sábado, 9 de diciembre de 2017

No aprendemos (la libreta II)






Hay una cronología en los juegos que no suele fallar, que se suele repetir más o menos en el mismo intervalo de tiempo una y otra vez, y es que tras un "castigo" severo, suelen venir unos dias de calma, donde todo va como la seda, hasta que pasados unos días empieza a torcerse, primero de forma más o  menos subliminal y a medida que pasa el tiempo, la cosa se pone más descarada o incluso insoportable. Tal vez lo lógico sería cortar en seco cuando se ve venir, pero no siempre pueden salir con la suya y hacerlas esperar y desesperar puede ser muy divertido, además de que a buen seguro se van a ganar un castigo más severo.

Cuando empezamos el juego de la libreta, tras la primera vez, pasó exactamente eso, unos dias de calma absoluta, tres o cuatro dias, porque a partir del cuarto, ya empezaron los síntomas de picor en la nariz que son siempre un adelante que eso va a acabar con picor en el culo. Alguna salida de tono en forma de contestación o bordería, algún amago de incumplir una norma, algún "paso" o "no me da la gana" que en principio basta con la amenaza de apuntar en la libreta para que cese, pero a medida que pasan los días esa amenaza deja de surgir efecto y la provocación es mas descarada, todo sea dicho poniendo yo de mi parte para que así sea; hasta que claro tanto va el cántaro a la fuente que un día se rompe.

Habían pasado ya diez días desde la última vez, la libreta estaba impoluta, aunque eso no significa que no hubiera algún que otro motivo que pasé por alto. Pero aquella tarde, el picor de nariz era muy intenso. Ya empezó con una amenaza/aviso con  un mensaje seco.

-Hoy no voy al gimnasio, estoy cansada y no tengo ganas.

Tarde un ratito en contestarla, supongo que tal vez imaginaba un respuesta del tipo

-Tira para el gimnasio y déjate de cuentos

En cambio le contesté:

-Muy bien si estás cansada quédate en casa y mañana será otro día, luego me cuentas que estoy liado.

Imaginé y acerté que esa respuesta no era la esperada, que es lo yo buscaba, para después tirar de la lengua. Cuando llegué a casa, me di una ducha y me puse cómodo la llamé.

-Hola bicho que tal? Has descansado?
-Hola si demasiado, ahora me siento culpable.
-Bueno estabas cansada no? pues si has descansado no le des más vueltas.
-Si eso si no me he movido del sofá en toda la tarde.

Cuando escuché eso pensé ahora es la mía, es el momento de darle la vuelta a la tortilla y pasar a ser yo el provocador.

-Y eso? ya que te quedabas en casa podías haber aprovechado.
-Aprovechar para que?
-Joder seguro que algo en casa tenías que hacer.
-Siempre hay que hacer, pero si me quedo en casa no es para hacer cosas, para eso me voy al gimnasio
-Como que no?
-Como que no, que?
-Joder pues eso ya que te quedas aprovecha el tiempo
-Pufffff no entiendo nada y me estoy poniendo nerviosa
-Te alteras muy rápido tu
-Se puede saber que te pasa?
-Vamos me vas a decir que tienes la habitación impecable o la cocina
-Mira tio no tengo el chichi hoy para farolillos
-Que pasa que no entendiste el otro día que no quería más contestaciones así, cuando estoy hablando en serio?
-Para ya!!!!!!!!!
-Como que pare, será si yo quiero. Haz una foto de la cocina y enviamela.
-Paso
-Bien pues apunta en la libreta una cruz por contestar mal y otra por desobedecer.
-No  habíamos hablado nada de la casa
-Eso no quiere decir que no lo pueda incluir cuando lo crea oportuno. Y no sigas por ahí o apuntas dos cruces. La foto.
-Ya te he dicho que PASO!!!!!!!!. Es más me voy a la cama. Descansa, ya hablamos mañana.

Me colgó el teléfono, yo me partía de la risa, la tenía donde quería. Le puse un mensaje conciliador  un poco más tarde, pero no me contestó, el orgullo a veces no le cabe dentro, pero yo sabía que aflojaría y mas a sabiendas que el Viernes nos teníamos que ver. No me equivoqué.

A la mañana siguiente tenía un mensaje de buenos días, contándome lo bien que había dormido y adjuntándome una foto de la cocina impoluta. Mi respuesta fue en plan aguafiestas.

-Esa foto es de esta mañana.
-Como lo sabes
-Porque no me chupo el dedo y sobre todo porque entra luz por la ventana...
-Jajajajaj vale me has pillado.
-Lo se y si no recuerdo mal  la última vez te castigué por contestar mal, osea por borde y por intentar engañarme, que son exactamente los mismos motivos por los que te voy a poner el culo como un tomate el Viernes. Así que ya sabes apunta en la libreta y el Viernes, tenemos una conversación ahora te dejo que tengo mucho lio, paso un buen dia. Besitos!!!!!!!!.

Me envió un par de mensajes, el primero de queja y el segundo de disculpa, a los que contesté al cabo de un rato con  un escueto.

-El viernes lo aclaramos.

La distancia es una gran putada, pero tiene alguna ventaja, que te da margen para maquinar el juego y los dos días siguientes lo estuve maquinando. Como había repetido las mismas faltas debía ser un castigo severo, más que la otra vez y también debía tener algo que rebajase ese orgullo. Así que cuando hice la maleta, metí en ella alguna cosita que me ayudara a conseguirlo. Sabía que ella le tenía cierto odio a la madera, así que probaría madera por partida doble y con novedades, en vez del ya conocido cepillo, esta vez usaria una cuchara de madera y una regla. Y para el orgullo elegí algo especial.

El Viernes por la tarde llegaba a verla, lo cierto es que los dos dias previos, no habíamos hablado del inciendente, ya estaba todo hablado y lo que faltaba ya era cara a cara. Cuando llegue me esperaba, un beso de bienvenida, un rato de ponernos al día y echar una risas tomando una cervecita, hacía bastante frio así que estabamos los dos tapados con mantas en el sofá, charlando distendidamente, hasta que un momento determinado ella se levantó para ir al baño y entonces le dije.

-Cuando vuelvas trae la libreta.

Hizo como si no fuera con ella, per al volver, juguetona y ruborizada llevaba la libreta consigo.

-Joooo de verdad, quieres verla ahora.
-Si claro para eso te la pedí. Pero la vas a leer tú. Así que no te sientes. Va empieza!!!!
-Joder, si es que ya sabes como soy
-Bicho o lees ahora o leerás más tarde con el culo muy muy rojo, tu decides.

A regañadientes, resoplando mucho abrió la libreta/agenda y empezó a pasar hojas, hasta que se detuvo en una.

-Va es para hoy...
-Pufff, Miercoles he contestado mal y me he negado a hacer una foto a la cocina. Jueves he enviado una foto de la cocina que he hecho esta mañana, intentando hacerle creer que la hice ayer y me ha pillado.
-Nada mas?
-No, no tenía que apuntar nada más.
-Bueno, que fuiste un borde que me colgaste el teléfono en plan niña de pataleta, tampoco hubiera estado mal, que eres reincidente en contestar mal e intentar colarmela también y que tienes exceso de orgullo también..

Sin dejarle contestar me levanté, le cogí la libreta y le dije.

-Vete al rincón.
-Puffff es muy aburrido.

La cogí del brazo y le solté unos cuantos azotes de pie.

-Al rincón y no lo digo más.

Ahora si me entendió y solita se puso en el rincón. Esta vez no le hice poner la ropa de castigo iba en pijama y me pareció que era ideal. Yo me fui a la habitación me puse cómodo también en pijama y cogí una bolsa que había dentro de la maleta, con ella me fui de nuevo al comedor, ella seguía en el rincón en silencio, dejé la bolsa en la mesita de café, me senté en el sofá y la llamé. Cuando estuvo en frente de mi, le dije.

-Como veo que la otra vez no aprendiste nada, ya que has vuelto a repetir las mismas faltas, es más empeoradas, probaremos con un castigo más severo, a ver si así no se vuelven a repetir, así que ponte en posición en mis rodillas.

Aquí vi la primera diferencia con la otra vez, obedientemente se colocó en mis rodillas, para recibir el castigo.

En cuanto se puso, empecé a zurrarla con la mano encima del pijama a modo calentamiento, no mucho rato ya que enseguida, le bajé el pantalón.

-Y esto? se va a convertir en costumbre o que?
-Jajajajaja cuando amenaza un castigo si...
-Y encima te ries, no te va a servir de mucho, levanta el culo.
-Joooo ya?

