martes, 18 de octubre de 2022

El dolor según C.

 



En relación con los post de la semana pasada sobre el dolor, recibí un correo de alguien, que vamos a llamar C. El correo contiene una reflexión, que con permiso de su autora comparto con vosotros.

" Estoy muy de acuerdo en esa definición del dolor cómo camino y no meta. Entiendo que puede haber para quien sea el fin, no es mi caso. Es más bien cómo explicaste un camino.

Para mí el dolor tiene dos caras, tu post me hizo pensar. Cuando juego siento dolor y no, no puedo definirlo cómo una sensación agradable, a veces es hasta odiosa, pero por lo general si encuentro en el algo que no sé explicar y que no del todo desagradable. De hecho me sería muy frustrante que el dolor terminase con los azotes, me gusta sentir esa sensación de picor, escozor y calor de después y me gusta sentirla viva por un tiempo. 

Tus post de la semana pasada me hicieron pensar mucho sobre el tema, he leído mucho sobre explicaciones a nivel fisiológico, hormonas y demás e imagino que sí es ciencia su razón tendrán, pero yo estoy hablando de sentimientos y aunque pueda parecer ilusa creo que hay algo más que un cóctel de químicos.

Por mis vivencias creo que hay algo que no se puede olvidar: el concepto dentro/fuera. A ver si sé explicarme.

Durante un juego hay un proceso que te lleva a una escena, creo que esto puede explicar muchas cosas. El dolor fuera de esa escena es dolor sin más, no tiene ninguna otra cualidad que la de una sensación evitativa o de alerta. Dentro de la escena las cosas cambian radicalmente, es algo previsible y no sólo eso es que además es deseable ( ¿Alguien imagina un juego indoloro? ¿Alguien se excitaría si al terminar el juego no siente el trasero arder?) Tiene una función. Además es un proceso compartido, para crear una escena necesitas al otro y necesitas una conexión con el otro y en parte te dejas guiar por el otro porque confías que aunque va a doler no te va a hacer daño, vas a sentir dolor pero va a haber alguien a tu lado que no va a permitir que sufras. Creo que es un proceso similar al que ocurre con la vergüenza. Personalmente me excitan mucho las escenas en las que hay una gran carga de vergüenza, a veces incluso tengo fantasías con un nivel tan alto de vergüenza que no sé si sería capaz de llevar a la práctica real, en cambio imaginarlas me excita muchísimo. Las fantasías tienen eso, que la otra persona es perfecta e inofensiva.

Es un indicador fiable, cuanto más lejos en tus fantasías te atrevas a ir dentro de una escena, creo que también es mayor la conexión con la otra persona. Al final creo que todo esto, no es más que una expedición compartida a la parte más oculta y pudorosa de nuestra cabeza y al igual que no permites a todo el mundo el acceso a la parte más oculta de tu cuerpo, lo mismo pasa para la mente. De alguna forma tú le das las llaves, pero ¿A quien quieres o a quien las encuentra? "

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