- Que guapa!!!!
Yo estaba apalancado en el sofá, un viernes después de una intensa semana y ella acababa de presentarse, después de haber estado un buen rato arreglándose. Aquella noche salía a celebrar el cumpleaños de una compañera.
- Muchas gracias!!!!
Se acercó y me dio un beso.
- Pues voy a ir bajando.
- ¿Lo llevas todo?
- Si
- Pues pásalo bien y cuidadito, mándame algún WhatsApp, aunque me quedé dormido.
- Si papá!!!!
Me dijo en tono irónico, me dio otro beso y se fue.
Yo me di una ducha, me preparé algo de cenar y haciendo zapping me enganché a una serie de estas de crímenes reales , de la que me vi cuatro episodios, antes de irme a la cama. No sé si sugestionado por la serie, le envié un mensaje por el WhatsApp, nada más meterme en la cama y dejé el teléfono en la mesita cargando. Un rato después al no obtener respuesta, miré el teléfono y vi que no había recibido el mensaje, pensé que igual estaría en algún local sin cobertura y no le di más importancia, me quedé dormido cómo una hora y me desperté sobresaltado, volví a mirar el teléfono y vi que aún no había recibido el mensaje, así que la llamé y me salía cómo apagado o fuera de cobertura, volví a pensar que debía estar en algún sitio sin cobertura y volví a dormirme. Pero ya no pude dormir más que a rachas, despertándome cada poco y mirando el teléfono cada vez.
Pocas cosas peores que el insomnio, querer y necesitar dormir y no poder o hacerlo mal, además la noción del tiempo por la noche, es muy diferente, se hace eterno, no pasan los minutos. Finalmente entre cabezada y momentos de agitación, escuché la cerradura y como se quitaba las botas, en la misma puerta, se metió en el baño y después en la cama, debían ser sobre las 5 de la madrugada y por fin respiré, aunque ya dormir me fue difícil.
La mañana siguiente, me levanté, la dejé durmiendo y desayuné, cuando la escuché despertarse. Le preparé algo de desayuno, debían ser sobre las 11 más o menos.
- Buenos días!!!
Tenía cara de sueño y restos de maquillaje aún...
- Buenos días....necesito un café
- Pues hay recién hecho.
- Eres un sol
Me dio un beso, se sirvió un café y se sentó.
- ¿Lo pasastéis bien?
- Genial...cómo cabras locas...
- ¿Cómo volvisteis?
- Cogimos un Cabify, nadie estaba para conducir jajajaaja.
- Te envié un mensaje y te llamé más tarde y no me contestaste.
- Pfffff con la música, bailando y demás ni miré el móvil, pero gracias por la preocupación....
Entre nosotros había una norma, que además era recíproca: contestar al teléfono, aunque fuera más tarde y no apagarlo si salíamos o íbamos de viaje por nuestra cuenta, independientemente del motivo, ya fuera ocioso, laboral, familiar....
- Conociéndote, no me creo que en toda la noche en ningún momento miraras el teléfono, desde las 8 de la tarde a las 5 de la madrugada, imposible... qué te conozco...
- Mira que eres pesado!!!!! Me quedé sin batería, no me acordé de ponerlo a cargar ¿Contento?
- Tenemos un trato al respecto y si yo lo cumplo, tú también.
- No soy un niña!!!! Para estar controlada!!!!!
Se levantó de malos modos, de malos modos tiró, lo que le quedaba del café en el fregadero y salió de la cocina.
- ¿Dónde vas?
- A darme una ducha!!!!
Cogí aire profundamente y me levanté tras de ella, entre en el baño y la cogí del brazo y alargando la otra mano, cogí el cepillo de baño.
- Suéltame!!!!
Ni caso, la saqué del cuarto de baño.
- Eso que dices, que no eres una niña, está por ver, por modales te aseguro que te comportas cómo tal y en esta casa las normas se cumplen y lo sabes.
Con firmeza, pero sin agresividad la llevé hasta el salón. He de decir que tampoco piso resistencia y se limitó a seguir mi ritmo. Me senté en el sofá, dejé el cepillo de baño, en el brazo del sofá y la solté.
Sin decir nada, me fui directo a bajarle el pantalón del pijama, pero al agarrarle la cintura del pantalón, me cogió una muñeca para impedirlo, llevándose un manotazo en la mano.
- ¿Que haces? Pon las manos en detrás de la espalda, ahora mismo.
Un instante de sostener la mirada y lo hizo y a pesar de las quejas y soplidos, tanto el pantalón cómo las braguitas acabaron en sus tobillos.
- En esta casa, a las "niñas grandes" que no tienen modales, se les zurra el culo y a las que no cumplen las normas también ¿Está claro?