Un azote en el muslo y levantó el culo, para que le pudiera bajar el culotte negro de hacer deporte que llevaba bajo el pijama, cuando antes nunca llevaba nada con el pijama. Y seguir con la azotaina ya con el culo al aire. Una de las cosas que más excitantes me parecen de usar la mano, es el sonido, es algo escandoloso, pero muy muy morboso y la posibilidad de en las pausas investigar entre las piernas y ver los resultados del castigo ahí en esa zona, además haciendo que sea consciente de su excitación a pesar del castigo. Como iba a ser un castigo largo, calenté bien la zona primero, para terminar con la mano, con un par de tandas ya con intención que picaran de verdad y ponerselo de ese color que solo la mano pone. Pero un castigo como dios manda, no es solo mano, así que cuando me cansé, estiré los brazos para abrir la bolsa de la mesilla, hurgué dentro y cogí la cuchara de madera sin estrenar, sin darle mucho tiempo seguí con la azotaina ya usando la cuchara, que al no tener mucha superficie de contacto hace que concentré mucho más el golpe y al ser manejable permite una gran precisión de donde quieres dar y yo lo tenía muy claro, donde pica mas, en la zona baja del culo, ahi insistí con ganas un par de tandas hasta  hacerla saltar un par de veces, en forma de poner las manos o moverse. Cuando lo hice simplemente le dije que las quitara o se estuviera quieta y seguí, mientras le decía que se iba acordar de hoy todo el fin de semana al sentarse. Cuando ya tenía la parte baja del culo casi morada, me detuve y estuve un rato acariciandole el culo, sin decir nada, los dos en silencio, disfrutando del momento, de vez en cuando visitaba su vulva desde atrás, que no dejaba de lubricar, al revés aun estaba mas mojada después de la cuchara, que durante la mano, hasta que le dije que se levantase.

-Ahora te quiero apoyada en la mesa, con el culo bien expuesto.

Se levantó, con el pantalon del pijama y el culotte a medias piernas, fue avanzando hasta la mesa, se apoyó en ella, con las manos, se inclinó hacía delante ofreciendome el culo para seguir el castigo. Yo me levanté también volví a la bolsa y saqué una regla de madera de 60cm de largo, me acerqué por detrás y al llegar a ella la puse en su culo algo más que rojo, sobre todo en la parte baja.

-Van a ser 30, lo vas a contar, si dejas de contar empezamos de cero. Esta claro?
-Puffff si.

Al terminar de decirlo el primer golpe de regla impactó en su culo, un largo suspiro y despues dijo: "uno".

La mitad osea los primeros 15 los aguantó bien, ahí además hice una pausa, para acariciarla un poco y ver como le estaba quedando el culo. La segunda parte le costó mucho  mas, se levantó un par de veces, pero sin decir yo nada se volvió a colocar y los gemidos fueron costantes en esos últimos quice azotes. Al terminar guarde la regla y estando aun en la posición del castigo, le acerqué la libreta, le hice escribir, cual había sido el castigo y firmar, despues firmé yo y me senté

-Aun nos falta algo, nos falta tu orgullo, así que ven y vuelve a tumbarte en mis rodillas

Se quejó, me dijo que  ya habia aprendido la lección etc etc.....pero lo único que consiguió es que le indicara con un gesto, que la quería en mis rodillas, se rindió y se volvió a colocar. Metí de nuevo las manos en la bolsa, y saqué de ella un gracioso plug metálico continuado por una suave colita de pelo y un bote de lubricante.

-Tu orgullo merece una lección también, ayúdame.
-Como?
-Que pongas las dos manos en el culo y separes las nalgas.

Se hizo el silencio y esperé un minuto sin obtener ningun resultado, así que dejé un momento las cosas y empecé a zurrarla de nuevo con la mano, con ganas en el pobre culo ya muy castigado, con lo que debia escozerle horrores, tras una tanda larguita paré y le dije:

 -Tenemos toda la noche y si me canso de la mano, volveré a coger la cuchara o incluso  la regla, me vas a ayudar?

Otra vez silencio, empezaron a pasar los segundos, me froté las manos cuando vi las suyas lentamente ir hacia atrás, como despacio agarraron las enrojecidas nalgas y empezaron a separarlas, para mostrarme esa zona tan íntima. Sonreí objetivo cumplido, heché un poco de lubricante en su ano, despues lubriqué bien el plug, acerqué el frio metal a su pequeño agujero, al tocarlo se estremeció y despacio se lo introduje hasta que solo la colita asomaba entres sus nalgas, entonces le quité las manos, tiré la colita hacia arriba, hacia su espalda y mis dedos buscaron su sexo, su orgullo se habia rendido, pero para su coño no parecía haber sido nada traumático. La ayudé a levantarse, quería verle la cara, que me mirara a los ojos, estaba ruborizada, incluso avergonzada, pero cachonda muy cachonda y yo tambien, nos besamos, cachondos muy cachondos, nos metimos mano y ella acabó en el sofa boca abajo, mientras yo me desnudaba, y desnudo me colocaba por detrás entre sus piernas, volvía a levantale la colita y buscaba con mi polla su coño, para follármelo, hasta correrme.

-Continuará.......



La libreta I parte.







Despues de la última vez, habíamos llegado a un acuerdo, yo le había regalado una libreta para un función muy interesante. Entre cita y cita quedaría plasmado en la libreta de su puño y letra, aquellas faltas, incumplimientos etc, etc, que fueran merecedores de una corrección y en caso necesario aplicar el correspondiente castigo. Así que decidimos que el primer dia de cada nueva cita repasariamos la libreta y actuaría en consecuencia.

Dos semanas después de aquel pacto, iba camino de su casa a pasar unos días, en los días previos había estado muy presente la libreta en nuestras conversaciones, hasta el punto que los tres o cuatro últimos días diría que su comportamiento fue ejemplar, sin entrar tan siquiera en mis provocaciones, la causa posiblemente estaba en dos anotaciones en la libreta. La primera por algo muy habitual en ella, una mala contestación, despues de varios avisos previos y la segunda anotación tenía dos variante, eran dos faltas a la promesa de ir al gimnasio de lunes a jueves, la primera no tenía justificación, la segunda la tenía pero poco creible, ya que una supuesta fiebre acompañada de risas y al otro día como nueva no acababa de colar, pero decidí darle el beneficio de la duda y esa tenía un asterisco, que viene a ser pendiente de interrogatorio.

El dia de autos, no comenté nada de la libreta, conociendola sabía que estaría nerviosa y sin necesidad de decir nada, lo tendría muy presente. Por fin tras unas horas de carretera llegué a su casa, una tarde fresca, oscura ya y tranquila del otoño tardío.

La bienvenida fue muy bien, con una gran sonrisa, nos pusimos cómodos y nos apalancamos en el sofá charlando como siempre, me fascina la facilidad para entablar conversación, estuvimos un rato hablando de temas banales de como nos había ido la semana, de como se presentaba la Navidad, ambos coincidiamos que no teniamos muchas ganas de fiestas, lo malo de conversar con tanto desenfado es que no te das cuenta  el tiempo vuela y se te olvidan cosas. Nos tomamos una cervecita mientras charlabamos y entonces ella me dijo recogiendo las latas vacías.

-Te apetece otra?
-Venga

Se levantó a por un par de cervezas más y entonces me vino a la cabeza....la libreta, decidí que era el momento y cuando apareció con las dos latas en la mano y las dejo en la mesilla, sin pensarlo más le dije.

-Sería un buen momento para que fueras a buscar la libreta

Se puso roja al instante y titubeando un poco me dijo.

-Jooo ya la veremos vamos a hacer la cerveza no?
-Si claro que la vamos a hacer, pero ve a buscar la libreta y de paso cambiate y ponte la ropa de castigo.

Esta última parte de mi frase aún la ruborizó más, ya que daba a entender claramente que iba a haber un castigo.

La ropa de castigo la habíamos elegido en la última cita, con el trato que se usaría solo en ocasiones especiales. En el fondo no era más que una  faldita negra plisada, un polo blanco y unas braguitas muy especiales, ya que rompían con la estética habitual de su ropa interior. Ella amante de la lenceria y la ropa interior cómoda pero sensual, debía ponerse unas braguitas muy infantiles de color amarillo con dibujos de patitos. Espere a que saliera de la habitación donde había ido a cambiarse. Cuando la vi aparecer caminaba despacio, le costaba mirarme a los ojos y sostenía entre su manos la libreta.

-Estas preciosa
-Pues yo me siento un poco ridícula
-Ya se trata de eso en parte no? si la libreta estuviera impoluta, no irías vestida así.
-Joder tampoco hay tanto no para 15 días.
-Bueno habrá que ver. Acércate.

La hice detenerse de pie, delante de mi. La miré a pesar de que seguía esquivando mi mirada y le dije.

-Bien dame la libreta.

Me la dio, la cogí y la abrí, estuve un rato leyendo las tres anotaciones breves, como si leyese una novela y entonces levanté de nuevo la vista y le dije.

