martes, 20 de diciembre de 2022

Introducción a la Disciplina Doméstica VIII

 





" Cada vez que se introduce una regla, se produce una kinesis entre los jugadores" Jillian Keenan. Sex With Shakespeare.


Siguiendo con esta serie de entradas sobre la Disciplina Doméstica hoy vamos a tratar un tema delicado, la entrada se podría haber titulado perfectamente: "Cuando el castigo es real".

Y es que esa es una de las bases de un juego de Disciplina Doméstica, los "castigos" tienen una base real o lo que es lo mismo, son una consecuencia a una acción real. Aquí no se trata de fingir ser una colegiala que ha sido pillada copiando en examen o una empleada incompetente. En la Disciplina Doméstica se juega sobre cosas que realmente han pasado y que pueden ser buscadas o no. 

Yo creo que a la mayoría nos gusta así, nos gusta ese juego sin tener que "interpretar" y que la posibilidad de la transgresión consciente o inconsciente esté siempre en el aire. Ahora bien, jugar con situaciones de la vida real, tiene sus riesgos y merece pararse un tiempo a pensar en ello antes de actuar.

Si nos vamos al concepto clásico de castigo, este sanciona un hecho concreto o resultado, pero cada vez tanto en derecho penal cómo en la educación se considera que es bastante ineficaz y casi más vengativo que efectivo. Podríamos decir que nosotros estamos a la vanguardia en esa otra forma de entender un castigo. 

Al jugar con cosas reales y cotidianas debemos ser selectivos y saber que un juego nunca pretende un resultado por si mismo, en cambio si puede ser un apoyo para lograrlo ¿Cómo? Pues voy a hacer servir un ejemplo, que es la mejor forma de entenderlo.

Imaginemos que nuestra pareja de juegos nos pide "ayuda" para perder peso y quiere incluir unas normas o pautas al respecto. Yo personalmente creo que es algo complejo de introducir en un juego, pero no imposible siempre y cuando tengamos en cuenta algo básico. Nunca castigar por el objetivo, sino por el proceso. O lo que es lo mismo, no usar nunca el juicio de la báscula cómo desencadenante del juego, usar el proceso previo. Si esa persona en su proceso de pérdida de peso, incluye ir al gimnasio x días a la semana, restringir determinados alimentos, ir a caminar un determinado tiempo cada día, etc...es ahí en ese proceso dónde "intervenir" y pasar el incumplimiento o la procrastinación en el proceso al juego además de divertido y excitante puede ayudar al objetivo. En cambio centrarse sólo en el objetivo final puede provocar el efecto contrario o incluso cosas peores. Otro ejemplo válido, aprender un idioma, lo importante no es aprobar o suspender el examen, es si se hacen los ejercicios, si se asiste a clase...

Jugando con el proceso y no con el objetivo, conseguimos dos cosas, en primer lugar y muy importante la sensación de reto compartido y que a pesar que quien lo afronta es uno, son los dos quienes se involucran y quien afronta el reto se siente apoyado y en segundo lugar, que permite ciertas transgresiones que no tienen porque afectar el resultado final ( faltar al gimnasio un día o a una clase) y que pueden darnos un rato de diversión y desahogo de tensión.

Así que a la hora de afrontar retos de superación y mezclarlos con el juego, lo dicho lo importante no es el objetivo final, es el proceso y sólo con el proceso se debe jugar.


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