domingo, 30 de agosto de 2026

El peor verano de nuestra vida II parte (el tercer día)

 



Pues ya llevábamos instalados tres días en la casita del pueblo en mitad de la montaña, rodeados de miles de hectáreas de bosque y naturaleza y sobre todo sin calor, durmiendo con manta por las noches , ya sólo por eso valía la pena.

Los dos primeros días , nos los habíamos pasado entre acondicionar la casa, tras meses cerrada, limpiar, montar cama, etc y el segundo día fuimos a hacer una compra a la capital. La señorita había tenido a bien ponerse a estricta dieta y no casaba con la tradicional dieta calorica tradicional del pueblo.

Así que el tercero tocaba ya empezar a disfrutar de las rutas por la naturaleza, empezando por una muy asequible a unas pozas de agua cristalina y congelada. Aunque prácticamente se podía ir por pista en coche hasta las mismas pozas, decidimos dejar el coche unos 3 km más abajo y subir dando un paseo por la naturaleza. 

Cómo era una ruta corta y no hacia calor decidimos hacerla a mediodía y llevarnos algo de comer. Para bajar tranquilamente por la tarde. Llegamos al sitio previsto, aparcamos abrí el maletero, le di su mochila, cogí la mia y la nevera de camping.


- ¿Llevas todo? ¿Crema solar, repelente de mosquitos....? 

- Que siiiii...pesado.

- Pues vamos 

Y empezamos a caminar los tres kilómetros, por una pista en buen estado y en ligero ascenso, hacía unos 24 o 25 grados, los primeros metros caminamos juntos, pero sin darme cuenta se fue quedando atrás, no le di importancia pensé que se habría empanado con algo. En un curva me puse a esperarla y la vi salir de la curva anterior con dificultad 

- Joder cualquiera diría que te saco unos cuantos años

Ahí paró 

- Me ha dado un bajón y estoy sin fuerzas 

Bajé a donde estaba y al llegar estaba pálida y agotada.

- Pfff estoy hasta un poco mareada...

- No, si ya sabía yo que la dieta esa...

- Que no es la dieta joder!!!!, que está calculada por dietista!!!

- ¿Y que es?...

- Que me dejé en casa las pastillas del suplemento de B12..

- Vaya tela y no podíamos haber ido a la Farmacia está mañana 

- Pero si estaba bien.

- En fin, siéntate bebe algo que te dé energía que ahora te recojo con el coche, así no vamos a ningún sitio .

Bajé un km y medio más o menos hasta el coche , volví a subir a recogerla y para casa. 

La vuelta fue en silencio, ni fuerzas para hablar. Llegamos a la casa, ella entró descargue el coche.

- Parece que me voy recuperando un poco, voy a meterme en la ducha a ver si espabilo.

- Vale yo voy a la farmacia a por la B12

- Vale

La dejé en casa y me fui para la farmacia del pueblo. De vuelta aún estaba en la ducha, así que me senté a esperar. Poco después salía 

- ¿Mejor? 

- Si al menos no tengo ya esa flojera que no podía ni andar ¿Has encontrado la B12?

- Si...

- Uy ese si suena a enfado...conozco ya los tonos.

- Eso es bueno así no te pilla de imprevisto.

- Se me olvidó, que le vamos a hacer, tampoco es para tanto 

- Ya pero es que llevamos ya tres días aquí como para poner solución y no tener que esperar a que te quedes sin pilas ¿No crees?

- La verdad es que ni pensé, como tampoco me había dado, ni pensé .

- Vamos a ver si me aclaro, entonces somos muy adulta y responsable para llevar una dieta estricta, pero luego nos dejamos el suplemento y ni pensé, es así? 

- Ya estamos

- Ya estamos en que me voy a encargar que no te olvides ni un día ven aquí. 

- Pffff, me tengo que levantar? 

No sé si el bajón o que sabía que llevaba razón pero no quiso pelear y se acercó despacio. A mí altura la cogí de la goma del pantalón corto que llevaba y la acerqué aún más.

- Esto te sobra -le dije bajándole el pantalón- y esto también -haciendo lo propio con la ropa interior-

Sin más sobre mis rodillas, en ese momento estoy convencido que pensaba que iban a empezar a lloverle palmadas en el culo. Pero no abrí la caja del medicamento y saqué un blíster de ella, al presionarlo sonó un sonido metálico.

- ¿Que haces?

