viernes, 11 de enero de 2019

Contactos (Actualización)




Como muchos sabréis en el hosting antiguo del blog, teníamos una página de contactos,  que por lo que sé dio algún resultado. Lo cierto es que no hay apenas lugares donde conocer gente afin a nuestros gustos, salvo páginas muy enfocadas a la temática BDSM. Así que un poco por petición popular voy a abrir una sección de contactos. Como este hosting no permite la creación de páginas a parte, simplemente voy a poner un etiqueta de contactos, en la parte superior derecha de la pantalla e iré publicando los contactos como si fueran una entrada más del blog. Quien quiera consultar los contactos sin tener que discriminar entradas, solo tiene que ir a las etiquetas pinchar la de contactos y ya está.

Las normas para poner un contacto son creo que las básicas.

-Nick

-Sexo, edad y rol

-Lugar de residencia (Mínimo Comunidad Autónoma)

-Y una descripción breve de uno mismo y de que busca (Recordad que el éxito de un contacto depende mucho de ello).

Esto enviarlo todo al mail mariposaschocolate@gmail.com  y será publicado en el menor tiempo posible.

Para terminar deciros que solo se admitiran contactos de spanking, sitios de contactos de BDSM en la red hay a patadas. Gracias y suerte!!!!!!!!!.

Por cierto si alguien quiere enviar una foto, eso si en la que no se reconozca cara, ni lugar, servirá para ilustrar el contacto.

Aviso: No se publicarán aquellos contactos que no envien el formulario cumplimentado como se explica arriba, vamos que solo tenga que hacer un copia y pega y colgar, ponedmelo fácil por favor.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Novela




Hace ya algún tiempo que vengo escribiendo una novela. Como veo muy difícil de momento publicarla, he decidido compartirla en un alojamiento de lectura. Ya os aviso que es una novela cuya temática central no es el spanking, aunque evidentemente si tiene momentos de spanking. Si queréis leerla os dejo el enlace:

Con el viento a favor

Y de paso aprovecho para recomendar también la lectura en la misma web del largo relato de dos amigas Helena y Lia, que promete fuerte emociones.

Es por tu bien,Lía

Semana tranquila...





La semana siguiente al último castigo fue una semana muy tranquila, también es cierto que estuve en plan marcaje al hombre, osea muy encima insistiendo pero también estimulando y los objetivos se cumplieron, así se presumía un fin de semana tranquilo cuando me puse rumbo hacía allí.

Llegué a la hora acostumbrada en lo que iba a ser seguro el último viernes hasta Marzo que a mi llegada aun hubiera luz natural, cada semana que pasaba más débil y el próximo sería ya oscuro desde hacía tiempo. Subí a su casa y allí me esperaba. Un beso, un ¿como estás?, ponte cómodo y toda la rutina de cada fin de semana al llegar. Yo había pasado media semana renqueante con un inoportuno resfriado que me había regalada alguna noche de fiebre y aun estaba con el medio acuestas. Me apetecia descansar, pero algo me daba en la nariz que ella quería guerra, al dejar la bolsa en la habitación, la cama mal hecha, la ropa del trabajo encima de la cama, parecía dispuesto como una pista y su sonrisa de traviesa al volver al comedor después de cambiarme me lo parecía confirmar, decidí esperar y me hice el loco, como si no hubiera visto nada. Nos quedamos allí charlando tranquilamente hicimos un par de cervecitas, hasta que ella estirándose me dijo.

-Yo debería darme un ducha y tal vez que preparemos algo de cenar ¿te parece?...
-Puffff tu tienes ganas de liarte a cocinar?
-Jajajajjaja, parece mentira que me conozcas, ¿tu que crees?
-Pues yo tampoco.
-Pero habrá que cenar algo ¿no?
-¿Hace unas pizzas de la pizzería nueva?
-Jajajajaja eres un cabrón eso no vale
-Eso es que si ¿no?.

Me tiró el cojín en la cara y me dijo.

-Venga va voy a darme la ducha y decidimos
-Hala tira

Mientras ella se metía en el baño, yo me fui a buscar otra cerveza, no me la había terminado del todo cuando apareció por el comedor otra vez con la cabeza envuelta en una toalla y el pijama puesto, se sentó a mi lado, se encendió un cigarrito y le dio un trago a la cerveza.

-Mmmmm me encanta como hueles, que envidia, venga va mientras te secas el pelo y eso, me voy a dar yo una rápido que estoy medio atontado a ver si espabilo.
-Muy bien...

Fui a la habitación cogí ropa y me metí en la ducha, mientras me duchaba ella estuvo dándole al secador, pero cuando salí a secarme ya había salido, mientras me secaba vi toda su ropa desperdigada, el secador enchufado aun y sin guardar, vamos lo que parecía en toda regla una provocación otra vez, me sequé tranquilamente, me vestí recogí toda la ropa y me fui con ella en los brazos para el comedor, ella estaba tranquilamente en el sofá viendo la tele. Era el momento de atacar por sorpresa.

-Que bien vivimos marquesa. La ropa ya la he recogido yo, pero ya te estás levantado y termina de recoger el baño que parece un campo de batalla.
-Será si quiero ¿no?.

Esa respuesta ya me terminó de confirmar sus intenciones.

-No y cuando termines sigues con la habitación.

Me di media vuelta y me fui a la cocina, metí la ropa en la lavadora sin ponerla y de vuelta seguía sentada en el sofá pasando de todo desafiante.

