sábado, 18 de febrero de 2023

Debajo de la mesa.

 



Hacía un ratito qué había llegado a casa, bastante más pronto de lo habitual y estábamos en el sofá tonteando, vamos metiéndonos mano, jugando un poco. En un momento determinado, ella paró de repente, cuándo pensaba que íbamos a terminar de otra manera, se levantó y se estiró, yo la miraba con cara de extrañado.

- Pffffff voy a ponerme un rato con el curso online, que al final me va a pillar el toro.

- ¿Ahora?

- ¿Cuándo si no? 

- Bueno vale...

Le contesté resignado. Yo también me levanté y la acompañé camino de la cocina, ella se metió en el despacho, yo me cogí una cervecita, volví al sofá y puse la ESPN, a ver si había algo interesante. Un Purdue vs Vilanova, no parecía lo más interesante con las expectativas de diversión anteriores, pero que remedio. Tal y cómo suponía el partido era soporífero, así que al terminarme la cerveza, fui a por otra a ver si así ahogaba las penas. Al pasar por la puerta del despacho, estaba mal cerrada y me asomé por la pequeña rendija. Allí estaba con los cascos puestos y la mirada pegada a la pantalla. Fui hasta la cocina tiré el envase a la basura iba a coger otra pero al final, no lo hice y de vuelta paré de nuevo frente a la puerta y en esa segunda parada a observar vi algo raro, su mano derecha estaba escondida entre su cuerpo y la mesa, estuve un instante observando y tuve una sensación, abrí la puerta con sigilo y me acerqué. No me lo podía creer!!! En la pantalla había un vídeo de spanking!!!! Y su mano se metía dentro del pantalón del pijama!!!

Cuando le agarré el brazo, gritó. De la sorpresa. Le sujeté la mano sin que la pudiera quitar y le quité los cascos.

- ¿Así estás haciendo el curso? 

Se puso roja cómo un tomate y más cuando le saqué la mano de dentro del pantalón y la puse a la vista. 

- No me puedo creer, te estabas tocando!!!

- Sólo ha sido un momento, es que no me podía concentrar, es muy denso el temario.

La levanté de la silla y le di media docena de azotes bien fuertes sin soltarla del brazo. Que debieron sonar en todo el edificio.

- No sé que pretendías hoy, si vengarte, si vacilarme, o simplemente te crees muy lista, pero vamos de esta te vas a acordar. 

Le di un par de azotes más con todas las ganas.

- Vete a la ducha ahora mismo, cuando termines, te vistes con la ropa que te voy a preparar y te vienes al salón.

Le di otro par de azotes y la solté.

Se fue obediente y ruborizada camino de la ducha, frotándose el culo mientras caminaba. Vi el vídeo que estaba viendo pasándolo rápido. Al terminar me fui a la habitación, abrí el armario y saqué la faldita de cuadros rojos tipo uniforme escolar, la puse encima de la cama, junto a unas braguitas blancas de algodón y una camiseta también blanca y me fui al salón. 

La escuché salir del baño, entrar en la habitación hasta que entró en el salón vestida con la ropa que le había preparado. Le hice el gesto que se acercara. Hasta que estuvo frente a mis rodillas. 

- ¿Tienes alguna explicación convincente que explique la escena que acabo de ver?

No respondió, se limitó a bajar la mirada.

- Bájate las braguitas.

Suspiró, le di un cachete en el muslo.

- Ahora.

Metió las manos por debajo de la falda y las braguitas descendieron, justo cuando las podía ver, la cogí de la mano para que parase. Y pasé palpé a modo pinza, usando el pulgar y el índice la tela de las braguitas pegada a su sexo, eso hizo que se ruborizase más. 

- Levántate la falda.

Esta vez no hubo soplidos, se levantó la falda y nada más hacerlo llevé mi dedo a su sexo y lo pasé varias veces entre sus labios.

- ¿Te acabas de duchar y ya estás mojada otra vez? ¿Te pone cachonda saber que te voy a poner el culo cómo un tomate? ¿O estás pensando en el vídeo? 

Silencio.

- Vete un rato a mirar la pared, manos en la espalda quiero ver ese culito travieso blanco porque dentro de un rato estará muy rojo.

Rendida se dio la vuelta y caminó hasta la pared, allí se plantó, con las manos en la espalda sujetando la falda levantada por detrás. Así durante un cuarto de hora más o menos en el que entré y salí un par de veces, hasta que la llamé para ajustar cuentas. 

- Para qué vamos a darle más vueltas, las cosas son muy sencillas, te he pillado y no hay más. Pero claro, la próxima vez asegurate que no te pille. Y ahora quiero ver cómo te pones en mis rodillas. 

No dijo nada, se tumbó despacio en mis rodillas.

- Levántate la falda, quiero ver ese culito al aire.