- Ya te dije que me iba a asegurar que te tomabas el suplemento tanto, que te lo voy a poner yo desde hoy.  Y más te vale colaborar o lo harás igual pero con el culo ardiendo. 

- ¿En serio? 

- Estás sobre mis rodillas con el culo al aire, crees que cuando estás así no hablo en serio? 

Plas!!! Un azote sonó como trueno y al instante los cuatro dedos en rojo se dibujaban en su piel.

- ¿A que esperas? 

No hizo falta decir nada más, al instante tenía una mano en cada cachete seperandolos tímidamente. 

- Así va a ser todos los días que dure el tratamiento, es más tu misma me lo vas a pedir 

Ya no dije nada más, lleve el supositorio de B12 a su culo y se lo metí despacio acompañado del dedo .

- Así seguro que no te escapas 

Saqué el dedo, le di un azotitos cariñoso, la hice esperar sobre mis rodillas un par de minutos y le dije.

- Y ahora nos vamos a comer lo que habíamos preparado para la ruta, y al terminar tú te vas a echar una siesta a recuperar.

Comimos y aunque después de comer se puso remolona que no quería siesta , la amenaza de hacerla con el culo rojo la hizo desistir. 

Yo me fui un rato al taller, un par de horas después volvia a entrar en casa y ya estaba en el sofá viendo la tele.

- Que mejor?

- Pffff como nueva...

- Si es que igual que una niña pequeña...me voy a lavar las manos 

- Que has estado haciendo? 

- Con el diseño del taburete, pero aún le falta

De vuelta cogí una silla y la puse frente al sofá, me senté.

- He estado pensando que esta noche podríamos salir a tomar algo y cenar al pueblo ¿Que te parece?

- Lo mismo te iba a decir, pero antes tú y yo tenemos algo pendiente, o crees que ya me he olvidado de todo?

- Jooooo ya es bastante castigo no? Es humillante!!! 

- Levanta

- Baaaa...

- Vas a hacer que me levanté yo? 

En ese momento toda digna se cruzó de brazos mirando hacia el otro lado de la sala. Así que me tuve que levantar, levantarla y darle una buena tanda de azotes de pie mientras danzaba alrededor de mi intentando evitarlos. 

- Se acabaron las niñerías por hoy 

La llevé hasta el rincón y algún que otro azote de camino la cayó. Al llegar nariz pegada a la pared, manos sobre la cabeza y ropa en los tobillos del tirón .

- Ahí quieta hasta que te llame.

No tardé mucho en llamarla lo justo para que el rincón le bajara los humos. 

- Has tenido suerte, estaba haciendo una paleta pequeña de roble, pero no me ha dado tiempo a terminarla, por suerte tengo las mano sana y es más que suficiente, así que ya sabes, culo bien presentado, ahora.

Ahí ya no dijo nada, se colocó sobre mis rodillas , mi mano izquierda en su cadera y la derecha empezó a calentarle el culo con ganas. Lo bueno de usar la mano es que tienes un referencia muy clara, cuando te empieza a quemar la mano, paras un ratito que se enfrié y sigues , además nada más bonito que un culo pintado de rojo a mano. Me aseguré que el hormigueo del culo le durase hasta la noche, unos 20 minutos de zurra con alguna pausa. 

Al terminar de vuelta al rincón, pocas cosas más "educativas" para una niña grande, que mostrar un rato el culo rojo y castigado y son poder aliviarse el escozor.

Y así transcurrió el tercer día. Un rato después nos vestimos y nos fuimos a tomar algo y cenar por el pueblo, volvimos dando un paseo al fresco de la noche, nos acurrucamos en la cama y caímos rendidos los dos 

Iba a ser interesante verla pedir el tratamiento los próximos días.

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

100% spank

 



Me pasaron este video hace unos días y pocos vídeos me ha parecido que muestren el spank en su pureza, como lo muestra este. Aquí no hay necesidad de atrezzo, de vestuario especial, de colecciones de artilugios, simplemente, un motivo y una consecuencia, una acción y una reacción .

Lo de la imagen y las mil palabras, no me alargo más, es mejor verlo 



sábado, 22 de agosto de 2026

El peor verano de nuestra vida I parte

 



A pesar de haber vivido ya más de la mitad de mi esperanza de vida, nunca había vivido un verano como el de 2026. 