-Yo se de una que tiene todos los números para quemarse hoy.
-Pues no seré yo
-Lleva un pijama con el pantalón a cuadros y camiseta de manga larga azul claro
-Uyyy tenemos el mismo gusto pues
-Me estás tomando el pelo ¿o que?
-Yo????? nunca haría eso, estoy siendo sincera y clara, paso de levantarme ahora a recoger nada
-Tu misma, si me siento y aun no te has levantado, verás como te quito la tontería.

Me fui al sofá a sentarme, me senté y sin mirarme vi que se le escapaba una risa.

-Me parto cuando te quieres poner serio
-Ah si?
-Si...

Me levanté la cogí de las manos, en un leve forcejeo

-A ver si dentro de un rato te partes tanto.

Intentaba levantarla, se resistía un poco pero se le escapaba la risa, así que perdía fuerza y no me costó mucho que se levantase ni darle la vuelta, ni tumbarla boca abajo en mis rodillas....

-Venga va...que era broma ya voy.
-Tarde.

Sin decir nada más empecé a azotarla con la mano por encima del pijama, ella hacía como que se resistía pero era más cuento que otra cosa. Los primeros azotes fueron suaves, pero de repente empecé a aumentar el ritmo y la fuerza y al principio se quedó quieta y callada, a medida que iba progresando y supongo que notaba el calor, volvió a moverse pero de forma muy distinta....y paré.

-Te estás frotando?
-Jajajajaa es que noto algo por ahí..
-Ahhhh que te ries, pues yo no estoy tonteando te lo aseguro.
-Mmmmm no se yo
-Tranquila que te va a quedar muy claro.

En ese momento cogí la cintura del pantalón del pijama y para abajo intento evitarlo con las manos e intentando levantarse, pero empujón de la mano izquierda en su espalda hacía el sofá, manos sujetas en la espalda y empecé a darle en el culo desnudo y rosadito que acababa de  descubrir.

-Si crees que estoy jugueteando, voy a tener que hacer que no te quede una sola duda que no.

Aumenté el ritmo de la zurra, cada vez más rápida y a jugar con los cambios de ritmo, de repente aumentaba a muy rápido y seguido y a continuación frenaba en seco, para continuar despacio y suave, y de repente volver a darle una tanda a toda velocidad, así estuve un rato, ya pude soltarle las manos y empecé a acaricirle el culo ya rojo y bien caliente.

-Que sigues pensando que estoy jugando?

Su respuesta fue mover otra vez lascivamente las caderas, apretando el pubis contra mis piernas y mi respuesta inmediata una nueva tanda de azotes esta vez sin cambios de ritmo pero larga y constante de un par de minutos sin parar.

-¿Sigues con ganas de vacilarme?

Esta vez se estuvo quieta, mientras le pasaba la yema de los dedos por la piel enrojecida, palpintante que se erizaba a mis caricias.

-Parece que empiezas a enteder. Así que levanta y vete para el rincón. Resopló cuando se levantaba, pero tenía el día tonto y al llegar el rincón se giró y me dijo.

-¿Así está bien?

Me levanté me fui para allí la cogí de la cintura, con el brazo izquierdo y otra tanda de azotes de propina allí de pie.

Al parar, quejándose pero puso las manos encima de la cabeza y quietecita mirando la pared. Yo fui para la cocina. Sabía que quería y lo cogí algo de la nevera que puse en un plato y la famosa y odiada cuchara de madera de boj que estaba en el bote de los utinsilios de cocina, pero que nunca había servido paa cocinar. Dejé el plato y lo que iba con el en la mesa. Y cuchara en mano fui a por ella al rincón., la cogí de una mano y tiré de ella para el sofá con energía por el camino el pantalón acabo en los tobillos, me senté en el sofa, tiré de ella para que se tumbara otra vez en mis rodillas con el culo bien levantado, a sujeté de la cintura y empecé a azotarselo con la cuchara, como siempre el orgullo la hizo aguantar estoica una primera acometida, pero en la segunda ya más a fondo y localizada en la parte baja del culo empezó a retorcerse un poco y sobre todo tensar los glúteos, con la respiración agitada, entonces paré. Dejé la cuchara encima del culo desnudo y rojo, me alargué para coger el teléfono de la mesilla y se lo di.

-Venga llama a las pizzas
-Pufff ahora?
-Si venga que es tarde ya

Marcó el número y se puso el móvil en la oreja, cuando empezó a hablar cogí la cuchara y empecé de nuevo a azotarla mientras hablaba, imaginaba que quien estaba al otro lado del teléfono debía sentir el lejano pero continuo "plas, plas, plas..." y además algún gemido o jadeo de ella mientras hacía la comanda y daba la dirección. Cuando colgó y dejó el teléfono le di una última tanda que le dejó momentáneamente dos circulos morados en el centro de la parte baja de las nalgas rodeados de rojo. Dejé la cuchara en la mesa y le dije.

-Ya puedes levantarte vas a la mesa grande te sientas que ya verás que tienes trabajo allí y espabila.

Se levantó su cara ya no era de tontear, al reves nada más levantarse se puso las dos manos en el culo suspirando, se las quité.

-Va espabila, que en 20 minutos vienen las pizzas.

Se fue para la mesa y al ver lo que había en el plato murmuró algo que no quise entender, se sentó y se puso manos a la obra. Tres minutos después me dijo.

-Ya está.
-Pues venga traelo aquí

Se acercó con el pantalón en los tobillos me entregó el plato, en el habia, un pelador, y algo que parecía un plug hecho de jengibre pelado. Cogí el plato y lo dejé a un lado.

