viernes, 11 de enero de 2019

Contactos (Actualización)




Como muchos sabréis en el hosting antiguo del blog, teníamos una página de contactos,  que por lo que sé dio algún resultado. Lo cierto es que no hay apenas lugares donde conocer gente afin a nuestros gustos, salvo páginas muy enfocadas a la temática BDSM. Así que un poco por petición popular voy a abrir una sección de contactos. Como este hosting no permite la creación de páginas a parte, simplemente voy a poner un etiqueta de contactos, en la parte superior derecha de la pantalla e iré publicando los contactos como si fueran una entrada más del blog. Quien quiera consultar los contactos sin tener que discriminar entradas, solo tiene que ir a las etiquetas pinchar la de contactos y ya está.

Las normas para poner un contacto son creo que las básicas.

-Nick

-Sexo, edad y rol

-Lugar de residencia (Mínimo Comunidad Autónoma)

-Y una descripción breve de uno mismo y de que busca (Recordad que el éxito de un contacto depende mucho de ello).

Esto enviarlo todo al mail mariposaschocolate@gmail.com  y será publicado en el menor tiempo posible.

Para terminar deciros que solo se admitiran contactos de spanking, sitios de contactos de BDSM en la red hay a patadas. Gracias y suerte!!!!!!!!!.

Por cierto si alguien quiere enviar una foto, eso si en la que no se reconozca cara, ni lugar, servirá para ilustrar el contacto.

Aviso: No se publicarán aquellos contactos que no envien el formulario cumplimentado como se explica arriba, vamos que solo tenga que hacer un copia y pega y colgar, ponedmelo fácil por favor.

viernes, 22 de junio de 2018

El vestido de girasoles (la libreta)




Habíamos estado toda la semana con la duda si iba yo o venía ella, creo que al final le pudieron las ganas de playa y decidió venir ella.
Había hecho un día de sol fantástico, incluso calor de verano ya, pero justo a la hora que llegaba su tren se había nublado e incluso parecía que amenazaba lluvia. Como siempre la esperaba ya en el bar de al lado de la estación sentado en la terraza. La vi salir y sonreí llevaba aquel famoso vestido de blanco con girasoles estampados de Aliexpress, se acercó hasta la mesa y lo primero que me echó en cara fue precisamente el vestido y que antes de salir le había dicho que hacía sol. Nos tomamos una cervecita y nos pusimos al día hasta que decidimos poner rumbo a la  ciudad.

Era el fin de semana de la segunda Pascua y todo el casco antiguo de la ciudad esta decorado con flores, así que decidí que merecía la pena ir a dar una vuelta y ya cenar algo antes de ir al hotel. Por un momento me arrepentí, el centro estaba abarrotado de gente y turistas y aparcar fue una odisea, menos mal que uno tiene sus recursos y al final conseguimos aparcar relativamente cerca.  A unos pasos de la plaza de los juzgados, donde había montada una especie de feria con casetas de degustación, cruzamos a la altura del edificio de correos y de alli atravesando Plaza Indepencia y cruzando por el puente de la Princesa entramos en el casco viejo. Sin haberlo pensado antes nos metimos en el museo de la Diputación que en esos días tiene entrada libre y está decorado con motivos florales, estaba llevo de gente y como de costumbre hicimos una visita caótica sin seguir el itenerario marcado, lo cierto es que tampoco importaba demasiado, la idea era otra, quería ponerla cachonda muy cachonda antes de llegar al hotel, pero aquellos pasillos demasiado estrechos y el gentío no lo ponían fácil, así que decidimos terminar la visita pronto, para perdernos por las callejuelas estrechas y empedradas del barrio judío, un buen lugar para juguetear, pero no el fin de semana de la segunda Pascua, abarrotado de gente que de repente se detiene para hacer una foto o forma un corrillo taponando el paso, hasta que en una de las plazuelas que ya cerca del ayuntamiento vi un par de terrazas enseguida localicé una mesa libre y nos sentamos.

No recuerdo como empezó todo, solo se que mi mano en su pierna fue subiendo por dentro del vestido y como al principio le pudo el pudor resistiéndose un poco, pero muy poco, al poco rato no solo me facilitaba el meterle mano por debajo del vestido sino que me retaba a ir más allá y traspasar el umbral de su ropa interior, demasiado fácil, con lo divertido que es jugar a las barreras tocar sin contacto directo, pero tocando, me hacían gracia sus reacciones por momentos descarada y como si no hubiera nadie y por otros momentos pudorosa sabiéndose entre tanto gentío casi codo con codo con la mesa de al lado, mientras yo con mi dedo apretaba la tela de sus braguitas frotandole el pubis y de vez en cuando buscaba el lateral del triángulo de tela intentando colarme por ahí y llegó ese momento en el que ya todo te importa y el pudor inicial da paso a una extraña sensación de impunidad.

Entonces un parón, la excitación también necesita de dosis, las primeras muy leves, para ir aumentando hasta la dosis definitiva. Nos fuimos a cenar, buscamos un lugar que ya conocíamos se cena bien y rápido, aunque como todo aquel día estaba bastante lleno de gente y el barullo del local era bastante molesto. Durante la cena nos portamos bien pero fue montarnos en el coche y salir toda aquella represión a la que salimos del parking mi mano volvía a estar dentro de su vestido entre sus piernas y ella descarada lejos de impedírmelo se puso bien abrió las piernas y mi mano se coló dentro de sus braguitas para palpar su sexo, como sospechaba estaba muy mojado y pensé que debía estarlo por lo menos desde la escenita en la terraza de hacía un rato, el juego de meter mano solo se interrumpía en cada semáforo en rojo, para evitar que los coches parados al lado se percatasen, así cruzamos todos los semáforos de la avenida principal de la ciudad, con mi mano dentro de sus braguitas entre semáforo y semáforo hasta que tomamos el desvio de la ronda oeste y allí ya desató del todo, con el vestido subido y las piernas abiertas mientras la masturbaba, le dije.