-Pensaba que siendo la primera vez, estaría en blanco
-Bueno tampoco hay para tanto, tu que eres un tiquismiquis..
-No me hace ninguna gracia. Lo de contestar mal, es algo que se que me va a costar, pero habrá que empezar a trabajar en ello y lo del gimnasio fue algo que me pediste tu, es más me pediste que fuera estricto con eso, que pasó el lunes.
-Pues que no tenía nada de ganas, joder me apalanqué en casa y cuando llegó la hora se estaba tan bien, que solo pensar salir con el viento que hacía, pues eso....
-Ya y la segunda falta.
-Ya te lo dije no me encontraba bien creo que tenía fiebre un poco
-Crees?
-Si creo, tenía mal cuerpo
-Y porque no te tomaste la temperatura como te dije?
-Porque no era necesario, se cuando tengo fiebre
-Ya y no seria que tenías la fiebre de la vagancia y se te tomabas la temperatura no colaba la excusa.
-Que no....pero estaba debajo de la manta a gusto y si me levantaba era para irme a la cama.
-Toma déjala en la mesa- le dije entregándole de nuevo la libreta-

Lo hizo y volvió a plantarse enfrente de pie y yo a hablar.

-A ver como te cuento esto, cuando hablamos de la libreta te advertí que pensaba tomármelo muy en serio, tu respuesta fue una risa irónica y un comentario jocoso muy tuyo, no se igual pensabas que no estaba hablando en serio, te aseguro que después de hoy no te va a quedar ni una sola duda. Te dije que los castigos irían en función de la gravedad de la falta o de la acumulación de las mismas en un periodo de tiempo, así que el castigo que te espera, va a ir en consonancia a mi promesa. Lo de contestar mal merece un toque de atención para que vayas entediendo, que cuando digo vale, es vale y lo de faltar al gimnasio es algo que me pediste tú, así que lo considero grave, vete mentalizando a recibir un castigo severo hoy.

Mi discurso la dejó sin habla, roja como un tomate y sin saber que decir.

-Ahora ve a mi maleta y dentro hay una pequeña bolsa negra, traémela.

Lo hizo extrañamente obediente fue hasta la habitación y trajo la bolsa de mano, me la entregó y la dejé en el apoyabrazos del sofá a la vez que me centraba en el, una mirada y un gesto muy claro vino después, significaba túmbate encima de mis rodillas, se quejó algo, pero la repitición del gesto fue suficiente como para que se colocase en mis rodillas. Al tumbarse la faldita de vuelo quedaba mucho mas levantada, dejando al aire casi la totalidad de las piernas más bonitas que he conocido.

-Te lo dije, cuando acepto un reto me lo tomo muy en serio.

No dije nada más empecé a azotarla con la mano, por encima de la faldita negra del uniforme, fue una primera tanda corta, la falda era bastante molesta  para mi cometido y seguramente amortiguaba demasiado, asi que al poco se la levanté, para recrearme un poco en aquellas braguitas de niña, que tan poco ligaban con lo habitual en ella, sabía que eso en si mismo le daba una carga de pudor especial. Continué con la azotaina ahora por encima de las graciosas braguitas amarillas, en esta segunda tanda de calentamiento me recree un poco mas, las braguitas no protegen tanto y me hacía gracia, pero era eso un calentamiento y una buena azotaina es siempre con el culo al aire. Detuve la azotaina e hice que se levantara, de pie entre mis piernas, metí las dos manos por debajo de la falda, subiendo rozando sus muslos y caderas, hasta llegar a la cintura de las braguitas metí los dedos dentro y lentamente estiré hacia abajo ante sus quejas y excusas, hasta que vi la tela amarilla asomar debajo de la falda, no le dije nada, la cogí de la mano "invitándola" de nuevo a mis rodillas, solo una vez bien colocada muy despacio le levanté la falda, dejando su culo a la vista. Para empezar a azotarla con la mano de forma progresiva alternando lado y lado de uno en uno, con ritmo continuó que fui aumentando y pasando del uno a uno a darle de tres a cinco seguidos en cada lado antes de cambiar, una de las visiones más excitantes para mi del spanking, es ver como cambia de color la piel a medida que la trabajas, como pasa del blanco al rosado tras los primeros azotes y como va subiendo hasta un inconfundible rojo azotaina tras un rato, rojo que indica también que el picor y el calor empiezan a sentirse bien. Pero aquello era un castigo y como tal lo debía sentir, tras conseguir el color deseado me detuve.

Cogi la bolsa que me había traido de la malera, abrí la cremallera y saqué algo, era un cepillo del pelo de madera, a diferencia del que ella tenía en casa este era mayor cuadrado y más pesado, sabía que su relación con la madera no era buena, era un buen día para estrenarlo y me puse a ello. En total fueron cuatro tandas de una 20 de azotes, la primera  más suave, pero a partir de la segunda me emplee a fondo. El hecho de hacerlo en tandas, con su tiempo de pausas, era para alargar más la azotaina de haberlo hecho seguido seguramente no hubieramos llegado a la cincuantena, pero también porque durante esas pausas, puede notar bien los efectos y cuando estos parecen ir a menos, llega una nueva tanda. En las dos últimas tandas, puso las manos en diversas ocasiones así como se movió o tensó los glúteos, síntoma que pica y mucho, como habia puesto varias veces las manos tuve que sujetarselas en la espalda, y cuando dejé el cepillo no se las solté busqué algo más que había en la bolsa, esta vez no era ningun instrumento de azotar, era un termometro de medir la fiebre digital, que ella no podia ver, aunque algo sospecho cuando le solté las manos para separarle las nalgas con mi mano izquierda, se inquietó y miró hacia atrás, al verlo se quejó a la vez que hundia la cabeza en el sofá, y empecé a meterle el termómetro por el culo, mucho más de lo necesario para tomar la temperatura, una vez dentro le di al botón y empezo la cuenta atrás, ella se quejaba pero le advertí que si no escuchaba la alarma repetiriamos jugada, y se calló de golpe, pacientemente espere que sonara la alarma para sacarselo de esa zona tan "especial", miré la pantallita: 36.1.

-Esta es la fiebre, que tenías ?
-Joder ya ha pasado más de una semana.
-Tu crees que me chupo el dedo?

Un repentino silencio acusador se hizo con la escena.

-Vamos que si, no te preocupes que la próxima vez te curraras una excusa más creible. Levántate.

Lo hizo, al levantarse le cayó la falda tapandole el culo y empezó a frotarse por encima, rapidamente la cogi de la mano y tiré de ella para la habitación, al caminar las braguitas resbalaron hasta sus tobillos, entramos en la habitación y la puse en el rincón junto a la tele, manos encima de la cabeza y antes de salir enrollé la falda con su propia cintura, para que mostrara su culo marcado por haberse portado mal. La dejé allí con la advertencia de no moverse, ni tocarse sino quería empeorar las cosas. Yo salí de la habitación y me fui al comedor, a fumarme un cigarrito, cuando termine me fui para la habitación, cuando entré estaba en el rincón tal y como la había dejado e hice la pregunta tonta.

-No te habrás movido verdad?

La respuesta fue la esperada.

-Noooo

 Aunque tenia la sensación que alguna que otra sobada calmante en el culo se había escapado.

-Ven aquí

Salio del rincón y vino hacía mi, le indique la cama.

-Apoya las manos en la cama y pon el culo mirando hacía mi, bien doblada.

Terminé de decirselo y empecé a desabrocharme el cinturón, suficiente capacidad disuasoria la del sonido de la hebilla y un cinturón suelto, cuando terminé de sacármelo, ya estaba en la posición indicada, manos apoyadas en la cama espalda doblada y culo bien expuesto. Doblé el cinturón por la mitad y dando con el golpecitos en el culo, calculando bien la zona de impacto le dije.

-Esto es por intentar colarme lo de la fiebre.

Al terminar de decirlo empecé a azotarla con el cinturón, yo contaba mentalmente los azotes 25 fueron antes de parar, al terminar por primera vez le acaricié el culo, siguiendo los impactos del borde del cinturón en su piel. Pero aun no había terminado, mientras ella seguía inmovil en la posición coloqué las dos almohadas en el centro de la cama, y la hice tumbarse boca abajo, con las almohadas debajo del pubis, para que levantarán su culo, al moverse la falda de nuevo había caido, así que se la volvi a  levantar, y cogí de nuevo el cinturón.

-Van a ser 25 más, esta vez cuenta tu, alto y claro.

