sábado, 15 de agosto de 2026

Trampas

 



Hacía un rato ya que habíamos comido y hacia un tarde preciosa, de esas que apetece salir. 

- ¿Te apetece hacer algo esta tarde?

- Pfffff no puedo debería ponerme a terminar de trabajar en la presentación del martes, además me queda la bibliografía que es un coñazo... pero bueno sal tú si quieres, yo me tengo que poner.

- Bueno no te preocupes, lo primero es lo primero.

Un rato después ella estaba con el portátil y los cascos en la mesa y yo decidí salir a dar un paseo, aunque fuera para tomar un poco el aire. No tardé mucho en regresar, de vuelta ella seguía allí concentrada en la mesa, entre apuntes. Me puse cómodo, cogí un libro y una cervecita y me apalanqué en el sofá. En una de esas levanté la vista y estaba sonriendo. 

- No sabía que recopilar bibliografía era tan divertido...

- Ehhhh...bueno una cosa me ha hecho gracia

Y apuntó algo en una libreta, yo seguí a lo mío con el libro, pero algo me hizo estar alerta. Eché un par de vistazos más y seguía aquella extraña sonrisa que empezaba a ser muy sospechosa. En un determinado momento me levanté y me acerqué sigilosamente, tanto que no se enteró concentrada, hasta que sintió mi respiración en su cuello sobresaltándose.

- ¿ Que haces?!!!!! Me has asustado

-  Nada averiguar qué te divierte tanto

En ese momento en la barra de direcciones parpadeaba algo

- Tienes una notificación de Skype

- Ahh si, una compañera que me está ayudando.

- Pues ábrela ¿No? 

- Si ahora la abro, antes quiero...

En ese momento cogí el ratón y le di a la notificación, se abrió una ventana  del y era una conversación con una de sus amigas.

- No sabía que María era una experta en esto...

- Pfff valeeeee ha sido un momento necesitaba desconectar un rato.

Sin soltar el ratón fui arrastrando conversación...

- Ya veo ya, una hora y media de desconexión. 

- Es que no me concentro!!!!

- No te preocupes, que eso tiene arreglo, despídete de María. 

Resopló y empezó a escribir.

" María, voy a ponerme un rato con la presentación, ya hablamos, besos"

Nada más hacerlo cerré el portátil. 

- Ahora señorita vete a la habitación un rato.

- Santi, tengo que ponerme con esto...

- Ya te pondrás, no te preocupes, a la habitación por tu cuenta o te llevo tu eliges. 

Otro soplido y se levantó enfadada, sin decir nada, con un ataque de orgullo, se fue para la habitación y cerró la puerta de un portazo. Lo que provocó que fuera de inmediato para allí, no le dio ni tiempo a tumbarse en la cama. Entré detrás y la cacé antes de que pudiera tumbarse, sujeta del brazo le di cuatro o cinco azotes fuertes de pie.

- Me tienes toda la tarde aquí, porque me dices que tienes que trabajar en la presentación, te pillo chateando con tu amiga en vez de trabajar ¿y encima me desafías? Te voy a bajar el orgullo pero volando.

Fin de la conversación, me senté en la cama y sobre mis rodillas, mi pierna derecha por encima de las suyas y la mano en plan metralleta descargando una larga e intensa ráfaga en su culo. 

- Se te acabó la tontería por hoy. Levanta.

Se levantó y nada más hacerlo metí los dedos por la cintura de los viejos leggins de estar por casa y para bajo. 

- Y esto también -dije a la vez que hacía descender el tanga también -

De vuelta a mis rodillas, ya empezaba a tener el culo rojo, pero aún estuve un rato más ocupándome de el, para terminar de ponerselo cómo un tomate maduro. 

- Levanta. 

En cuanto lo hizo la cogí del brazo y la saqué de la habitación. Cerré la puerta y la solté.

- Ahora abre 

Suspiró y la abrió, yo entré con ella.

- Ahora cierra cómo las personas normales.