-No se a que esperas a ponerte en las rodillas.

Se volvió a colocar.  Yo cogí el plug de jengibre me lo pasé un momento a la izquierda le dí un par de sonoros azotes y le dije.

-Ya deberías estar preparada.

Tal vez de todo esa era la parte más difícil para ella, tener que ser ella misma quien llevase las manos a las nalgas para separarlas y ofrecerme el ano, para meterle el jengibre, pero la perspectiva de no hacer caso era más cuchara o tal vez cinturón para terminar haciéndolo igual, así que lo hizo, quejándose eso si, froté la punta del plug artesanal y de un solo uso por todo el anillo rugoso de la piel del ano y apretando despacio fue entrando hasta la parte que estaba sin pelar, entonces yo mismo le solté las manos y las nalgas entre rojas y azuladas volvieron a su sitio las apreté un poco hacía dentro en nade el jengibre empezaría a hacer efecto. Entonces la envié de nuevo al rincón, con una instrucción clara, debía permanecer allí aguantando el jengibre dentro, hasta que se lo dijera. Al poco de estar empezó a suspirar, entonces llamaron a la puerta sin duda era el pizzero, fui y le abrí la puerta de la escalera desde arriba, y yo abrí la puerta de la calle, desde allí no había ángulo posible para que la viese, pero imagino su perturbación al saber que un extraño estaba allí. El chaval me dio las pizzas y le dije que esperase un momento que iba a por la cartera, ahí lo dejé con la puerta abierta y me fui al comedor, a buscar mi cartera, al entrar ella estaba allí inmóvil conteniendo la respiración, cogí la cartera le pagué, antes de irse le di algo de conversación para alargar su agonía hasta que se cerró la puerta.

Me fui directamente para el comedor, ella seguía allí en el rincón me acerqué por detrás, le acaricié el culo, le besé el cuello y bajé la mano al coño que chorreaba por los muslos, entonces el susurré

-¿Quieres cenar o quieres que te folle?
-Ufffff tu que crees?
-El problema es que no se que fuego apagar primero.
-Da igual tienes que apagar los dos, no puedo más.

La cogí de la mano, la llevé hasta el sofa, la pusé mirando al respaldo con las rodillas en el suelo apartando la mesa, otra vez con el culo ofrecido, me desnudé y primero mi polla se ocupó de su coño, un par de orgasmos más tarde, le quité el jengibre y le follé el culo hasta correrme yo contagiándome algo de la sensación del jengibre y tuvimos que volver a la ducha demasiados fluidos, así que la pizzas se enfriaron, pero para algo están los hornos.

Después de cenar, una sesión de mimos y caricias que siempre acaba en algo más

Continuará...


domingo, 11 de noviembre de 2018

Ejerciendo otra vez




Domingo por la tarde, el sol ya con ganas de irse a dormir y en el comedor de su casa una escena que ciertamente me resultaba familiar.

Ella sentada en el sofá a mi lado, con el pantalón del pijama y la ropa interior por las rodillas, acababa de volver del rincón después de aplicarle la azotaina de "recuerdo" por lo del Viernes, no mucho lo justo para ponerle el culo rojo, ya que aun quedaban "recuerdos" en su piel del Viernes. Yo sentado tambien fumándome un cigarro.

-Bueno ahora vamos a estar dos semanas sin vernos.
-Ya...
-Y no me voy a ir tranquilo
-¿Por qué?
-Porque te conozco ¿tal vez?

Sonrió levemente.

-Creo que lo mejor será volver a métodos "tradicionales"

Me miró con cara de sorpresa

-Ya sabes, si tu misma no eres capaz de llevar una rutina, tendré que ponerte unas pautas y eso significa recuperar la "libreta".
-Pufffff....
-Ya puffffff pero ya ves que si no, volvemos a las andadas, si llevo todo el fin de semana pensando
-¿Y que has pensado?
-En algo que deberías hacer tu, que es organizar tu tiempo, sin procrastinar.
-Igual es que el problema es ese que me falta tiempo
-Pues eso igual deberías haberlo pensado antes de meterte en el curso ¿no crees?...
-Soy una bocazas.
-Un poquito solo, por eso estás ahora con el culo rojo

Al decir eso otra parte de su cuerpo también se sonrojó.

-Sales de casa a las 7 y llegas a las 3, te vas a dormir entre las diez y las once y media depende del día ¿no?
-Si más o menos pero no salgo a las 7 salgo antes y no llego a las 3 llego más tarde.
-Como muy tarde pongamos que a las 3 y media y como muy pronto te vas a la cama a las diez y media, son 7 horas x 5 dias osea 35 horas y 35 horas dan mucho de si.
-Ya.....pero muchos días llego saturada joder
-Eso también lo tengo en cuenta. Total que en esas siete horas al día tenemos que incluir un tiempo de descanso, más el tiempo de las cosas básicas cena, ducha, tareas de casa y sacar tiempo para otras cosas y sobre todo para estudiar el curso.
-Si sería lo ideal.
-Pues yo tengo un plan en mente, pero me tienes que ayudar.
-A ver dime.
-He hecho mentalmente un planning. Entiendo que muchos días llegas saturada y necesitas desconectar un rato o echar una siesta, así que yo creo que hasta las 5 es mas que suficiente, después a eso de las 8 y media 9, ducha, cenar....así que esa siete horas se reducen a la mitad 3 y media. ¿Te parece bien?
-Si sigue
-En esas 3 horas y media tenemos que meter, tiempo para estudiar los temarios ¿Cuanto crees que necesitarías al día?
-No se yo creo que hora u hora y media.
-Vale me parece bien, pero no vale, el ahora me apetece merendar, ahora un cigarrito, ahora llamo a no se quien, es hora u hora y media de ponerse.
-Siiii vale
-Pues mira aun quedan dos horas libres, que por ejemplo puedes dedicar  un tiempo a hacer ejercicio, no decías que querías hacer algo?
-Si me gustaria si.
-Vale pues pongamos una hora y aun queda una hora libre para las tareas de casa, que vamos estas todo el día fuera, llevas uniforme en el trabajo, así que por ejemplo ya lavadoras poniendo el fin de semana es una cosa que no tienes que hacer y estando el día fuera solo manteniendo el piso tienes de sobra, luego si hay que ponerse a fondo algún día pues el fin de semana que encima casi todos estoy yo y te ayudo. No le veo mucha dificultad para seguir esta rutina. Que si la llevas bien incluso te sobra algo de tiempo para ti.