En ese momento su mirada estaba en el suelo y sus mejillas rojas como cerezas.
- Te he hecho un pregunta, así que responde, por favor ¿Están claras las repercusiones de las actitudes infantiles?
Con voz aniñada y muy flojito, contestó con un "si".
- Pues ya sabes lo que quiero que hagas ahora.
Suspiró y se tumbó sobre mi regazo...la agarre de un mismo y le hice separar las piernas. A continuación mi mano empezó a caer con ritmo sobre sus nalgas.
- Sabías perfectamente, que si salimos, de fiesta, de viaje o lo que sea, hay que llevar el móvil cargado y disponible, no te pido que me contestes al instante, pero sí que des señales de vida, me he pasado la noche en vela ¿Lo sabes?
Mientras la iba regañando, no dejaba de azotarle el culo, totalmente desprotegido.
- Y que sea la última vez que estemos hablando y te levantes de esa manera y me dejes con la palabra en la boca con esas formas ¿Está claro?
No me contestó, a esas alturas su culo empezaba a estar del mismo color que sus rostro. Entonces decidí parar y le dije.
- Levanta, coge el cepillo, vete un rato a mirar la pared, sosteniendo el cepillo detrás de la espalda hasta que te llame.
Sin mirarme se levantó, cogió el cepillo, caminó con el culo ya rojo y la ropa enrollada en los tobillos, hasta el rincón y allí se quedó quieta y en silencio.
Yo me levanté, me fui hasta la habitación, deshice la cama del todo, me fui a la cocina, me tomé tranquilamente un café y volví al salón, allí cogí una silla, la puse en el centro y me senté.
- Ven aquí.
Se dio la vuelta y caminó hacia mi, estiró el brazo para ofrecerme el cepillo, y antes de cogerlo, le pregunté.
- ¿Para qué me ofreces el cepillo?
Su rostro aún se puso más rojo y suspiró. La miré serio...
- Para que me castigues...
- Así mucho mejor y en la silla, como a una niña aunque tengas ya una edad...
Yo mismo, la cogí de la muñeca y la hice colocarse sobre mis rodillas, le volví a separar las piernas un poco, cogí el cepillo de baño y empecé el castigo. El cepillo de baño, es un "arma" muy efectiva para corregir culos que no cumplen las normas y son impertinentes, al tener el mango largo no es necesario aplicar apenas fuerza para que pique y la forma redonda, permite que sea muy preciso y acertar en las zonas más tiernas, pero más sensibles. Un par de docenas de azotes con el cepillo de baño, son suficientes cómo para hacer que se arrepientan de su comportamiento, al menos durante un tiempo.
Y eso hice, darle un par de docenas de buenos azotes con el cepillo de baño, una docena en cada nalga, más que suficiente, para dejarle dos ronchas redondas de color escarlata en la mitad inferior de las nalgas.
Al terminar, le acaricié durante un par de minutos los muslos, pero no el culo, quería que sintiera el escozor del castigo vivo, lo máximo de tiempo posible. Sólo hice una visita fugaz con mis dedos entre sus piernas, para comprobar, que a pesar del castigo, estaba mojada.
- Ahora vas a hacer lo siguiente. Lo primero es quitarte del todo el pantalón y las braguitas, lo dejas en el brazo del sofá, guardas el cepillo, cuando termines, coges la ropa de cama, que está manchada de maquillaje y junto con las braguitas y el pantalón del pijama, pones una lavadora, cuando estés, recoges la cocina y luego te das una ducha....ahhhh y tráeme tu teléfono, que está confiscado hasta nueva orden.
Ahí no hubo quejas, hizo lo que le había dicho, paso a paso.
Cuando salió de la ducha, le dije.
- ¿Donde vas?
- A vestirme...
- Ven aquí un momento
Entró en el salón cubierta con el albornoz, se lo hice quitar y totalmente desnuda, tumbarse de nuevo en mis rodillas. Durante unos instantes, le estuve acarciando el culo, muy despacio y suave, cuando pasaba por la zona donde más había insistido con el cepillo de baño, apretaba un poco más y la hacía gemir, hasta que empecé a darle unos azotitos muy suaves y juguetones con la mano.
- Separa las piernas
Lo hizo y empecé a alternar los azotitos con juegos con mis dedos es su sexo, hasta que en un determinado momento, puse mi mano izquierda en la parte baja de su espalda, haciendo una ligera presión contra mis piernas y dos dedos de mi mano derecha empezaron a entrar y salir de su sexo mojado, hinchado y caliente, cada vez más rápido, hasta que se corrió sobre mi regazo, con el culo cómo un tomate, después de haberla castigado cómo a una niña traviesa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario