sábado, 24 de diciembre de 2022

Calentando la Navidad.

 


Pues yo no pienso felicitaros, las fiestas, ni el solsticio de invierno, ni gilipolleces "podemos". Yo os voy a felicitar la Navidad, simplemente porque creyentes o no, aquí lo que se celebra es la Navidad y no chorradas. Y lo hago a mi manera con un relato. Feliz Navidad perversos. 


Ya teníamos encima las fiestas otra vez. Y decidimos unos días antes de los compromisos familiares, organizar una cenita en casa con unos amigos, para celebrar también con ellos. 

Fue un día divertido y de trabajo en equipo, decoramos la casa, para la ocasión, después nos pusimos a preparar la cena, que constaba de dos etapas. La primera entrantes fríos y ya preparados para poder picar y beber todos juntos en plan más informal y mientras un asado se iba haciendo al horno y cuando estuviera listo , era solo servir y sentarnos en la mesa. Cuando estuvieron los entrantes ya preparados e incluso la mesa puesta. Nos fuimos a darnos una ducha y vestirnos, ya que habíamos quedado también en vestirnos para la ocasión. 

Estaba yo sólo con los vaqueros puestos cuando entró, llevaba un vestido largo de noche, con una larga raja en un lado.

- ¿Te gusta?

- Me encanta 

- ¿Y esto? 

Se levantó un poco el vestido por la parte de la raja, hasta llegar a un punto donde terminaba la media y sólo había piel..

- Aún más.

- ¿Y tú qué te vas a poner? 

- La camisa está -le señalé una camisa negra que había sobre la cama- 

- Anda que vaya tela, yo vestidito y tú en vaqueros y una camisa ...

- Suerte tienes que me pongo la camisa...

Hizo un gesto de suficiencia, me le levanté y le di un cachete cariñoso en el culo.

- Voy a poner eso en el horno antes de ponerme la camisa..

- Uyyyy ten cuidado no te vayas a manchar el traje de gala (me dijo con ironía)

Había sido un día y una tarde divertidos, los dos juntos haciendo cosas y sin conflictos. Un rato después empezaron a llegar los amigos, eran tres parejas más, así que en la misma mesita de café servimos los entrantes y vino o cerveza al gusto y empezamos a charlar y reír. Y sé que tiene la extraña costumbre de venirse arriba en esos ambientes y empezar a picarme. Algún comentario sarcástico sobre mi indumentaria, alguna mala contestación a algún comentario mío y empezó una especie de pique sutil, de ida y vuelta divertido, pero claro hay que saber parar y entre el vino y el ambiente se fue animando, hasta que en momento dado respondió a comentario mío dándome un manotazo en el brazo. Se hizo el silencio en todo el grupo y la miré muy serio, tanto que se ruburizó un poco, hasta que alguien el echó un cable cambiando de tema, pero acababa de firmar su setencia. 

Minutos después le dije.

- Nena acompañame a echarle un vistazo al horno y si está apagamos que repose.

Nos levantamos y salimos, al salir cerré la puerta del salón y la cogí del brazo, muy flojo para no levantar sospechas me dijo.

- ¿Que haces ?

- Tira a la habitación...

 Resopló, al entrar la solté y cerré la puerta.

-Santi...están aquí detrás me dijo señalando la pared 

- Haberlo pensado antes.

La cogí de la muñeca, tiré de ella hasta sentarme en la cama y hacerla caer en mi regazo. 

En ese momento empezó a quejarse sin levantar la voz y a decir que no era el momento.

- Vaya ahora pides discreción? Es un poco tarde ya.

