sábado, 13 de junio de 2026

 




Un agarre firme en tu brazo te guía por la habitación. Firme, guía, no violento, simplemente autoritario. Justo como a veces lo necesitas.


- Al rincón ahora mismo!!. Y ya sabes cómo 


No es necesario decirle más, ya sabes cómo Manos detrás de la cabeza, nariz pegada a la pared. Y falta el que toque final. Un tirón seco y firme, te baja El pantalón del pijama primero y las braguitas despues "las niñas traviesas no tienen derecho a la modestia" una frase grabada en tu cabeza.

- Y no te muevas.


Me oyes alejarme y la puerta del baño se abre. El grifo se enciende y el agua empieza a correr. Unos instantes después, escuchas mis pasos que se acercan.


-Date la vuelta. Abre la boca y saca la lengua 

En mi mano derecha una pastilla de jabón y en la izquierda una toalla pequeña. El jabón frota varias veces sobre la superficie, dejando una capa y ese sabor que detestas, y luego la pastilla se desliza cuidadosamente más adentro.


- Aprieta los dientes y vuelve cara a la pared. Ahora.


Sabes perfectamente por qué estás aquí ahora mismo. Por esa manía tan tuya de hablar antes de contar a tres y que en algún momento has acabado con mi paciencia 


Aunque parezca una eternidad, sabes que solo son un par de minutos. Entonces escuchas de nuevo mis pasos, mi mano vuelve a agarrar tu brazo.

Plas, plas. Un par de azotes sobre tu culo desnudo resuenan en la habitación, a los que siguen un docena más, que empiezan a picar. Haciéndote morder el jabón. Pero te mantienes en posición a pesar de mover las caderas inconscientemente tratando de evitar los golpes.

Entonces mi mano toma tú muñeca haciendo que bajes el brazo y te conduce  al baño. Caminas con dificultad , con el pantalón del pijama y las braguitas en los tobillos hasta llegar frente al lavabo. El grifo se abre, empieza a fluir el agua. Te quito la pastilla de jabón, la sumerjo en el agua, la froto para producir más espuma.

- Abre la boca 

En un principio te niegas, pero un par de azotes te hacen cambiar de idea.

Más enjabonamiento. Es vergonzoso y deagradable. Pero solo dura unos segundos hasta que la barra vuelve a tu boca. Y te pongo las manos apoyadas en el lavabo.

- Mira al espejo.

Ahí estás sosteniendo la pastilla de jabón, con los dientes, mientras mi mano empieza de nuevo a darte una rápida tanda de azotes


- ¿Sabes por qué estamos aquí?


Asientes con la cabeza afirmativamente, pero no me puedes responder con la pastillas de jabón en la boca, te la quito

-¿Por qué estás aquí ?

- Por contestar mal -respondes.

- Bueno, eso sería un resumen muy simple, la realidad es que no es por una única mala contestación, es por un cúmulo de ellas, entiendo que estás semanas han sido difíciles y con mucha presión y estoy muy orgulloso de los que has logrado y de lo mucho que has trabajado para conseguirlo, por eso estás semanas he sido tan "comprensivo" y te he pasado, malas contestaciones, mal humor, tus enfados con el mundo, pero hasta aquí, a partir de ahora se acabó, ya no tienes excusa, para comportarte como una cría insolente.

- Ya puedes enjuagarte. 

Espero que lo hagas, dejó que te tomes tu tiempo. Cuando estás, te vuelvo a coge de la mano y te llevo de vuelta a la habitación, y de nuevo al rincón, ahora de rodillas , manos sobre la cabeza. Salgo un momento de la habitación, dejo la puerta abierta, voy a arreglar el baño. Y al terminar cojo el cepillo del pelo cuadrado que cuelga tras la puerta del baño, entró en la habitación, lo dejo encima de la mesilla, y me siento en el lateral de la cama. Te llamo. Te levantas y caminas hacia mi, te quedas de pie delante de mis rodillas. Te miro y bajas la mirada. No digo nada, otra vez firmeza y autoridad, te cojo de la muñeca, y hago que te inclines sobre mi pierna izquierda, al momento pongo mi pierna derecha encima de las tuyas para bloquearlas. Entonces te cojo con ambas manos de la cadera y tiro de ti hacia arriba, para tener tú culo perfectamente expuesto. Al terminar alargo la mano derecha y cojo el cepillo. 

Empiezo a jugar con el, lo paso por tu piel, aún tienes mis dedos grabados en rojo, de los azotes en el rincón y el lavabo. De repente mi mano izquierda aprieta cadera y el cepillo, empieza a caer sobre tus nalgas desnudas, el ritmo es constante, alterno cachete y cachete y voy repartiendo los azotes por todo el culo. Poco a poco la piel se va enrojeciendo, hasta que paro y vuelvo a pasar el cepillo suavemente por la piel, escucho tú suspiro, pero no estamos aún, es sólo un respiro antes de la traca final.  Que no tarda mucho en llegar, el cepillo empieza a castigarte de nuevo, ahora ya ataca con precisión, ese punto donde las nalgas y los muslos tienen su limite, los azotes caen unos encima del otro en la misma zona, creando dos círculos de un rojo que va oscureciendo en cada nuevo azote, empieza a costarte mantener la compostura, ya no son unos azotes juguetones, es un castigo, un castigo severo, empiezo a notarte exhausta, pero voy un poquito más allá, sólo un poco y entonces me detengo de golpe. Dejó el cepillo sobre la mesita de noche y dejó por un instante que sientas el escozor del castigo, la piel palpitante y el calor que quema. Mi mano izquierda se mete por dentro de la camiseta y te acaricia la espalda y la derecha los muslos, sin tocar el culo de momento. 

Un rato después, empiezo a pasar mis dedos muy suavemente por tus nalgas, sólo rozándolas y a la vez aflojo el bloqueo sobre tus piernas, hasta quitar mi pierna de encima de las tuyas, entonces te separo las piernas y mis dedos suben por la cara interna de tus muslos, hasta llegar a tu sexo, estás empapada, como cada vez que te pongo el culo como un tomate, te lo hago saber mientras paso uno de mis dedos, por la rajita inundada, entonces de repente agarro tu sexo con toda la mano, empiezo a frotarlo, y tú a gemir, ya no hay vuelta atrás, te empiezo a masturbar sin miramientos, dedos que entran y salen, azotitos en tu sexo, y vuelta a empezar, ya no paro hasta hacerte correr sobre mi pierna y con el culo en llamas, mojada, jadeante, castigada y rendida.

Un rato después vuelves a estar en el rincón está vez en el salón, antes de había puesto un poco de crema en el culo. Entonces me levanto, de cojo otra vez de la mano y volvemos al baño, pero está vez te meto en la ducha, para enjabonarte todo el cuerpo y volver a jugar un poco con el.




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