sábado, 22 de octubre de 2022

La consulta (relato a dos manos)











Este relato lo hemos escrito a medias, una mitad cada uno E y yo, espero que os guste 

Él estaba en el baño terminando de arreglarse. Ella abrió la puerta un poco bruscamente.

- Has hecho café?
- No, hoy te tocaba a ti, todavía no he desayunado.
- Joder Santi ...- y cerró la puerta de golpe.

La oía moverse por la habitación. Al acercarse vió uno de los cajones de su ropa revuelta y casi fuera.

- Qué pasa nena? Qué es este desorden?
- Joder, me he dormido! No encuentro lo que me quería poner. No llego a la sesión y ni siquiera hay café!! - empezaba a elevar el tono.
- Hoy te tocaba a ti. Tranquilízate un poco.
- Santi, no empecemos. No estoy para charlitas ahora.
- Claro, te acuestas a las mil y luego no eres capaz de levantarte a tu hora. Yo no te lo digo más veces.
- Que ahora no! No me has oído que no llego?? Déjame en paz! Luego te veo. 

Y así, sin despedirse y con muchas prisas se marchó.
Él lo dejó pasar, no era momento. Ese día curiosamente se verían antes. Él tenía que ir a su hospital a hacerse una revisión. Ya tendría tiempo de tener una charla con ella...

A las once llegó, se hizo las pruebas y quedó con ella en la cafetería. Tenía un hueco de 30min hasta la reunión de ensayo.
Él la esperaba en una mesa. Al entrar la vió. Llevaba un vestido camisero negro de los que se abrochan con botones por delante y encima su bata con el fonendo. Así vestida imponía un poquito.  Cruzaron la mirada, él estaba serio, la estaba "esperando".
Ella le quitó la mirada y se sonrojó un poco.
Le dió un beso tímido y se sentó con él.

- Más tranquila?
- Santi, por favor... aquí no, hay mucha gente que me conoce.
- Y saben ya lo insolente que te pones por las mañanas?? Voy a pedir. Te cojo un café.

Él se levantó a la barra y la dejó esperando. 
Solo su presencia tenía algo que conseguía calmarla de una forma muy especial, y ese tono de voz cuando se ponía tan serio la derretía.

Volvió a la mesa con dos cafés. Estuvieron hablando de otras cosas un rato, pero ella estaba incómoda.

- Tienes prisa?
- No, me quedan veinte minutos, pero aquí hay demasiadas miradas indiscretas.
- Salimos a la calle?
- No, vamos mejor a mi consulta y te la enseño.
- Buena idea...

Salieron de la cafetería y se fueron al hospital oncológico. Allí entraron en la zona de consultas y enseguida entraron en la de ella. Tenía una llave por dentro que nunca usaba.
Ella se sentó en su silla y él se quedó de pie la.otro lado de la mesa.

- Así que ésta es tu consulta? Aquí pasas las horas?
- Sí... Te gusta?
- Sí, es muy profesional. Así sentada pareces una adulta y todo... 
- Santi, va...perdona.  ésta mañana me levanté cruzada, lo siento.
- Son ya demasiadas mañanas "cruzadas", no me vale.

En ese momento cerró la puerta con llave 

- Santi!! Qué haces? No cierres con llave.
- Prefieres que la deje abierta?
- Santi, por favor. Aquí no...- a la vez que lo decía notó como su ropa interior se humedecía.
- Ésta mañana te libraste por la hora, pero los malos modales cuanto antes se corrijan mejor, no crees?
- En casa Santi... aquí no. Nos van a oír...
- Y te da vergüenza? Cuántas veces te he dicho que las niñas insolentes acaban llorando y con el culo rojo? A lo mejor un poquito de bochorno te ayuda a grabartelo en esa cabecita..

Su cara cada vez se encendía más.

- Santi, tengo la reunión en 15min...por favor.

- Con diez me sobra. Ya luego en casa haremos un repasito, pero de momento te quiero aquí ahora y sin rechistar. - se señaló delante de sus rodillas.

Ella se levantó tímidamente y se acercó. Estaba roja como un tomate 
El metió sus manos por dentro del vestido y se lo subió hasta la cintura 

- Mantenlo ahí subido. Va a ser rapidito...no tengo ni que bajarte el vaquero.

Metió los dedos en la cinturilla de las braguitas y se las bajó. Vió la mancha de humedad en el fondo.

- Y esto??... Ya hablaremos en casa...

