Lo que son los caprichos del clima, sólo dos semanas antes había hecho mucho frío e incluso había hecho acto de presencia la nieve, en apenas unos días, del congelador hibernal, habíamos pasado a una especie de primavera adelantada, en un giro radical.
Por eso, planeamos para el sábado una salida a la naturaleza, aprovechar el buen clima y hacer una pequeña ruta. La idea era levantarnos pronto, prepararnos y salir, unas tres horitas de ruta y luego comer en un restaurante conocido de la zona.
Así que madrugamos, preparamos mochilas, nos vestimos, nos tomamos el café con la intención de desayunar algo más consistente en ruta y nos pusimos en marcha sobre las 8, teníamos una hora de coche hasta llegar al punto de partida, el viaje fue muy tranquilo, charlando y escuchando música en el coche, al llegar éramos el único coche que había en el improvisado parking, lo cual significaba que habría poca gente, aparcamos cogimos las mochilas y nos pusimos en marcha, sorprendentemente no hacía nada de frío a pesar de ser temprano, así que todo presagiaba una fantástica mañana en la naturaleza y digo presagiaba porque todo empezó a torcerse nada más llegar.
De repente todo empezó a venirle mal y las quejas. Que sí se había abrigado demasiado, cuando la había advertido de que la previsión daba temperaturas mucho más altas de lo normal para la época, a discutir en cada cruce, cuando tenía la ruta bien marcada, en fin esa actitud que gota a gota te va acabando la paciencia...
Una hora y media después más o menos llegamos a un lugar dónde había una fuente natural y habian habilitado una zona de picnic con unos bancos y mesas de madera en un entorno idílico, lugar ideal para hacer una parada y recargar. Así que nos sentamos a desayunar.
- Pásame el agua por favor
- ¿Que agua no he cogido agua?
- ¿Cómo?
- ¿Para qué? Si ahí tienes una fuente de agua potable.
- Joder, yo sólo bebo agua embotellada!!! Paso de beber ese agua a saber que bichos beben
- No vas a encontrar ningún agua embotellada más pura que esa, te lo aseguro, además si querías agua de botella haberla cogido...
- No puedo estar en todo!!!!
Resoplé, cogí una cantimplora, me fui hasta la fuente y llené.
- Hala, ya tienes agua embotellada
- Eso no es agua embotellada
- Nena...para ya, no sé qué te ha pasado, pero estás empezando a agotarme, bebe.
Entonces hizo algo que no me esperaba, cogió la cantimplora y la vació en el suelo.
- ¿Se puede saber que estás haciendo?!!!!
- No pienso beber este agua!!!!
- Pues yo si, así que ahora te levantas, vas a la fuente y vuelves con la cantimplora llena.
Siguió a lo suyo, dándole un mordisco a una de esas barritas de dieta.
- Nena cuento hasta tres...uno, dos y tres...
Entonces hice algo que creo que tampoco esperaba. Me levanté, la levanté del brazo y nada más levantarla le solté un par de azotes en el culo, que la hicieron saltar.
- Ve a llenar la cantimplora, ahora!!!
- Paso...
Ante esa respuesta no me dejó más opción, un pequeño forcejeo y acabamos, yo sentado en el banco y ella en mi regazo, pataleando, quejándose y diciéndome que podía venir alguien.
- Me da igual quien venga, y si nos ve, a mí no me vacilas de esa manera.
Comencé a azotarla, con energía, llevaba unas mallas térmicas, por lo tanto gruesas, que amortiguaban bastante sobre todo el sonido, un par de minutos de azotaina seguida y dejó de patalear y moverse, pero mi mano no dejó de trabajarle el culo un rato más hasta que empezó a picarme y paré.
- Levanta.
Se levantó, tenía el rostro encendido...
- Pon las manos en la espalda
- ¿Que vas a hacer?
- Ponerte el culo cómo un tomate...
- Santi...por aquí suele venir mucha gente...
- Ya te he dicho que me da igual, pon las manos en la espalda inmediatamente o voy a buscar una vara y no me costará mucho encontrar una por aquí.
La amenaza surgió efecto, y puso las manos detrás de la espalda, al instante le bajé las mallas a medio muslo y sin dudar ni instante también el tanga y de nuevo a mi regazo, allí al aire libre con el culo al fresco, aunque ya me iba a encargar de darle calor y eso hice. Hasta los pajarillos dejaron de cantar, con la ruidosa azotaina que le di, en medio de la naturaleza, hasta cansarme la mano, lo cual significa que acabo con el culo rojo cómo una cereza madura.
- Levanta
En cuanto se levantó, la cogí del brazo y sin subirle la ropa, la llevé hasta un pino.
- Aquí quieta, hasta que termine de desayunar tranquilo y ni se te ocurra darte la vuelta, subirte la ropa o frotarte...