Se quedó pensativa un momento, yo creo que en ese momento ni tan siquiera era consciente que tenía el pantalón bajado.

-Sobre el papel suena muy bien parece fácil, pero en la realidad....además ya sabes que los Miércoles suelo bajar a la ciudad
-Lo se, también he pensado en eso
-Joder lo tienes todo calculado.

Me levanté y fui hasta el mueble del comedor, cogí una agenda que había y escribí en la primera página.

-1h 30 minutos de estudiar 4 días a la semana (excepción el Miércoles)
-1h ejercicio 4 días a la semana (excepción el Miércoles)
-1h de mantenimiento casa 4 días a la semana (excepcion el Miércoles)

-Lo ves más claro así?
-Y el fin de semana?
-El fin de semana, ya estoy yo aquí y en principio lo único que sería dedicarle un rato a repasar los temarios...
-Pufffff visto así es demasiado fácil, donde está el truco.
-No hay truco o aceptas o no aceptas, si aceptas ya sabes como va esto, incumplimiento sin algo que lo justifique=castigo

Se lo pensó un momento y al final dijo.

-Vale acepto, es una manera de motivarme
-Perfecto, empezamos desde mañana y no voy a andar detrás de ti preguntando cada día, así que coges cada día y antes de irte a la cama, apuntas en la agenda, si esta todo correcto, firmas y punto si hay algo que no hayas hecho apuntas el que y ya cuando te diga de enseñarme la agenda si hay algo pues ya hablaremos. ¿De acuerdo?.
-Venga si, me arrepentiré pero si.
-Pues ya esta dicho queda

Ya anochecía y casi me tenía que ir, pero eso pantalones a mitad de camino era demasiada tentación y antes no fui sin masturbarla y no algo más porque ya estaba vestido y no quería llegar muy tarde.

Si algo tenía claro es que los primeros días funcionaria bien el tema de la agenda, y para "motivarla" más la primera semana le pregunté un par de veces como lo llevaba y me mostro con orgullo, los días en blanco con la firma, pero también sabía que era cuestión de tiempo, así que la semana siguiente no le pregunté ningún día, pensé que sería mejor esperar a vernos. El Viernes después de casi dos semanas me fui para allá, imaginaba que ella pensaría que nada más llegar le preguntaría por la agenda, pero no lo hice, estuvimos normal charlando, cenamos, vimos un rato la tele y nos fuimos a la cama. No me hacía falta preguntar por su actitud, tensa por momentos y pudorosa en otros sabía perfectamente que algo había.

Al despertar hacía un Sábado de aquellos que donde mejor se está es en la cama sin prisas y tonteando y jugando acabamos haciendo eso que hace que te levantes de un humor especial, ducha caliente y no solo por el agua y claro a desayunar que hambre había. Total que ya era mediodia cuando me dijo que deberíamos ir al super, que la nevera estaba bajo  mínimos, nos vestimos en plan cómodo y fuimos a hacer la compra. Al terminar fui yo quien le dije de ir a hacer el vermut y nos liamos y acabamos comiendo fuera. Así que debían ser las 3 y media o las 4 cuando volviamos a casa con las bolsa de la compra. Le dije si quería un café me dijo que no, yo me preparé uno y ella se quedó colocando la compra. Cuando apareció yo me fumaba el cigarrito de después del café y ella se había ido a ponerse las zapatilla de estar por casa.

-Que plan tienes?
-Ahora mismo? tumbarme en el sofá y echarme una siesta jajajjaja.
-No es mal plan, pero antes traeme la agenda.

Ahí cambió su cara....

-Pufffff no podemos mirarla después, si tenemos toda la tarde y lo apuntado, no se va a borrar.
-Nena, la agenda, ahora.
-Voy....

Se fue a la habitación y volvió con la agenda, me la dio y se quedo de pie con los brazos cruzados mirando al suelo, mientras yo la hojeaba. Entonces la cerré y la miré serio.

-Ni un día de esta semana has salido a hacer ejercicio, ni aunque sea a dar un paseo.
-No.....es que ha hecho muy mal tiempo, mucho viento
-Ya pero ¿a que el Miércoles para ir a tomar café milagrosamente no hizo viento?
-Joooo es que me daba mucha pereza.
-¿Y nada más?
-No, si hubiera algo más estaría apuntado
-¿Has estudiado todos los días una hora y media?

Se delató ella misma, ruborizándose y escapándosele un risa....