La tumbó sobre sus piernas y empezó con los azotes. Tenía que ser discreto, había gente fuera y compañeros en otras consultas.
No eran muy intensos, pero sí mantenidos, sin descanso.
Empezó a coger color. Ella ni se movía. La mezcla de vergüenza y excitación por el morbo era muy intensa.
A los diez minutos paró. La tenía en sus rodillas, con el culo descubierto y rojo y con la piel ardiendo.

- Levanta.

Ella obedeció y se quedó delante de él.

- Mentén el vestido subido.

Cuando la tuvo así él cogió las braguitas y terminó de quitárselas. 

- No te van a hacer falta hoy.
- Santi!! No!

Una mirada de él fue suficiente para que se callara.

- El vestido es negro y es largo. Nadie va a notar que vas sin ropa interior.  Éstas las guardo yo.
Al llegar a casa te quitas el vestido y te pones solo la camiseta del pijama. Me vas a esperar en el rincón pensando en cómo manejar mejor esos enfados que te dan y con una carta de disculpa escrita. Entendido?? No creas que hemos acabado.

Ella asintió con la cabeza. 
El con un dedo comprobó su sexo. Estaba empapada...

- Cómo sigas así mojarás la bata... Ni falta hace que te diga que está terminantemente prohibido tocarte.

Le rozó sus labios con dos dedos, por fuera. Ella cerró sus ojos. Estaba muy excitada.
Él hacía movimiento circulares sobre ellos  y poco después con su índice y su anular le abrió los labios y con el medio le empezó a tocar por dentro. Ella ya no pensaba, se dejó ir, su respiración aumentó de frecuencia, con una mano se apoyó en la mesa y apoyó su culo para tener más sustentación. Abrió las piernas dejándole hacer. Él aumentó la cadencia, la notaba a punto. Siguió frotandola desde fuera hasta que notó la contracción en la cara interna de sus muslos y la vió correrse ahí delante de él.
La imagen de ella sentada en la mesa, con las piernas abiertas, expuesta y jadeante le puso muy cachondo, pero era tarde. La hizo una foto con el móvil para conservar el momento. 
La ayudó a incorporarse.

- Anda nena, refréscate en el baño que te esperan para la reunión...

Le di un beso y le dije al oído, ahhhh y esta tarde cuando llegue a casa quiero una redacción escrita sobre lo que acaba de pasar.


"Esta mañana me desperté cruzada. Tenía sueño y tardé en levantarme. Todo se dió mal. No quedaba café, no encontraba la camisa que me quería poner y para colmo llegaba tarde a la sesión clínica. 
Sé que debí acostarme antes, pero que me lo digas en esos momentos me enfada más, aunque no debí pagar mi mal humor contigo y no debí dar ese portazo al salir.
Cuando te vi en la cafetería del hospital me sentí un poco avergonzada, por eso no quise estar mucho tiempo allí. 
Sabes que cuando me comporto mal una mirada tuya basta para bajarme los humos y eso me produce a la vez una excitación que me incomodaba con tanta gente alrededor.
Cuando fuimos a la consulta no esperaba tu reacción. Allí yo soy la autoridad, pero tú consigues hacerme sentir pequeña en cualquier sitio.
La idea de que me castigaras allí me producía mucha vergüenza por la posibilidad de que alguien se enterara, pero a la vez la excitación era enorme y sentí mis braguitas empapadas. Cuando las tocaste y me lo hiciste ver un calambre me recorrió el cuerpo. 
Al ponerme en tus rodillas con el culo expuesto y sentir tu mano azotandome me quise morir. Nos iban a oír. La doctora siendo castigada por su chico en la consulta! 
Esa sensación me acompañó toda la mañana. 
Cuando tu dedo rozó mi sexo deseé que continuarás, que me rozaras y me lo metieras como sueles hacer.
Me costó pasar consulta. Ese escozor en el culo me perturbaba.Pensé que mi humedad traspasaría el vaquero...
Te prometo que controlaré mi genio...o no. Trabajar de esa manera me ha hecho desear que llegara el momento de volver a casa, ponerme el pijama, escribir esta redacción y leertela mientras compruebas el fondo de mis braguitas de nuevo..."

Cuando terminó de leer, cerró el cuaderno y bajó la mirada, yo la miraba, sentado en mi silla, le pedí el cuaderno, me lo dio, lo dejé sobre la mesa.

- Pon las manos sobre la cabeza 

Lo hizo, está de pie frente a mí, le había hecho leer la redacción con el pantalón del pijama y las bragas en los tobillos. 

- Separa las piernas...

Se puso roja y tímidamente separó un poco las piernas, sin decir nada, llevé mi mano a su sexo, empapado..

