Nuestra aventura terminó mal, una noche de fiesta acabó en problemas, al menos para mí. A parte de una azotaina épica, me costó estar casi una semana castigada, en la parte anterior narro, los tres primeros días, ahora sigo con los tres últimos.
4 día de castigo.
Ya esperaba el mensaje, con la tarea asignada de cada día, pero no lo tuve. Me fui a casa directa "de casa al trabajo y del trabajo a casa" aquel día mis molestias se habían casi desaparecido y las marcas en piel empezaban a perder encanto, además no había tenido un buen día. No llevaba ni media hora cuando llegó el, yo estaba cómodo estirada en el sofá con sólo una camiseta y las braguitas.
Estuvimos un rato charlando con normalidad y no me dio tarea alguna, comió algo.
- Te he comprado unas cosas.
- Siiii -dije ilusionada sin caer en su mente perversa-
- Ahora te lo enseño.
Se levantó y fue hasta la habitación, al entrar llevaba una bolsa de esas de plástico blancas grandes. Sacó de ella un cuaderno y dos bolígrafos, que dejó en la mesa, apartó una silla y puso en el asiento algo, no me lo podía creer era un felpudo de esos de bienvenida. Al ver el kit resoplé.
- Sigues castigada
Fue la respuesta.
- Levanta
Me hice la remolona, puse morritos y sólo conseguí un cachete en el muslo. Me levanté, a la vez que se sentaba, me hizo poner las manos en la cabeza y mis braguitas terminaron en los tobillos.
- Ahora te vas a sentar en la silla y vas a empezar a copiar, lo siguiente: el castigo libera de la culpa, que sientes las personas después de la falta. Hay dos bolígrafos uno azul y uno rojo, cambia de color a cada línea.
(Que cabrón pensé, un color diferente en cada línea, tal vez algún día escriba que le llevó a esa idea...)
Agaché la cabeza y me fui para la mesa, andar con las braguitas en los tobillos me sigue pareciendo de lo más humillante y encima sentarme sobre el felpudo, es cierto que mis nalgas ya no estaban apenas doloridas, pero es áspero, pica y no sabes cómo ponerte. Empecé a copiar, cambiando de bolígrafo en cada línea, lo cual hacía todo aún más pesado y lento. El se puso a leer y me tuvo como hora y media, ignorándome a mí y mis quejas subliminales en forma de soplidos y suspiros. Se levantó un momento y volvió, entonces me llamó.
Me levanté, ya hacía un rato que mi piel se había acostumbrado al felpudo y ni lo notaba pero al levantarme si lo noté. Me hizo coger el cuaderno y el bolígrafo rojo, se lo di.
Me tuvo de pie mientras revisaba línea a línea, entonces me miró y firmó debajo de la última línea, me sentí pequeña, cómo cumpliendo un castigo del colegio.
- Mañana cuando llegues, te doy una hora para que descanses y hagas lo que tengas que hacer, después te preparas el "asiento" y vas a seguir copiando esto.
Se puso a escribir.
" El arrepentimiento ayuda a desarrollar un sentido de satisfacción en el individuo, así como en quienes lo rodean"
Me dio el cuaderno, me hizo dejarlo en la mesilla, para mandarme ponerme sobre sus rodillas.
Ya había visto la crema en el brazo del sofá, el bote verde claro con dosificador aloe vera "deliplus". A pesar del aspecto de mi piel, y apenas tenía molestia, pero eso no quita que sentir sus dedos resbalar extendiendo la crema por mi piel, sea de por sí un extraño placer, me encanta que me soben el culo, me relaja y excita a la vez y tengo que reconocer que sus manos, son expertas en ese arte, tanto cuando son duras, implacables y odiosas, cómo cuando son dulces y de terciopelo. Me separó las piernas y noté el aire acariciar mi coñito empapado y seguro que hinchado y ahí empezó a torturarme con sus dedos, jugando al juego de nunca acabar, durante un rato me estuvo llevando al borde del precipicio pero sin dejarme saltar, para terminar haciendo una de las cosas más humillantes en ese momento, que es subirme las braguitas, darme un par de palamditas y decirme aquello de:
- Venga va hay cosas que hacer y estás castigada.