Ahí la dejé y me fui a terminar de desayunar, sin perderla de vista. Cuando terminé, llené la cantimplora y entonces me fui hacia ella, le subí el tanga y las mallas.
- Venga, nos volvemos.
La vuelta hasta el coche, fue en silencio y antes de lo previsto.
Cargamos la mochila y nos montamos.
- ¿No es muy pronto para ir a comer?
Me preguntó.
- Es que nos vamos a casa ¿o crees que voy a llevar a una niña impertinente a un restaurante para que se porte mal?
- Vale ya!!!
- ¿Que has dicho?
- Nada...
- Veo que la mano sólo no es suficientemente efectiva, muy bien, pues prepárate cuando lleguemos a casa, y de momento el viaje de vuelta lo vas a hacer, con las mallas y el tanga bajados.
- ¿Que?!!!!
- Ya me has oído...
- Me pueden ver...Santi
- Te pones la chaqueta en las piernas y no lo voy a repetir, cómo tenga que repetirlo, en casa te pongo el culo morado con el cepillo de ducha.
Resopló pero empezó a bajarse los leggins y después el tanga, yo mismo le puse la chaqueta sobre las piernas y arranqué.
Los primeros kilómetros eran por carretera secundaria, pero poco después ya estábamos en el autovía con poco tráfico. Y entonces mi mano derecha hizo una incursión por debajo de la chaqueta...
- Vaya ¿así estamos?
No respondió, se puso roja...
- Echa el respaldo hacia atrás y separa las piernas...
Lo hizo y empecé a jugar con mis dedos en su sexo...
- No sé qué pensar. Igual tú actitud de antes, buscaba esto.
Durante algunos kilómetros la estuve masturbando a la vez que conducía, hasta que se corrió allí en el coche, con el culo rojo...el resto del viaje lo hizo así, con la ropa a medio muslo y muy húmeda.
Al llegar la parking, le dije que se subiera la ropa antes, nos bajamos cargamos los trastos y entramos en casa.
Nada más entrar, y dejar las mochilas la cogí del brazo y la puse en el rincón, le volví a bajar la ropa y le dije.
- No he terminado aún contigo. Aún me tienes que explicar el motivo del comportamiento infantil de esta mañana. Así que aquí quieta y reflexionando.
Allí le dejé mientras deshacía las mochilas, cuando terminé, cogí mi silla, la puse en el centro del salón dejando el cepillo de los castigos al lado de mis pies y la llamé.
Se acercó lentamente, hasta quedar frente a mí a un palmo de mis rodillas.
- Y bien ¿cuéntame la lógica si es que hay de tu comportamiento infantil de antes que nos ha estropeado el día?
Tragó saliva y empezó a balbucear...
- Es que...la dieta...me tiene bastante ansiosa...
- Ya...¿Y yo que tengo que ver con eso? Ya te di mi opinión, pero la decisión es tuya.
- Lo siento...
- ¿Eso es todo lo que tienes que decir? Está bien, es el momento de conversar con esto
Le dije cogiendo el cepillo y mostrándoselo.
- Creo que te entiendes bastante bien con el, así que ya sabes, presenta bien el culo en mis rodillas.
Suspiró profundamente antes de colocarse. Cuando lo hizo,la sujeté enérgicamente de la cintura y le dije.
- ¿Por qué te voy a castigar ahora?
No obtuve respuesta alguna y automáticamente le di una docena de azotes con el cepillo... paré y repetí la pregunta.
- Pffff porque me he comportado cómo una niña - contestó casi susurrando-
Entonces le di una docena de azotes más
- ¿Y que te pasa cuando te comportas así?
- Que me castigas...
- ¿Cómo te castigo?
Otro suspiro y otra docena de cepillazos.
- ¿Cómo?
- Me das unos azotes en el culo...
- Eso es, te pongo el culo ardiendo y de paso te enfrío el orgullo...¿Verdad?
No la dejé contestar, le di otra docena más de azotes y al terminar tenía ya el culo bien rojo y seguro que palpitante.
- Bien, espero que hayas aprendido la lección y que sea la última vez, que tengo que modificar unos planes por tus tonterías, ahora ve a darte una ducha, te pones el pijama, que estás castigada y cuando vuelvas me traes la crema y el plug.
Se levantó si decir nada. Un rato después se presentó frente a mí duchada, con el pijama puesto y en una mano la crema y en la otra el plug. Le hice bajarse el pantalón del pijama frente a mí, volver a tumbarse en mi regazo, le puse un poco de crema y después le hice separarse los cachetes del culo bien rojos y le puse el plug.
- Ya sabes que pasa después de una azotaina ¿Verdad? Pues quiero verte cara a la pared, exhibiendo tu culo bien rojo un rato.
Le di una palmadita, se levantó, caminó torpemente con el pantalón del pijama en los tobillos, manos sobre la cabeza y allí castigada un rato.

No hay comentarios:
Publicar un comentario