Tras un invierno y una primavera muy lluviosas y frescos, parecía que el verano iba a llegar más suave. Ni por asomo, el calor entró la primera semana de junio y a medida que avanzaba, cada semana, cada día, era más y más. A mitad de Julio ya estábamos agotados, descansando mal, sudando al mínimo esfuerzo o ni eso, teniendo que ducharte tres veces al día, otros tantos cambios de ropa y la sensación que no había un momento de respiro.

Vivir algo así, acaba pasando factura a todo, a lo laboral, a lo social y a los personal, no tienes ganas de nada, estás irritable, permanente cansado.

Obviamente durante aquellas semanas invernales, los roces y demás fueron frecuentes, pero también las pocas ganas de zanjar temas del modo tradicional. 

El viernes 14 de Agosto era el día, por fin vacaciones, ella ya llevaba unos días en casa y el sábado saldríamos volando de la ciudad en busca del fresco de la provincia de Soria.

Me levanté, hice café, me tomé uno y antes de salir, antes de irme fui a la habitación, a despedirme, ella seguía en la cama.

- Me voy nena, si todo va bien sobre las 4 ya estaré en casa. 

- Vale, venga ánimo que unas horitas y se acaba.

- Que ganas tengo 

- Lo sé 

- Eso si aprovecha el día, que luego te pilla el toro que nos conocemos.

- Pffff lárgate ya, que parece que si no tiras la sentencia no te vas a gusto.

Fui a darle un beso, pero me giró la cara.

Conduciendo de camino al trabajo iba pensando en aquellas semanas de energía acumulada, energía negativa, de incomodidad, irritabilidad, descansar poco y mal y de falta de motivación y energía por mi parte para ejercer. Y algo me daba que aquello acabaría por formar una tormenta explosiva.

Por suerte el día pasó rápido, nos deseamos felices vacaciones y se cerrarom las persianas por tres semanas, tres semanas para olvidar aquel verano, cargar las pilas y dejar lastre.

Cuando llegué a casa allí estaba, echada en el sofá con el uniforme de verano para estar por casa (camiseta de tirantes y una braguitas) y el ventilador del techo a tope.

- Ya has acabado?

- Por fin!!!!

- Hice ensaladilla si quieres comer en la nevera hay. 

- Pffff para cenar, ni hambre tengo, comeré algo de fruta y ya.

- Tú mismo

Me comí media sandía que quedaba y en ese momento entraba a la cocina...

- Vaya tenía antojo de sandía, pero vamos ya veo que piensas en mí 

- Me podías haber avisado!!! Hay melón en la nevera

- Que parte de que quiero sandía no has entendido? 

La miré fijamente, cogió una botella de agua y se fue.

Yo me fui a dar una ducha tibia y me puse ropa cómoda.

- Nena, yo voy hacer la maleta, no tardes que mañana quiero salir pronto.

- Pffff hay tiempo de sobra

Me fui a hacer la maleta, tampoco era una gran maleta. Un par de bañadores para la piscina, ropa de monte para salir de ruta un par de de mudas más de arreglar por si algún salíamos a cenar o tomar algo y algo de abrigo que allí nunca se sabe. Cuando terminé seguía estirada en el sofá jugando con el móvil. Y ahí creí que debía actuar ya. 

Me fui para ella y le quité el móvil. La levanté y le di un par de azotes.

- Voy a pasarle el aspirador al coche y meterlo en el túnel de lavado, cuando vuelva quiero la maleta hecha y esto me le llevo, tienes una hora más o menos

Dije metiéndome el móvil en el bolsillo .  Son decir nada más cogí las llaves y me fui.

Mientras limpiaba el coche y por precendentes imaginaba que al llegar, la encontraría con la ropa tirada en la cama, la maleta a medio hacer y quejándose, y eso me llevaría irremediablemente a tener que ejercer.

Pero mi sorpresa fue al llegar y encontrarla terminando de meter la última prenda cuidadosamente doblada en la maleta. Todo ordenado y una sonrisa.

- No me mires así tenías razón, estaba tonteando mucho 

Le di un beso

- Me voy a dar una ducha que mira como vengo.

- Vale, mientras preparo el neceser y voy yo después.

Así, fue lo que parecía que iba encaminado a una tormenta acabó en una calma que hasta parecía extraña y resuelto con dos azotes y un golpecito de autoridad, estaba que no cabía en mi y en mis capacidades de disciplina. Además justo empezaba a atardecer y se levantó un alivio en forma de corriente de aire. 

