en el sofá, la puse en mis rodillas, mi brazo izquierdo la sujetó con fuerza de la cintura y empecé a azotarla con la mano directamente sobre el culo desnudo, empecé bastante suave, mucho más suave que los azotes que se había llevado de camino de la cocina al salón. Cuando la piel empezó a coger un tono rosadito, paré un instante y mientras le acariciaba el culo, volvía a insistir en reprocharle la actitud infantil de aquella tarde, al terminar, volví a ocuparme de su culo, con mi mano, ahora con más energía y velocidad y sin pausa, hasta dejarle ese tono rojo uniforme.

Ahí me detuve de nuevo, la dejé recomponerse un par de minutos en mis rodillas y entonces le dije.

- Ahora te vas a ir a la habitación, te vas a subir a cuatro patas en la cama, con la cara en la almohada, quiero ver ese culo bien presentado y alto ¿Está claro?

Le di un par de azotes y se levantó, sin decir nada se fue para la habitación,  esperé cinco minutos y fui para allá. Al entrar allí estaba a cuatro encima de la cama con la cara enterrada en la almohada y las piernas algo separadas. Nada más entrar, me fui para ella, le acaricié un poco el culo, podía ver también los labios hinchaditos y la rajita brillante de la humedad. 

Abrí la puerta del armario y elegí uno de mis cinturones que colgaban tras la puerta, lo doblé a la medida y le dije.

- Creo que con esto acabaremos de bajarte los humos. 

Nada más acabar de decirlo el cuero cruzó su piel y se le escapó un pequeño gemido, de inmediato una franja roja se grabó en su piel, dejé pasar un instante y cayó un segundo, y un tercero y así hasta una docena momento en el que decidí, que era suficiente, dejé el cinturón en su sitio y me senté en la cama a la altura del culo tan bien presentado, se lo acaricié suavemente un ratito y entonces le dije. 

- Voy a sacar lo del  lavavajillas, tu aquí quietecita sin moverte.

Fui a sacar y colocar la vajilla al terminar pasé por el cuarto de baño y cogí el aceite de almendras, con el me fui a la habitación, seguía en la misma posición, bien expuesta, me volví a sentar en la cama y me eché un buen chorro de aceite en las manos, que empecé a extenderle por el culo, pero al poco rato también estaba jugando con el aceite en su coñito, donde el aceite se mezclaba con sus jugos y le dije.

- No sé si te mereces esto...pero hoy me pueden las ganas.

Entonces metí dos dedos dentro de su coño y empecé a jugar con ellos dentro, palpando, buscando esa zona especial y sensible con mis dedos y empecé a frotarla, ella empezó a respirar más rápido y mover un poco las caderas, como queriendo acompañar los suaves movimientos de fricción de mis dedos 

- Un poco de paciencia señorita

Le dije dejando de mover los dedos y sacándolos un momento para coger el bote de aceite y echarme un chorrito en la otra mano, volví a meterle los dedos y con un dedo de la otra mano, empecé a hacerle un masaje muy suave alrededor de la otra entrada más estrecha, haciendo círculos alrededor de ella, hasta que muy despacito le metí el dedo también ahí y entonces volví a los movimientos rítmicos y ella a moverse más y más entonces le dije.

- Acuérdate de pedir permiso antes, como una niña buena.



jueves, 14 de mayo de 2026

¿Un poco de música?

 



Me vais a permitir que hoy publique un post algo distinto, aunque guarda estrecha relación, con el tema central del blog. Voy a escribir un poquito sobre música y el momento actual social.

En 1990 yo tenía 17 años. España apenas llevaba 12 años de democracia. La democracia no llegó a España con la muerte de Franco, tuvieron que pasar 3 años más. La democracia llega a España en 1978, con la aprobación por referéndum de la Constitución y la celebración de elecciones después. Una banda llamada Los Romeos, sacó un single de debut, bajo el título de: Muérdeme.

