sábado, 6 de agosto de 2022

La peineta

 



Había sido un comentario en plan broma y sin ninguna mala intención. 

- Lo que tienes que hacer es levantar el culo de la cama y ponerte, que te conozco.

Me colgó el teléfono. Por un momento lo achaqué a la tensión acumulada, y tragándome el orgullo la volví a llamar un rato después para aclarar el tema, pero ni me cogió el teléfono. Le dejé un Whatsapp.

- Nena, estaba bromeando, sólo quería picarte un poco.

No me contestó y seguí trabajando, sintiéndome un poco culpable, igual si había metido la pata con la broma. Las horas fueron pasando sin noticias y ya di por hecho que señorita orgullo estaba de morros y hasta llegar a casa no podría explicarme. Para mí sorpresa me envió un mensaje un rato antes de salir.

- He quedado con las chicas, necesito despejar, igual vamos de compras, un beso.

- Ok, pasadlo bien.

Me fui para casa, al llegar mi di una ducha y me puse cómodo. Un rato después me llamó.

- ¿Estás en casa? 

- Si, hace rato ya ¿por?

- Estamos en la bar de abajo, bájate y tomamos algo.

- Pffff me acabo de abrir una cervecita y estoy medio desnudo, pereza a tope.

- Tu mismo....borde. 

Y me volvió a colgar. Ahí empezó a picarme la nariz.

Un rato después escuché la cerradura de la puerta y sus pasos.

- Hola!!!

- Hola y ya me dirás que te hubiera costado ponerte algo y bajar un momento, ya ves lo que he tardado.

- Nena...

- Nene...en fin.

Se fue para la habitación, poco después me llamó y fui, al entrar había sobre la cama un par de bikinis.

- ¿Cuál te gusta más? 

- Mmmm no sé, puestos igual tendría mejor opinión.

- Ja...ahora no me los voy a probar además tampoco te lo mereces.

- ¿Cómo?

- Me he enfadado mucho por tu forma sutil de llamarme vaga esta mañana.

- Pues es tú problema, si en vez de de coger una pataleta de cría, en plan no respiro, me hubieras cogido el teléfono, te lo hubiera explicado, además hace un momento me has llamado borde y te has quedado más ancha que alta. 

- Bah paso de discutir...

En ese momento dio la vuelta toda digna.

- ¿Dónde vas?

- A la cocina 

- Pues antes recoge esto.

Cogió los bikinis, abrió la puerta del armario y los tiró dentro. 

- Hala recogidos.

La miré ya con cara de " a que terminas con el culo caliente" me sonrió con ironía y siguió.

- ¿Que acabas de hacer? 

- ¿Cómo?

Pensaba que no había visto el gesto que me acababa de hacer, si ese de cerrar el puño levantado el dedo corazón, pero no había caído que tenía el espejo frente a mí.

Me levanté, la cogí del brazo justo debajo de la axila y le di un par de azotes.

- Ves eso, es un espejo ¿Que acabas de hacerme? 

Le dio la risa nerviosa...

- Nada...un comentario en broma.

Y eso ya superó el límite de mi paciencia, la llevé hasta el rincón de la habitación por el brazo y a azotes. 

- Se acabó la tontería, verás que suavecita te dejo el resto del día. 

La dejé allí fui al armario y saqué los bikinis que había tirado y me senté un rato en la cama. 

- ¿Se ta ha pasado ya? 

No contestó.

- Ven aquí

Suspiró y se acercó. 

- Empieza por doblar y guardar esto cómo un persona normal. 

Se cruzó de brazos. Un par de azotes más.

- Venga!!!

- Pfffff

Cogió los dos bikinis, los dobló y los puso en el cajón. Entonces la miré.

- Si es que soy inocente a veces, yo sientiédome culpable y resulta que lo que tienes es un día de esos que sólo vas a parar cuando tengas el culo rojo.

Yo estaba sentado en el lateral de la cama y ella de pie frente a mí, la cogí del brazo y di un tirón seco hacia mi, quedó con medio cuerpo encima de la cama doblada sobre mi pierna izquierda, inmediatamente puse la derecha bloqueando las suyas y con el brazo izquierdo la agarré de la cintura. Llevaba un pantalocito corto fino, lo agarré de la cintura y tire hacia arriba de el, haciendo que se metiera entre sus nalgas y entonces empezaron a caer palmadas. 

- En esta casa, las pataletas y las provocaciones se curan con esta medicina. 

Aún estiré más el pantaloncito hasta arriba para tener mejor acceso a las nalgas desnudas y seguí con más ganas, intentó liberarse, pero la tenía bien sujeta. 

- Más te vale no resistirte mucho o no te vas a sentar cómoda en días. 

Un ráfaga más y ya se dio por vencida, aunque me aseguré con un repasito extra, hasta ver la piel ya bien roja, entonces quité la pierna de encima de las suyas.

- Levanta.

Se levantó.

- Las manos en la espalda.

Suspiró y las puso, de un tirón el pantalón bajó hasta los tobillos, la cogí del hombro y le di la vuelta para ponerla con la nariz pegada a la puerta del armario. No iba a estar mucho rato, el justo para que yo fuera al baño a buscar el viejo cepillo oscuro.

De vuelta me senté otra vez, alargué la mano le cogí el brazo y otra vez sobre mi pierna izquierda está vez con los pantalocitos en los tobillos. Cogí el cepillo y empecé a pasárselo por la piel desnuda por la parte lisa. Metí mi mano izquierda entre mi pierna y su cuerpo la levanté un poco y empecé a azotarla con el cepillo, lento y alternando nalga y nalga durante un par de minutos, entonces hice una pequeña pausa y empecé a jugar con la parte de las cerdas del cepillo, cómo queriendo cepillar suavemente su piel, y de repente media docena de azotes secos y rapidos en la misma nalga y después en la otra. Repetí tres veces antes de volver a "cepillarle" el culo durante un rato. Hasta que puse mi mano izquierda apoyada en la parte baja de su espalda y estiré la piel hacia arriba de una nalga, apunté bien en la unión entre nalgas y muslos y media docena más ahí, que la hicieron suspirar, luego repetí en la otra nalga, una pequeña pausa y otra vez lo mismo. La piel estirada y esa zona es especialmente duro. 

Y vuelta a jugar con el cepillo, sólo que ahora abarcando más terreno, no sólo las nalgas, también los muslos, hasta que dejé un momento el cepillo sobre su espalda, le separé las piernas y cogí otra vez el cepillo, ahora no sólo jugaba con el cepillo en las nalgas y muslos, también empecé a jugar con el entre sus piernas, pasando el cepillo desde atrás adelante muy suavemente, sólo rozando prácticamente. Empezó a suspirar y a retorcerse de las cosquillas.

- ¿Has visto? Ya se te ha pasado, ya estás tranquila y relajada, eso sí luego te miras el culo en el espejo...

Dejé el cepillo y empecé a jugar con mis dedos entre sus piernas...

- Sería una pena dejar esto así.









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