-Bueno a ver quedamos entre hora y hora y media
-No te he preguntado eso y mírame a los ojos.

Silencio....

-Vamos que no, que algún día pues déjame imaginar, has llamado a María o al abrir el portátil sin saber como has acabado en Aliexpress. ¿Me equivoco?

Más silencio.

-Contesta
-Bueno vale algún día me he despistado si
-¿Algún dia? ¿Cual?
-No me acuerdo
-Normal no está apuntado, cosa que no entiendo por cierto
-Porque no es que no haya estudiado, lo que pasa es que me he despistado un rato solo eso.
-Ahhh vale solo eso. Poquita cosa ¿verdad?. Mira si aceptaste, que aceptaste, me estás otorgando  una función: la de tutor y si para ti es un juego, no es mi problema yo me lo tomo muy en serio y ya que me diste ese rol de autoridad lo voy a ejercer. Así que ya estás apuntando esos días en los que te despistaste.
-Puffff
-Ve a buscar un boli y apunta

Se fue al mueble cogío un boli y de pie empezó a escribir al terminar me dio la agenda. Y como sospechaba eran todos los días de aquella semana. Cerré la agenda y la dejé en la mesilla. La miré serio.

-Ya se que estás decepcionado pero he tenido una semana mala
-No estoy decepcionado, a fin de cuentas es problema tuyo, pero ten muy claro que pienso ejercer y estabas avisada incumplimiento=castigo y eso no admite discusión, así que ya estas tardando en poner el culo bien puesto en mis regazo.

Si algo tienen de bueno este tipo de juegos es que no dan lugar a disputa posible, es lo que hay. Así que no le quedó más remedio que ella solita tumbarse en mis piernas, llevaba unos leggins y nada más ponerse sin dar más explicaciones empecé a zurrarle el culo, no se porque le cogí las dos manos con la mano izquierda y las sujeté en su espalda mientras la azotaba asi estuve 5 minutos de reloj, seguidos y sin pausa a ritmo constante acelerando un poco más el último minuto más o menos.

-Levanta.

Se levantó.

-Las manos encima de la cabeza

Resopló pero lo hizo, busque la cintura de los leggins y se los bajé hasta las rodillas, después hice lo mismo con el tanga negro.

-Vuelve a ponerte.

Se puso otra vez con alguna pequeña protesta, ahora no le sujeté las manos la cogí de la cintura y empecé a azotarla en el culo desnudo y rosado, como la idea era que lo entendiera como castigo, no tuve mucha piedad,  desde el principio con ganas y rápido, alternando cachete y cachete un buen rato sin pausas, viendo como la piel iba cambiando de color y enrojeciéndose, hasta que tuve que parar, porque a mi me picaba la mano. No le solté la cintura, ni tampoco hubieron caricias, esperé un par de minutos a que se me enfriase la mano y reanudé la azotaina, ahora aun más fuerte y en vez de alternar, dando 6 o 7 en la  misma nalga antes de cambiar, si a mi me picaba la mano, a ella le tenía que arder el culo además fue otra larga tanda sin pausa de unos cinco minutos de azotes sin parar, hasta que otra vez tenía la mano medio dormida y tuve que volver a parar. Para entonces ella tenia ya el culo como un tomate maduro, pero tampoco hubo caricias de ningún tipo, esperé un par de minutos a que recuperase un poco y le dije.

-Yo me voy a pasar una tarde de Sábado aburrida, pero tu vas a aprender la lección. Levanta, coge el portátil te sientas y tienes una hora y media para estudiar.

Ahí si protestó, se levantó pero quiso negociar, hasta que le dije.

-Cuando estés sentada con el portátil abierto, pondré la alarma y hasta que no suene la alarma te quiero pegada a la pantalla.

No tuvo más remedio que hacerme caso, enfurruñada eso si, pero cogió el portatil se sentó con el culo rojo e incandescente en la fria silla y se puso a ello. Yo puse la alarma y me entretuve con el móvil. Se hizo larga la espera hasta que sonó la alarma, cuando sonó, me levanté fui a por unas hojas y un boli, le cerré el portatil y le dije.

-Ahora tienes media hora para hacer un resumen de texto de lo que has estudiado.

Y me volví a sentar.

-Cuando empieces a escribir pongo la alarma y yo al menos no tengo prisa.

Al cabo de un minuto ya estaba escribiendo. A esperar otra media hora larga. Hasta que sonó la alarma. Nada más sonar le dije.

-Ven aquí con lo que has escrito.

Cuando estuvo frente a mi le dije.

-Leeme lo que has escrito.

Roja se puso a leer, mientras la escuchaba con atención, cuando terminó le dije.

-Guárdalo que te puede servir para estudiar.

En ese momento me levanté y empecé a desabrocharme el cinturón, me lo saqué y lo doblé.

-Ya sabes cual es la posición para el cinturón, ponte.

Y si lo sabía perfectamente, era doblarse sobre el reposabrazos del sofá, pies en el suelo, cuerpo apoyado en el sofá y el culo especialmente levantado y expuesto por el reposabrazos. Dejé el cinturón sobre su culo, que aun tenía algo de color, le terminé de bajar los leggins y el tanga hasta los tobillos. Cogí el cinturón y le dije.

-Eran cuatro días pues seran cuatro tandas de 15 cada tanda, contados.