-Te vas a correr antes de llegar al hotel

Me respondió con un:

-Tu crees?
-Si y ya que estamos podrías ponérmelo más fácil y quitarte las braguitas.

Lo hizo al instante y seguí masturbándola de camino al hotel.

Cogimos algo de aire antes de entrar al hotel, como si necesitasemos relajarnos por un momento y que no se nos notase el deseo. Entramos y nos fuimos directos al mostrador  de recepción a hacer el check-in ella delante apoyada en el mostrador y yo detrás, no puede evitar meterle mano otra vez mientras sacaba el DNI del monedero al hacerlo le levanté el vestido por detrás y como las braguitas las llevaba en en el bolso, le quedó una nalga al aire que tal vez vio alguna de las personas que había en los sofás del hall. Despues le dije que mientras hacía los trámites iba a por unas bebidas a una máquina expendedora.

Hecho el check-in nos y con la llave de la habitación nos metimos en el ascensor, dos pisos es demasiado poco tiempo para intentar nada, así que me comporté, buscamos la habitación y entramos, típica habitación de hotel, ella se dejó caer en la cama, estoy convencido que su deseo en ese momento era que la empotrase directamente pero me senté directamente en el pequeño sofá después de dejar mis cosas y le dije que se levantara de la cama que antes que nada quería hablar un par de temas con ella. Le cambió la cara de repente, se levantó y se acercó a mi, sin darle tiempo a mucho empecé a soltar mi discurso.

-Llevas unos días o más bien unas semanas con una actitud que no se como calificar, desafiante, pasota, malhablada cuando tu generalmente no lo eres y por no hablar del tema cafeína, que es algo que ya hablamos en su momento, ya eres de por si hiperactiva y entiendo que te gusta el café, pero creo que quedó muy claro que red bulls y similares no y menos por la tarde...
-No montes un drama, que solo fue un día
-Ya solo un día pero te sentó como un tiro ¿o no?
-Si claro, te lo conté
-Pues como no me gusta esa actitud, ya sabes lo que te espera y merecido además.

En ese momento le indiqué mi rodillas.

-Venga va...si podemos hacer otras cosas...

La cogí de las manos, la acerqué y la "ayude" a colocarse en mis rodillas. En el sofá es una posición cómoda a fin de cuentas estaba tumbada boca abajo lo único es el culo levantado por mis piernas, empecé a azotarla con la mano no se si no lo esperaba pero lo cierto es que ya desde esa primera tanda encima del vestido empezó a quejarse un poco mientras le decía que el sueño perdido el otro día por aquella bebida lo iba a recuperar hoy, al poco le levanté el vestido mal negocio para una spankee perder las bragas y seguí realmente quería que aquella vez le picase y me emplee a fondo, solo hice alguna pausa para "comprobar" su sexo que seguia caliente y húmedo en recepción nos habian dicho que el hotel estaba lleno y una azotaina a mano lia un escándalo difícil de disimular, pero en parte es un añadido al "castigo" que puedan escuchar la zurra como si fuera una niña traviesa que se ha portado mal. Lo cierto es que se movía y quejaba más que en otras ocasiones asi que creo que por su cabeza pasaba otra día nada mas entrar al hotel y no acabar en mis rodillas mientras le ponía el culo como un tomate. Cuando ya lo tenía rojo y calentado era el momento de pasar a cosas más fuertes, cogí mi cepillo de madera que había dejado a mano, estuve  estuve frotándole un poco el culo con la mano, pero continuar la azotaina con el cepillo, en este caso no era el suyo cuadrado y ancho pero ligero, era el mio mas estrecho ovalado pero más denso y pesado, lo cogí de la cintura y me desplace hasta quedar sentado en el borde del sofá eso hacía que ya no pudiera estar con lo pies y el cuerpo apoyados en el sofa y que quedara con los pies que apenas tocaban el suelo y el cuerpo doblado hacia delante lo que aun exponía más su culo y le daba un toque mas infantil.

-Si te portas como una niña, te trataré como una niña

Empecé lento pero constante alternando mejilla y mejilla, y poco a poco aumenté un poco la fuerza, la velocidad y azotando varias veces seguidas la misma mejilla antes de cambiar dando siempre en la mitad inferior de las nalgas, que es donde pica más y donde al día siguiente al sentarse queda un recuerdo, cuando la piel se empezaba a poner blanca paraba dejaba que se reestableciera la circulación y mientras volvía a comprobar que me decía su sexo, tras un par de tandas de 30 azotes sin contar el calentamiento decidí darle un descanso, la hice levantarse, la cogí de la oreja y la llevé al rincón, manos en la cabeza y vestido levantado. Yo mientras preparé lo necesario para continuar.

Fui al baño, había comprado una pastilla de jabón neutro, lo dejé en el lavabo, llené un vaso de agua y la fui a buscar al rincón, la cogí de nuevo de la oreja y la llevé hasta al baño en la otra mano llevaba el cepillo, ya en el baño abri el grifo y froté la pastilla para hacer espuma.

-Saca la lengua, así aprenderás a contestar bien.