La diferencia es que al cambiar la posición los azotes ahora le caian de arriba a abajo y eso hacía que el impacto fuera más duro, además decidí darle los 25 seguidos sin pausas, a partir de los quince a cada impacto le seguía un jadeo de dolor antes de decir el número, al terminar tenía el culo algo más que rojo, las marcas del cinturón se sobreponian a las del cepillo, dejando un cuadro de piel castigada precioso. Me senté en la cama y me puse a acariciarla muy suavemente con la yema de mis dedos, por toda esa piel que acababa de castigar. Estuve un largo rato acariciandola en silencio, notando como poco a poco se calmaba su respiración e imagino que el dolor y el escozor también aunque no del todo, aquella noche no terminaría de irse seguro. Cuando ya estuvo relajada del todo, hice una pequeña excursión a su sexo, tan caliente como su culo y chorreando, sonreí y le dije.

-Hoy estas castigada, así que sintiéndolo mucho, no hay premio de momento, si te portas bien de aqui a irnos a la cama me lo pensaré. Venga arriba vamos al salón.

Se levantó y al levantarse las braguitas se quedarón en el suelo de la habitación, al llegar al salón, ella se acercó con intenciónes juguetonas,  pero le dije que no aunque me moría de las ganas. Cogí la libreta, la abrí por la pagina siguiente a las anotaciones, la puse en la mesa y aparté una silla.

-Levantate la falda y sientate.

Se quejó pero le recordé que aun llevaba el cinturón sin abrochar de todo, se sentó, al sentarse se quejó y refunfuñó, yo cogí un bolígrafo de la estantería y se lo di.

-Ahora me vas a hacer una redacción sobre el castigo de hoy, y no te vas a levantar hasta que la termines.

Dicho esto me fui a la sofá y me abrí aquella cervecita de antes. Estuve un rato mirándola sin a hacer nada al principio y escribiendo después, inquieta iba cambiando el peso del cuero de lado y quejándose de vez en cuando, estuvo como una media hora, hasta que me dijo.

-Ya estoy
-Muy bien coje la libreta y ven.

Se acercó a mi con la libreta en la mano la situé de pide justo enfrente de mi a menos un palmo, le pedí la libreta, me la dio y le dije que se quitara la falda, dudó pero una mirada bastó para que buscara la cremallera del lado y la soltara haciendo caer la falda hasta sus pies, le di la libreta, desnuda de cintura para abajo la escena era muy erótica, sus largas piernas que subian hasta fundirse con sus caderas y mostrando su pubis precioso e hinchado de la excitación. Timidamente empezó a leer.

-Hoy viernes he sido castigada por.....

La lectura narraba el castigo y los motivos y finalizaba con una promesa de en un futuro esforzarse más para no volver a ser castigada, cuando terminó le cogí la libreta y la dejé en el sofá le puse una mano el culo apretando hacía mi y mirándola lleve la otra a su coño empapado, le metí dos dedos hasta el fondo, sacándole un gemido.

-Antes te dije que estabas castigada esta noche y que si te portabas bien te levantaría el castigo, de momento vas bien, pero esperaremos a cenar a ver si sigues en la linea, y entonces habrá, cremita, masaje y premio....te parece?

Sonrió como quien sabe que al final se sale con la suya siempre.

Continuará......


lunes, 6 de noviembre de 2017

Remedio casero contra el insomnio





A medida que vas cogiendo experiencia, ya la ves venir, vamos que sabes perfectamente cuando puede haber fiesta o no. Aunque ojo muchas veces, con verla venir no basta, una mala gestión puede llevar la fiesta a la guerra y no es plan. Se trata de aprovechar situaciones, pero tampoco forzarlas sino probar y a ver como resulta a sabiendas que por muchas ganas que tengas a veces toca replegar y esperar otra ocasión.

Yo sabía perfectamente aquel día que estaba ante una de esas situaciones. Había intentado mantener una conversación con ella aquel día, pero sus respuestas se habían limitado a monosílabas básicamente: no, si, vale, ok, bien. Síntoma evidente que algo pasaba por su cabeza inquieta, que no era bueno y que tampoco me lo quería contar aunque a su manera me lo hacía saber. Es aquello de no estoy bien que lo sepas, no me sale de ahí contártelo porque tengo un orgullo como la catedral de Burgos, así que si quieres descubrelo tú. Pero claro eso que lo fácil sería tomar una actitud en plan: "pues cuando quieras ya hablarás sino te envenenas antes" para un spanker muchas veces supone un reto.

Así que cuando llegué a casa aquella tarde, ya sabía más o menos que me iba a encontrar. No me equivoqué, ella en el sofá viendo la tele, un saludo frio y su cabeza en otro sitio. Tocaba un primer intento en plan amable, como si no me hubiera dado cuenta de nada.

-Que tal el día?
-Pufffff mal
-Vaya y eso?
-No me apetece hablar del tema, ya ha pasado,  ya está
-Muy bien, pero algo grave
-No
-Vale, si me lo quieres contar
-No
-Ok,  me voy a dar  un ducha y ponerme el pijama
-Muy bien

Me fui a dar esa ducha, me puse cómodo y segundo intento, me fui para la cocina y desde allí le dije:

-Te apetece una cervecita
-No gracias ya tengo agua
-Ok y algo de picar
-Tampoco

Me cogí una cerveza y me fui hasta el sofá ella seguía allí distante haciendo ver que miraba la tele.

-Que ves?
-Ya lo estas viendo

Estaba viendo un canal de esos temáticos

-De que va?
-No se, no le presto mucha atención
-Te pasa algo?
-Nada, joder pesado, solo quiero estar un rato tranquila no es mucho pedir imagino.

Le di un trago a la cerveza esa contestación, era ideal para tantear la situación

-Bueno tampoco es necesario que me contestes así
-Y que quieres, te he repetido ya mil veces que no me pasa nada.
-Ya, por eso contestas monosilabos o borde y ni tan siquiera sabes que estas viendo en la tele,  venga a darle vueltas al coco

Ni me contestó, como si no existiera, así que decidí forzar un poco más. Y cogí el mando y apagué la tele.

-Que haces?
-Apagar total no la estás viendo
-Si la estoy viendo
-No, te acabo de preguntar de que va el programa y ni lo sabes.
-Puffffffffffff, paso.

Se levantó con todo el orgullo por delante.

-Donde vas?
-A la habitación a ver la tele, donde nadie me  moleste.
-Ven aquí que quiero hablar contigo
-Paso de ti no lo ves?
-Ven aquí...

Ni se dio la vuelta, se fue para la habitación  y cerró la puerta dando un portazo, cosa que sabe que no soporto. Así que me levanté y para la  habitación cuando abrí la puerta se acababa de tumbar en la cama.

-Levántate y vamos al comedor a hablar como personas adultas
-No tengo nada de que hablar.
-Tengo que ir a buscarte? es lo que quieres?
-No, no estoy para juegos hoy
-Ni yo estoy jugando te lo vuelvo a repetir tengo que ir a buscarte?

Ahí estaba la clave en la respuesta, si hubiera sido un no, hubiera entendido que no, que realmente no había ganas, pero se hizo el silencio y eso era otra historia. Sin pensarlo dos veces, me fui hacia ella.

-No dirás que no te he avisado, has decidido portarte como una niña pataleando, pues muyy bien, para eso tengo una solución muy eficaz.

La cogí de las muñecas forcejeamos un poco, hasta que conseguí levantarla, y de la habitación al comedor, la llevé a azotes en el culo, hasta el sofá.

-Ya estás más tranquilita no? ya se te empiezan a bajar los humos? a que ya empiezas a tener ganas de hablar como una persona adulta?.

No dijo nada, solo se frotaba el culo de pie enfrente de mi, así que la cogí de la mano otra vez y a mis rodillas a ver si así se terminaba de quitar la tonteria. Empecé tal cual con la ropa puesta, pero con más ganas que un calentamiento al uso, y la tela de un pijama tampoco es lo que para. Pero claro una azotaina como dios manda, es con el culo al aire, asi que despues de un rato paré y para abajo pantalón del pijama, sé que para estar por casa y en pijama no suele usar ropa interior y aquel día no era excepción, cuando le bajé el pantalón el culo, ya tenía un bonito toque de color, pero aún tenía que subir mucho más, así que me puse manos a la obra con energía sin pausas, que picara, además sabia que no sería tan fácil, una cosa es hacerla ponerse en mis rodillas y otra distinta que se rinda y tenía bastante claro que por mucho que me empleara a fondo con la mano no bastaría, pero me encanta el tacto, el sonido, el efecto por lo que seguí hasta que se me cansó el brazo, me picaba la mano y su culo estaba como un tomate maduro. Pero ni una sola caricia le dije un seco "levantate y ve a buscar el cepillo". Hubo alguna duda resuelta con un par de azotes extra. Verla caminar con los pantalones a medio bajar y con el culo rojo camino del baño en busca del cepillo, es una visión excitante y a la vez humillante para ella. Que encima después me lo tenga que dar y volver a ofrecerme el culo para seguir ocupándome de el aun más.