La escuché salir del baño, ir a la habitación,cerrar la maleta y desde el pasillo me dijo 

- Voy a la cocina ¿Quieres algo de la nevera?

- Pues una cervecita si eres tan amable

- Voy

Tardó un par de minutos y volvió con un par de cervezas.

- ¿No las encontrabas o que?

- He puesto más en fresco 

- ¿No te sientas? 

- Ufff es que corre un aire muy rico aquí 

En ese momento estiré la anilla de la lata y ahí si se desató una tormenta, la espuma de la cerveza empezó a salir en todas las direcciones, durante unos segundos estuve sin reaccionar, y mi primera y torpe reacción fue levantarme intentando en vano atajar el geyser de la maldita cerveza y lo único que conseguí es ponerme perdido yo y parte del salón. Cuando por fin paró el geyser otro instante de "¿Que ha pasado aquí?" Hasta que la miré y se le escapó una carcajada a la vez, que empezaba a correr hacia el pasillo, dejé la lata en la mesa y salí tras de ella empapado de cerveza. Se metió en la habitación y cuando intenté abrir ella intentaba evitarlo desde atrás riendo a carcajadas. Pero claro la risa quita fuerza y no duró ni un minuto el forcejeo. Entré, directo a ella, sujeta del brazo y empezaron a caerle azotes que intentaba esquivar como danzando alrededor mío, hasta que dije suficiente. 

La llevé frente al espejo de cuerpo entero, le hice poner las manos sobre la cabeza mirando al espejo. Braguitas a los tobillos, camiseta por encima del pecho, mi mano izquierda en su vientre y la derecha empezó a darle con ganas alternando cachete y cachete, sin miramientos, ni progresividad, con ganas y sin pausas hasta ponerle el culo bien rojo. 

Al terminar y sin decir nada la lleve de la oreja al salón de vuelta. La dejé en la parte seca. 

- No te muevas 

Fui a la cocina y volví con la fregona el cubo y trapos. Del cubo saqué un par de latas de cerveza. 

- Extiende los brazos, palmas hacia arriba.

En cuanto lo hizo le puse una lata en cada mano. Mientras recogía el desaguisado. Al terminar le dije. Vuelvo a la ducha, que huelo a cerveza y la ropa también, no te muevas y aunque esto no queda aquí, dejaré la puerta abierta y si escucho caerse una lata, tendrás algo extra.

Fue una ducha rápida, para quitarme el olor a cerveza y ya.

Nada más salir la fui a buscar, le quité les las latas y otra vez de la oreja hasta el espejo de la habitación. 

- Apoya una mano en cada lado y el culo bien sacado , que me voy a ocupar a fondo de el.

Cuando hizo, aún le hice inclinar más la espalda y presentarlo mejor, mientras con el pies le hacía separar los suyos.

Fui a la mesita de noche, cogí un plug y el lubricante. Me fui hacia ella, detrás pero viéndole la cara a través del espejo. Lubriqué el plug de acero estriado, y después con mi dedo corazón le lubrique ahí donde lo iba a alojar, entoces mientras con la mano izquierda le separaba un cachete rojo, le dije.

- Mira al frente en todo momento 

En cuanto la vi mirar, empecé a apretar el plug suave y firme a la vez, sin dejar de mirarle la cara a través del espejo, durante el proceso cerró los ojos un par de veces y soltó un tímido gemido justo cuando el plug entraba del todo. 

Al terminar le di un par de palmadas cariñosas en el culo y me fui para el armario al abrir una de puerta colgaba mi colección de cinturónes de cuero, me fui directo en busca del señor disciplina, un cinturón de cuero marrón bastante viejo pero muy efectivo.  Lo doblé por la mitad mientras avanzaba y al pararme detrás de ella

- ¿De cuentos cl son las latas de cerveza estándars?

- De tercio

- ¿Y cuantos cl son un tercio?

- 33

- Pues ya sabes el número de caricias con el cinturón que tienes que contar.

Ya no dije nada más, armé el brazo y el cinturón cruzó su piel como un relámpago..