Se negó en redondo, así que tuve que dejar la pastilla, secarme las manos cogerla y hacer que apoyara las manos en el mármol del lavabo, levantarle el vestido y darle un tanda rápida de 10 azotes más con el cepillo, suficientes para que a la segunda sacara la lengua y le pasara la pastilla de jabon, enseguida se enjuago entre quejas varias veces, se quejaba que no se le quitaba el gusto del jabón, pero no estaba para quejas así que otra vez de la oreja para la habitación, allí le dejé coger un caramelo de los de cortesía del hotel, pero también le dije que pusiera las cuatro almohadas en el centro de la cama y se tumbara boca abajo sobre ellas, lo hizo obediente cosa que hasta el momento no había hecho, una vez colocada, con el culo perfectamente levantado, le separé las piernas, algo que se que le da pudor y fui a por el cinturón nuevo, que le dije que estrenariamos si me daba motivos, tiene un mecanismo curioso una especie de anilla corredera de cuero que hace que al doblarlo puedas pasar la punta por ella y dejarlo a la medida correcta, así que lo puse encima de su culo desnudo y ya bastante castigado para coger la medida ideal, para que cada azote golpeara solo las nalgas y no envolviera las caderas.

 Mi idea era una azotaina severa aquel día, así que empecé con una primera tanda de 25 azotes desde el lado izquierdo de la cama, al azotar en esa posición apenas hay que hacer fuerza, la gravedad se encarga ya que el azote cae de arriba a abajo, es levantar el brazo y darle un ligero impulso acompañando hacía abajo y consigues un azote perfecto. Tras esos primeros 25 vuelta a comprobar su sexo esta vez de forma mas exhaustiva no solo pasar un dedo para ver si está mojado, sino entreniendome más estimulándole el clítoris y metiéndole algún dedo. Y cambio de lado, hacia el lado derecho de la cama para desde allí darle otros 25 azotes más y volver a "comprobar" más a fondo aún, hasta que de nuevo cambio de lado y 25 más, a pesar de que ya llevaba una carga de azotes encima importante, apenas se quejó en esta parte con el cinturón, imagino que la excitación y las endorfinas empezaban a hacer efecto, solo en los 25 últimos desde el otro lado que en total sumaban 100, si en los últimos de esa tanda dio alguna señal de agotamiento, al terminar le dije:

-No te muevas y no te toques y me fui al baño

Empapé un par de gasas en alcohol de 70 grados, y de vuelta se las pasé con mucho cuidado por las nalgas, se quejó un poco del escozor de las micro erosiones en la piel, pero enseguida suspiro aliviada.

Entonces fui hasta mi bolsa y cogí  el lubricante y el plug de los castigos, un pequeño plug metálico. Le lubriqué a la vez que le hacía un pequeño masaje en el culo y le metí el plug. Entonces me desnudé me subí en la cama ella seguía en la misma posición, volví a comprobar con mis dedos su sexo y entonces empecé a darle palamaditas en el desde atrás, el efecto de esos pequeños azotes es asombroso, su cuerpo empieza a lubricar como con ningún otro tipo de estimulación tanto que cuando se la metí apenas note nada de lo mojada que estaba, me excita mucho notar el culo caliente de los azotes en cada embestida, no tardó en tener un orgasmo, pero seguí cogiéndola de la cintura para hacer que apooya las rodillas en la cama, con la espalda recta y la cabeza en las almohadas así yo podiponerme de pie y embestirla más fuerte, hasta que volvio a tener un orgasmo, entonces ya excitado a tope, la puse boca arriba le levanté las piernas, le quité el plug y llevé mi polla a su culo así mirándonos a la cara, al entrar se quejó un poco, le pregunté si le dolía y me dijo que una vez dentro no, empecé a moverme y ya no paré hasta correrme.

Luego ya vino el momento cremita y masaje y se quedó dormida mientras le sobaba el culo que seguía rojo y marcado, pero fresquito.

La mañana siguiente despertamos con más sexo, pero como hacía un estupendo y soleado día decidimos cumplir su deseo de playa. Preparamos todos y nos fuimos, elegí una playa generalmente  muy tranquila pero dio la casualidad que aquel día había un evento y estaba a reventar, a pesar de todo disfrutamos de un día de playa incluso nos bañamos pese a ser Mayo y estar el agua aun a 15 grados solo. Con el bikini era perfectamente visible las marcas del juego de la noche anterior, dos pequeños círculos de color escarlata en donde encima de esa linea donde se unen nalgas y muslos y algun que otro pequeño moratón. El día pasó rápido demasiado rápido y llegó la hora de volver a dejarla en la estación, de camino fue ella esta vez la que empezó a meterme mano, por encima del bañador mientras conducía.

-Así que estas juguetona?
-Tu que crees?

Me contestó con una sonrisa pícara mientras me frotaba la entepierna. Busqué un par de areas de descanso del autopista pero estaban infectadas de camiones, hasta que recordé que desviándome unos kilómetros había una gasolinera abandonada y apartada del autovia me dirigí hacía allí aparqué el coche bajamos y abrí la puerta de atrás.

-Venga vamos a jugar traviesa.

Le dije mientras me sentaba en el asiento de atrás y en cuanto hizo el gesto de entrar de  un movimiento rápido la puse en mis rodillas, le levanté el vestido, le bajé las braguitas que se había cambiado por el bikini en la misma playa y empecé a azotarla con ganas con la mano, las ventanillas del coche abiertas cualquiera que pasara nos podía escuchar, pero yo quería que se fuera el viaje de vuelta en el tren con el culo caliente, así que use un truco de spanker muy efectivo, mojar el culo, tenía un botellín de agua una vez ya tenía el culo bien rojo, eché un chorrito de agua en una nalga y empecé a azotarla hasta secarla bien, después hice lo mismo con la otra nalga un par de veces en cada nalga, el agua hace que los azotes piquen con especial intensidad, pero a pesar de volver a tener el culo como un tomate, seguía juguetona, y nada más terminar me quito el bañador, me cogió la polla y se sentó encima metiéndosela toda y empezando a cabalgarme, estaba ya a punto cuando de repente apareció un coche con una familia y nos hizo tener que parar y disimular, ella seguía encima de mi pero sin moverse y empezó a tocarse a frotarse el clítoris y le dije.

