jueves, 13 de abril de 2017

Abriendo la mente I parte. (Por A).





Hoy empiezo con la primera parte de una entrada que tendrá dos partes. En ella os voy a contar, cosas muy íntimas que cuestan, pero que creo que os pueden ser muy interesantes y que tal vez hayáis vivido de forma parecida, aunque no sean las mismas cosas.

No se si nunca habéis tenido de la sensación de que ahí cosas que os atrae mucho probar, y que os son muy excitantes, en cambio o bien no os atrevéis o bien lo habéis probado y no ha salido bien, por lo que termináis tirando la toalla. De eso va ir esta entrada en dos partes, de dos de esas cosas que siempre me habían llamado la atención y que no terminaba de atreverme con ellas. Creo que en ello tuvo mucho que ver, atreverme en su momento con la fantasía con mayúsculas el spanking, ya que eso tuvo mucho que ver en que a través del propio juego me atreviera con las otras dos.

No se muy bien como empezar, así que lo mejor es que sea directa. Siempre fui muy curiosa con respecto al sexo, una vez experimentado lo básico, empecé a plantearme nuevas posibilidades y una de las que más me intrigaba era el sexo anal. Sin embargo una cosa es fantasear y la otra la realidad y la realidad no resulto tan agradable como en la fantasía, de hecho pese a intentarlo, nunca terminó de culminar, me resultaba molesto y eso hacía que se me bajara de inmediato la líbido, hasta el punto de descartar esa práctica.

Cuando conocí a la persona con la que me inicié en el spanking, como es normal hablas un poco de todo y un día salió el tema y le conté ese problema/frustración que había tenido con el tema. La sensación que me dio es que no le daba la menor importancia y que si interés por mi culo, tenía más que ver con otras cosas, todo sea dicho aquella indiferencia me supuso cierto alivio, ya que yo también había renunciado a ello. Pero todo cambio de repente un día, después de haber tenido ya diversas citas y juegos, me dijo:

-Te he comprado un regalito.

El regalo era un plug de silicona negra, cuando me lo enseñó me puse roja como un tomate, sin saber que decir, fue el quien dijo.

-Pero lo voy a guardar yo, tal vez algún día nos sirva.

El tema quedó ahí hasta que un día, acabábamos de tener un juego intenso, yo seguía en la posición de "castigo" que aquel día era tumbada boca abajo en la cama, el culo me quemaba, acababa de recibir una buena con la mano primero y el cinturón después. Y el descaradamente había llevado su mano a mi entrepierna y mientras me frotaba a la vez me regañaba diciéndome que no era precisamente lo que espera encontrar después de un castigo y que tal vez debía apoyarse en otros métodos. Noté que se alejaba y volvía y enseguida algo con una textura distinta invadía mi entrepierna, aunque el escalofrío vino cuando note como separaba mis nalgas que quemaban aun y note como uno de sus dedos masejeaba mi ano. Se me mezclaron tantas sensaciones que me quedé paralizada: vergüenza, miedo, excitación....el dedo acabo dentro de mi culo, estaba tensa y fue algo molesto, entonces me dijo.

-Será mejor que te relajes...o será peor.

Al salir el dedo, noté algo distinto, era lo que estaba en mi entrepierna y la presión continuada como se movía ligeramente a lado y lado, era algo molesto, notaba como avanzaba, hasta que en el momento más molesto, vino la calma de repente, notaba algo extraño dentro de mi,  pero ya no era nada doloroso una sensación extraña y a la vez excitante. Para mi sorpresa, de repente me subió las braguitas y me dijo.

-Vamos adecentate que nos vamos a dar un paseo.

Creí que me mareaba y todo, ¿Ibamos a salir a la calle y con aquello metido ahí?. Pues así fue, salimos poco rato unos 20 minutos, creo que nunca he estado tan excitada por la calle como aquel día. Y el como si no pasara nada. De vuelta, ya en casa me dijo.

-Lo ves como ha  sido tan difícil..

Estaba tan cachonda por toda la situación que me avalancé sobre el, caímos en la cama, pero entonces el me dio la vuelta, otra vez boca abajo, me levanto el vestido, me quitó las braguitas y me dijo.

-Sigues "castigada", asi que de momento no hay placer.

Me quitó aquello que llevaba metido en mi cuerpo desde hacía media hora, pero volvió a ocupar mi puerta de atrás, esta vez con su polla y a diferencia de todos los intentos anteriores, no se quedó en intento, tuve mi primera vez de sexo anal completo, sin tan siquiera usar una sola gota de lubricante y sin tener que parar a mitad de camino, porque me molestaba. Aquel mismo dia rompí otro tabú más tarde, pero eso os lo cuento la semana que viene.

Lo cierto es que desde aquel día,  he conseguido disfrutar del sexo anal, es cierto que para ello, necesito que se de un contexto de juego de spanking, que sea parte del juego, no se porque pero me lo hace muy excitante, sobre todo cuando forma parte del castigo y tiene ese toque de humillación es cuando más los disfruto y  mejor lo tolero.

La semana que viene os cuento la otra parte.

1 comentario:

  1. Excelente relato y experiencia... Quizá sea un buen método a tener en cuenta 👌

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