Y así sucedió, de vuelta me dio el cepillo y se volvió a colocar en mis rodillas. Como sabía que iba a ir en serio y quería tenerla controlada, con la mano izquierda, le sujeté las suyas en la espalda y pasé mi pierna por encima de las suyas, para evitar movimientos. Entonces empecé con el cepillo, se que odia ese instrumento, pero es muy efectivo, y una buena con el calma a la fiera más salvaje. Empecé despacio y suave para ir subiendo intensidad y velocidad progresivamente, empecé a notar que hacía tensión con brazos y piernas, señal que empezaba a doler de verdad, paré un momento, y si por el tono de la piel del culo, tenía que quemarle, todo el rojo oscuro con zonas moradas, le solté las manos y quité la pierna, le acaricié un poco la espalda y los muslos, pero no el culo, aun faltaba la traca final, le cogí  una nalga con mi mano izquierda suave y la separé, puse el cepillo en la cara interna ahora descubierta de su nalga y le dí 6 o 7 azotes seguidos y rápidos, en esa zona especialmente dolorosa. Después hice lo mismo con la otra y otra media docena de azotes ahí. Entonces y solo entonces dejé el cepillo, al volverme ya tenía las dos manos en el culo y se frotaba con ganas, la dejé hacer un rato, hasta que le dije:

-Que yo sepa, no te he dicho que te podias frotar, pero ya que tienes las manos ahí, separa bien las nalgas...

No me hizo caso y siguió  frotando.

-Quieres que vuelve a coger el cepillo y siga?

Fue decir eso y hacerme caso, mostrandome su zona más pudorosa. Entonces junté los cuatro dedos de mi mano derecha y le dí 5 azotitos así en la zona anal bien expuesta, suaves pero humillantes. Al terminar le saqué las  manos del culo y empecé a acariciarselo yo con mucha delicadeza.

-Empiezas a contarme que te pasa?

Durante un rato se hizo el silencio, yo seguía acariciando su culo caliente y palpitante..Hasta que me dijo

-Llevo unos días durmiendo fatal y estoy todo el día de malhumor, irritable....
-Ya....y tanto costaba decirlo
-Es que para que, que puedes hacer tu...
-Mas de lo que crees, hoy vas a dormir como un bebé, ya lo veras, pero tal vez que cenemos algo primero.

Me levanté, ella se volvió a tumbar boca abajo en el sofa con el culo al aire. Preparé algo rápido de cenar, que nos comimos en el sofa. Al terminar le dije que me esperara en la cama, pero boca arriba. Yo fui a buscar crema, al volver, me senté a los pies de la cama y cogí uno de sus pies, me  unté las manos de crema y empecé a hacerle  un masaje en el pie, sin prisa dedicandome unos diez minutos, despues lo mismo con el otro. Al terminar le dije que si diera la vuelta, le quité la  camiseta y empecé a hacerle un masaje relajante por los hombros, los brazos, las manos, seguí por la espalda, hasta llegar al culo, ahí hice un salto para pasar a las piernas, que tienen sus trabajo, son largas mas de un metro y para terminar, el masaje con el culo, las nalgas ya algo descoloridas aunque con marcas para días, el ano, el perineo y finalmente su coño, ahí no necesite crema, ya la natural era suficiente, despues del masaje por fuera, empecé a hacerselo pro dentro con dos dedos, con la yema apuntando al colchón y apretando suavemente hacía abajo, para rozar con mas ganas ahi dentro, se corrió una primera vez, y vuelta a empezar, dos, tres, cuatro....hasta que paré, y volví a acariciarle el culo sin decir nada, solo caricias, escuchando su respiración relajada, hasta que se quedó dormida. Entonces la tapé y me acosté yo también.

Aquella noche no tuvo problemas de insomnio.


La fiesta de Halloween.






Había empezado mal aquel 31 de Octubre, para empezar me acaba de chupar un atasco que me había hecho llegar casi media hora tarde a trabajar. Además con el añadido que tenía el día repletito y que no había manera de coger las vacaciones que aún me debían, ya casi no las esperaba hasta el mes de Diciembre. Así que no estaba de mi mejor humor, aquella mañana en el despacho de la nave industrial donde trabajaba. Me miré, lo que me esperaba por delante, todo el santo día en la carretera de visitas, cero ganas. Antes de ponerme salí fuera a furmarme un "piti" y respirar con la cabeza aun nublada entre los nervios y el mal despertar, de repente me sonó el teléfono, un mensaje, lo abrí por inercia, pensando que seria alguien del trabajo, alguna cita cancelada o cambio de horario, vamos lo típico para ir más de culo. Mi sorpresa fue al abrirlo, era un mensaje de ella, más bien una foto, que me hizo sonréir, era ella disfrazada de bruja para la fiesta de Halloween que tenían en su trabajo. Mira por donde un pequeño detalle, más que suficiente para enderezar un día que se presumía torcido, le contesté enseguida:

-Jajajajajaja, que bruja más guapa, aunque a veces muy bruja jajajaja.
-Eso son tus ojos, que ven mal, las dos cosas jajaajajja.
-Da igual me gusta ver así. Muchas gracias, me acabas de alegrar el día.
-Vaya, si que tengo poderes
-Claro las brujas tienen poderes ¿no?.
-Debe ser eso. Llegaré sobre la hora de cenar que nos quedamos un rato después
-Muy bien, yo estaré pronto hoy, me quito de encima unas cosas y a ver si sobre las 4 he acabado ya.
-Genial algún plan?
-Pues como estaré "tranquilo" un rato, me quiero poner a estudiar
-Wow vaya planazo!!!!!!!! empollón!!!!!
-Tengo que aprovechar que no está la bruja en casa jajajajaj
-Idiota
-Yo también te quiero jajajajaj
-Pues nada tu te quedas con tu tranquilidad y yo me voy a tomar algo con las "compis", me parece genial
-A que si, disfruta y cuidado con el coche
-Si papá jajajaj. Un beso
-Un beso.

Aquel pequeño gesto, cambió totalmente el horizonte de mi día. De golpe dejé de ver todo negro, me inspiré, me reorganicé la agenda a los imprescindible y me cambió hasta el humor. Total que aquello hizo que a las tres ya estuviera de vuelta en el despacho, con el dia completo, pasé unas notas hice un par de llamadas, recogí mis cosas y me fuí  para casa. Con la idea de ponerme cómodo, prepararme un café y coger el portátil y ponerme a estudiar esa era la idea y así cuando llegase ella, poder estar un ratito tranquilos que últimamente entre una cosa y otra no podía ser, además ya me había pedido la noche anterior un masaje, porque tenía agujetas del gimnasio y le había prometido que hoy se lo daría.

Llegué a casa contento, con la alegría de quien tiene unos planes muy estructurados. Cuando me metí en la habitación para cambiarme, me llevé la primera sorpresa, estaba hecha un desastre, la cama sin hacer, la silla llena de ropa, que no sabía si era para lavar o para guardar, cosas en el suelo en fin...Pensé que mañana sería otra día, pero al meterme en el baño el panorama era el mismo o peor, las pinturas encima del lavabo, la ropa de haberse duchado en el suelo y eso empezó a mosquearme aunque decidí hacer la vista gorda y pensar otra vez; "mañana será otro día". Me fui para la cocina para preparme el café y la cocina estaba que en el fregadero no cabian más platos y encima la cafetera había que lavarla, así que ya que me ponía fregué los platos y cuando fui a prepararme la cafetera, no había café, respire profundo intentando encontrarle un justificación a todo aquel desastre. Yo llevaba días saliendo muy pronto y volviendo muy tarde, ella a las 4 ya estaba en casa, vale que luego iba al gimnasio, pero al menos un cierto orden, total que empezó a comerme algo por dentro y me puse a ordenar, toda la ropa que no estaba en su sitio a la lavadora y si algo no era  para lavar, se siente. Hice la habitación, el baño y la cocina, total mas de una hora larga perdida. Al terminar, fui a echarle un vistazo a la nevera y confirmé había que hacer algo de compra, apenás había nada, eso si empezaba a mosquearme y a pensar que había que poner orden y normas, que esto no podía seguir así que no podía ser tan cumplidora para todos y tan dejada para si misma, eso se tenía que acabar.

Total que no me quedó más remedio que volver a vestirme de calle y bajar al súper al menos a comprar lo básico para acaba de pasar la semana, de camino me crucé con varios grupos de niños disfrazados y no puede evitar acordarme de ella, mientras pensaba en el fondo es una niña grande, eso me volvió a hacer sonréir aunque seguía con la idea de cambiar aquel caos. A la salida del super, justo al lado de las cajas, habían  unas agendas que me llamarón la atención y compré una, me iba a ser de gran utilidad.