-Venga córrete
-Quiero que te corras tu también...

Sin decir nada cambio de posición salió de encima de mi, se arrodilló encima del asiento y inclinándose empezó a comerme la polla, justo en el momento que el coche intruso se iba, en esa posición me queda su culo y su sexo al alcance y mientras ella seguía a jugando con mi polla en su boca, yo empecé a masturbarla, entonces recordé el efecto de los azotitos en la vulva y empecé a darselos, el efecto fue inmediato, cuantos más le daba más se mojaba hasta que le metí el pulgar y a la ver que lo metía y sacaba con el índice le frotaba el clítoris y los dos conseguimos el orgasmo en aquella gasolinera abandonada.

Un rato después la dejé en la estación y seguro que fue todo el viaje con un calorcito y un hormigueo en el culo que se extendía más allá al recordar como se había producido.

lunes, 18 de junio de 2018

Control, seguridad y autoridad.




Vuelvo a las andadas con este artículo que es un poco la continuacion de aquel otro que titulé hace unos días: "Quien tiene el control, marca los límites" como en todos, no pretendo sentar cátedra ni que lo que escribo sea dogma, es simplemente mi opinión personal, lo que aquí voy a exponer.

El título de la entrada son tres palabras, que para mi forman parte de un todo que debe tener un spanker, el orden las mismas es aleatorio, aunque si tuviera que elegir un orden preciso este seria, seguridad, autoridad y control. Para explicarme voy a irme al otro rol, haciéndome esta pregunta: ¿Que busca un/ a spankee en el juego? pues mi experiencia me dice que pese a las diferencias hay una serie de objetivos que se repiten.

-Un/a spankee quieren transformarse en una especie de adulto/niño que se permite hacer cosas que no haría nunca en su vida real

-Hay una especial atracción por la anticipación cuya capacidad de excitación y carga erótica es tan potente como el juego en si.

-Les encanta no saber, sabiendo. Esto es aunque el desenlace es previsible, la incertidumbre de no saber cuanto, cuanto tiempo, donde, como es fundamental en el hechizo del spanking.

-Compartir metas, marcarse metas u objetivos en solitario puede ser muy engorroso incluso frustante y es fácil caer en la procrastinación, el juego da la posibilidad de convertir esas metas solitarias en conjuntas por lo tanto que sean un estímulo.

-Relajarse, rendirse y dejarse llevar.

-Un ritual de limpieza o purga, que elimine el sentimiento de culpa o lo que es lo mismo salir renovado y poder continuar.

No tienen porque buscarse todos esos objetivos en un mismo juego, a veces es solo uno, varios o todos, lo que está claro es que para que se consigan colmar se tiene que dar algo y es que el otro lado osea el o la spanker sea capaz de tomar decisiones en un momento dado vamos asumir la responsabilidad. A fin de cuentas demostrar seguridad no es más que mostrar que sabes hacer y como lo tienes que hacer y la autoridad solo es posible tomarla desde la seguridad, por eso socialmente a la autoridad se la decora, para mandarnos un mensaje inconsciente de que quien hay detrás de un uniforme de policia en un determinado momento sabrá que hacer y como hacerlo o para que los que asisten a una conferencia y escuchan atentamente, sepan que hay que saber mucho para estar al otro lado del atril.

La autoridad se vuelve autoritarismo cuando se ejerce desde la disuasión y el miedo en vez de desde el incentivo, el gratificante erótico del spanking hace que siempre sea incentivo, desde la autoridad porque solo desde la autoridad se consigue la cesión deil control.

Los que habéis jugado hay algo que seguro tenéis muy claro, a diferencia de otros juegos con carácter de dominación/sumisión en el spanking no se busca la obediencia más bien al contrario hay una especie de contrato invisible que dice que está permitido escoger como se quiere actuar a cambio de asumir las consecuencias, la obediencia no es el objetivo, se da a escoger, así que palabras, como educar, moldear etc, no tienen cabida en el spanking.

Y es ahí en el apartado de las consecuencias, donde entra en juego la autoridad, el control o lo que es lo mismo entregar la capacidad de decisión. Autoridad significa ante todo no ceder a la presión de fuera, por eso en el anterior artículo os decía que no me parecía una buena idea preguntar, eso no quiere decir que no se pueda ceder, pero debe transmitir que si cedes es porque tu quieres, os voy a poner un ejemplo muy gráfico de esto que todo el mundo va a entender. Imaginemos la previa a un juego y que el o la spanker piden un explicación de su "comportamiento" a el o la spankee, es una escena que a todos os va a sonar, pues en todo momento tiene que quedar claro, que eso que se pide o que surge no es un debate o una negociación, es simplemente que estamos ofreciendo la posibilidad de una explicación y que eso no va a influir en una decisión que está tomada de antemano. Como véis en la escena que he puesto como ejemplo, se da la cadena: seguridad, autoridad y control.