Cogí el cinturón y usé la tecnica de brazo cambiado que consiste en sujetar con la mano inhábil la punta por donde se dobla el cinturón y justo en el momento soltar para dar un golpe seco, es muy efectiva, consigues mucho control de donde cae el golpe y al ser seco pica con ganas. No había prisa así que las tandas fueron lentas azote a azote las tres primeras, osea los 45 azotes primeros. Me quedaba solo una última de quince, ahí hice una pausa más larga y por primera vez mis dedos tocaron su piel, pero no con el objetivo de acariciar, sino para recrearme en las marcas, tocándolas, frotándolas con la yema de los dedos, estuve un rato así primero una nalga y después a otra, hasta que volví a coger el cinturón, le pregunté si estaba lista, me dijo que si y es última tanda de quince azotes fue muy diferente a las otras tres, le di los quince seguidos sin pausa entre azote y azote, en el tercero ya habia tensado los glúteos y se empezó a quejar ostensiblemente, pero hasta que no escuche entre jadeos el número 60 de su lábios no paré. La dejé coger aire mientras volvía a ponerme el cinturón, volvía comprobar las marcas del cuero en su piel, en especial las que deja el borde del cinturón. Durante al menos un par horas iba a tener el culo en llamas seguro. Pero quería que aquello lo sintiera como un castigo de verdad, así que le dí un par de minutos, la ayudé a levantarse y la puse en medio del comedor entre el sofá y la tele de rodillas con los brazos abiertos con las palmas de las manos hacía arriba sobre las que puse un libro en cada una y me senté sin decir nada. Cuando ví que empezaban a flojearle los brazos me levanté, se lo quité, le pusé las manos encima de la cabeza y me volví a sentar un ratito.

Cuando me levanté me fui directamente hacía ella me agaché detras de ella, sin decir nada llevé mi mano entre sus piernas por detrás, mojada como imaginaba y empecé a jugar con mis dedos en su coño

-Espero que hayas entendido que esto no es un juego y que como no me ha gustado nada como has empezado no me queda más remedio que endurecer normas, para empezar, a partir de la semana que viene los viernes harás un resumen de los temarios por escrito de puño y letra y la semana que viene para recuperar lo perdido esta semana, cuando termines de cenar, no hay tele, ni series, ni nada, te pones a recuperar y cuando te entre el sueño a la cama, como una adolescente ¿estamos?.

El dedo índice y el corazón entraban y salian de su coño y el pulgar intentaba abrirse paso en su culo hasta conseguirlo, aunque por diferente canal sentía mis propios dedos dentro de su cuerpo separados por una lámina de carne palpitante, empecé a aumentar el ritmo y me moría de ganas de hacerlo, pero un castigo es un castigo, así que paré en justo en el momento que de seguir 20 segundos más me hubiera regalado un orgasmo.

-Hoy no, vas a tener más premio, que la crema, mañana ya veremos. Así que venga ve a buscar la crema.

Aun se quedó un rato, con la respiracion agitada de rodillas pero con las piernas muy separadas, al final se levantó en su cara había algo de frustración, fue a por la crema hidratante, le dije que se tumbase boca abajo en el sofá y empecé a ponerle crema el culo que la necesitaba....¿Sería capaz de cumplir mi promesa y dejarla sin premio?...

Continuará.





sábado, 20 de octubre de 2018

Quien busca encuentra.





Nada más verla entrar por la puerta supe que algo había pasado, su saludo frio y distante, el hecho que no fuera a cambiarse y ponerse cómoda nada más llegar o que se fuera sola a la cocina a fumar sin invitarme a ir o simplemente sentarse en el sofá a fumar allí. Algo había pasado estaba claro y era algo que hacía que su cabeza estuviera dándole vueltas.

En estos casos siempre surge la misma duda ¿que hacer?. Yo tenía unos días libres y los había aprovechado para pasarlos con ella, pero claro ella trabajaba, así  que salia a las 7 y hasta las 4 no volvía, menos el fin de semana y la verdad me apetecía estar bien sin discusiones, pasarlo bien, así que decidí sondear la situación y me fui para la cocina, allí estaba fumando apoyada en el mármol con la mirada perdida, me acerqué sin decir nada la cogí de la cintura la miré sonriendo, me echó el humo del cigarrito en la cara, una sutil forma de decirme "no está le horno para bollos" captado el mensaje me senté en una de las sillas de la mesita de la cocina y como quitándole hierro al asunto le dije.

-Anda que has preguntado si quería acompañarte, con las ganas que tenía que volvieras.

Me miró puso una mueca que simulaba una sonrisa y no dijo nada. Ya vi que o atacaba de frente o no iba a sacar nada.

-Te pasa o ha pasado algo?
-Creo que está bastante claro ¿no?.

Entonces apagó el cigarrillo a medio consumir y se fue para la habitación dejándome por segunda vez compuesto y sin novia. Decidí esperar a ver que hacía, a los pocos minutos la vi salir de la habitacion con el pijama puesto y entrar en el comedor, puso la tele y se tiró en el sofa. Me fui para allí sin decir nada me senté, tenía los pies encima del sofa desnudos fui a cogerle un pie, pero lo retiró.

-Bueno que? piensas estar así toda la tarde?
-Puffffff no, no quiero hablar, ni discutir, quiero estar sola nada más.

Lo dijo sin mirarme, tenía la vista fijada en la tele, me fije tenía los ojos vidriosos como apunto de llorar.

-¿Estás llorando?

Entonces si se giró y me miró para decirme seria

-No

Pero si le caian dos lágrimas por las mejillas.

-Me lo vas a contar o no?
-Déjame en paz por favor.
-Ok, está bien, tu misma.