Con voz tímida y seguida de un suspiro escuché "uno"

Sin prisa espaciando unos segundos entre azote y azote hasta llegar al "treinta y tres" 

Entonces dejé el cinturón en su sitio, volví hacia ella, que seguía presentando el culo castigado frente al espejo. Lo primero que hice es revisar su piel con mis dedos suavemente, mapeando sus nalgas castigadas con las yemas de mis dedos. Apoyé mi mano izquierda en sus lumbares empapadas de sudor y en ese mismo momento mis dedos encontraban también algo muy mojado entre sus piernas.

- Cualquiera diría que te acabo de castigar...

Empecé a jugar con mis dedos en su sexo por fuera y también por dentro y llegado un momento empezó a mover las caderas con picardía y en ese momento paré y le di media docena de palmadas rápidas en el sexo desde atrás.

- No estarás pensando que después de tu gracia vas a tener premio ¿Verdad? Te voy a follar, porque me encanta follarte con el culo rojo, pero más bien te voy a usar, ya cuando te portes bien veremos.

Y eso hice, follármela allí, contra el espejo, con el plug puesto y sintiendo el culo rojo y caliente tocando mi piel, ya sólo la saqué para correrme en la piel roja caliente y castigada de su culo.


Y así empezaron las vacaciones del peor verano de nuestras vidas.


Continuará 







sábado, 15 de agosto de 2026

Trampas

 



Hacía un rato ya que habíamos comido y hacia un tarde preciosa, de esas que apetece salir. 

- ¿Te apetece hacer algo esta tarde?

- Pfffff no puedo debería ponerme a terminar de trabajar en la presentación del martes, además me queda la bibliografía que es un coñazo... pero bueno sal tú si quieres, yo me tengo que poner.

- Bueno no te preocupes, lo primero es lo primero.

Un rato después ella estaba con el portátil y los cascos en la mesa y yo decidí salir a dar un paseo, aunque fuera para tomar un poco el aire. No tardé mucho en regresar, de vuelta ella seguía allí concentrada en la mesa, entre apuntes. Me puse cómodo, cogí un libro y una cervecita y me apalanqué en el sofá. En una de esas levanté la vista y estaba sonriendo. 

- No sabía que recopilar bibliografía era tan divertido...

- Ehhhh...bueno una cosa me ha hecho gracia

Y apuntó algo en una libreta, yo seguí a lo mío con el libro, pero algo me hizo estar alerta. Eché un par de vistazos más y seguía aquella extraña sonrisa que empezaba a ser muy sospechosa. En un determinado momento me levanté y me acerqué sigilosamente, tanto que no se enteró concentrada, hasta que sintió mi respiración en su cuello sobresaltándose.

- ¿ Que haces?!!!!! Me has asustado

-  Nada averiguar qué te divierte tanto

En ese momento en la barra de direcciones parpadeaba algo

- Tienes una notificación de Skype

- Ahh si, una compañera que me está ayudando.

- Pues ábrela ¿No? 

- Si ahora la abro, antes quiero...

En ese momento cogí el ratón y le di a la notificación, se abrió una ventana  del y era una conversación con una de sus amigas.

- No sabía que María era una experta en esto...

- Pfff valeeeee ha sido un momento necesitaba desconectar un rato.

Sin soltar el ratón fui arrastrando conversación...

- Ya veo ya, una hora y media de desconexión. 

- Es que no me concentro!!!!

- No te preocupes, que eso tiene arreglo, despídete de María. 

Resopló y empezó a escribir.

" María, voy a ponerme un rato con la presentación, ya hablamos, besos"

Nada más hacerlo cerré el portátil. 

- Ahora señorita vete a la habitación un rato.

- Santi, tengo que ponerme con esto...

- Ya te pondrás, no te preocupes, a la habitación por tu cuenta o te llevo tu eliges. 

Otro soplido y se levantó enfadada, sin decir nada, con un ataque de orgullo, se fue para la habitación y cerró la puerta de un portazo. Lo que provocó que fuera de inmediato para allí, no le dio ni tiempo a tumbarse en la cama. Entré detrás y la cacé antes de que pudiera tumbarse, sujeta del brazo le di cuatro o cinco azotes fuertes de pie.

- Me tienes toda la tarde aquí, porque me dices que tienes que trabajar en la presentación, te pillo chateando con tu amiga en vez de trabajar ¿y encima me desafías? Te voy a bajar el orgullo pero volando.

Fin de la conversación, me senté en la cama y sobre mis rodillas, mi pierna derecha por encima de las suyas y la mano en plan metralleta descargando una larga e intensa ráfaga en su culo. 

