Cuándo por fin nos montamos en el coche, habían pasado ya más de dos horas, de la hora en que tenía pensado salir ¿El motivo? Pues que la señorita, no tenía hecha la maleta aún.
Así que era imposible disimular mi enfado, nos pusimos en marcha, 4 días de puente por delante, para descansar y disfrutar de la playa.
La primera media hora de viaje en silencio absoluto, hasta que empezó a hablar o buscarme las cosquillas, según se mire.
- ¿Piensas estar todo el viaje callado y con la cara larga?
La miré y le dije
- Hasta que se me pase, si.
- Pues vaya aburrimiento de viaje...
- Pues te aguantas, desde el martes que llevo diciéndote que hagas la maleta.
- Joder!!! No he tenido tiempo!!!
- Vigila esa boca y ese tono...tiempo has tenido de sobra y me cansa ya esa manía de dejarlo todo para última hora
- Son 4 días no te viene de un rato!!!
- Eso es tirar balones fuera, pero mejor no sigas la conversación, que lo único que estás consiguiendo es que aún me enfade más.
Tenía puesta la radio , una tertulia política y me la cambió.
- ¿Se puede saber que haces?
- Poner música, están hablando de las elecciones en Francia y me aburro
- Vuelve a poner la radio dónde estaba, a mí si me interesa y no te vas a salir siempre con la tuya.
Pasó de mí, se cruzó de brazos y reclinó el asiento, así que cambie de emisora y respondío con un soplido. Durante un rato el viaje continuó más o menos tranquilo, hasta que me volvió a cambiar la emisora. La miré, se había descalzado y tenía los pies sobre el salpicadero.
- Baja los pies de ahí
- ¿Por qué?
- Primero porque está prohibido, segundo porque si tenemos un accidente y salta el airbag, te puedes hacer mucho daño y tercero y lo más importante porque lo digo yo.
No me hizo caso y se llevó un manotazo en el muslo que le dejó los dedos marcados, directo en la piel ya que llevaba unos vaqueros cortitos.
- Si te lo tengo que repetir, te prometo que me paro en el primer sitio y te pongo el culo ardiendo ¿Estamos?
Los bajó, me conoce lo suficiente, para saber cuándo voy en serio. Y seguimos. A mitad de camino más o menos, aún había algo de sol y salí del autopista para parar en un área de servicio poco frecuentada.
- ¿Por qué paras?
- Por qué son casi las 9, nos quedan un par de horas aún y tengo hambre.
- No lo entiendo ¿tenías mucha prisa por salir y ahora vas a parar?
- Pues si, mi idea era cenar algo en una terracita frente al mar, pero no a las 11 de la noche pasadas.
- Pues yo no tengo hambre.
- Tú misma.
Aparqué y paré el coche, me bajé y me estiré. Ella seguía dentro.
- No piensas bajar ¿O qué?
- No, yo te espero aquí, no tengo hambre.
Ahí ya se me acabó la paciencia, abrí la puerta del copiloto, la saqué a la fuerza y le di un par de cachetes fuertes en el culo.
- Se acabó!!! Desde ahora y hasta que lleguemos te vas a comportar cómo una adulta ¿Está claro?
Se quedó de pie, con la mirada baja, la cogí de la mano .
- Tira a cenar y no quiero escuchar un sola niñería más.
Entramos en silencio, cogida de la mano y buscamos una mesa. Ella se sentó y yo fui a buscar algo de cenar, del buffet. De vuelta con mi bandeja ella seguía allí , sentada con los brazos cruzados y enfurruñada.
- Ve a por algo de cenar...
- No tengo hambre!!!
Lo dijo levantando la voz y cogiendo una servilleta y tirándola contra la mesa con rabia, por suerte apenas había nadie y nadie se debió percatar de la escena. Cogí aire y con mucha calma le dije.
- Muy bien, no quieres cenar no cenes. Pero tampoco me vas a dar la cena, así que ahora mismo te vas a levantar y te vas al coche.
Se levantó toda orgullosa y sin decir nada salió. Yo cené tranquilamente, incluso me tomé un café después de cenar para estar despejado para conducir. Cuando estuve salí, el sol empezaba a ponerse ya, pero aún había luz, al llegar al coche, ella estaba fuera, apoyada en el capó, jugando con ele teléfono.
Fui directo al maletero, abrí mi maleta y cogí algo , que meti en la cintura del pantalón.
- ¿Nos vamos ya o qué?
Me fui hacia ella y la cogí del brazo.
- Acompáñame un momento.
Detrás del aérea de servicio, había un merendero, con una serie de mesas y bancos de piedra bajo una arboleda. Miré un momento mientras la conducía en todas direcciones, un par de camiones aparcados a lo lejos y nadie en el merendero, entonces cogí lo que había escondido en la cintura de atrás del pantalón, era una chancla de playa tipo havaina sin estrenar y empecé a darle con ella mientras caminábamos.
