Era lunes, esa semana estaba “libre” así que me propuse hacer todo aquello que fui dejando, coger cita con el médico para hacerme la prueba de alergia que me faltaba, solucionar lo de la tarjeta sanitaria, recoger las perlitas que me compré hace como un mes, reclamar la devolución de la universidad, etc. Como no tenía horarios me desperté como a las diez y media. Al subirme los ceñidos vaqueros me acordé, por la molestia de mi trasero, del castigo del viernes. Me puse a hacer toda la lista que me había propuesto y, a lo tonto, se me hicieron las seis y aún no había vuelto a casa. Al llegar estaba cansada pero me puse a estudiar porque no quería echar más leña al fuego... Cuando él llegó aún me quedaba media hora de estudiar. Todo discurrió como siempre, llegaba, un beso, se ponía cómodo, cena, relajarse en el sofá... Y, sobre las once y media o doce caíamos los dos. O eso antes, porque yo estaba cansada de las guardias, ahora podían hacerse las tres que a veces aún no tenía sueño pero él no... era como un bebé, como tarde a las once y media estaba en estado comatoso.
Vayámonos a la cama que ya es tarde
Vete tú, yo aún no tengo sueño
Te vienes a la cama que estás castigada
El castigo no implicaba irse a dormir cuando tú quisieras, sólo no masturbarme, no sexo y una azotaina de recuerdo
Lo de la azotaina de recuerdo lo dije a modo burla.
Victoria, estoy cansado y no tengo ganas de juegos pero créeme que si te empeñas mañana no te podrás sentar en todo el día
¡Pero es que no tengo sueño, eres muy injusto!
Esta vez no era con enfado ni con retintín, era con una queja a modo un tanto infantil, realmente me frustraba, acostarme pronto sin sueño para mi era peor que el recordatorio de la azotaina.
Veeenga
Esta vez para mi sorpresa no fue bruto, apagó la tele, me cogió de la mano y rodeándome con sus brazos me dio un beso de camino a la habitación.
No sé por qué protestas tanto si luego no duras ni cinco minutos despierta
No es verdad, cuando no trabajo no es así
Trae el mepentol
Traje la crema y me quedé delante suya de brazos cruzados esperando la orden.
¿A qué esperas?
Pfff pensé que esta parte era sólo para asustarme
Pues ya ves que no
Me bajó los pantalones del pijama y me pasó los dedos por las nalgas, inspeccionándolas. Debía tener marcas y no descartaba algún hematoma porque esa mañana había flipado un poco al subirme los vaqueros. Igual la sustituía al verlas así o lo posponía... pero no, empezó a azotarme, no como el otro día, suave, aunque como aún tenía molestias tampoco era necesario para que rápidamente se me pusiera colorado y lo notase calentito. Tampoco fue mucho, como unos cinco minutos. Después se entretuvo poniéndome crema, el mepentol para estas cosas es como magia... Dos días y nada.
¿Por qué estoy haciendo esto?
Porque fui muy irresponsable y cogí el coche bebida
¿Y?
Que podía haber tenido un accidente, hacerme daño o hacer daño a alguien o podrían haberme multado
¿Y?
Y no volveré a conducir habiendo tomado alcohol nunca más
Bien, las azotainas de recuerdo parecen bastante efectivas, te lo has aprendido muy bien, si llego a saber que son tan efectivas habría empezado a usarlas hace tiempo, creo que estoy siendo demasiado blando contigo a veces
No, de verdad, aun no he incumplido un sólo día de estudio
Pero tienes una mala contestación por saldar aún en tu agenda
Silencio... pensé que en esos momentos era mejor callarse.
La semana que viene la revisaremos a ver qué hay por saldar en esa agenda.
Vale..
Me levanté, me vestí y me metí en la cama.
Victoria...
¿Qué?
Quítate el pijama – me dijo susurrando al oído
¿Qué?
Ya me has oído, sabes que no me gusta tener que repetir
¿Esto también es castigo? Es el castigo más completo del mundo
Jajaja no, esto es porque me apetece – me dijo mientras me daba pequeños besos en la boca.
Me quité el pijama quedándome totalmente desnuda bajo el nórdico. Pasó su mano por mi sexo, mojado...
Mmmmmm, sabes que no puedes tocarte, ¿verdad?
Ni tener sexo, sí, lo sé, aguafiestas
Nadie dijo nada de sexo, mañana te follaré ese culito que tienes que me encanta, lo que no puedes es correrte, preciosa
Menudo morro tienes
Seguro que aprenderás... es un tema serio, ¿quieres que te repita la charla?
No, no, muchas gracias, lo entendí a la primera
Bien, te he dejado dos casen en el baño, cuando llegue te quiero preparada, si no, lo haré yo
¿También eso? - dije con tono de queja
Por supuesto, siempre es mejor – dijo mientras me pasaba sus dedos por mi entrepierna que cada vez estaba más mojada
Menudo morro tienes – le dije quitandole la mano de mi sexo
Sacó los dedos de entre las mantas.
Chúpame los dedos
¿Ahora?
Sí
Lo hice con un poco de asco pero para mi sorpresa no estaba tan mal. Veríamos si mañana iba a ser capaz de hacer lo que me pedía...

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