- ¿Así has estado todo el día? 

Aún se ruburizó más al escuchar mi pregunta, porque quiero pensar que no te has tocado mientras escribias ¿Verdad?

-Noooo es mi cuerpo, que va a su bola

En ese momento le di media docena de cachetitos en el sexo, suspiró, un suspiro que diría que era más de perturbación que de molestia.

- De todas formas las niñas traviesas no se mojan cuándo las castigan...y una dosis de recuerdo no te irá mal. 

Lo cogí de la cintura y la "ayude" a caer sobre mis rodillas, los pies apenas rozaban el suelo y el culito estaba blanco otra vez. Sell acaricié y a parte de blanquito también estaba frío, pero no por mucho rato, elevé un poco mi pierna izquierda para hacer que la suyas no tocaran el suelo y le dieran al castigo un toque más infantil y entonces empecé a zurrarle el culo a buen ritmo desde el principio y alternando cachete y cachete, de vez en cuando hacía una pequeña pausa para ver el progreso en su piel y cómo seguía en tono rosado , volvía a ocuparme de su culo, hasta ponérselo bien rojo uniforme. Entonces paré, y volví a acariciarle el culo, ahora ya no estaba frío al revés despredía un calorcito agradable. Pero poco a poco mi mano fue palpando otras partes, la cara interna de los muslos y por supuesto la fuente entre sus piernas, que además de mojada tenía los labios hinchados y el clítoris también duro y sensible, empecé a jugar con mis dedos, pero cuando empezó a gemir paré.

- No sé si los comportamientos infantiles merecen premios adultos, me lo tengo que pensar, mientras tú vete cara a la pared un rato y las manos detrás de la espalda, no quiero tentaciones. 

Esperé a que se levantará y la seguí con la vista de camino a su penitencia cara a la pared. Cuando todo estuvo en orden me levanté, fui a la habitación y al baño, de vuelta llevaba varias cosas conmigo, la primera una toalla que puse en el brazo del sofá. 

- Estela ven aquí por favor.

Se dio la vuelta y se acercó, con la mirada baja. 

- Colócate en posición, ya sabes cómo.

No rechistó, se fue para el brazo del sofá, se tumbó sobre el, los pies en el suelo, el cuerpo en el sofá y el culito bien levantado por encima del brazo. Entonces cogí algo de lo que había traído conmigo y enseguida sintió un líquido frío correr por la parte baja de sus espalda y colarse en el surco de sus glúteos. Cuando con mi mano izquierda se los separé, se tensó y más aún cuando con un dedo y el líquido empecé a hacerle un pequeño masaje alrededor de su entrada más oculta. Paré un momento y aún se tensó más al sentir algo frío y metálico ahí, era un plug de acero quirúrgico pequeño y liso, presioné suavemente un par de veces a la tercera la presión fue constante hasta que desapareció dentro de su cuerpo quedando, fuera la imitación de joya. Entonces me desabroché el cinturón, lo doble y lo dejé sobre su culo mientras me subía las mangas y decía.

- Creo que mañana también notarás alguna incomodidad en el trabajo, cuando llegues comprobaré esas braguitas. 

Cogí el cinturón y lo dejé caer sobre su piel, una franja más roja se marcó enseguida, muy lentamente le di una docena de azotes con el cinturón, suficientes. Dejé el cinturón en la mesa y cogí el bote de aceite de almendras le eché un chorrito en cada nalga y muy suavemente empecé a extenderlo, haciéndole como un dulce masaje de nalgas doloridas, pero otra vez al poco mis manos fueron a investigar otros lugares de la zona y comprobaron que lejos de haberse relajado aún estaban más mojados e hinchados. Me desabroché el pantalón, que cayó en mis tobillos, me bajé los bóxer, yo también tenía algo hinchado, termine de quitarle el pantalón y las braguitas para que pudiera separar más las piernas y "ofrecerse" entonces llevé mi polla a su sexo y entró en el hasta el fondo sin problema, me quedé un momento así, pegado con mi piel a su culo caliente, hasta que empecé a moverme suavemente dentro/fuera con el pulgar de la izquierda sujetaba el plug en su sitio y con la derecha la cogí de la cadera para empezar a moverme más rápido y ya no paré hasta terminar los dos jadeantes y rendidos...


1 comentario:

  1. Me gustó mucho esta historia escrita a cuatro manos. Las descripciones de los sentimientos físicos y emocionales de los dos protagonistas, esa excitación latente que nos revela algunas pepitas diabólicamente eróticas y cocidas.^^

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