- Se te acabó la tontería por hoy. Levanta.

Se levantó y nada más hacerlo metí los dedos por la cintura de los viejos leggins de estar por casa y para bajo. 

- Y esto también -dije a la vez que hacía descender el tanga también -

De vuelta a mis rodillas, ya empezaba a tener el culo rojo, pero aún estuve un rato más ocupándome de el, para terminar de ponerselo cómo un tomate maduro. 

- Levanta. 

En cuanto lo hizo la cogí del brazo y la saqué de la habitación. Cerré la puerta y la solté.

- Ahora abre 

Suspiró y la abrió, yo entré con ella.

- Ahora cierra cómo las personas normales.

Me la quedé mirando, en un momento de duda y cerró suavemente. Nada más hacerlo la volví a coger del brazo y le di media docena de azotes más mientras le decía.

- Te podías haber pasado el rato tirada en la cama, pero por orgullosa te lo vas a pasar mirando la pared y con el culo rojo, hasta que de avise y voy a dejar la puerta abierta así que cuidado con tontear ¿Estamos?

Le señalé la pared y sopló. Un par de azotes más y mensaje captado, esperé a verla colocada mirando la pared con las manos sobre la cabeza y me fui a seguir con el libro. Me levanté un par de veces para comprobar que seguía allí en la que tal vez fue una de las veces que más tiempo estuvo mirando la pared.

Finalmente me fui para la habitación y desde el umbral de la puerta le dije.

- Voy a bajar la basura, cuando vuelva quiero encontrarte, tumbada boca abajo en la cama, con las almohadas debajo, el culo bien levantado y mi cinturón marrón bien doblado y a tu izquierda. 

Me di media vuelta fui hasta la cocina, cogí la bolsa de basura y baje hasta los contenedores tomándome mi tiempo. Cuando entré en casa, pase primero por el despacho y cogí la regla de madera más larga, la de 24 pulgadas. Al entrar en la habitación, todo estaba tal y como le había dicho. Tumbada boca abajo sobre las almohadas, el cinturón doblado y en el lado izquierdo. Me puse en sus pies, y usando la regla separé sus piernas del tal forma que sus tobillos tocaran con ambos extremos de la regla. 

- Mantén en todo momento está separación. 

Entonces me fui al lado izquierdo de la cama y cogí el cinturón. Tal y como estaba doblado era demasiado largo, así que lo acorté, comprobé que la distancia fiera la adecuada lo levanté hacia detrás de mi hombro y de un golpe seco lo dejé caer sobre su piel desnuda y aún enrojecida. En un acto reflejo contrajo los glúteos al sentir la lamida del cuero. 

- Cómo no mantengas el culo relajado seguiremos pero con un dedo de jengibre dentro ¿Está claro?

No contestó más allá de un suspiro, pero ya no volvió a contraer los glúteos la treintena de azotes con el cinturón, que le cayeron lenta pero severamente. Cuando terminé no guardé el cinturón, le hice apoyar los codos sobre el colchón, con las palmas de las manos hacia arriba y sujetarlo. Fui a buscar la crema refrescante al baño, de vuelta me senté en la cama, me eché abundante crema en las manos y empecé a aplicársela despacio y suave en las nalgas, un pequeño alivio momentáneo, por todas las nalgas, incluida la parte interna y la superior de los muslos, como la regla separaba sus piernas mientras le aplicaba la crema podía ver, si sexo hinchado y húmedo, lo cual me provocaba una sonrisa maléfica. 

Fue inevitable no visitarlo, primero apenas rozando los labios externos, despacio, hasta que empecé a mover de atrás a delante un dedo entre medio de su rajita empapada, luego fueron dos, empezó a respirar profundamente y gemir un poco y entonces le di tres o cuatro palmaditas en el sexo desde atrás. 

- Que no se caiga el cinturón...o volveré a usarlo.

A partir de eso momento mis dedos empezaron a aumentar el ritmo progresivamente, hasta que dos de ellos entraban y salían de su sexo frenéticamente y un tercero estimulaba a la vez más arriba, ya sin posibilidad de marcha atrás, hasta empezar a sentir las contracciones del inevitable orgasmo. 

Después una ducha y a cenar. Tras la cena, la hice ponerse a trabajar en lo que debía haber hecho por la tarde, en vez de sentarse en una silla, la hice sentarse con el culo desnudo sobre un taburete y sin poder levantarse hasta terminar.