Me levanté cogí la chaqueta, hacía mucho viento y las llaves.

-Ya te dejo sola me voy a dar un paseo.

Sin decir nada más, me fui. Estuve un buen rato deambulando sin rumbo, pero el puñetero viento agota, así que entré en un bar a tomarme un café, no podía dejar de darle vueltas a que le había ocurrido, la conozco y bajo esa apariencia de persona dura como una roca, se esconde en realidad alguien muy sensible, así que una mínima discusión en el trabajo por ejemplo, en la cual alguien hubiera soltado un comentario que hubiera golpeado esa sensibilidad era suficiente motivo para su comportamiento, pero también podía ser algo peor, algún problema familiar por ejemplo, miré el móvil varias veces haber si tenía algún mensaje, estuve tentado a ponerle alguno, pero no lo hice. Anochecía ya cuando salí del bar camino de nuevo a casa, el puto viento era cansino a más no poder, llegué jadeante del esfuerzo de caminar a contraviento. Abrí la puerta de entrada, subí la escalera, abrí la puerta del piso, estaba todo a oscuras, solo los destellos de la tele encendida iluminaban algo, al entrar el comedor ella seguía en la misma posición que la había dejado, me dijo un tímido.

-Hola, donde has estado con este aire?
-Tomando café

Le dije mientras me quitaba la chaqueta, me fije en sus ojos y no hacian pinta de haber llorado, malo pensé, sigue reteniendo.

-Y tu? que has hecho?
-Nada aquí tirada viendo la tele.

Me senté actuando en todo momento con mucha calma sin alterarme.

-¿Sigues queriendo estar sola? por que si eso me voy a la habitación.
-No, no hace falta
-Entonces me vas a contar, que ha pasado o que?

Resopló y sin decir nada se levantó.

-Donde vas?
-A la cocina a fumar.
-Osea vuelves a huir
-Joder voy a fumar te he dicho.
-Puedes fumar aquí, de hecho fumamos siempre aquí
-Pues hoy prefiero fumar en la cocina ¿que pasa?
-¿Que pasa? eso me pregunto yo que pasa, porque no entiendo este comportamiento de niña insolente, sabes no puedes llegar aquí, después de todo el día, no decir nada aislarte en tu mundo, contestar mal, rehuirme, encima se te caen las lágrimas, me digo ten paciencia, te doy espacio, me voy un rato, a la puta calle, con este puto viento, porque pienso "va no la presiones igual necesita tiempo" aunque eso si todo el rato preocupado y comiéndome la cabeza porque coño te pasa, decido volver ¿y que me encuentro? la misma actitud de niñata.

Me retahila seria pero sin levantar la voz ni perder la compostura, la hizo dudar un momento si contratacar, se mordió la lengua se giró y siguió camino de la cocina.

-Ven aquí

Obviamente ni caso y decidí cortar, por lo sano me levanté y me fui a por ella, la cogí del brazo.

-Suéltame que haces.
-Ya está bien de tanta tontería que ya tienes un edad para tener esa actitud.

Ahí algo me dio una pista definitiva si bien tenía que tirar de ella para que avanzara, fue la única resistencia que puso, tanto activa como verbal, vamos que parecía que era lo que buscaba, pues lo iba a tener pero bien.

Como no quería que se lo repensara al mismo momento de sentarme yo en el sofá la tumbaba en mis rodillas, tampoco opuso ninguna resistencia más allá de alguna pequeña queja con la boca pequeña, ni tan siquiera tuve que retenerla de ninguna manera, cuando me empecé a azotarla encima del pantalón del pijama, no tenía ninguna prisa y en mi mente se dibujaba una azotaina bien larga, así que inicié la operación con calma, sin prisa calentamiento antes de pasar a mayores, tomándome mi tiempo sin dar muy fuerte pero si seguido y constante, quiero una rendición absoluta y esa es la primera parte. Cuando creo que es suficiente, paso a comprobar si esa rendición es real. La hago levantarse y con calma pero firme de pie delante de mi le digo que sea ella quien se baje el pantalón del pijama, se que estando en casa debajo no hay nada, y que tener que hacerlo ella y más de pie frente a mi, aumenta su sensacion de pudor, protesta algo, pero lo hace sin mirarme y le indico de nuevo que mi regazo la espera. Espero que se coloque en la posición ideal, quiero ese culo desnudo bie expuesto, ahora ya el objetivo no es calentar son las sensaciones, aunque ya tiene algo de color, la idea es subir el tono mucho más y empiezo ahora el contacto es directo piel con piel, voy jugando con las sensaciones, empiezo lento y subo la velocidad y la fuerza, de repente vuelvo a bajar, incluso me detengo y de repente vuelvo a empezar intenso de golpe, la piel se va enrojeciendo de forma  uniforme, y yo sigo jugando a cambiar las sensaciones, muy rápido muy intenso, insistiendo varias veces en el mismo situo, ralentizando, parando, aprovecho alguna parada para hacer una excursión a su entrepierna para comprobar que esta mojada y entonces vuelvo a los azotes.

