- ¿ Que plan tenemos hoy?
Me dijo mientras desayunábamos perezosamente el domingo.
- No hay plan ¿Por?
- ¿No vamos a colocar el mueble del cuarto de baño?
El sábado habíamos estado en el centro comercial en busca de un mueble para el baño, del cuál llevaba detrás un tiempo.
- No hoy no, que hay que taladrar y no es cuestión de molestar a los vecinos un domingo.
- Bueno no hace falta que sea ya, más tarde...
- Nena, es domingo, mañana al salir lo coloco que es un rato
- Pues por eso, será sólo un rato y a mediodía no molestamos.
- Hoy no lo voy a poner ¿Que prisa te ha dado?
- Es que hace ilusión y así puedo ordenar mis cosas
- Tienes toda la semana para eso
No insistió más pero no se quedó muy convencida. De hecho estuvo todo el domingo en plan cría enfurruñada, con un par de advertencias incluidas.
Cuando salí el lunes de trabajar me fui para casa con la idea de colocar el armario, mi sorpresa fue entrar y encontrarla fregona en mano en el pasillo, justa frente a la puerta del baño, al verme puso cara de no haber roto un plato, me fui para allá y al asomarme....
- ¿Se puede saber que ha pasado aquí?
- Nada...un pequeño accidente.
El baño estaba inundado, había un azulejo roto.
- No me digas que has intentado colocar el mueble!!!!
- No te enfades, parecía sencillo...
Vi el taladro aún enchufado y los desenchufé de inmediato.
- Y encima descalza ¿Se puede saber en qué estás pensando? ¿No te dije que lo haría hoy?
- Pero es que tardabas mucho....
Resoplé con fuerza y entré, había "pinchado" un tubo de agua y claro la había liado parda. Por suerte había varias llaves de paso y no nos quedábamos sin agua en casa y teníamos el otro baño, en aquel momento la hubiera puesto en mis rodillas y le hubiera puesto el culo morado, pero en caliente mejor que no, ya llegaría el momento de ajustar cuentas.
- Recoge esto y ya hablaremos.
Fui a por ropa y me fui a dar una ducha al otro baño. Al salir aún estaba recogiendo y todavía tardó un rato en terminar. Cuando lo hizo se acercó cabizbaja hacia mi que estaba en el sofá.
- Lo siento, no pensaba que podía hacer este estropicio....
- Ya...el problema es ese: no pensar. Y ahora por no pensar algo que hubiera llevado media hora va a costar 3 tardes solucionar. Pero bueno, no quiero darle más vueltas, ve a darte un ducha y mañana será otro día.
Me miró sorprendida, supongo que esperaba algo más, pero había decidido cocinarla a fuego lento, que es más "educativo".
Ya no volví a comentar nada más aquel día, eso sí estuvo suave cómo el terciopelo.
Al día siguiente, le escribí un correo al trabajo.
" Hoy cuando llegues a casa, vas al que se encarga de la comunidad y le pides que te dé 5 azulejos del baño, se que tienen en stock, los subes a casa los dejas en la baño, te pones el pijama y me esperas".
Al salir me fui para casa, antes pasé por el almacén de material a buscar lo que necesitaría para reparar aque desaguisado. Subí a casa con el cargamento en un capazo. Y allí estaba esperándome con expectación. Le di un beso al llegar con normalidad.
- Voy a ponerme ropa de trabajo y vamos a ver cómo solucionamos el tema.
- Joooo lo siento mucho, yo te ayudo.
- No te preocupes que en eso ya he pensado.
Fui a cambiarme, me puse ropa vieja, ella estaba en la cocina.
- Nena ven aquí y traeme uno de los taburetes de la cocina.
Enseguida apareció con el taburete.
- ¿No te iría mejor la escalera?
- No es para mí, es para ti.
Cogí el taburete y lo puse frente a donde tenía que trabajar.
- Pon las manos sobre la cabeza.
Su cara cambió pero lo hizo y nada más hacerlo de un tirón le bajé el pantalón del pijama y después la braguitas.