Muérdeme es una tema musicalmente sencillo, de estructura muy simple, mezcla de punk rock y rockabilly popero, pero con una letra directa y muy transgresora, con el añadido que la cantante, era una mujer (Patricia Escoin) y  la banda eran de una ciudad mediana de provincias (Castellón). La primera estrofa dice esto del verso y la del estribillo dice esto:

Quiero ser tu esclava para ti

Sólo en tu regazo soy feliz

Haremos el amor

Haremos el amor

Amor

Si quieres mi cara golpear

Puede que así me guste más

Haremos el amor

Haremos el amor

Amor

Muérdeme en el trasero

Donde a mi me gusta más

Siempre voy a ras del suelo

Que más da.


Obviamente la canción es una reinvidicación del sexo sadomasoquista, clara y directa. 

Cuando se lanzó , tuvo cierta dosis de polémica e intentos de censura. En especial de Cadena 100 que es la emisora de radiofórmula de la COPE que es la emisora propiedad de la Conferencia Episcopal española. Aunque al final debido al éxito la acabo pinchando, consiguiendo más bien el efecto contrario, es decir darle publicidad y ayudar a que se conviertiera en un éxito, cómo así fue. La canción acabó sonando a todas horas en todas las radiofórmulas, y la banda actuando en todos los canales de televisión de entonces. Pero yo me hago una pregunta 


¿Hoy 13 de Mayo de 2026, 36 años más tarde, se pincharía esa canción, con esa letra en todas las radiofórmulas del país? Tengo muy claro que NO, con mayúsculas. Es más la censura no vendría de los medios más conservadores, la censura vendría curiosamente del supuesto "progresismo" y no se limitaría a no publicitar la canción, sería una caza despiadada de sus autores, lo que se llama cultura de la cancelación. Y es muy triste pensar que algo así venga precisamente desde esas posiciones que se suponen más abiertas y más favorables a la libertad individual de elección. Sólo concibo una opción en la que la canción sería aceptada: si el intérprete fuera un hombre homosexual. 


10 años más tarde. En julio del 2000, la cantante francesa Alizee, lanza el single: moi, Lolita. En realidad es una versión popera y discotequera de una composición de la también francesa Mylene Farmer. Farmer es toda una institución en Francia y la francofonía, pero desconocida fuera de ese ámbito, en cambio la versión de Alizee fue un éxito en toda Europa, España incluida. Es curioso porque las dos últimas canciones en francés que han tenido un éxito potente en España son composiciones de Farmer: Moi, Lolita y Desenchantée, que aquí sonó en todas las discotecas cantada por la belga Kate Ryan. 

Moi, Lolita, es una canción inspirada en la novela Lolita de Nabokov, aunque con mucha carga subliminal y dobles sentidos, narra los sentimientos de una adolescentes que descubre que empieza a suscitar deseo y que juega con esa ambigüedad de ser adulta a medio hacer o niña a medio deshacer. La idea central de la canción es la siguiente.

-Adolescente que no controla cómo la perciben, pero empieza a darse cuenta del poder que tiene su imagen y al mismo tiempo sigue siendo vulnerable.

 Una dualidad: Entre Lola y Lolita 

Lolita: es la imagen que transmite, sensual y seductora y Lola es la parte más vulnerable e infantil que aún persiste. La canción está llena de esa dualidad: infantil vs adulta, inocente vs provocadora, juguetona vs incómoda. El estribillo es clave en el mensaje.

C'est pas ma faute

( No es mi culpa) 

Et quand je donne ma langue aux chats je vois les autres

( Y cuando me rindo veo a los otros)

Tout prêts à se jeter sur moi, c'est pas ma faute à moi

(Listos para saltar encima de mi, no es culpa mía)

Si j'entends tout autour de moi

( Si sólo escucho a mí alrededor)

LO-LI-TA, moi Lolita

(LO-LI-TA, yo Lolita) 

El efecto repetitivo de Lolita, dicho por sílabas es un efecto interesante de la canción, cómo un eco percibido, por la autora, que se repite machaconamente. 