Se me empieza a cansar la mano y mira que me gusta, pero es que además quiero llevarla hasta ahí, hasta el borde del precipicio y con la mano me llevaria más tiempo entonces decido parar. Le acaricio un poco el culo, no mucho, enseguida le digo que se levante y que vaya al armario y me traiga la paleta pequeña nueva que aun no hemos estrenado. Suspira, una mirada y basta, sabe que una de las reglas de toda azotaina es que una vez bajada la ropa, no puede volver a subirse hasta terminar, sale del comedor caminando a la vez que sujeta el pantalón para que no termine en sus tobillos pero sin subirlo, de vuelta me trae la paleta, es una paleta pequeña de de un palmo de largo, por medio de ancho, de madera de bambú, fina, muy ligera pero muy resistente. Cojo la paleta y le digo que se ponga de nuevo en mis rodillas, dejo la paleta encima de su culo rojo, con la mano izquierda le acaricio el pelo y la mejilla, después busco su mano y hago que me la coja, esa mano va a ser mi guia. Sin más cojo la paleta y empiezo a castigarla con ella, al ser ligera el impacto no es tan pesado, no aplasta tanto, pero coge más velocidad y suena de maravilla, así que empiezo la rutina alternando nalga y nalga, ahora si busco que pique, que duela, llegar casi al punto de no poder más, pero sin llegar, es continuo, pero siempre a la misma cadencia y fuerza, tras un rato empieza a apretarme algo la mano, entonces si aumento un poco la intensidad, enseguida me aprieta con mas fuerza y paro. Le acaricio las piernas, pero sin tocar para nada el culo, espero a que la mano que sujeta la mia se vuelva a relajar y su respiración vuelva a la normalidad, sin prisa. Cuando pasa vuelvo a coger la paleta y vuelvo a empezar con la misma fuerza y ritmo, esta vez tardo la mitad de tiempo en llegar a esa zona naranja de peligro y vuelvo a parar, tiene el culo color escarlata brillante, le acaricio de nuevo los muslos meto la mano en la cara interna obligandole a separarlos un poco, pero sigo pendiente de la presión de su mano y su respiración, quiero que se tranquilice todo de nuevo, la respiración, la tensión cuando pasa, mi mano entre sus muslos sube, busca su coño suave, mojado e hinchado de la excitación y empiezo a masturbarla en mis rodillas, quiero se mezclen todas esas sensaciones, el ardor de su culo por los azotes, con el placer que le dan mis dedos, literalmente chorrea mientras mis dedos entran y salen de su coño, noto las primeras contracciones del orgamos entre jadeos y respiración agitada, es muy intenso tanto que se retuerce del placer en mis rodillas, pero aun no han terminado las últimas contracciones del orgasmos cuando vuelvo a coger la paleta y vuelvo a azotarla, el orgasmo actua de anestésico por un momento, la azoto con ganas, una tanda corta pero intensa y vuelvo a parar, se retuerce de nuevo ahora de dolor, la dejo recuperar otra vez, sin caricias, sintiendo todo el calor de los azotes. No hay prisa, disfruto del momento en silencio, pendiente de ella nada más. Hasta que llega la calma otra vez.

Le digo que se levante, lo hace despacio. Yo también cojo un de las sillas del comedor y la pongo en el rincón.

-No querías estar sola? Pues ya sabes.

Se sienta en la silla mirando al rincón, suspira al apoyar todo el peso en las nalgas doloridas. Yo me vuelvo a sentar, la dejo ahí con sus sensaciones, pero sin dejarla sola, sabe que estoy, que estoy detrás mirando, no la dejo mucho tiempo 5 minutos suficiente, la voy a buscar la ayudo a levantarse, cojo la silla, la coloco en el centro del comedor y le digo.

-Las manos apoyadas en el asiento de la silla y el culo bien expuesto. Resopla está cansada ya, y aun debe doler, pero lo hace, mientras yo me desabrocho el cinturón, hago el máximo ruido posible quiero que sepa que va a suceder, lo doblo, me sitúo detrás de ella un poco desplazado a su izquierda y le digo.

-Serán 20 y contados.

Nada mas terminar le suelto el primer azote con el cinturón, espero quiero sentir el "uno".  Lo escucho tras un suspiro, me tomo mi tiempo antes de ir a por el segundo, así lo hago con los 20, muy despacio, azote a azote con su tiempo entre medio, al terminar me acerco paso los dedos por el contorno de las marcas del cinturón, ella sigue en la misma posición y acabo de nuevo con toda la mano en su coño, lo agarro y lo suelto y entonces empiezo a darle una palmaditas suaves pero rápidas y seguidas desde atrás en el sexo, empieza a gemir y le digo:

-Si sigo aun te vas a correr.

Me detengo, la ayudo a levantarse, se da la vuelta y nos abrazamos mis manos se van automáticamente al culo, lo frotan, el tiempo que dura el abrazo, cuando se suelta, nos miramos, la cojo de la mano y nos vamos a la habitación, le digo que se tumbe boca abajo en la cama. Yo voy a por las cremas y vuelvo me siento a su lado en la cama la empiezo a acariciar desde la nuca hasta los pies, pero saltádome el culo, así un rato en silencio hasta que cojo la crema dejo caer dos chorros uno en cada nalga suspira, al notar la crema fresquita en su piel ardiente, comienzo a extenderla muy suavemente no hay prisa haciendo circulos con los dedos, hasta que la piel la absorve toda, vuelvo a echarle crema ahora el masaje es mas propiamente una masaje en las nalgas, no se cuanto tiempo estoy sobándole el culo, tal vez un cuarto de hora o más, inicio un tercer masaje, este no se limita a las nalgas, tambien masajeo y estimulo toda la zona anal y del perineo. Observo sus reacciones mientras sigo ahora ya incluyendo también el sexo y le pregunto.

-¿Quieres hablar?

Su respuesta es un gemido y pienso que tal vez primero habría que apagar el fuego que acabo de encender.

Continuará.....





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