Ya de vuelta a casa coloqué la compra y me preparé el anhelado café por fin y también por fin me senté en el comedor con el portátil intentando ponerme al día con los estudios, pero cuando por fin empecé a concentrarme, escuché la  llave en la cerradura, era ella, miré el reloj y claro eran ya las 8 y media.

-Hola!!!!!!!!!!! empollón!!!!.

La miré y le sonreí.

-Hola brujita, que tal fiesta?
-Genial, pero tengo ganas de quitarme toda esta pintura.
-Tampoco llevas tanta
-Ya pero todo el día

En ese momento se quitaba el sombrero de bruja y lo dejaba en la mesa y eso me hizo reaccionar.

-Eso estaba ahí?
-Como?
-El sombrero si lo has cogido de la mesa esta mañana?
-No...
-Pues no te cuesta nada dejarlo en su sitio

Me miro extrañada pero cogió el sombrero y se fue para la habitación, desde alli me dijo

-¿Donde está la ropa del gimnasio que había en la silla?
-Pues con la ropa sucia para lavar
-Pero si la he sacado esta mañana estaba limpia, solo que luego me acordé que hoy no iba
-Pues no haberla dejado ahí
-Joder tio y tu no puedes preguntar.
-Ven un momento que quiero hablar contigo
-Espera que me cambio
-No, ven, ahora

El tono debió sonar muy serio porque apareció en el comedor sin haberse cambiado aún. Cerré el portátil y la miré, algo sospechaba seguro, porque no se acercó mucho a mi, se quedó cerca de la mesa.

-Has visto como está la habitación ¿no?.
-Si ya lo sé, pero iba con prisa esta mañana.....
-Ve a mirar el baño

Se dio media vuelta y salió hacia el baño, no dijo nada.

-Lo has mirado?
-Si
-Muy bien pues ahora ve a la cocina.

Se fue para la cocina.

-Que vista?
-Si
-Abre la nevera
-Has ido a comprar?
-Tu que crees? que yo sepa lo yogures aun no se reproducen solos

No me contestó y eso significaba algo.

-Cuando cierres la nevera verás que hay un papel colgado que he escrito yo cógelo y ven.

Apareció enseguida con el papel, disfrazada aun y leyendo por el camino.

-Espera, espera que lo vas a leer para mi tambien, que pone?.

Me miró como diciéndome si iba en serio.

-Venga lee.
-Puffff norma numero uno: El último que se vaya de casa deja la  habitación recogida, la cama hecha y la ropa que sea para lavar con la ropa sucia, nada de ropa por el suelo y si hay algo que esta limpio y se va a usar despues bien puesto en la silla.
-Bueno creo que está claro, además en esto ya sabes que algún dia me voy yo antes y alguno tu, así que más o menos iguales. Sigue.
-Norma número dos: Cuando se usa el baño salvo por causa de fuerza mayor justificada el baño tiene que quedar tal y como se encontró.....joder hoy iba con prisa.
-Pues te levantas antes o te pones antes, no cuela. Sigue.
-Norma número tres: A partir de hoy cada noche fregará uno los platos o si prefieres a la mañana siguiente, quien le toque decide.
-Alguna duda?
-NO
-Pues sigue
-Norma número cuatro: Los sábados haremos la compra para la semana, pero si durante la semana falta algo hay que decirlo y ya decidiremos quien va a hacer esa compra suplementaria.
-Bien yo creo que son cuatro normas básicas muy fáciles y adsequibles, que bien llevadas apenas llevan unos minutos y así no acumulamos y pasa lo que pasa. Sabes que entre  una cosa y otra me acabo de poner a estudiar ahora?. He llegado y me he encontrado la habitación hecha un caos, el baño peor y la cocina que he tenido que buscar la cafetera entre un montón de platos y encima después no había café y abro la nevera y vacia. Así que en vez de estudiar me he tenido que poner a recoger, a fregar platos y luego me he tenido que vestir a hacer la compra, cuando ya me había cambiado.
-Pero que no tenías que hacer nada, ya lo hubiera recogido yo ahora,
-Ya, como siempre, ahora voy, ahora lo hago o como es lo otro, "bah ya mañana por la mañana me pongo en un plis" ¿no?. A lo mejor en si en vez de plis fuera plas, otro gallo cantaría.

Yo sabía que podían darse dos respuestas, una en plan orgullo y chulería u otra en plan niña buena y para mis sorpresa que esperaba la primera sucedió la segunda, en forma de un montón de excusas y justificaciones que creo que me hubieran encendido menos que una bordería que se hubiera llevado una zurra inmediata en caliente y con lo otro solo conseguía que fuera pensando en dársela igual, pero más fria y más que de castigo que no de arrebato. Escuché impasible el montón de excusas, hasta que tuve suficiente.

-Nena ya vale, estoy cansado de excusas. En la bandeja de la mesa hay una cosa, para ti. Es una agenda a partir de hoy, vas a apuntar en ella los incumplimientos de esas normas o nuevas que surjan más adelante y un día a la semana, repaseremos la agenda si hay algo que merezca un castigo, lo tendrás y eso es independiente a otros que puedan surgir. La agenda será solo para las normas, ábrela busca el 31 de Octubre y apunta.

Empezó a hojear la agenda roja como un tomate.

-Has encontrado la página?
-Sip
-Pues apunta: Hoy Martes dia 31 de Octubre la casa estaba hecha un caos. Yo fui la última en irme y no recogí la habitación y despues usé el baño y tampoco lo recogí. Lo de la cocina lo vamos a dejar estar, es culpa de los dos, ¿estás?.
-Si
-Enseñámela

Me acercó la libreta, le pedí el boli y sin decir nada más firmé abajo en la página en el lado derecho. La cerré y la dejé junto al boli en el reposabrazos del sofá. Entonces la miré y le dije:

-Esto te servirá para que te quede bien claro, que los incumplimientos tendrán consecuencias. Ponte en mis rodillas
-Joder quiero cambiarme de ropa y quitarme el maquillaje
-A mis rodillas!!!!!!!!!!!!

No hizo falta repetirlo, ni tirar de ella, despacio y resoplando se colocó en mi regazo, mientras yo me remangaba.

-No tiene quedarte ninguna duda, que la cosa va muy en serio.

Dicho esto empecé a azotarla por encima del pantalón negro del disfraz de bruja, con la idea de usar despues el duo diabólico que conforman la madera y el cuero, así que me tomé esa primera zurra con la mano como mero calentamiento encima de la ropa, hoy no habría mano piel con piel. Tras unos minutos de azotaina continuada, creí que era mas que suficiente calentamiento y paré.

-Levántate

Se levantó, de pie entre mis piernas, directamente me fui a buscar el botón del pantalón los desabroché, le bajé la cremallera y con mis manos ayudé al pantalón a pasa la frontera de sus caderas pasada la cual ya cayó solo, la miré mientras empecé a bajarle también el tanga, haciendo que se volviese a poner roja, cuando lo dejé a la altura de sus rodillas, la visión de frente era muy excitante su vulva suave y desnuda a la vista, la tentación era muy grande, pero teníamos algo pendiente que resolver.

-Ve a la cocina y traeme la cuchara de madera sin estrenar, ya sabes cual.

Ante sus reticencias iniciales, le dije un

-Lo tengo que repetir?

Y se dio media vuelta para caminar como buenamente podía con los pantalones y las tanguita a medio recorrido. Pero si algo tiene que tener muy claro a estas alturas, es que una vez bajada la ropa interior en un castigo, ya no vuelve a su sitio, hasta que se ha terminado y aún nos quedaba rato. De vuelta seguía roja cuando me dio la cuchara de madera, aquella un poco más pesada que las normales. Nada más dármela, le dije que volviera a la posición en mis rodillas, le levanté la camiseta, cuatro dedos por encima del final del culo y con la cuchara empecé la primera de las tres tandas que tenía pensado aplicarle. La primera podriamos decir que era de segundo calentamiento, la más larga también y aplicando cuchara por todo el culo,  hasta dejarlo bien rojo y caliente. Tras esa primera una pausa pequeña y una segunda tanda, el doble de corta pero centrada en darle solo en la parte baja de las nalgas y alta de los muslos, procurando que picará especialmente. Al terminar esa segunda tanda otra nueva pausa un poco más larga, para mi deleite visual, viendo esa zona especialmente enrojecida sobre el resto. Y para terminar una ultima tanda más corta pero también especialmente dolorosa centrada en la parte interna de las dos nalgas, separando primero una para azotar bien esa zona y después la otra. Al terminar no debía tener rincon en el culo sin sentir ese quemazón de la madera. Pero tampoco hubieron caricias, la envié de pie al rincón, a que sintiera allí los efectos de los azotes un rato. Pasado el cual la volví a llamar, quité un par de sillas de la mesa y le dije.

-Apoyada en la mesa, con los codos y el culo bien expuesto.