En su momento la canción también generó debate y criticas hace 26 años. Con al añadido que fue un éxito a nivel Europeo. Las críticas vinieron sobre todo por el hecho de que la intérprete en aquel entonces tenía 16 años y era menor de edad y también por la estética de la misma, que jugaba un poco con la idea de la canción y que mucha gente interpretó cómo hacer todo lo contrario al mensaje de la canción, es decir hipersexualizar a una adolescente. 

¿26 años sería posible que una canción así fuera un hit? Pues desgraciadamente creo que no y exactamente por los mismos motivos que la de los Romeos, sería cancelada y lo sería desde el supuesto progresismo y feminismo actual.

¿Por qué he elegido estás dos canciones? La primera creo que es obvio, el mensaje es claro y contundente, defiende una sexualidad diferente en la que entra en el juego el dolor y la sumisión como parte del placer. En el caso de la segunda es más sibilino, pero nadie me puede negar que en ciertos juegos, se interpreta un retorno a esos momentos de ambigüedad entre edad adulta, inocencia, vulnerabilidad, deseo , provocación...

Cómo he vivido todo el proceso puedo decir que en muchas cosas hemos crecido. Afortunadamente hoy en día está absolutamente normalizado, ver parejas de hombres o mujeres pasear de la mano en público y no pasa absolutamente nada, nadie les increpa, nadie les margina, salvo cuatro intolerantes y eso es inevitable. Pero no es menos cierto que en otras cosas creo que hemos dado pasos en dirección contraria. Se está imponiendo una cultura de la cancelación y una censura hacia algunos tipos de sexualidad y erotismo que se salen de los cánones actuales de la corrección política y eso sí que nos afecta especialmente, aunque en lo nuestro no exista una necesidad de "salir del armario" la mayoría llevamos esto en la intimidad y no necesitamos ningún reconocimiento público, no es menos cierto que hay cierta estigmatización de otras formas de vivir el erotismo y la sexualidad que chocan de frente con la corrección política y con una nueva moral puritana que se disfraza de progresismo. 






lunes, 4 de mayo de 2026

Juego

 



La cosa puede empezar con un:

- Es la última vez que te los digo 

- No me vuelvas a contestar así

- Te he avisado demasiadas veces ya y no habrán más avisos.

Y el siguiente paso suele ser:

- Ven aquí ahora mismo!!

- Pero, por quééé!!!!

- ¿Me lo estás preguntando en serio? ¿Me voy a tener que levantar?

Y acabas por levantarte, luego vienen, las excusas,  ese es que estoy nerviosa, es que no te entendí bien. O el socorrido "sólo estaba bromeando" o incluso cierto dramatismo manipulador, pucheros, morritos. 

De repente la calma, suelen bastar un par de enérgicos azotes improvisados y sigue con el paseo del brazo, buscar un asiento y ahí, acomodarla en tu regazo, ahí ya no suelen haber muchas más palabras y igual en el momento de levantarla para proceder a bajar ropa , te murmurará :

- Es necesario si no tapa nada!!!

- Ya conoces el ritual de castigo en esta casa

O cuando le digas 

- Ve a buscar el cepillo y tráemelo

- Pffff no podemos dejarlo aquí...

- Que crees que estás en un mercado regateando? El cepillo en 20 segundos 

Un rato después cuando el cepillo empiece a hacer su trabajo igual llegan las promesas.

- No lo volveré a hacer más 

- Te prometo que la próxima vez cuento a 10 antes de contestar 

Estoy seguro que sí lee esto mucha gente del mundo Kinky, dirá o pensará ¿Juego? Eso es simplemente falta de disciplina".

Y yo solo pienso cómo dicen los chavales jóvenes hoy 

Bro, para gustos los colores pero no tienes ni idea de lo que te estás perdiendo.

Y mientras voy pensando en el momento de ir a buscarla al rincón, con las manos sobre la cabeza y la nariz pegada a la pared y la vuelvo a poner en mi regazo, esta vez para aliviarle un poco los efectos y tal vez algo más.



sábado, 25 de abril de 2026

Disciplina y castigo

 



Por variar un poco, hoy comparto un texto de redes 

"La gente suele usar la disciplina y el castigo indistintamente, pero en el mundo del kink no son lo mismo. Confundirlos puede socavar discretamente una dinámica que de otro modo prosperaría.