- Siéntate
Se puso roja al instante y se sentó sobre el taburete con el pantalón y las braguitas en los tobillos, le hice poner las manos en la espalda y le dije.
- No te muevas y en silencio hasta que te diga.
Y me puse a trabajar, tuve que romper 4 azulejos, y hacer un agujero en la pared para llegar hasta el tubo pinchado y tener espacio para trabajar, lo corté y me quedé un trozo para al día siguiente ir a buscar las piezas de la medida para empalmar. Cuando acabé, la hice levantarse, le subí la ropa y le dije que limpiara los escombros y los pusiera en el capazo que por la mañana, me lo llevaría y me fui a la ducha, después cenamos tranquilamente y a la cama.
Al día siguiente mismo ritual, al llegar la hice sentarse en el taburete con la ropa en los tobillos mientras empalmaba el tubo y después limpiar.
El tercer día lo mismo, ya tapando el agujero y poniendo los azulejos.
Y al cuarto día igual mientras colocaba el mueble. Sólo que al terminar de colocarlo, en vez de hacerla limpiar, la tuve allí mientras recogía y al terminar sin subirle la ropa la hice levantarse la cogí del brazo y la llevé hasta el rincón del salón.
- Ahora me voy a dar una ducha y luego ajustaremos cuentas pendientes, has tenido mucho tiempo para pensar en tu comportamiento caprichoso e impulsivo y sus consecuencias.
Me fui a dar la ducha con calma, y al volver me senté en el sofá y la llamé. Se acercó caminando con la ropa en los tobillos hasta pararse frente a mis rodillas.
- No te voy a dar muchas explicaciones, ya has podido comprobar los efectos de actuar sin pensar ¿Verdad?
- Si....
- Pues ya sabes lo que viene ahora, colócate.
Aquella vez ni protestó, se puso sobre mis rodillas, ofreciendo bien el culo.
Nada más ponerse empecé la azotaina, sin regaños y sin sermones, sólo hablaba mi mano directamente con su culo, estuve un buen rato zurrándole el culo en mis rodillas, hasta que mi mano necesitaba un descanso y le habia puesto ya el culo cómo un tomate.
Entonces la hice levantarse, cogí un cojín y a ella del brazo, la llevé hasta el rincón, y dejé el cojín en el suelo a un paso del rincón. La hice quedarse con los pies detrás del cojín, las manos en la espalda y inclinarse hasta tocar con la punta de la nariz la pared. Allí la dejé un momento, fui a por un lápiz.
- Piernas abiertas
Cuando lo hizo puse el lápiz entre sus muslos.
- Cierra,que se aguante el lápiz.
Cerró las piernas hasta sujetar el lápiz con sus muslos.
- Si se cae el lápiz , ya puedes ir a buscar el cepillo.
Y allí la dejé en aquella posición tan expuesta e incómoda, con el culo ardiendo. Me senté un rato a admirar la escena. Pero tampoco la tuve mucho tiempo, me levanté fui a por el aceite de masajes y una toalla, lo dejé en el brazo del sofá y la fui a buscar. Le quité el lápiz y me lo guardé. La cogí del brazo y vuelta a mis rodillas en el sofá, poniendo la toalla en mi regazo. Nada más colocada, cogí el aceite y le puse una buena cantidad en las nalgas, al terminar le volvi a poner el lápiz, haciendo de separador de los muslos y así con el culo bien engrasado volví a empezar a azotarla haciéndola mantener el lápiz. El aceite hace que las palmadas piquen aún más y no paré hasta que se secó por completo.
Ahí le quité el lápiz de los muslos y aún le separé más las piernas, volví a ponerle aceite de masajes en el culo, rojo como una cereza madura y caliente...hasta que empecé a pasarle un dedo por el sexo...
- Vaya...aquí parece que también haya puesto aceite...
Jugué un poco con mi dedo entre sus piernas hasta que empezó a gemir y moverse un poco.
- No creas que vas a tener placer, no ahora ni en unos días.
Si decir nada más , le eché un chorro de aceite en ambas mejillas y empecé a hacerle un masaje .
- Durante unos cuantos días esto es lo más parecido al placer que vas tener.

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