Pero esa seguridad, autoridad y control no han de servir solo para meter a la otra persona en el juego, han de servir para colmar el objetivo del juego y también para salir de el, quien tienen la autoridad es quien debe ejercer de guía en el retorno, tan importante es tomar el control en un momento dado, como despues´devolver ese control y la autonomía. Y si es cierto que un o una spanker también puede sentirse abrumado por un juego, pero es lo que hay, nunca puede ser excusa para abandonar a la persona que ha cedido el control, es aquello que decía al principio que la base de la seguridad es transmitir que sabe que se hace y como se hace. Nunca debemos olvidar cual es el objetivo principal del spanking: ser el centro de atención y ser atendido.

viernes, 15 de junio de 2018

Quien tiene el control marca los límites.





Como ya anuncié esta etapa del blog va a ser mucho más relajada y voy a escribir pocos "rollazos" me divierte más escribir relatos y creo que en ellos quien quiera puede también leer mucho entrelíneas, pero eso no signfica que de vez en cuando no pueda arrancarme por alegrías y hoy va a ser uno de esos dias.

La culpa la tiene un conversación, sobre eso tan manido de límites, umbrales y demás.

Recuerdo un artículo que escribí en una ocasión en el cual me manifestaba totalmente contrario a lo que se conoce como "palabra de seguridad", decía en el que si a alguien le sirve para sentirse más seguro en un momento dado, adelante, pero que a mi personalmente no me sirve de nada, de hecho de haberla si en algún momento se tiene que decir es que algo se ha hecho mal sin ningún género de dudas.

Personalmente lo que si veo fundamental es responsabilizarse del rol en el juego, de forma conjunta desde luego, pero sobre todo de forma personal, si tu no eres consciente de lo que implica tu rol es imposible que llegues a crear una responsabilidad conjunta. Y un/a spankee no puede limitarse a ser culo ni ser limitada a eso y un/a spanker no puede limitarse a ser mero "ejecutor" ni ser limitado a eso.

Hace unos días alguien me comentaba una anécdota que sirve y mucho, para explicar lo que quiero decir, me decía que en un momento dado habían querido experimentar con los límites y los umbrales y me decía que lo había hecho con seguridad, porque en todo momento había ido preguntado a quien ponía el culo si quería ir más allá. Para mi es un gravísimo error y voy a contar porqué.

Al hacerlo de ese modo, sin saberlo se está produciendo un intercambio de papeles en mitad del juego, si tu preguntas ¿quieres más, puedes más? tienes menos control que pisando el freno a fondo en un pendiente del 10% con 20 cm de nieve helada, no estás controlando la situación y peor aún estás generando una carga de responsabilidad en quien precisamente se pone en tus manos para ceder el control. En mitad de un juego morboso, preguntar eso puede llevar a responder lo que no se desea, solo  hay que empatizar un poco, por ejemplo puede ser que esa persona no quiera "cortarte el rollo" y acceda a seguir, puede ser que esté muy excitada o abrumada y tampoco sepa decir no o puede ser que realmente si quiera seguir, pero estás traspasando un responsabilidad que te corrresponde a quien no lo corresponde y bajo mi punto de vista es un error.

El control durante el juego le corresponde a el o la spanker y eso lleva ímplicito controlar también límites y umbrales. Un o una spanker a mi entender no debería preguntar nunca si para o sigue, lo hace, osea o para o sigue, suena muy unilateral lo se, aunque en realidad no lo es tanto, ya veréis porque.

El control tiene un añadido que para la mayoría es una parte  que no quieren perderse: las sensaciones de suspense y temor, sensaciones que arrancamos de raíz al preguntar. Si sabe del cierto que vamos a seguir, no hay suspense, ni temor, lo cual no quiere decir que se tenga que actuar de forma egoísta o a ciegas hay muchas formas de comprobar esos límites o ese umbral y no devolver el control. Un ejemplo: las pausas. Las pausas son fundamentales, permiten además de dar un respiro en un momento dado, además de mantener el suspense y el temor del que hablábamos antes, permiten informarse de manera evidente (síntomas físicos visibles, respiración..) sirven también para exhibir conformidad o mostrar desafio. Si sucede lo segundo es un pista clara de que aun hay margen si sucede lo primero es momento de ir pensando que se está llegando a ese punto donde la mente se da por vencida,  y ahí ya lo físico y lo emocional van de la mano hay que estar aún si cabe más vigilante, ¿Os imaginais que pasaría si preguntamos en ese momento de rendición y dejarse llevar si se quiere seguir?, creo que nadie tiene duda que la respuesta sería afirmativa, la duda es ¿seria lo correcto?, no siempre y las incertidumbres las dejamos para el calentamiento dentro del juego hay que moverse sobre todo a partir de determinado momento en base a certezas.

Volvemos al principio, el "insight" del rol  y eso lo podríamos traducir como:

-Spanker: el que controla
-Spankee: el que se deja controlar.

Y quien se deja controlar tiene voz y voto faltaría más antes y después, pero no durante, durante es el que controla quien decide y decide teniendo en cuenta todas las variables posibles, que van desde el estado emocional previo al juego, hasta si mañana tiene piscina, todo eso es importante sumado por supuesto a la comunicación no verbal durante el juego. El que se deja controlar merece toda la atención, los "seis" sentidos y si alguien tiene algun más también y el que controla nunca, nunca debe tener miedo a quedarse corto y si todo el respeto del mundo a pasarse de la raya. Lo más difícil pero a la vez lo una de las cosas más gratificantes de esto desde el lado que yo conozco, no es llegar al umbral, eso es fácil, sino mantenerlo el máximo tiempo posible, o mejor a ser posible construirlo sobre la marcha, eso es control.