Cuando empecé a levantarle el vestido intentó levantarse, pero mi mano izquierda bloqueó las suyas y le levanté el vestido por encima de la cintura, debajo las medias a medio muslos y un tanga de encaje negro. Durante unos escasos segundos le acaricié el culo, se podían ir las voces y las risas en el salón, que dejaron de oírse cuándo una ráfaga rápida empezó a caer en su piel sin protección. Pero tuve que parar, realmente era muy ruidoso y nos podían oír. Pero casualidades de la vida encima de la mesita había un cepillo, en concreto el más pequeño de bebé. Sin pensarlo más le bajé el tanga de un tirón hasta medio muslo, cogí el cepillo y sin calentamiento, empecé a usarlo con ganas apuntado bien a allí donde se juntan nalgas y muslos, el sonido es mucho más sordo y así directo en frío seguro que le picaba bien. 

Soltó un par de soplidos de queja y empezó a serpentear la espalda.

- ¿Pica?

- Pfff y lo he dejado yo...

- Otro día lo recogerás y ahora te quiero el resto de cena en plan niña buena ¿Está claro? 

Le di una última ráfaga de cepillo bastante rápida y lo dejé en la mesita.

- Levanta.

Se levantó, la cogí del brazo, haciéndola pasar por delante de los pies de la cama hasta el rincón. 

- Las manos detrás de la espalda y el vestido levantado!!!!

Suspiró pero lo hizo.

Entonces le dije.

- Voy a sacar eso del horno tu no te muevas de aquí, ya vendré a buscarte.

- Santi...van a preguntar.

- Ya me inventaré una excusa ahhhh y una cosa más. 

Me fui a la mesita abrí el cajón y cogí un plug de acero, con la piedra verde. Se lo puse en las manos cruzadas por detrás sujetando el vestido levantado y le dije.

- Cuando venga a buscarte quiero eso puesto y el tanga en la mesita.

Le di un par de cachetes y salí, dejé la puerta ajustada pero sin cerrar. Saque la cena del horno, la emplaté y me dispuse a servir, justo cuando salía con los primeros platos se abrió la puerta del salón y salía una de sus amigas, me preguntó por ella y le dije que estaba hablando por teléfono con su padre, se ofreció a ayudarme y servimos la cena y cuando ya nos íbamos a sentar todos, fui a buscarla. Entré en la habitación y cerré la puerta, vi el tanga negro en la mesita, ella seguía en el rincón sujetando el vestido levantado, me acerque y empecé a sobarle las nalgas con la mano, estaban calientes en especial la parte inferior, le di un beso en el cuello y le dije. 

- Te doy dos minutos para que te mentalices, les he dicho que hablabas con tu padre al teléfono. 

Otro par de cachetitos y me fui, al llegar les dije a todos que ya nos podíamos sentar, dos minutos después apareció, su rostro estaba un par de tonos más rojos de lo normal, incluso una de sus amigas preguntó si estaba bien, ella se excusó con la calefacción y se sentó en la silla libre, yo miraba todo el rato, que gesto hacía al tocar el asiento con el culo...los primeros minutos estuvo callada en su mundo pero después se empezó a animar y más o menos todo volvió a la normalidad, salvo un juego de miradas muy sutil que sólo entendemos nosotros.

Después de cenar entre todos recogimos la mesa y nos sentamos a hacer sobremesa y unas copas, todo en un ambiente ameno, relajado y divertido.

Era bastante más de medionache cuando más se empezaron a ir, una pareja tardó medio hora más en irse y mientras ella los despedía en la puerta, yo me servía el último whisky. Se cerró la puerta y lo primero que hizo fue quitarse los tacones y venir descalza hacía mi. 

- Esto no me lo hagas más, las otras no sé pero María no es tonta y algo se ha olido, no ha dejado de hacerme preguntas.

Mientras agitaba el vaso haciendo sonar el hielo la miraba sin decir nada, le di un pequeño sorbo y le dije.

- Levántate el vestido!!!!! Igual la próxima vez que pregunte habrá que decirle que te he castigado.

-Santi....

- El vestido..

Suspiró pero el vestido empezó a elevarse, lentamente, hizo un parón al llegar a las medias, pero mi mirada le dijo que ahí no, más arriba. La miré y sin dejar de mirarla llevé mi mano a su sexo, lo empecé a acarciar por fuera pero ya me mojé.

