Habíamos bajado al centro a tomar algo, una tarde lluviosa de Sábado, cuando ya parece que va a llegar la primavera y hasta hacía frío.
Como siempre al llegar un ratito de vueltas buscando donde aparcar, por fin vi un sitio y aparqué, salimos del coche y llovía, me fui para buscar la máquina de sacar ticket y me dijo.
-¿Donde vas?
-A sacar ticket.
-Con la que está cayendo no va a venir nadie a comprobar anda tira.
Total que me convenció llovía bastante y lo dejé estar. Nos fuimos a tomar unas cañas tranquilamente, ella llevada un vestido con aires asiáticos, que le quedaba genial, tenía un especial atractivo aquella tarde. Unas cañitas y unas risas, entre juegos y muchas insinuaciones, hasta que decidimos volver a casa, como habíamos picado algo con las cañas, ni cenaríamos aquella noche.
Al salir ya no llovía y fuimos tranquilamente a por el coche, justo cuando llegábamos había un agente de estos de movilidad poniéndome una multa por no haber sacado el ticket de la zona de pago. Enseguida me dirigí a el con educación y con la excusa que habían sido solo 5 minutos etc, etc...pero de repente y ante mi sorpresa empezó a despotricar ella.
-Joder es que al final nos vais a cobrar hasta por respirar, cuando hemos salido llovía a mares y de aquí a la máquina nos ponemos chorreando, seguro que tu estabas bien a resguardo en algún bar y ahora nos vas a multar.
El agente respondió
-Señorita, no me falte al respeto yo solo cumplo con mi trabajo
-Ya, ya pues cuando llovía no te vi
La miré en plan "cállate", pero ella siguió discutiendo con el agente, hasta que me cansé cogí el ticket para hacer la anulación, la cogí de la mano y tiré de ella camino de la máquina para pagar la anulación de denuncia, apenas habíamos caminado unos pasos y le dije subiendo el tono, de tal manera que el agente seguro escuchó la conversación.
-Se puede saber a que ha venido este numerito impertinente!!!! ya puedes ir preparando el culo que cuando lleguemos a casa te enteras.
Ya no dijé nada más, ni ella tampoco juntos de la mano fuimos a anular la denuncia a la máquina no la solté ni para poner las monedas. Con la denuncia anulada, volvimos al coche, nos cruzamos con el agente, al que dije.
-Buenas tardes.
Ella no dijo nada, pero si se ruborizó. Cuando nos metimos en el coche tampoco le dije nada solo la miré con mirada de enfado, arranqué y nos fuimos para casa, es más puse la radio para evitar conversaciones, un cuarto de hora de silencio y que pensara, porque había sido muy claro. Llegamos al parking de casa, metí el coche en la plaza y antes de salir al apagar la radio me dijo.
-Lo siento, pero me ha dado mucha rabia.
La miré y solo le dije.
-Baja.
Nos bajamos y en cuanto la tuve a tiro, la volví a coger de la mano, con fuerza, dimos unos pasos hasta la puerta que da acceso al pasillo del ascensor y antes de abrirla me dijo.
-¿Estás enfadado?
Mi reacción fue refleja, allí mismo sin soltarla, le di un par de azotes bien fuertes.
-¿Responde esto tu pregunta?. De todas maneras si te quedan dudas ahora te las voy a resolver todas.
En el ascensor la solté y ella no pudo reprimir frotarse el culo mientras subía en cuanto se detuvo y se abrió la puerta la volvi a coger de la mano y para casa, nada más entrar y cerrar la puerta le dije.
-Ve a ponerte el camisón, mira que vas guapa, pero eso es ropa de mujer no de niña.
Se metió en la habitación y yo me fui al comedor, no entendía aquel comportamiento impertinente e irrespetuoso hacía un desconocido y si quería "jugar" lo había conseguido, pero igual el juego no le iba a gustar tanto como pensaba. Cuando apareció con el camisoncito, ya venía más suave sin tan siquiera atreverse a mirarme.
