- ¿Entonces no sabes a qué hora acabas?
- Yo creo que entre una cosa y la otra sobre las 9 llegaré a casa.
- Vale, pues entonces igual quedo con Pedro para ir a tomar algo.
- Tú mismo, en teoría termina a las 8 pero ya sabes entre recoger y demás, pues eso.
- Pues mucho ánimo y ya me contarás luego, me voy nena.
La conversación tuvo lugar de buena mañana desayunado, ella tenía una charla después de trabajar y de eso estuvimos hablando.
El día transcurrió con normalidad y cómo hacía mucho tiempo que no veía a mí amigo Pedro y ella iba a venir tarde, quedé con el para ir a tomar algo después de trabajar. El calor empezaba a apretar ya.
Sobre las 9 más o menos me fui para casa, aún no había llegado, así que me puse ropa cómoda y como habíamos picado algo , me comí un par de piezas de fruta, en ello estaba cuando entró a casa.
- Nena!!! ¿Que tal? Como ha ido?
- Muy bien, pero estoy muy cansada
- Normal llevas 12 horas fuera o más, venga va ponte cómoda.
- Si que tengo ganas de quitarme esta ropa.
Se fue para la habitación y poco después apareció con un pijama de verano, pantalón corto y camiseta de tirantes
- ¿Que hay de cenar que tengo hambre?
- Yo he estado picando con Pedro y me acabo de comer un plátano y un melocotón, pero en la nevera queda ensaladilla rusa , gazpacho...
- Vale
Se fue para la cocina y volvió con un tarro de helado de fresa Häggen Dasz.
- ¿Eso vas a cenar?
- Si ¿Por?
- Por qué eso no es cena y más después de todo el día fuera
- Pfffff es que estoy muy cansada.
- Si no tienes que preparar nada, te he dicho que hay cosas en la nevera
- Es que no me apetecen
- Venga va no seas niña
- Pues hazme la cena tú!!!!
- ¿Que has dicho?
Ya no dije nada más, le quité el helado antes que se comiera la primera cucharada, lo dejé en la mesita.
- Levanta
- No quiero!!!
La levanté yo un pequeño forecejeo y a mis rodillas en el sofá. Sin más empecé a zurrarle el culo encima del pantalón con la mano.
- No sé por qué pero hay días que te veo venir y se que vas a dormir con el culo caliente y hoy es uno de esos.
Durante un par de minutos estuve dándole con ganas encima del pantalón del pijama. Al principio protestaba y se movía, pero llegó un momento que se rindió y entonces paré.
- Levanta
Se levantó y yo detrás, la cogí del brazo y la llevé frente a la tela, pero de caras al sofá.
- Las manos en la cabeza.
Cuando lo hizo de un tirón seco el pantalón y las braguitas a los tobillos .
- Voy a hacerte algo de cenar y te lo vas a comer todo ¿Está claro?
Cuando ya iba para la cocina me di media vuelta y volví donde estaba para levantarle la camiseta por encima del pecho. Más vergüenza y me fui para la cocina, una tortilla y un tomate en rodajas. Lo puse en plato, cogí una servilleta y me fue para el salón. Puse la servilleta sobre el taburete, el plato encima, cogí una silla y la fui a buscar.
- Siéntate y cena, aquí en el rincón castigada y en silencio.
Cuando se sentó me senté en el sofá y me puse la tele.
Un rato después había terminado, así que me fui a buscarla la llevé hasta delante del sofá, le hice poner la manos sobre la cabeza otra vez y recogí . De vuelta me senté en el sofá. Estaba allí frente a mí con el pantalón y las braguitas en los tobillos y la camiseta levantada. La miré y sin decir nada llevé mi dedo entre sus piernas y se lo pasé por la rajita.
- Vaya, vaya, así estamos? Al final voy a pensar que te comportas como una niña para esto.
La cogí del brazo y la puse otra vez sobre mis rodillas.
- Ya te he dicho que hoy de ibas a la cama con el culo como un tomate.
Y empecé a zurrarla de nuevo, ahora ya directamente sobre la piel desnuda, con la mano.
- Si te hubieras portado bien, tendrías helado de postre, pero como no, el postre va a ser este.
A medida que caían los azotes, el culo se le iba enrojeciendo más, estuve un buen rato ocupándome de ese culo travieso, hasta hubo un momento que tuve que subir el volumen de la tele, por si acaso los vecinos. Y ya no paré hasta ponérselo rojo brillante y cuando la mano me empezaba a picar a mí
Con todo el ajetreo ya había perdido las braguitas y el pantalón que estaba en el suelo fuera de las piernas y aproveché para separarle un poco las piernas y tener buen acceso , para empezar a jugar con mis dedos en su sexo.
- Te tengo que poner el culo ardiendo y este es el resultado?
En ese momento le metía un dedo y después dos. Empecé a moverlos dentro y fuera , los sacaba y jugaba un poco para volver otra vez y así un buen rato, pero sin acelerar , hasta que deje de hacerlo, para darle una ultima tanda de azotes, rápidos y fuertes. Al terminar, la hice levantarse.
- Recoge la ropa, dame tu móvil, vete a preparar y a la cama. No hay premios hoy y más vale que te portes bien o vas a estar una semana castigada sin piscina y sin helado. Cuando estés vienes a darme un beso de buenas noches.

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