Una vez leí en una web americana, un consejo que me pareció interesante. Venía a decir que una vez finalizado todo el juego con todas sus fases, desde los previos hasta el "after care" o sexo, cuando ya las cosas han vuelto a su cauce dar una pequeña tanda de azotes de recordatorio de "rol", como  una manera de decir "tu me has dado el control, no lo olvides", no soy muy fan de las cosas previsibles, pero tiene su lógica en este caso.

Y para terminar y cambiado radicalmente de tema, me gustaría hacer un pregunta en general y que quien quiera responda en los comentarios.

¿Desde que conozco el spanking mi vida a cambiado por?

-Ahora sonrió cuando escucho la palabra castigo
-Veo de distintas manera objetos tan cotidianos como un cinturón o un cepillo
-Me he dado cuenta que me fijo en las manos de la gente.
-Las tres cosas
-Cualquier otra distinta de las tres.

jueves, 14 de junio de 2018

La próxima vez te lo pensarás (La libreta XX)




Una de las cosas que más me gusta de este juego, es que da la posibilidad de jugar con la vida real, de incluir cosas de la vida real en el juego y no tener la necesidad de andar buscando excusas, ni preparar escenarios muy elaborados. Ademas el meter cosas del día a día en el juego hace que acabes por involucrarte en esa cotidianidad, lo cual acaba por crear una conexión especial entre jugadores. Otra cosa que me parece muy excitante es la anticipación, la mayoría de juegos con la realidad, llevan implícitos una gran carga de anticipación ya que entre la comisión del "delito" y su correspondiente "correctivo" suele haber un margen de tiempo y si no lo hay es muy fácil conseguir ese efecto en la mente de tu compañera de juegos. Un efecto que lo llamo "no saber sabiendo", que puede ser muy excitante para los dos. En el fondo sabe que va a pasar, todos los caminos llevan a Roma o en este caso a la azotaina, pero no sabe ni cuando, ni como.

Así que os voy a narrar una ocasión donde se dieron ambas circunstancias, cotidianidad y anticipación y ese sabiendo sin saber que os comentaba.

Todo empezó cuando retomó las clases de inglés, como imaginaba en un principio cumpliendo estrictamente tanto con las clases como con las tareas para hacer en casa, pero como imaginaba también a medida que fue avanzando el tiempo, digamos que ese entusiasmo fue decayendo, entre malas excusas. Hasta que un día saqué el tema y le dije directamente que ya tenía una edad, que no era una niña como para andar haciendo novillos y que era tan fácil como si no le interesaba dejarlo y no andar poniendo excusas y perdiendo el tiempo y dinero. Aquella charla pareció surgir efecto, ya que las semanas posteriores digamos que sufrió un creciente interés o eso pensaba yo, hasta que un Miércoles de primavera se desencadenó todo.

Yo sabía que los Miércoles y los Lunes tenía clase, pero aquel Miércoles salí tarde de trabajar y me dio por llamarla sin caer que era Miércoles. Me cogió el teléfono y se escuchaba el ruido de fondo típico de  un lugar muy concreto o otras voces muy cerca y entonces fue cuando recordé y entonces recordé.

-Oye, pero tu no ibas a clase hoy?

Soltó una carcajada y me contestó.

-Upsss me has pillado, luego te cuento que estoy con más gente.

Me colgó y até cabos, yo no había acordado que tenía clase pero ella tampoco y me cogió el teléfono desde un bar, donde estaba con más gente. Entonces pensé esto merece una explicación convicente si quieres evitar una larga conversación.

Era ya sobre las 10 de la noche cuando me llamó ella muy efusiva

-Hola!!!!!!
-Hola ¿que tal la clase?....
-Jajajaja.....que cabrón ya lo sabes.
-Ya se que lo se, por eso espero una explicación.
-Hay poco que explicar, hacía una tarde preciosa iba a ir te lo prometo si tengo la carpeta en el coche y todo, pero me llamó María por si me apetecía tomar una cervecita y me pudo la tentación.
-¿Estas conduciendo?
-Si, pero voy con el manos libres...
-Cuantas cervezas has tomado.
-Pufff no empieces
-No empiezo solo que noto....alegre.
-Pues voy perfectamente mal pensado.
-Bueno el Viernes ya hablaremos de esto.

De repente se quedó muda, señal inequívoca que mis palabras habían hecho efecto y empezamos la  fase de incetidumbre del sabiendo sin saber que comentaba antes. Así que solté la bomba y cambié de conversación comos si nada. Los dos días siguiente no volví a nombrar el incidente, como si no hubiera pasado nada, aunque sabía que aquel "El viernes ya hablaremos" seguro que no podía quitárselo de la cabeza, aunque yo lo nombrase más. De hecho de camino estuve pensando si ponerle un mensaje en plan "espérame con la ropa de castigo", pero pensé que no, que era mejor no decir nada.

Aterricé en su casa la tarde del Viernes, sobre las 7 de la tarde. Saludo, sonrisas, ponerme cómodo y normalidad absoluta como si nada hubiera pasado, de vez en cuando una mirada severa pero sin pasar de ahí, cenamos como si nada, charlando y echando unas risas, recogimos y nos fuimos al comedor a apalancarnos, bueno me apalanqué yo primero mientras ella tendía una lavadora en la terraza y desde la terraza me dijo mientras acababa de tender.

-Te apetece ver una peli?
-No se si duraré estoy cansado
-Pues anda que yo, ha sido semana dura.
-Si imagino sobre todo por las clases.

Fue decirlo y quedarse otra vez muda, metió las manos en la palangana de la ropa y siguió tendiendo, no dije nada más hasta que entró llevaba la palangana apoyada en la cadera, mientras cerraba y corría las cortinas.