Me la quedé mirando, en un momento de duda y cerró suavemente. Nada más hacerlo la volví a coger del brazo y le di media docena de azotes más mientras le decía.

- Te podías haber pasado el rato tirada en la cama, pero por orgullosa te lo vas a pasar mirando la pared y con el culo rojo, hasta que de avise y voy a dejar la puerta abierta así que cuidado con tontear ¿Estamos?

Le señalé la pared y sopló. Un par de azotes más y mensaje captado, esperé a verla colocada mirando la pared con las manos sobre la cabeza y me fui a seguir con el libro. Me levanté un par de veces para comprobar que seguía allí en la que tal vez fue una de las veces que más tiempo estuvo mirando la pared.

Finalmente me fui para la habitación y desde el umbral de la puerta le dije.

- Voy a bajar la basura, cuando vuelva quiero encontrarte, tumbada boca abajo en la cama, con las almohadas debajo, el culo bien levantado y mi cinturón marrón bien doblado y a tu izquierda. 

Me di media vuelta fui hasta la cocina, cogí la bolsa de basura y baje hasta los contenedores tomándome mi tiempo. Cuando entré en casa, pase primero por el despacho y cogí la regla de madera más larga, la de 24 pulgadas. Al entrar en la habitación, todo estaba tal y como le había dicho. Tumbada boca abajo sobre las almohadas, el cinturón doblado y en el lado izquierdo. Me puse en sus pies, y usando la regla separé sus piernas del tal forma que sus tobillos tocaran con ambos extremos de la regla. 

- Mantén en todo momento está separación. 

Entonces me fui al lado izquierdo de la cama y cogí el cinturón. Tal y como estaba doblado era demasiado largo, así que lo acorté, comprobé que la distancia fiera la adecuada lo levanté hacia detrás de mi hombro y de un golpe seco lo dejé caer sobre su piel desnuda y aún enrojecida. En un acto reflejo contrajo los glúteos al sentir la lamida del cuero. 

- Cómo no mantengas el culo relajado seguiremos pero con un dedo de jengibre dentro ¿Está claro?

No contestó más allá de un suspiro, pero ya no volvió a contraer los glúteos la treintena de azotes con el cinturón, que le cayeron lenta pero severamente. Cuando terminé no guardé el cinturón, le hice apoyar los codos sobre el colchón, con las palmas de las manos hacia arriba y sujetarlo. Fui a buscar la crema refrescante al baño, de vuelta me senté en la cama, me eché abundante crema en las manos y empecé a aplicársela despacio y suave en las nalgas, un pequeño alivio momentáneo, por todas las nalgas, incluida la parte interna y la superior de los muslos, como la regla separaba sus piernas mientras le aplicaba la crema podía ver, si sexo hinchado y húmedo, lo cual me provocaba una sonrisa maléfica. 

Fue inevitable no visitarlo, primero apenas rozando los labios externos, despacio, hasta que empecé a mover de atrás a delante un dedo entre medio de su rajita empapada, luego fueron dos, empezó a respirar profundamente y gemir un poco y entonces le di tres o cuatro palmaditas en el sexo desde atrás. 

- Que no se caiga el cinturón...o volveré a usarlo.

A partir de eso momento mis dedos empezaron a aumentar el ritmo progresivamente, hasta que dos de ellos entraban y salían de su sexo frenéticamente y un tercero estimulaba a la vez más arriba, ya sin posibilidad de marcha atrás, hasta empezar a sentir las contracciones del inevitable orgasmo. 

Después una ducha y a cenar. Tras la cena, la hice ponerse a trabajar en lo que debía haber hecho por la tarde, en vez de sentarse en una silla, la hice sentarse con el culo desnudo sobre un taburete y sin poder levantarse hasta terminar.

Cuando terminó ya era más de media noche. Y aún nos quedaba un rato. El ensayo de la presentación lo hizo delante de mi, con el pantalón del pijama en los tobillos, mientras yo la escuchaba atentamente. 



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