Mientras me desabrochaba el cinturón, se puso en posición, mientras yo doblaba el cinturón, sabía que verme echarle mano al cinturón evitaba cualquier tipo de queja y se volvía un corderito obediente. Un vez puesta, le hice inclinarse aun más, y tambien tenía pensado que fueran tres tandas de 10, osea en total 30 azotes con el cinturón. Los diez de cada tanda iban seguidos sin pausa, solo despues de cada tanda, paraba y por primera vez le toqué el culo, siguiendo las marcas de los bordes del cinturón, el ritual se repitió tres veces, dejándole el culo como un mapa. Cuando terminé me volví a colocar el cinturón en el pantalón y muy friamente sin ningún mimo le dije.

-Ahora si puedes ir a cambiarte y quitarte el maquillaje, eso si, dos cosas, no te pongas nada en la parte de abajo y espero que dejes el baño tal y como está.

Yo volví a sentarme y a coger el portátil a intentar estudiar, una rato despues apareció ella otra vez, solo con la camiseta del pijama y las zapatillas de estar por casa. La miré, se volvió a ruborizar, sin decir nada cogí una de las sillas de la mesa y la puse mirando al rincón.

-Siéntate

Se sentó pude notar su incomodidad, al sentarse con la piel desnuda y recien castigada sobre la dura silla. Le di la agenda, por una de las paginas de anotaciones del principio y un boligrafo y le dije.

-Empieza a copiar las normas, hasta que te avise.

Cerré el portátil y la dejé copiando, preparé algo de cena rápida y cuando tuve la mesa puesta, la  llamé, nos sentamos a cenar, ella aun con el culo desnudo, cenamos, al terminar mientras recogía la envié de nuevo a la silla a copiar un rato. Cuando estuve, me fui hacia ella le cogí la agenda, le dije que me acompañara a la  habitación, una vez allí busqué la página del dia 31 y el dije.

-Apunta el castigo debajo de  la falta, que voy a buscar crema.

De vuelta ella estaba sentada en la cama sosteniendo la libreta, la miré y se la pedí, busqué la página y lei en voz alta.

Castigo de  hoy: Una tanda con la mano, tres tandas con las cuchara de madera, 30 azotes con el cinturón y copiar en el rincón sentada con el culo al aire.

Cuando lo miré volvía a estar roja. Le di la libreta y le dije:

-Firma al lado de mi firma.

Lo hizo, me entregó la agenda, la cerré y la dejé en la mesilla y le dije.

-No querías un masaje ayer? pues quítate la parte de arriba y túmbate boca abajo. Me sonrió y lo hizo, le eché una linea de fria crema a cada lado de la espalda hasta llegar al culo ya menos rojo en su totalidad, pero más marcado en las zonas más castigadas. Pero antes de empezar a extender la crema y aplicarle el masaje, metí mi mano entre sus piernas y sonreí al catar, nunca dejará de sorprenderme seguía empapada o se había vuelto a mojar. Despues del masaje tendría que encargarme de eso....aunque eso si, a partir de aquel día no pensaba dejarle pasar ni una.

Fin.







En mi despacho






Un repentino repunte en el trabajo, había hecho durante toda la semana, me había tenido que quedar trabajando bastante rato más del  habitual y que volviera a casa, prácticamente para cenar y meterme en la cama agotado.  Era algo circunstancial, que sabía que era cuestión de días que todo volviese a la normalidad, pero aun así este tipo de cosas te alteran la vida.

El Jueves ya veía la luz al final del túnel y si todo iba bien, el viernes me quitaría el excedente de trabajo de encima y todo volvería a la normalidad, así se lo comenté aquella  noche viendo la tele después de cenar.

-Mañana me quitó lo último de encima, aunque tenga que quedarme un rato más tengo ganas de volver a la normalidad.
-Si es que debes estar hasta los mismos ya....
-Como lo sabes
-Normal
-Sabes que me apetece? celebrarlo. ¿ Por que no te bajas tu a buscarme cuando termine, y nos vamos por ahí a picar y tomar algo?
-Puffff no tengo muchas ganas la verdad
-Eso lo dices ahora, que estamos apalancados pero mañana será otra día.
-No se a ver mañana.
-Claro que si, porque no llamas a María y su pareja y si les apetece vamos los 4.
-Vale mañana le digo algo
-Genial

Al poco nos fuimos a la cama.

El Viernes fue uno de aquellos dias de ir de culo todo el día, en uno de los pocos ratos libre que tuve ya por la tarde, le puse un mensaje.

-Hola guapa como vas?
-Bien ya en casa y tu tienes para mucho?
-Pues 3 o 4 hora más como mínimo me quedan
-Puffff pues ánimo
-Pero bueno, te bajas y vamos a tomar algo ¿no?.
-De eso quería hablar, no tengo muchas ganas la verdad.
-Se lo has dicho a María?
-Si.....y tampoco les apetece.
-Vaya....pues bueno sofá y manta pues
-Eso
-Pues nada te aviso cuando suba. Un beso
-Un beso y que te sea leve.

Seguí currando intentando salir cuanto antes, pero cuando ya se había ido todo el mundo y me había quedado solo, paré a tomar un café y coger fuerzas para el arreón final. Trasteaba el móvil fumándome un piti antes de volver a ponerme cuando vi que María estaba en línea y de impulso le puse.

-Vaya para de aburridos, porque no os animaís esta noche?

Enseguida obtuve respuesta.

-Animarnos a que?

Y al leerla entendí. Salí del paso como pude.

-Perdona María me he equivocado de persona.
-Ahhh vale, no pasa nada
-Lo siento

En aquel momento me sentía enfadado, tuve la tentación de llamarla y que me esuchara, pero tenía mucho por hacer aun y quería quitármelo de encima, me puse manos a la obra y a la vez iba pensando en lo que había pasado, que era básicamente que me había mentido y eso aun me enfadaba más. Seguí a lo mio hasta que calculé que me faltaba una hora o así para terminar y entonces la llamé.

-Hola!!!!!!
-Hola, ya estás?
-Casi me queda una horita o así
-Aquí te espero.
-Cambio de planes, me acaba de llamar María hace un rato y me ha dicho que se lo han pensado mejor y que si se apuntan. Así que venga arreglate y pásate por aquí,tráeme algo de ropa que me cambio aquí en un momento, tu misma...
-Puffff ya te he dicho que no tenía muchas ganas y como te ha llamado María?
-Pues eso que dice que ha cambiado de idea, venga va te dejo que así termino de una vez, en una hora o así te espero. Un beso!!!!!

Colgué para no darle tiempo a hacer preguntas, pero obviamente no es tonta y algo de se debía oler, ya que no le había dicho nada a María, pero también imaginaba que no se atrevería a preguntar. Me puse a currar para terminar cuanto antes mejor, ya que quería darle una sorpresa entre otras cosas.

Cuando le di a enviar al último presupuesto miré el reloj aún faltaba media hora más o menos sobre la hora que le había dicho y entonces se me ocurrió una idea, mi empresa está en un poligono mixto comercial e industrial y en la parte comercial, no faltaba un sex-shop y unos chinos. Allí me fui a toda prisa tenía que visitar ambos y comprar un par de cosas para la sorpresa. De vuelta ya con ellas, subí de nuevo al despacho y apenás me dio tiempo de meter lo que había comprado en un cajón de la mesa cuando me sonó el móvil.

-Ya estoy en la puerta.
-Bajo

Bajé las escaleras, abrí la puerta y allí estaba ella, venía arreglada, un faldita marrón estampada de vuelo, medias color chocolate, botines marrones con tacón, chaqueta y los labios y la raya del ojo pintados, le di un beso.

-Me encanta como vas?
-Gracias...

Además del bolso, llevaba una mochila con mi ropa para salir.

-Sube que me cambio.

Entramos en la nave de oficinas vacia, cerré la puerta y nos fuimos a mi despacho, ella ya lo conocía ya la había visitado antes.

-Siéntate

Se sentó en la silla que hay frente a mi mesa, para las visitas, yo abrí la bolsa saqué a ropa que me había bajado y empecé a vestirme en el despacho, la verdad es que ella no hacia mucha cara de entusiasmo, cuando terminé de vestirme, le dije.

-Bueno cojo las llaves y cuatro cosas de la mesa y nos vamos.

Me fui hacia mi silla detrás de la mesa y me senté mientras abría un cajón simulando y fue cuando le dije.

-Donde has quedado con Maria?
-Yo???? pensaba que habías quedado tú.
-No, a mi me dijo que se animaban pero que te llamaría a ti o te enviaría un mensaje
-Pues no me ha enviado nada

Eché mi silla hacía atrás, tocando la pared y me crucé de brazos mirándola.