-¿Estás?
-Si
-Muy bien pues deja eso y ven que quiero hablar contigo.

Tampoco dijo nada, su cabeza debía ir a mil ya, paso por delante de mi, fue hasta la cocina y entonces escuché sus pasos hacía la habitación.

-Nena ¿Donde vas?
-Un momento que termino...
-No, ven aquí ahora mismo.

Se volvió a hacer el silencio no se escuchaba ningún ruido, hasta que sonaron sus pasos. Yo me estaba sentado en el sofá pero me había incorporado, con las manos entrelazadas apoyadas en las piernas, cuando entró en el comedor, la miré mientras se acercaba con la sonrisa de una niña a la que acaban de pillar haciendo una travesura y quiere camelarse al profesor.

-¿Sabes de que quiero hablar ?
-Me lo imagino
-Pues empieza a explicar.
-Ya te lo dije, hacía una buena tarde y...bueno
-Esa parte la recuerdo, pero no se porque tengo la sensación que si no llega por una serie de casualidades, no me entero ¿verdad?.

No contestó

-Te acabo de hacer una pregunta. ¿Me lo hubieras dicho o hubieras hecho como si habías ido a clase?
-No se
-Si claro y yo me chupo el dedo. Pero no es todo seguimos. ¿Que hablamos de salir y coger el coche?
-Eso si que no, no se puede llamar salir a lo del otro día, tomamos unas cervezas por la tarde y ya.
-Ya....pero tu tienes un camino de vuelta por carretera.
-Joder que no pasa nada, que sabes que soy responsable.
-No estamos debatiendo nena, vas a tener el castigo que te mereces, pero considera esto como  un acto de cortesía el permitir explicarte.

Al pronunciar la palabra castigo se volvió a quedar sin palabras, no sabía donde mirar y se puso roja. Fin de la conversación, cogí aire profundamente y le dije

-Vete al rincón.

Entonces empezó a protestas y darme explicaciones poco convincente, yo simplemente la miraba fijamente, hasta que se calló.

-No te lo voy a repetir y no hagas que me levante.
-Pufffffff

Se dio la vuelta enfadada y se fue para el rincón, una vez allí seguía hablando y quejándose.

-Creo que para tu culo, será mejor que te calles de una vez y pienses un rato.

Se calló y entonces le dije con mucha calma pero firme.

-Y pon las manos encima de la cabeza.

Lo hizo lentamente, es lo que quería aquel silencio tenso y que su mente empezara a saborear ese temor creciente (que no miedo) ante lo que iba a pasar en minutos. Exactamente 5 minutos del reloj la tuve en el rincón y pasados estos la llamé. Se acercó a mi, al llegar a mi altura, la cogí de la mano y la acerqué hasta tocar mi pierna derecha. Y sin decir nada, metí las dos manos por debajo de la camiseta del pijama buscando la cintura del pantalón que le bajé hasta las rodillas de un tirón seco y sin darle tiempo a reaccionar de un tirón también la coloqué en mis rodillas. Ahí volvió a empezar a quejarse, de porque empezaba directamente y bla, bla, bla. No le hice caso, me limité a levantarle la camiseta, para descubrir de bajo el pijama llevaba un pantaloncito ajustado de hacer deporte, ella seguía quejándose, al verlo sonreí y pensé "no es lista la cabrona", y me dije pues te vas a enterar. Le cogí las dos manos con la izquierda y se las sujeté detrás de la espalda, con la dereche la sujeté de las caderas y tiré hacía arriba para ponerla bien. Entonces sin  decir nada más empecé a azotarla con la mano encima del pantaloncito, fue caer el primer azote y dejar de moverse y protestar, ya no había nada que negociar, la suerte estaba echada.

Empecé a azotarla a ritmo constante, alternando cachete y cachete sin parar un buen rato, a medida que la azotaina progresaba se fue dejando llevar y le solté las manos a la vez que hacía una pausa y le acariciaba los muslos desnudos, entonces metí la mano izquierda por dentro de la cintura del pantaloncito y estiré de el hacia arriba haciendo que parte de los dos globos suaves y carnosos de su culo asomaran por los lados del pantaloncito y reanudé la azotaina, golpeando la mitad tapada y la mitad descubierta de sus nalgas, durante otro rato, hasta que paré y estiré mas el pantaloncito hasta arriba, ya descubriendo casi todas sus nalgas que tenían ese color rosa uniforme que significa que ya están calientes y es el momento de continuar sin ropa, también me fijé en la mancha de humedad que habia calado en su entrepierna.

-Levántate.

Se levantó quejándose algo así que le hice poner las manos en la cabeza mientras me recreaba en el momento de bajarle el culotte de deporte despacio y mirándola. Lo dejé a medio muslo y esta vez le dije yo que fuera ella quien se colocase de nuevo en mis rodillas. Colocada sin más empecé a azotarla al mismo ritmo que llevaba antes, alternando mejilla y mejilla, un larga muy larga zurra como me gusta a mi gradual y creciente componiendo una preciosa banda sonora de impactos piel con piel con rompían la quietud de aquella noche apacible, los azotes pasaron de alternar un cachete y el otro a dar más fuerte y seguido de tres en tres cada cachete, luego cuatro seguidos y cambio y acabando con una tanda especial y dura de seis en seis, hasta que el culo tenía ya ese color rojo vivo tan típico. Entonces paré los dos necesitabamos coger aire pasando mis dedos por sus muslos por el contorno de su caderas, pero sin tocar su culo, quería que sintiera bien el ardor de los azotes y mientras la acariciaba le dije.