- Ya me has cansado!!! Y te prometo que el resto del viaje vas a ir suave como la seda.
Ella intentaba evitar los azotes, sin fortuna.
- Vale, vale...ya me porto bien...
- Tarde, cómo de costumbre.
Llegué a la mesa más apartada y sin soltarla me senté de espaldas al área de servicio, la puse en mi regazo, a pesar de sus pataleos.
- Cómo no te estés quieta, no te vas a poder poner el bikini, porque te pongo el culo morado...
- Nos pueden ver!!!!
- No caerá esa breva, así verían lo que les pasa a las niñas insoportables.
Empecé a darle con ganas, sobre el vaquero corto, la tenía bien sujeta de la cintura y los pies no le tocaban el suelo, además aquellas chanclas debian picar bastante y gasto un 45 de pie. Pero por experiencia se que cuando empieza a picar de verdad, llega la calma y se acaba el pataleo y la lucha. Entonces paré.
- Pffff como pica...
- Pues acabo de empezar, levanta.
- No por favor, pica mucho y nos van a ver!!!!
- Ya te he dicho que eso me da igual. Levanta!!
Le di un par de azotes más justo donde acababan los vaqueros y se levantó. Nada más hacerlo fui a buscar con firmeza los botones del pantalocito.
- No, por favor me muero de la vergüenza.
- Vergüenza debería darte la actitud que has tenido hasta ahora.
Ni me lo pensé, la desabroché el pantalón y se lo bajé y detrás el tanga, para volver a ponerla en mis rodillas allí al aire libre, al ponerla vi que ya tenía bastante rojo el culo.
- Menudo descubrimiento acabo de hacer...creo que no las voy a estrenar.
Entonces empecé a azotarla ya con el culo al aire, que todavía sonaba más, desde el primero empezó a moverse y a pedirme que parase y paré, pero para decirle.
- Mire nena, que vas a hacer el resto del viaje con el culo ardiendo, es una certeza, de ti depende si más o menos , si te estás quietecita acabaremos antes.
Nada más decirlo continué con la zurra, y se estuvo bastante quieta aunque por momentos no podía evitar moverse. Bajé un poco la intensidad de la azotaina y ya si empezó a anochecer, y decidí que era suficiente.
La hice levantarse, tenía el pantalón y el tanga en los tobillos. Le froté un poco el culo.
- ¿Te vas a portar bien el resto del viaje?
- Si...-me dijo con voz aniñada -
- Más te vale
Le subí el tanga y el pantalón, pero no sé lo abroché. La cogí de la mano y fuimos para el coche, al llegar le di al mando para abrir las puertas y ella abrió la del copiloto.
- ¿Dónde vas?
- Al coche..
- Si, pero las niñas van detrás.
- Pffff...
- ¿Te has quedado con ganas de más?
- No...no...
- Pues espera a entrar.
Fui al maletero y cogí dos toallas, una la puse sobre el asiento de atrás , abrí la puerta y antes de hacerla entrar le volví a bajar el pantalón y el tanga, hasta los tobillos.
- Ahora sí, siéntate y ponte el cinturón.
Lo hizo y entonces le puse la otra toalla en las piernas.
El resto del viaje fue cómo la seda, lo único es que no dejaba de moverse intentando encontrar una posición cómoda.
Finalmente llegamos a destino, aparqué en un parking y antes de bajar le di permiso para subirse la ropa, descargamos maletas y mis fuimos para el apartamento. De camino pasamos frente a una heladería...
- Mmm me apetece un tarro de helado!!!
- ¿Ahora sí tienes hambre? Pues no hay helado.
Le di las llaves del apartamento y le dije.
- Sube y ponte el pijama, que voy a llamar a los del apartamento para decirles que hemos llegado.
No dijo nada y subió. 15 minutos más tarde subí yo, que tenía otra copia de las llaves, cuando entré, estaba en el cuarto de baño, de espaldas al espejo, con el pantalón del pijama bajado mirando cómo tenía el culo.
- Aún está bastante rojo y hace un rato ya, me parece muy interesante la chancla esta.
- Pues a mí no, me quema aún!!!
- Así aprenderás a comportarte
La cogí de la mano y la llevé para el sofá, en la mesita había una bolsa. La tumbé en mi regazo otra vez...
- Vamos a ver cómo está este culo travieso.
Entonces abrí la bolsa y saqué un tarro de helado y una cucharilla de plástico.
- Toma anda, si en el fondo te malcrío...
- Gracias!!!!
Y allí tumbada en mis rodillas empezó a comerse el helado, mientras yo pasaba muy suavemente mis dedos por sus nalgas...

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