A partir de ese día algo empezó a cambiar en mi cabeza, la dolorosa sensación de quedarme a medias, de los primeros días dio paso a una especie de sensación de reto, de aguantar hasta el final el castigo, a la expectativa de que algo bueno se escondía detrás, es más el juego me mantenía la mente ocupada y empecé a encontrarle cierto placer a ir todo el día excitada, llegando incluso a coloborar en el juego, sin culminar. También estaba muy convencida que aún tenía deudas pendientes que se cobraría antes de levantarme el castigo.
5 día de castigo.
Cuando llegó a casa yo me encontró obediente en la mesa sentada con el culo desnudo sobre el felpudo y copiando, la maldita frase, a una línea en azul y la otra en rojo. El hizo todo su ritual, ducha, ropa cómoda, cervecita y sólo entonces me hizo levantar y que le entregara el cuaderno, contó las líneas y lo cerró sin decir nada. La crema estaba en su sitio y estuvimos jugando un buen rato, bueno más bien el estuvo jugando conmigo y yo dejándole jugar, aquel día lo pasé mal, hubo un momento en el que creí que no aguantaria me llevó al mismo borde de espino doloroso del orgasmo y allí me dejó y por un momento volví a sentir frustracion, le hubiera gritado, cuando volvió a subirme las braguitas por mi cabeza pasó morderle la pierna con todas mis fuerzas, pero no lo hice.
Cenamos y nos fuimos a la cama.
6 y último día de castigo.
Pensé que desayunando me mandaría alguna tarea para después, mientras lo esperaba pero no me dijo nada, lo cual agregaba incertidumbre, sabía perfectente que tendría más que pensado el final del castigo. Esperé toda la mañana algún mensaje, miraba el móvil cada momento, pero no, así que me fui para casa y estando ya allí lo recibí. Escueto y claro como de costumbre.
- Date una ducha completa, con cremitas y demás, cuando estés me esperas desnuda en el rincón no tardaré.
Es un cabrón, sabe cómo alterarse, la desnudez total no es su proceder algo diferente tenía en mente. Mientras me hacía los cuidados de piel después de la ducha vi que mis nalgas estaban de nuevo impolutas y me dio cierta pena, aunque también tenía la intuición que en poco tiempo volverían a estar marcadas. Al terminar me fui desnuda al rincón, es curioso pero totalmente desnuda tengo menos vergüenza, incluso me siento más fuerte y menos vulnerable, eso sí cada minuto estaba más excitada. Se me cortó la respiración al escuchar la cerradura y sus pasos. Ya que estábamos iba a cumplir hasta el último momento y estuve impasible sin moverme y sin hablar mientras dejaba sus cosas. Se acercó a mí, me besó el cuello y aspiró con fuerza.
-Mmmm que bien hueles, voy a ponerme cómodo y ahora me ocupo de ti.
Ni que decir tiene que hizo el ritual de siempre, sin prisa, cómo una hora de espera en aquella maldita esquina empezó a impacientarme. Pero entonces escuché su voz.
- Ven.
El estaba sentado en el sofá, vestido ropa cómoda de estar por casa, pero vestido, yo avancé desnuda, me fijé en una caja que había en la mesilla, estaba tapada, pero estaba claro que dentro habrían sorpresa.
Me planté frente a sus piernas, me miró y empezó a acariciarme la cara interna de los muslos.
- ¿Sabes? Tu comportamiento me ha llevado a tomar una decisión, que también me ha afectado a mi, yo también he estado castigado esta semana, sin placer y creo que no es justo, ya que quien cometió la falta fuiste tú, así que me vas a tener que compensar de alguna manera.
En ese momento sentí sus dedos en mi coño, joder!!! Estaba tan mojada...lo cual le puso esa sonrisa de perverso...a partir de ahí todo fue muy rápido, me cogió de la mano y acabé en su regazo, paso su pierna derecha por encima de las mías, me sujetó con firmeza de la cintura y sin darme tiempo a asimilar empezó a caerme una tormenta de palmadas fuertes y rápidas, tanto que me retorcía, para mí sorpresa bajó el ritmo y la sensación cambió, ya no se sentían tan punzantes, a cambio sentía ese calor hasta cierto punto agradable acompañado de un hormigueo que se extendía más allá de dónde la mano impactaba una y otra vez, en ese punto siempre me relajo, mi cabeza se apaga y me siento bien, extrañamente bien, mientras me sigue poniendo el culo rojo. El lo sabe y juega con eso de vez en cuando me despierta con una ráfaga más fuerte y dolorosa, que hace que vuelva a defenderme y entonces ralentiza otra vez y me lleva a ese raro letargo.