-Ya lo sé, ni tu a ella tampoco
-Me estoy perdiendo, no me acabas de decir que ella tenía que llamarme a mi?
-Bueno va te lo cuento, esta tarde un rato tonto, he visto que María estaba en línea y le he puesto un mensaje, cuando me ha respondido me he dado cuenta que no tenía ni puta idea de que le estaba hablando, vamos que tu no le habías dicho nada, cuando hacía un rato me habías dicho que te había dicho que no tenían ganas de salir. Vamos resumiendo que me mentiste.
-Ya sabía yo que algo no cuadraba en todo esto.
-Tonta no eres, ¿verdad que no has llamado a María?
-No
-Por que?

No dijo nada.

-No la has llamado, porque me habías mentido, mi pregunta es por? que necesidad?

Titubeó un poco antes de contestar, pero pillada sin escapatoria optó por hablar.

-Vale si tienes razón no le dije nada y no le dije nada porque tenía cero ganas de salir hoy.

Me quedé un rato en silencio mirándola desde detrás de mi mesa hasta que muy calmado pero muy firme le dije.

-Sabes? uno de los pilares básicos de todo esto es la confianza y dentro de eso se incluye el decir las cosas claras, si no te apetecía salir es muy sencillo me lo dices y creeme que con una vez basta, no voy a insistir, es tan fácil  como decirme "oye que hoy no me apetece nada salir" ya está.
-Pufffff pero te veia con tantas ganas, que no sabía como decirlo.
-Pues vas a tener que aprender dos cosas, la primera es que no estoy aquí por obligación, ni compromiso estoy porque quiero y eso incluye respetar tus decisiones, la segunda que prefiero un no a una mentira, porque mentir afecta la confianza.

Ahí no contestó, bajó la mirada y seguí yo.

-Ahora mismo me apetece hacer algo, que no he hecho nunca desde que te conozco: castigarte de verdad, porque es lo que te mereces.

Me había levantado ya y me dirigía hacia ella.

-Levanta

Se levantó de la silla y yo ocupé su sitio.

-Ponte en mis rodillas. AHORA!!!.

Yo sabía que hacerlo en una fria silla, le daba todavia una mayor sensación de verguenza, la posición es incómoda y ella es un chica grande que iba a ser azotada como una niña pequeña, en mi regazo sentado en una silla. Le llevó su tiempo ponerse en una posición mas o menos cómoda.

-Estás?
-Si
-Muy bien

Le levanté la falda lentamente, como imaginaba había  usado el truco de las dos braguitas, las que estaban en su sitio y otras por encima de la medias para evitar que se bajasen. Empecé a azotarla con la mano, por encima de braguitas y medias, calentando si la gente que viera la única luz encendida del nido de oficinas supiera que estaba pasando ahí dentro...Durante un rato la azoté con la mano encima de la ropa que había debajo de su falda. Hasta que me cansé y la hice levantarse, de pie frente a mis piernas metí las dos manos por debajo de la falda, y fui deslizando capas, primero las braguitas que sujetaban las medias, despues las medias tomandome mi tiempo y terminé por bajarle el tanga de debajo de las medias, antes de ordenarle ponerse de nuevo en mis rodillas, le acaricié el culo desnudo por debajo de la falda, ya se notaba algo caliente, pero era solo un pequeño adelanto, de como pensaba dejárselo cuando salieramos del despacho. De nuevo a mis rodillas, en la silla, le levanté otra vez la falda, ahora descubriendo su culo desnudo y con un poco de color. Empecé de nuevo a sacudirlo con ganas, piel con piel, con ese sonido tan excitantes de las palmadas impactando contra su culo. Me guié por el color y el objetivo era el rojo intenso, así que no paré hasta lograrlo. Cuando ya ví en su piel el color que quería la hice levantarse y le dije.

-En el segundo cajón de mi mesa, encontrarás un cepillo y una regla de madera, la regla ponla encima de la mesa y el cepillo me lo das. Obediente y sin rechistar fue hasta mi mesa abrió el segundo cajón, cogió la regla que dejó encima de la mesa y vino hacia con el cepillo, yo la esperaba con la mano ofrecida, para que me lo diera, lo hizo y se me quedó mirando. Le hice un gesto inequívoco que la quería de nuevo en mis rodillas, gesto que entendió perfectamente. Puesta de nuevo, otra vez el ritual de levantarle la falda, para descubrirle el culo y azotárselo, aunque esta vez la dura y seca madera sustituía a mi piel más cálida. Yo sabía que la madera le resultaba especialmente dura, por eso había preparado ración doble, una primera dosis de cepillo en la que me apliqué especialmente, siendo especialmente duro, más que por la intensidad por la duración de la azotaina y por insistir en la parte más sensible, justo ahí donde se unen muslos y nalgas. Cuando paré tenía dos grandes circulos rojo oscuro en cada nalga. Decidí darle un respiro. La hice levantarse y la puse en el rincón al lado de un gran fichero, con las manos cogidas por detrás levantando la falda para que quedará bien a la vista su precioso y castigado culo. Yo me senté en la silla, me fumé un cigarrito sin decir nada, en completo silencio. Cuando aplasté la colilla en el cenicero me levanté cogiendo la regla y la llamé, apoyando la regla en la mesa le dije.

-Inclínate apoyando los codos en la mesa.

Lo hizo sin quejarse, ni rechistar.

Dejé de nuevo la regla en la mesa, para volver a levantarle la falda, procurando que quedara bien fijada con su propia cintura. Me puse a un lado, la mano izquierda en mi espalda y con la derecha sujetando la regla que le daba golpecitos en la piel desnuda. Antes de decir nada, le di unos golpecitos en la cara interna de los muslos, para indicarle que separase las piernas ligeramente y vuelta a los pequeños golpes en su culo.

-Seran 20, contados.

Al terminar de decirlo armé el brazo sonó un golpe seco de madera con piel. Un pequeño quejido seguido de un suave pero suficiente: uno. Los azotes con la regla de madera tienen que ser así secos, sin acompañar mucho en el momento del impacto, como queriendo dar y la vez echar hacia atrás la regla. Con precisión le fui dando uno a uno los 20 azotes, golpeando siempre la mitad inferior de las nalgas, sabía perfectamente que despues de la sesión de cepillo y los 20 extras con la regla, el recuerdo del castigo iba a estar presente unos cuantos dias en su piel y que durante un par de horas largas, iba a notar la incomodidad del picor y el ardor muy vivos en su culo.

Al terminar los 20 azotes, me fui a guardar la regla en el cajón de mi mesa, y abrí el primer cajón de el cogí un plug de silicona roja que habia comprado en el sex shop y un bote de lubricante. Me fui de nuevo hacia detrás ella seguía en la posición de castigo.

-Aquí no tengo crema, ni nada, así que vas a tener que aguantar el picor hasta que lleguemos a casa.

Mientras iba lubricando el plug, que dejé encima de la mesa, me puse un poco de gel lubricante en un dedo, con la otra mano separé las nalgas incandescentes y le hice un pequeño masaje anal con el dedo y el lubricante, antes de meterle el plug en el culo, una vez dentro, simplemente subí las distintas capas de ropa, el tanga primero, las medias despues y las braguitas por encima para sujetar las medias para bajarle la falda para terminar, la ayudé a levantarse.

-Abrá que ir cerrando.

Cogí las cosas, cerré el despachó, nos fuimos para la puerta, activé la alarma y cerré la puerta. Nos montamos en su coche, decidimos dejar el mio y ya ir al dia siguiente a buscarlo y nos fuimos a picar algo y tomar unas cervecitas. Evidentemente en la barra, ella ni se sentó. Enseguida nos fuimos para casa,

Ya en casa, le dije.

-Bueno espero que haya servido de algo esta vez, porque esta vez si quiero que sirva.

Sonrió y me dijo.

-Me ha quedado muy claro.
-Eso espero y no te olvides habla conmigo habla siempre, que cuando te callas es cuando te pillo, habla aunque sea para decir que no vale?
-Vale
-Pues venga voy a por la crema, ves desnudándote.

Cuando entré en la habitación ya me esperaba, desnuda boca abajo en la cama, aún tenía el culo bien rojo y se empezaban a ver los moratones de la madera, me apliqué a conciencia con la crema, dejándoselo bien embadurnado de crema. Una calmado eso, tenía que calmar algo más, mi calentón, me desnudé y le quité el plug, llevé mi polla a su culo, que acostumbrado al plug no opuso resistencia alguna a mi polla, que entró hasta los huevos en su culo y empecé a follármela despacito sin prisa, hasta que la excitación me pedía mas movimiento entonces le dije.

-Tu sigues castigada, te dije que hoy era un castigo de verdad, así que si quieres te vas a tener que espabilar sola, hoy no hay premio por mi parte.

Al momento noté sus dedos entre sus piernas, como buscaban otra entrada y empezaban a entrar y salir al ritmo de mi polla en su culo.

Fin.


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