Cuando terminó ya era más de media noche. Y aún nos quedaba un rato. El ensayo de la presentación lo hizo delante de mi, con el pantalón del pijama en los tobillos, mientras yo la escuchaba atentamente. 



lunes, 3 de agosto de 2026

Con la comida no sé juega

 




Volvía para casa, con ganas de reencuentro, llevaba casi dos días sin verla, desde que había entrado de guardia a las 8 del día anterior y cuando había vuelto , yo ya había salido a trabajar.

Empezaba a hacer calor ya de aquella sofocante de pleno verano y los cuerpos lo empiezan a notar. Abrí la cerradura despacio, entré y fui directo al salón, allí estaba, sentada en la sofá, sólo con unas braguitas y una camiseta, apenas dibujó una sonrisa al verme, la noté pálida.

- ¿Te pasa...?

No me dio tiempo a acabar la frase , se levantó con una mano en el estómago y medio encorvada fui corriendo al baño, con náuseas y cerró la puerta.

Un par de minutos después salía con algo de mejor cara.

- ¿Estás bien?

- Si...mejor, me he echado un rato y al levantarme me he mareado, pero mejor...debe ser el calor.

- Voy a por un vaso de agua.

Fui a la cocina a por agua y vi la cocina inmaculada, al abrir la nevera, también vi un tupper con comida que había dejado preparada para calentar. De vuelta al salón le di el vaso de agua , lo cogió con un ligero temblor y le dio un trago.

- ¿Estás mejor?

- Si, si, ya va pasando.

Me fui de vuelta a la cocina y cogí un par de onzas de chocolate, se las di. 

- Te sentará bien.

Fue casi instantáneo comerse el par de onzas y revivir. 

- No te has comido lo que te deje en el frigo, no te ha gustado? 

- Pfffff llegué agotada y me eché a dormir, y después ya me he levantado revuelta, luego para cenar.

- ¿Desayunaste en el hospital? 

- No...

- Claro y te extrañará lo que te ha pasado no? Te lo tengo que explicar yo? Creo que tú lo sabes mucho mejor que yo. Y mírame cuando te hablo, por favor. 

- Pffff no me des el sermón ahora, ya lo sé, pero estaba agotada.

- ¿Que comiste en el hospital? 

- No me acuerdo!!!!

La miré muy serio

- Un sándwich de máquina...

- ¿En todo el día?

- Es que no he podido parar!!!!

-  ¿A que hora? 

- Por la mañana cuando entré.

- Vamos, que llevas 36 horas más o menos con un sándwich de máquina y cafés, trabajando encima .

- ¿Y que quieres que haga? 

- Pues muy sencillo, comer. Me parece hasta cierto punto cómico, que tenga yo que explicarte esto, pero si no comes, entre las 12 y las 24 horas acabas con las reservas de glucosa, se estabilizan los niveles de insulina y empieza a producirse algo llamado cetosis que no hace falta que te explique que es. Y eso provoca, fatiga, cambios de humor, mareos, náuseas , irritabilidad, falta de concentración y como ves también cambios en el ciclo del hambre...

- Gracias por la lección doctor, pero nada que no sepa ya. 

Y ahí saltó la chispa. La agarré del brazo, la levanté del sofá, dos estruendos seguidos sonaron, plas y plas. Poco protegían las braguitas que dejaban al aire medio cachete.

- La impertinencia no la tenía en la lista de efectos secundarios, pero no te preocupes que tengo antídoto para todos y cada uno .

La llevé sujeta hasta el rincón.

- De rodillas, las manos en la cabeza y la nariz pegada a la pared. 

Y ahí noté que empezaba a hacer efecto la "vacuna".

Me senté, cogí el móvil busqué un restaurante, más concretamente un asador, llamé y reservé mesa para dos a eso de las 9 y media o 10.  Cuando colgué, le dije.

- Hoy salimos a cenar fuera, pero antes me voy a asegurar que cuando salgamos hayan desaparecido todos esos efectos secundarios tan molestos. 

Me levanté, cogí un silla, la puse en el centro del salón, me senté y la llamé.

Se levantó, y se acercó despacio, mirando al suelo. 

- Se acabó con la tontería del no comer y la excusas , no puedes estar 24 horas sin comer y esto no admite discusión alguna y las salidas de tono, pues creo que ya sabes que pienso de eso, así que ya sabes que tienes que hacer. Se me quedó mirando.