El castigo es reactivo.


La disciplina es intencional.


Esa diferencia importa.


El castigo existe porque algo salió mal. Se cruzó un límite, se ignoró un acuerdo, se descuidó una responsabilidad. Es correctivo, a veces emocional y a menudo intenso. Responde a la pregunta: ¿Qué pasa si no cumplo con lo acordado?


La disciplina, en cambio, existe incluso cuando todo marcha bien. Es mantenimiento, estructura y recordatorio. La disciplina responde a una pregunta completamente distinta: ¿Quiénes estamos practicando la convivencia?


La diferencia de mentalidad


El castigo tiene peso porque es episódico. No debe ser constante. Cuando se presenta con demasiada frecuencia, pierde su significado y se convierte en ruido.


La disciplina es continua. Es el marco en el que se asienta la relación. Reglas, rituales, expectativas, registros. La disciplina no se trata tanto de las malas acciones como de crecimiento, constancia y alineación.


El castigo dice: “Esto necesita corrección”.


La disciplina dice: “Así es como nos mantenemos orientados”.


Esa distinción aparece claramente cuando observamos los temperamentos sumisos.


Algunas personas son lo que yo llamo subs de fuego. Arden, son impulsivas y se dejan llevar por las emociones. Suelen buscar el castigo porque la intensidad las regula. Para ellas, el castigo descarga el exceso de energía.


Otros son subordinados al termostato. Se regulan mediante la estructura. Se nutren de la previsibilidad, la rutina y la corrección constante. Para ellos, la disciplina es fundamental. Mantiene el sistema calibrado.


Ninguno es mejor. Simplemente necesitan herramientas diferentes.


Dónde se superponen


La disciplina y el castigo se superponen, y así debe ser. La disciplina sin consecuencias se convierte en sugerencia. El castigo sin estructura se convierte en caos.


Una dinámica disciplinada aún incluye consecuencias por infracciones. La diferencia radica en que estas consecuencias son consensuadas, contextuales y con un propósito. Existen en un marco diseñado para el crecimiento, no para la reactividad.


El castigo suele sentirse más intenso porque conlleva una carga emocional. La disciplina tiende a sentirse más firme, incluso cuando resulta incómoda. Ambas pueden implicar elementos físicos, tareas mentales, restricción o esfuerzo. Lo que las diferencia no es la actividad en sí, sino el motivo que la impulsa.


Un conjunto de líneas asignadas refuerza la atención plena y la responsabilidad.


El tiempo en un rincón enseña quietud y reflexión.


El esfuerzo físico crea conciencia sobre el cuerpo y sus límites.


Ninguna de estas medidas constituye inherentemente un castigo o una disciplina. La intención determina cuáles son.


Dónde no deben superponerse


Los problemas surgen cuando el castigo se utiliza como mantenimiento o la disciplina se aplica con ira.


El castigo no debería convertirse en el principal mecanismo de funcionamiento de una dinámica. Si alguien necesita un castigo constante para sentirse conectado, algo más falta. La estructura, la comunicación o la claridad suelen requerir atención antes que la intensidad.


La disciplina nunca debe usarse para desahogar la frustración. Cuando se vuelve emocional, pierde su función estabilizadora y empieza a sentirse arbitraria o insegura.


El control sin cuidado no es disciplina.


La intensidad sin intención no es castigo.


Ambos pierden su valor cuando se aplican incorrectamente.


Por qué es importante esta distinción


En el mejor de los casos, la disciplina es un acuerdo sobre el crecimiento. Es la arquitectura silenciosa de una relación D/s. Mantiene a todos orientados cuando las emociones se disparan o la energía baja.


El castigo, bien empleado, es una herramienta precisa. Corrige, reinicia y, a veces, purifica el ambiente catárticamente.


Saber cuál estás usando y por qué es parte del intercambio de poder ético.


No todo necesita arreglo


No todo necesita mantenimiento.


Entender la diferencia es como puedes saber cuál es cuál"




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