sábado, 30 de julio de 2022

Una noche tórrida.

 



Habíamos salido a tomar algo y cenar fuera en casa era imposible con aquella calor, pero fuera no se estaba mucho mejor, de hecho de vuelta y ya de noche la temperatura era aún asfixiante. 

Lo primero que hicimos al llegar fue despojarnos de ropas, nos preparamos algo fresco para beber y estuvimos un rato charlando, antes de irnos a la cama yo me di una ducha refrescante, ella ya estaba en la cama extrañamente sin taparse con la sábana y sólo con un tanga, yo me estiré resoplando, odio el calor por la noche, no descanso, me vuelve irritable, pero sorprendentemente, la ducha hizo su efecto y empezó a entrarme ese ante sueño tan placentero y relajante. Entonces noté unos cuantos centímetros de piel caliente pegadas a mi espalda...

- Pffff nena hace mucho calor.

- Ya....pero necesito algo que pese para dormir, tu duerme como si no estuviera.

- Eso es imposible tengo pegado un cuerpo que emana calor.

- Imaginaciones tuyas....

- Eres lo que no hay en pleno invierno te quiero abrazar y me gruñes y la noche de más calor del año la nena quiere mimos...

- Joooo sólo un ratito.

Suspiré pensando que se cansaría, pero al contrario paso su pierna por encima de la mía y con esa risa en plan "hoy tengo ganas de molestar". Total que el contacto piel con piel empecé a sudar y a agobiarme y me levanté.

- ¿Dónde vas?

- Al sofá

- Joooo....eres un aburrido y ahora como duermo yo sin peso.

- Abraza la almohada.

- Borde.

Me fui para el salón y me estiré en el sofá, un rato después volvía a estar en ese estadio previo al sueño, cuando escuché sus pasos descalza dirección a la cocina primero y luego hacia mi, para terminar sentada en el sofá..la miré serio imagino.

- Es que no puedo dormir!!!! Pero tranquilo me bebo un vaso de agua y ya no te molesto más. 

Intenté ignorarla y seguir en mi estado de letargo, pero de repente sentí algo frío y líquido en mi cuello, seguido de una risita. 

- ¿Se puede saber que haces?

- Cuidarte, no tienes tanto calor pues te refresco un poco. 

- Ya está bien!!!! Quieres ver cómo quién va a necesitar refresco va a ser tu culo!!!!

Fue terminar de decirlo y ver venir el vaso de agua a mi cara, que me despertó de golpe, eso sí para cuando reaccioné ella ya corría entre risas, justo cuando la iba a dar alcance se encerró el baño.

- Sal ahora mismo!!!

- Tengo pis...

- Pues haz y sal.

- Valeee...

Yo esperé en la puerta, en cuanto se abrió un poco metí la pierna para evitar que cerrara y la cogí de la oreja. 

- Santi!!!!! Me haces daño. 

- Más te voy a hacer si no sales...

Salió, no tenía más remedio y a pesar de todo seguían las risas juguetonas, que se cortaron en seco cuando la llevé de la oreja del baño a salón dándole un azote en cada paso. La solté y me senté en el sofá, agarré la cintura del tanga y se lo bajé hasta los tobillos de un tirón.

- Pfffff eres un aburrido sólo quería jugar un poco!!!

- Y de que te quejas tu ya has jugado ahora me toca a mí 

Tirón y a mis rodillas. Brazo izquierdo rodeando su cintura con la palma de la mano encima del pubis y empezó el concierto de una noche de verano, concierto en sol mayor para nalgas juguetonas. Verano, ventanas y ventanales abiertos aquello lo debía escuchar medio vecindario extrañado del sonido de unas extrañas palmas con una curiosa rítmica. Al principio lo típico, quejas, pataleo, que si soy un gruñón, pero cuando la temperatura de la zona empezaba a subir, silencio y algún pequeño gemido o suspiró. Ya totalmente desvelado encendi la lámpara de pie de la esquina del sofá. Comprobé bien los efectos y decidí que un tono más de rojo era estrictamente necesario. Vuelta al concierto de percusión, ahora más acelerado y seguido y cómo efecto secundario el color ya el calor fue subiendo, en su culo y en mi.

Paré cuando empezaba a sudar y su culo tenía ya un bonito color rojo que lo teñía prácticamente todo.  Le di un par de palmadas.

- Levanta y ve a buscar un par de vasos de agua ahora. 

Se levantó y se fue hasta la cocina, yo fui al baño a por una toalla que puse en mis piernas al sentarme. Al llegar ella me dio uno de los vasos y le dio un trago al otro que dejó sobre la mesita, yo dejé el mío entero y sin decir nada la cogí de la muñeca y a mi regazo cubierto por la toalla, bien sujeta, cogí uno de los vasos de agua y la dejé caer por su piel enrojecida de ambas nalgas. Al sentir el agua fría de la nevera suspiró. La extendí un poco y empecé a secarle el culo a palmadas. Con la piel mojada aún es más escandaloso y pica más, además ya totalmente desvelado me aplicaba con todas mis ganas, hasta dejárselo totalmente seco y mucho más caliente. Entonces cogí el segundo vaso y lo dejé caer de nuevo en su piel castigada. Esperé un momento y procedí a un segundo secado a mano, hasta que desapareció la última gota y aún seguí un poco más. 

No se movía una gota de aire, es más el aire era pesado y denso, le soplé un poco las nalgas y de ahí la puse cara a a la pared. Yo fui a la cocina , abrí el congelador y puse media docena de cubitos de hielo en un vaso, me fui para el salón, los dejé en la mesita y la llamé. Otra vez en mis rodillas con el culo rojo bien presentado. Cogí un cubito y empecé a pasárselo por las nalgas, lentamente mientras se fundía, al quedarme sin cubito, tenía la piel fresca y mojada, así que tuve que secarsela y volver a encenderla, así lo hice con tres cubitos. Con el cuarto, ya pasé a jugar en otras zonas de su piel, desde la espalda a los muslos, con el quinto los juegos se hicieron más perversos, buscando las zonas más íntimas y sensibles, entre sus piernas y entre sus nalgas y el último se fundió en su sexo mezclado con sus jugos. 

Después probó el contraste de mis dedos calientes, hasta hacer que se corriera en mi regazo, con el culo rojo. 

Y ya por fin volvimos a la cama, aunque ella se fue a dar una ducha antes. Yo estaba otra vez medio adormilado, cuando sentí su peso encima de la cama y sus manos tiraron de mi bóxer hacia abajo...

- Ahora no te quejas tanto gruñón...

Me dijo mientras empezaba a jugar con mi polla y sus manos. 

- Tampoco veo que tú te quejes mucho y eso que te he puesto el culo bonito...

- Aún quema...

- Bueno igual si te portas bien te pongo cremita.

Ya no contestó, su boca estaba ocupada en mi polla y no dejó de estarlo hasta hacerme correr...otra ducha .

De vuelta estaba tumbada boca abajo en la cama y yo llevaba conmigo la crema de aloe vera, así que todavía se alargó la noche más cuando ya rendidos caímos, la brisa fresca de la madrugada entraba como un tesoro por la ventana. 


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