- Tengo que hacerlo yo? Las braguitas en los tobillos y a mis rodillas,  ya.

Lo hizo rápido cómo queriendo minimizar la vergüenza del momento en el que ella misma se bajaba la ropa interior para recibir una zurra con el culo al aire , sobre mis rodillas. Nada más colocarse puse mi mano izquierda en su cadera y empecé a calentarme el culo a mano, sin prisas y a conciencia , una azotaina larga sin apenas pausas , hasta que me empezó a picar la mano y tenía ya el culo bien rojo y caliente. 

Estando aún en mis rodillas, miré el reloj.

- Mmmm tenemos tiempo de sobra para el tratamiento completo. Vete un ratito a mirar la pared, que te irá bien. Que mientras aprovecho y me arreglo la barba.

Se levantó y en silencio se fue cara a la pared, las manos sobre la cabeza y las braguitas enrolladas en los tobillos. 

- Dejo la puerta abierta así que espero no se te ocurra frotarte o aliviarte.

Fui a arreglarme la barba y así ganaba tiempo, de vuelta llevaba un arma muy temida en mi mano: el cepillo de ducha , aunque en este caso era uno tamaño niño, con la mango mucho más corto. Me volví a sentar en la silla, la llamé y repetimos ritual.

De nuevo sobre mis rodillas, empecé a jugar con el cepillo por las dos caras, en su piel. 

- Cuando termine, te vas a dar un ducha y arreglar, ya te prepararé yo la ropa. 

Y sin decir nada más, empezó a hablar el cepillo, aunque algo menos pesado , que uno normal, la forma y el mango más largo, lo hacen una herramienta temible, además cómo íbamos a estar rato sentados y en público, quería que sintiera bien los efectos de su comportamiento. No fue una azotaina muy larga, una cuarentena de azotes con el cepillo de ducha son más que suficientes para dejar "huella" y mensaje.

La dejé coger recuperar fuerzas en mi regazo, hasta que le dije que empezara a arreglarse, se levantó, le di el cepillo y le dije que lo dejara en su sitio.

Ella en el baño y yo en la habitación, seleccioné un vestido de verano ya, entallado y algo por encima de las rodillas, ese vestido sería la única ropa que llevaría.

Cuando apareció se lo dije, se lo puso y fue a acabar de maquillarse, yo aproveché para cambiarme también y la esperé en el salón.

- Muy guapa y mucha mejor cara que cuando he llegado, será verdad eso que dicen que una buena zurra tonifica. Pero falta un complemento.

Me di un par de golpecitos con las manos en las piernas, y eso significa que otra vez sobre mi regazo. Cuando estuvo, le levanté el vestido, debajo no había nada, y tenía el culo aún rojo como un tomate maduro, en especial en la parte que hace de frontera entre nalgas y muslos. 

- Ábrete los cachetes del culo...

Suspiró y despacio llevó las dos manos hacia atrás, se agarró una nalga con cada mano y me expuso toda su intimidad. En ese momento yo ya estaba poniendo lubricante en el plug de acero mediano, y después de jugar un poco con el, acabo entrando en su cuerpo.

- Perfecto a juego con los pendientes.

Le di un par de palmaditas en el culo, se levantó y nos dimos un abrazo. 

- Venga a cenar.

Íbamos a un asador mítico de la ciudad a plato único, proteína animal y hierro hasta la sobredosis, es decir chuletón de un kilo para dos, con la guarnición. 

La cena fue totalmente destensa y divertido, incluso bromeamos y reímos, comer comió, se notó las bondades del tratamiento, sólo algún momento de incomodidad según como estuviera apoyada en la silla. 

Al terminar nos fuimos a tomar una copa tranquilos para bajar la cena y luego ya si para casa.

- Me voy a poner cómoda -me dijo- 

- Ya lo harás, antes quiero mi postre.

La tumbé sobre el brazo del sofá, de espaldas a mí, le levanté el vestido de nuevo, ya tenía el culo menos rojo, aunque en la parte crítica el tono empezaba a ser algo más oscuro. Me desnudé. 

- Ya sabes ofréceme mi postre.

Otra vez se agarró los cachetes del culo y los separó, muy despacio le quité el plug, volví a lubricar y ahí en el brazo del sofá le follé el culo , que ese era mi postre aquel día.A


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