- ¿Así llevas toda la cena?

- Por tu culpa...

Dos de mis dedos se pasearon por la hendidura de sus labios buscando la entrada de su sexo, al llegar allí se dislazaron sin problema, y empezaron a entrar y salir haciendo ese sonido a chapoteo...

- ¿Por mi culpa? Ya deberías tener claro a estas alturas, que si me buscas, me vas a encontrar y cuando menos te lo esperes...

Los dedos se movían cada vez más rápido.

- Además no pareces haberlo pasado tan mal...

- Me quería morir de la vergüenza!!!!

- Pues quien lo diría

Empezó a jadear y a gemir y a suplicar 

- Santi para, para por favor....

- Por supuesto que voy a parar antes tengo cuentas pendientes con tu culo y tu orgullo.

Saque los dedos, la cogí de la muñeca y a mis rodillas, bien sujeta con el brazo izquierdo y mi mano empezó a caer pesada, cubriendo cada centímetro de sus dos montes redonditos y carnosos. Realmente una azotaina como dios manda a mano, es muy ruidosa, pero ya no importaba, si nos podía oír alguien eran los vecinos y no creo que le extrañase ese sonido repetitivo que bastante a menudo debían oir. No fue muy larga, no hubieron pausas y vueltas a empezar, del tirón, rápida, constante, hasta dejarle el culo como un tomate. Y me detuve. 

Le acaricié un rato en silencio las nalgas, calientes y sensibles poniéndole la piel de gallina sólo con el roce de la yema de mis dedos. Hasta que le dije. 

- Levanta...

Lo hizo 

- Quítate el vestido 

Se lo quito y lo tiró en el sofá.

- El sujetador también

Se lo desabrochó, liberó el pecho y también lo tiró junto al vestido. 

- Ponte de lado, mirando al balcón

Se puso de forma que me daba los hombros.

- Ahora quiero ver cómo apoyas los codos sobre tus rodillas.

Me puso cara de no puede ser pero se enrojeció, yo me desabroché el cinturón y se puso tal y como le había dicho.

Las rodillas medio flexionadas, la espalda inclinada y los codos apoyados justo encima de las rodillas. 

La hice esperar así hasta terminar la copa, entonces me levanté y me quité el cinturón de los vaqueros, lo doblé lo dejé en su espalda donde también apoyé mi mano izquierda y la derecha se fue por atrás a su sexo, si antes está mojado ahora goteaba. Pero aún faltaba la parte final de la lección sobre cómo comportarse en público y se la iba a dar mi cinturón.

Y si fue cogí el cinturón y en esa posicion tan expuesta y a la vez incómoda de aguantar le di un par de docenas de azotes con el cinturón, suficiente para que aquel día durmiera boca abajo. 

Al terminar le dije que recogiera su ropa y fuera yendo para a la cama que ahora iría yo. 

Me terminé el whisky, fui al baño y para la habitación con el bote de crema hidratante, ella me esperaba tumbada boca abajo aún conservaba las medias.

Me senté en el lado de la cama dejé ir un generoso chorro de crema fresca en cada nalga y empecé a extenderla despacio, cuando empezó a absorber la crema su piel castigada le quité despacio el plug y dejé ir un chorro entre sus nalgas,  lo había llevado unas horas puesto, así que también necesitaba un masaje y en ello estaba cuando mi otra mano sin necesidad de crema jugaba en el charco caliente que era su sexo.


- En los próximos días tenemos unos cuantos compromisos y te aviso, que si tengo que tomar medidas por tu actitud,no me va a temblar la mano, me da igual dónde estemos o con quien, así que tú misma.

Aun tardamos un rato en irnos a dormrl











5 comentarios:

  1. Muy caliente y picante historia! Me recuerda muchos recuerdos... ¡Espero tener otros como estos! ¡Feliz Navidad 🎄🎁 y disfruta de los seres queridos!

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  2. No sé que me ha gustado más si el relato en sí o la introducción al mismo. ¡Chapeau por ambos!

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