-¿Se puede saber a que se debe tu comportamiento de antes?
-Es que me ha dado mucha rabia y se me ha ido de las manos. ¿Me perdonas?
-Me has provocado vergüenza ajena, has sido irrespetuosa con alguien que te guste o no está trabajando, parecías una niña con una pataleta.
-Ya te he dicho que lo siento, que se me fue de las manos.
-No voy a tolerar que esto pase nunca más delante de mi y me voy a encargar de ello. Lo primero que vas a hacer es escribir una carta de disculpa a esa persona, así que ya puedes coger un papel y un boli y sentarte a escribir una disculpa como dios manda.
Se quedó quieta.
-¿Lo dices en serio?
-Me vas cara de bromear de ti depende si escribirla de pie o sentada, porque como tenga que repetírtelo te voy a poner el culo que no vas a poder sentarte.
La amenaza surgió efecto y eso si despacito, pero fue al armario cogió papel y boli, lo dejó en la mesa, entonces le dije.
-Antes de sentarte, bájate las braguitas, que no creo que te las vuelvas a poner lo que queda de noche.
Resopló.
-¿Te las tengo que bajar yo?
No hizo falta, se las bajó y se sentó el fria y dura silla, empezó a escribir algo, pero al poco me dijo.
-No se que poner.
Me levanté, cogí el papel, lo aparté y le puse uno nuevo.
-No te preocupes que ya dicto yo.
Suspiró y empecé a dictar.
" Señor agente de movilidad:
Quiero pedirle disculpas por mi comportamiento del pasado sábado sobre las 21:30 en la calle de San Lázaro. Mi comportamiento fue totalmente impertinente e irrespetuoso impropio de una mujer de mi edad y más propio de una adolescente malcriada y caprichosa. Mi pareja se va encargar de corregir ese comportamiento del todo inadecuado y recibiré un merecido castigo, en forma de azotaina en el culo en cuanto termine de escribir estas disculpas ya que mi comportamiento infantil merece un trato infantil.
Espero acepte mis disculpas.
Fdo: YCR"
Cuando terminó le di un sobre y le hice doblar el papel y ponerlo dentro. En cuanto lo hizo la cogí de la mano, la levanté y me la llevé para el sofá, me senté y sin decir nada, de un tirón a mis rodillas, nada mas ponerse, le levanté el camisón no había mucho que levantar porque era muy cortito, pero si me entruve a doblarlo, ahí me puse a acariciarle el culo desnudo y frio con toda la mano.
-Sinceramente ¿como crees que mereces el castigo?
Dijo algo tan flojito que no entendí.
-¿Como?
-Severo...
-Bueno veo que al menos algo has recapacitado.
Entonces empecé a azotarla con la mano, como la idea era de algo largo, vamos de que se acordara unos días empecé progresivo, lento y suave, calentando bien, mientras le iba recordando su comportamiento intolerable, cuando empezó a coger colorcito la piel, aumenté la intensidad y la velocidad de los azotes sin pausa de forma constante una incesante lluvia de palmadas sobre su piel desprotegida, en un determinado momento se le escapó una especie de queja y le dije:
-No pienso parar hasta que me duela la mano y pobre de ti que muevas.
Pero mi mano tiene también un límite de resistencia y llegó un momento que empezó a picarme, así que me detuve, tenía el culo como un tomate maduro, al rojo vivo.
-Ahora señorita maleducada, te vas a levantar y te vas a ir un rato a pensar en tu comportamiento al rincón, y quiero ver ese camisón bien arriba que se vea bien ese culo bien rojo. ¿Está claro?.
Se levantó y se fue hasta el rincón rechistando algo por el camino pero obediente, camisón levantado, manos detrás de la espalda sujetando y culo rojo bien expuesto. Aquel día me lo tomé con calma, por dos motivos el primero, que se sintiera castigada de verdad y el segundo que bajase algo el escozor del culo, porque ahí no acababa la cosa. Lo cierto es que aguantó allí mirando a la pared un buen rato sin moverse, hasta que la llamé. La hice quedarse de pie frente a mi, la miré y le dije.