Estuvo al menos 20 minutos "cocinándome" el culo, en aquel momento no tenía noción del tiempo, pero el ardor que empecé a sentir cuando paró, me decía que había estado un rato largo y que mi culo debía estar como la carne de una sandía, esa pausa de después del último azote, cuando el único alivio es el del aire que acaricia tu piel...
Quitó la pierna de encima de las mías, empezó a pasarme los dedos por la piel palpitante, en un momento se detuvo, alargó el brazo, abrió la caja, no quise ver, enseguida descubriría que era. Noté un líquido templado caer en mi piel caliente, era el aceite de almendras y de inmediato la misma mano, que me había dejado el culo en llamas, extendía el aceite con una delicadeza de joyero, en un principio fueron sólo las nalgas, pero fue abriendo campo de juego, muslos, sexo, entre las nalgas...hasta que empezó a jugar con mi coño, empapado de mis jugos y el aceite, resbaloso y sensible, no pude evitar moverme y jadear...
- Todo en sus momento, primero yo...
Volvió a abrir la caja, me volví a tensar y más cuando sentí como separaba mis nalgas con la mano izquierda, algo me presionaba ahí en ese lugar oculto entre las nalgas, era bastante ancho, a medida que la parte más ancha se abría camino, sentía un poco de incomodidad, hasta que rompió la resitencia y noté algo pesado dentro de mi culo, era uno de aquellos plugs de acero, seguro que el más ancho. Ya con el dentro siguió sobandome el culo, yo podía notar su polla dura en mi estómago, separó mis piernas y empezó a darme unas palmaditas en el coño, rápidas y suaves, eso me pone a mil, y más cuando las alterna con sus dedos estimulando. Jugó un rato a eso, yo estaba absolutamente rendida.
Entonces de repente me sacó el plug. Abrió la caja y cogió algo más , volvió a separar mis nalgas, así que ya sabía cuál era su destino.
- Hemos trabajado la anchura, ahora toca la profundidad te quiero bien preparada, para mí.
Las 10 bolas de menor a mayor del Rosario anal, fueron entrando despacio y una a una, la ancho impresiona, pero la profundidad abruma, al meter la última de las bolas, me sentía llena, metió un dedo en la anilla del Rosario y empezó a jugar de nuevo con mi coño, hinchado, rojo y mojado, y que decir de mi culo, ardiente, dolorido y profanado por diez bolas .
Hasta que me hizo levantarme. Lo hice, un poco mareada. Me acompañó al brazo del sofá, me hizo inclinarme sobre el, separó mis piernas. Volvió a echarme una buena cantidad de aceite por las nalgas, muslos y demás. Cogió la anilla del Rosario y estiró despacio, las bolas fueron saliendo una a una menos las cuatro últimas que salieron de golpe. Cuando sentí sus manos firmes en mis nalgas al momento sentí algo duro y caliente en mi culo, que apretaba para entrar, cogí aire y lo fui soltando poco a poco a la vez que su polla entraba en mi culo, estaba rendida, me folló el culo con ganas y sin miramientos, profundo y fuerte, pero no fue nada molesto, sentí como se corría dentro y aún estuvo un rato con su cuerpo pegado a mi culo y su polla dentro de él.
Nos levantamos y nos besamos...entonces me dijo, que aún quedaban unas horas de castigo, pero como me había portado bien, me dejaba masturbarme en el sofá...eres un cabrón (pensé) pero llevaba 6 días mojada las 24 horas del día, me dejé llevar, me senté bocarriba en el sofá separé mis piernas y me masturbé con furia hasta gritar bajo su mirada.

Esto es lo que necesitaría una semana de castigos buenos, atentos y mordaces. 😳😋
ResponderEliminarHola,yo puedo castigarte como nadie nunca lo hizo.
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