Quizás la primera pregunta a responder en esta serie de entradas hubiera tenido que ser ¿Qué es la Disciplina Doméstica?.
Creo que el mismo término nos puede llevar a error o confusión y tal vez tenemos una visión distorsionada de lo que es. Así que voy a definarla tal y cómo la entiendo yo.
Para mí la Disciplina Doméstica es un juego erótico de intercambio de control. En el cual una de las partes cede a la otra el control, la capacidad de decisión, de crear límites y normas y llegado el caso de "castigar" en cuestiones básicas de convivencia cotidiana.
Visto así, pudiera parecer que la Disciplina Doméstica sólo es posible en una relación de convivencia 24 horas por 365 días, lo que todos entendemos cómo una relación de pareja conviviente. Bueno, esta es sólo una fórmula. Igual es la más adecuada y la que seguro que va a profundizar más en la relación de pareja, pero no tiene porqué ser así en los juegos. En mi experiencia personal he vivido una relación de Disciplina Doméstica y convivencia, que realmente fue muy divertida y profunda, pero también siendo sincero he de decir, que con el tiempo, las diversas obligaciones y compromisos de la vida actual, el juego quedó un poco en segundo plano. Cuando además de compartir juegos, atracción, respeto, admiración también se comparten gastos, problemas y decisiones importantes, es lógico pensar que el juego queda algo diluido por lo demás. Pero aún así siempre estuvo muy presente, aún cuando reducimos los momentos de juegos, siempre había algún guiño a ellos.
La otra forma en la que he vivido la Disciplina Doméstica, ha sido diferente, no habiendo una relación de convivencia, aunque si de comunicación diaria y constante, las citas tenían cómo objetivo principal el juego y ajenos a ellos quedaba esos otros factores de la cotidianidad, que no eran compartidos, aunque pidieran ser hablados, comentados e incluso aconsejados y ayudados, no es lo mismo cuando cada uno se va a su casa, que cuando se duerme con ellos.
Que fórmula es la mejor, pues eso dependerá de momentos, circunstancias, etc. Yo sigo pensando que al final una relación afectiva sólo es completa compartiendo vida, pero entiendo que a veces eso no es posible, por mil motivos y se puede tener perfectamente una relación de Disciplina Doméstica, siempre y cuando seamos capaces de seguir un guión, que debe incluir.
- Conocer necesidades, deseos y fantasías mutuos.
- Crear un marco de juegos en el que quede muy claro en qué se cede el control y en qué no.
- Tener una comunicación constante, diaria
- Intentar tener una rutina de citas más o menos constantes.
Para que me entendáis, en la relación de convivencia, los juegos se estabilizaron a más o menos una cadencia media de entre uno y dos juegos semanales. En cambio en la relación en la que no había convivencia, cuando nos podíamos ver, era juego constante el tiempo juntos.
En definitiva, la Disciplina Doméstica no es algo asociado a un tipo de relación, aunque solemos asociarlo a una relación de convivencia. Es un tipo de juego, que juega con la cotidianidad, previo establecimiento del binomio autoridad y subordinación a la misma a través de unos acuerdos previos.
Cómo adelante de próximas entregas os diré que esa subordinación no es para nada estática, ni pasiva, pero eso será en un próximo post. Lo que se trataba en este, era de dejar claro cómo entiendo yo la Disciplina Doméstica y que no existe una única forma.

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