-El camisón levantado.
Sabía perfectamente que mostrarme la parte de delante le daba mucha vergüenza. Lo hizo.
-Te voy a hacer una pregunta muy clara y muy sencilla ¿Crees que es suficiente castigo, en relación a tu comportamiento de esta tarde?.
Silencio tenso, conté mentalmente hasta diez.
-Nena responde.
-Puffffffff no se...
-Bien, entonces ya decido yo.
Me había fijado en las zapatillas que llevaba, eran monas de estar por casa y tenían pinta de ser muy eficaces además usar su propia zapatilla para castigarla le daba un toque más infantil al castigo.
-Dame una de tus zapatillas.
-Pufff
-Nena.....
Sacó el pie izquierdo de la zapatilla, se agachó y me la dio, yo me levanté, puse mi pie encima de la mesilla, mi muslo quedaba como apoyo, la cogí de la mano , la estiré contra mi muslo y le dije.
-Ahora te inclinas un poco, sacas bien el culo aguantando el camisón levantado, para que te lo caliente bien con la zapatilla.
Esperé a que lo hiciera, cogí la zapatilla entonces y empecé a azotarle el culo con ella, sonaba de maravilla, aunque creo que era más ruido que nueces, pero como ya llevaba una buena a mano encima eso sumado a la posición bastante humillante, en la que tenía que estar de pie, con poco apoyo, aguantando el camisón levantado y ofreciendo el culo, la sensación de castigo en su cabeza debía ser importante y además aunque no parecía excesivamente dolorosa la zapatilla, a base de insistir seguro que el quemor iba en aumento.
Cuando decidí parar, tras un rato seguido a base de zapatilla lo tenía aun más rojo, dejé la zapatilla, quité la pierna, la cogi de los hombros y se abrazó a mi, no pude evitar al hacerlo, buscar con mis manos sus muslos y subir por debajo del camisón que al soltarlo había caido acariciarle el culo que estaba ardiendo, ella puso su cabeza en mi hombro y de repente noté algo húmedo en mi hombro, estaba llorando como una niña, yo no dije nada, me limité a acariciarle el culo y dejar que todo saliera, no se el tiempo que estuvo, unos minutos, cuando ya se calmó, le cogí la cara, le sequé las lágrimas me miró y me dijo.
-¿Me perdonas?
-Si claro que si
Volvió a abrazarse a mi, ya sin lágrimas, hasta que la cogí de la mano, nos fuimos a buscar la crema y a la cama, la hice tumbarse boca abajo, le levanté el camisón y le quité las braguitas del todo, el puse crema por todo el culo y llevaba un rato acariciándoselo, cuando empecé a darle besitos suaves en sus nalgas sensibles, suspiró al notar mi barba áspera en su piel sensibilizada, los besos al principio eran por el centro de las nalgas, pero fueron bajando hasta la frontera entre nalgas y muslos, entonces le dije.
-Date la vuelta.
Lo hizo, me puse entre sus piernas y empecé a darle besos por la cara interna de los muslos de la rodillas y subiendo, hasta llegar a la ingle, ahí ya no pude resistir más y los besos fueron a su sexo húmedo y caliente, primero solo besitos muy suaves, después empecé a succionarle con los labios de mi boca sus otros labios, estirándolos con una suave succión, hice lo mismo con el clítoris, ahí ya empecé a ayudarme también de los dedos y todo se precipitó hasta terminar en un orgasmo largo e intenso.
La noche siguió con juegos, hasta caer rendidos.
Al día siguiente por la tarde volvimos a bajar a la ciudad, a la misma calle, con el mismo vestido, pero sin ropa interior aun tenía el culo marcado dimos un par de vueltas a la calle, pero no estaba el agente del día anterior, así que le hice dejar la carta junto al buzón de la máquina.

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