Llevó sus manos atrás y levantó la falda, nada más hacerlo le di unos azotitos suaves. Preludio de lo que estaba por venir, que no tardó, mi mano empezó a caer pesada sobre la piel desnuda a ese ritmo perfecto y hasta melódico. Un par de minutos después ya tenía toda la piel sonrosada. Pero aquello sólo era un pequeño aperitivo. Seguí un buen rato más sin pausas, ni caricias, hasta asegurarme que se lo dejaba bien rojo, cocinado en su punto y que mejor referencia que las sensaciones de mi propia mano, cuando empecé a sentirla caliente paré. 

Durante un instante le estuve acariciando la cara interna de los muslos, pero enseguida la hice levantarse. Otra vez de pie frente a mi, le hice levantarse la falda de nuevo, comprobé frente a frente lo mojada que estaba, enseñándole mi dedo, entonces le hice darse la vuelta. Siempre sujetando la falda levantada. Le pasé los dedos suavemente por las nalgas. Al botarlos suspiró.

- ¿Escuece?

- Si...

- Cógete los cachetes y separalos.

- Santi....

- Si lo prefieres, puedes volver un rato a mis rodillas y en un rato te lo vuelvo a pedir.

La perspectiva de volver un rato más a mis rodillas resultó convincente y aunque despacio y tímida llevó las manos a las nalgas y las separó. Levanté uno de los cojines y cogí un plug pequeño de acero tipo joya y el pequeño bote de spray lubricante, lubriqué el plug y después le puse un poco en la zona, que extendí usando el propio plug. Hasta que despacio lo empecé a presionar y lentamente entró, entonces yo mismo le quité las manos. Y le enrollé la faldita sobre su propia cintura. 

- Ahora vas a ir a buscar el cinturón de los castigos, cuando vuelvas te pones en posición sobre el brazo del sofá y esperas a que te pida el cinturón.

Mientras fue a buscarlo, cogí el teléfono e hice una llamada, cuando volvió yo seguía hablando por teléfono, pero mirándola en todo momento, se tumbó sobre el brazo del sofá y esperó pacientemente a que yo acabará de hablar. Mis últimas palabras al teléfono fueron.

- Te dejo que tengo que ocuparme de un asunto.

Colgué. Me acerqué le acaricié el culo bien rojo, me aseguré que el plug estaba bien colocado.

- Dame el cinturón.

Me lo dio y lo doblé. 

- Te voy a dar 3 docenas, que vas a contar en voz alta, después de cada número vas a repetir " Gracias, me merezco uno más" ¿Está claro? 

Su respuesta fue un soplido y la mía 

- Te acabas de ganar media docena extra ¿Cuantos son en total? 

- 42...lo siento...

- Pues ya sabes.

Levanté el brazo y el estruendo del cinturón cruzando su piel resonó por todo el piso.

- Uno, gracias me merezco uno más.

En la primera docena, estuvo estoica e impasible, la segunda costó más, así que entre la segunda y la tercera hice una pausa más larga. La tercera extrañente también la soportó bien, pero la última media docena la hicieron arrepentirse de los soplidos. 

Al terminar dejé el cinturón sobre su culo, palpitante, fui al baño y cogí la crema hidratante, de vuelta quité el cinturón y le refresqué el culo a base de crema un instante. 

- Levanta.

Se levantó y me senté, la hice ponerse de pie de nuevo frente a mí, sujetando la falda levantada y usé el cinturón para sujetarla así. Cogí el teléfono y programé la alarma para quince minutos, lo dejé sobre la mesilla y le dije.

- Ahora te vas a ir cara a la pared y así vas a terminar lo que estabas haciendo cuándo te he pillado. Tienes exactamente quince minutos, bueno un poco menos, y aprovecha porque en un tiempo vas a estar castigada sin placer. 

Estuvo un momento cómo en duda hasta que se fue para el rincón. Durante un par de minutos estuvo sin hacer nada y decidí darle algún estímulo. 

- ¿Que prefieres darte un orgasmo castigada cara a la pared o seguir después con el cepillo?

El estímulo funcionó y bastante antes que sonará la alarma, la escuché gemir y estremecerse con el codo apoyado en la pared y la frente en el codo.

La dejé recuperarse un rato y la llamé, cuando volvió a estar frente a mí aún estaba temblorosa. 

- Cómo no viste terminar el vídeo, te voy a decir cómo termina. El le dice a ella que durante una semana, va a estar castigada y que cada día antes de irse a la cama va a recibir una azotaina a mano de recordatorio y me parece una buena idea, así que tú igual, es más cada día te quiero encontrar en casa vestida con la faldita cuando llegue y por supuesto, este que acabas de tener va a ser el último orgasmo durante un tiempo. 

Al terminar de decirlo, la volví a poner en mis rodillas, le quité el plug y estuve un buen rato acariciándole el culo, con la ayuda de la crema.





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