-Ve pensando una disculpa para cuando acabe contigo.
-No hay nada de que disculparse

Me dijo borde.

-Ya lo veremos.

Entonces dejé las caricias y cogí una botellín de agua que había en  la mesilla, abrí el difusor y dejé caer varias gotas en su culo, la cerré la dejé sobre la mesa y sin más le di  una tanda de azotes rápida y fuerte hasta secar las gotas de agua de su culo, el efecto mojado hace que los azotes piquen más, bastan  unas pocas gotas para lograr ese efecto y por sus gemidos diría que lo conseguí. Secado el culo volví a las caricias, un rato en silencio.

-Ve a buscar el cepillo

Se hizo la loca, hasta que volví a coger el agua, entonces se levantó de mi regazo, le pisé el pantalón del pijama que ya estaba en sus tobillos, lo entendió a la primera y sacó los pies, pero le dejé el pantaloncito a medio muslo, y así fue hasta el baño a por el cepillo y con el de vuelta, me lo entregó. Yo sabía que no era precisamente su instrumento favorito, pero aquello era un castigo y como tal tenía que sentirlo. Le cogí el cepillo y la "invité" de nuevo a mis rodillas sobre las que había puesto un cojín. Se colocó y entonces le dije.

-Presenta bien el culo y no quiero que aprietes los glúteos o buscaré otra posición.

Se movió un poco levantando más el culo, sobre el cual pasaba suavemente la parte lisa del cepillo, entonces la cogí con la mano izquierda de la cintura, señal de que iba a empezar y empecé como con la mano a ritmo lento y constante de mejilla a mejilla, poco a poco aumentando el ritmo y fuerza y repartiendo bien por todo el culo los azotes, el rojo fue ganando profundidad del rojo brillante de la mano, al rojo oscuro en el centro de las nalgas del cepillo, empezó a dar síntomas de agotamiento y decidí hacer una pausa, necesitaba tocar para ver si la piel empezaba a tomar aquella textura dura de cuero, que indica que hay que parar y para darle un respiro. Tras un rato de pausa decidí que no había sido suficiente castigo, cogí el cepillo y lo llevé al pliegue de los muslos, una última tanda allí sería un buen final y seguro que muy efectivo. Y me puse a ello, en un principio pensé en hacérselos contar pero eso sería una pista de duración del castigo y quería seguir con la incertidumbre de que no supiera cuando iba a acabar, asi que no dije nada y empecé a aplicarle los azotes, en esa zona tan sensible, cada azote se retorcía un poco y jadeaba, pero fui inflesible quería llevarla a ese límite de resitencia donde solo hay dolor sin pasarlo. Cuando creí llegar paré, dejé el cepillo y no hice nada, nada que pertubase la sensación, simplemente  observar, intentó llevar una de sus manos a una nalga, pero se la frené, y esperé un poco a que la picadura fuera bajando y se quedase en ese punto estable, de calor constante. Entonces le dije.

-Ve al rincón cuenta a 100 y vuelve.

Se levantó con el pantaloncito a medio muslo todavía y se fue al rincón con las manos en la cabeza, aunque por si inquietud era evidente que el culo le quemaba. Solo fueron un par de minutos y estuvo de vuelta, la ayudé a colocarse de nuevo en mis rodillas y muy suavemente empecé a pasarle la yema de los dedos por las nalgas, mientras yo observaba los efectos en su piel, como la zona de asiento, lo que es la parte baja del culo, hacia el centro tenía ya un tono tirando a azulado que destacaba entre el rojo intenso del resto y como justo al pasar mis dedos por ahí suspiraba profundamente. Así estuve un buen rato hasta que su respiración se volvió relajada y pensé que era momento de agitarla de nuevo, aunque aquel día quería que se sintiera castigada, y creo que lo conseguí y ya tenía algun plan para que así lo siguiera sintiendo el fin de semana, pero también se había comportado durante todo el largo y duro castigo y eso merecía algun premio.

Mis dedos fueron a buscar entre sus piernas ahí a la fuente del placer, que chorreaba a pesar de la azotaina, primero un masaje en los labios y el clítoris hasta que mi dedo pulgar entró en su coño, con la yema mirando hacia abajo, de esa forma con los otros cuatro dedos la podia sujetar con fuerza del coño, con el pulgar dentro busqué esa zona rugosa que ahí dentro y empecé a masajearla con la yema del dedo, primero despacio y haciendo circulitos después más rápido de arriba a abajo y haciendo presión, notando como se hinchaba por dentro, con la mano izquierda la volví a sujetar fuerte de la cadera y seguí con la tortura del pulgar hasta que se corrió mojándome toda la mano con su lubricación, mientras volvía a recuperar, con la mano que la habia masturbado volvía a acariciar su culo muy prejudicado del castigo y con la izquierda buscaba su frente, húmeda del sudor. Cuando recuperó el aliento, la hice levantarse e ir a llevar el cepillo a su sitio y traer la crema fresquita. Yo también me levanté fui a por la libreta que estaba encima de la mesa y escribí en ella.

"A ounce of prevention is worth a ton of cure" . Frase dicha en inglés que traducida seria: Vale mas  una onza de prevención que una tonelada de curas.

Cuando estuvo de vuelta le cambie la libreta por la crema, le dije que su tumbase boca abajo en el sofá y empezase a copiar la frase, mientras yo le daba cremita en el culo. Durante el ritual de la crema le dije, que tanto el Sábado como el Domingo, se sentaría un rato con el culo desnudo a copiar la frase y que el Domingo antes de irme, le daría una azotaina de recuerdo y así fue.

Continuará.







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