sábado, 18 de abril de 2026

Auto lavado.

 




Estaba en la cocina tomando el segundo café, de un sábado primaveral, cuando apareció 

- Buenos días 

- Buenos días -me contestó bostezando a la vez que estiraba los brazos- ¿Llevas mucho rato despierto?

- Segundo café 

- Pues ni me he enterado 

- Ya, ya...

- No sé cómo puedes levantarte tan pronto un sábado 

- Será que me hago mayor 

- Eso seguro, mayor y gruñón...

Se preparó un café con leche y se sentó conmigo. Tras un rato en silencio mientras la cafeína hacía efecto, me dijo

- ¿Tienes pensado algo hoy? 

- Nada especial ¿Y tú?

- Pues había pensado que podríamos ir al centro comercial, quiero mirar alguna cosa de primavera....

- Vale, por mi genial, hacemos lo que tenemos que hacer y vamos

- ¿Que tenemos que hacer?

- Recoger un poco y después tienes que lavarme el coche 

- ¿En serio? 

- Me ves cara de estar bromeando 

- Pero me ayudarás imagino

- Imaginas mal. Creo que quedó bastante claro además, así otro día te lo piensas antes de tirar nada en el coche en plena rabieta de niña.

- Pero si ya tuvo consecuencias eso!!!!

- Pues igual no fueron las adecuadas si aún tienes dudas. 

Ahí se quedó callada.

La historia venía de días atrás, una tarde volvíamos a casa y ella iba comiendo una bolsa de snacks, en un determinado momento por una pequeña disputa por el recorrido le dio una pataleta y tiró lo que quedaba de la bolsa en el asiento de atrás. Al llegar a casa, tocó suavizar carácter, visita a mí regazo, culo rojo cómo un tomate, cara a la pared un rato a gestionar emociones y un mes castigada a limpiar el coche cada sábado durante un mes.

- ¿Estás? 

- Si

- Pues voy a recoger y a lavar los cacharros y tú mientras haz las cama y vístete, que en cuanto esté nos vamos al lava coches. 

Se levantó y no dijo nada, recogí, fregué los cuatro cacharros del desayuno y preparé en una bolsa, limpiacristales, papel y trapos.  

Cuando fui a vestirme seguía en pijama.

- Venga ponte algo cómodo que nos vamos

Se puso unos leggings y una sudadera, yo me puse unos vaqueros y una sudadera también, cogí la bolsa que había preparado y nos fuimos. Estaba de morros cómo imaginaba pero tampoco me preocupaba, ya se le pasaría , nos acercamos a una gasolinera cercana, que tenía todo el equipamiento, aparqué junto a los aspiradores industriales.

- En la bolsa tienes todo lo necesario, en la guantera hay monedas para la maquina y cuando esté por dentro, le das por fuera también, cristales sobre todo ¿De acuerdo? 

- Bueno, para darle por fuera al túnel ¿No? 

- No, manguera y cepillo, primero jabón, luego aclaras y luego brillo 

- ¿Y tú que vas a hacer?

- Yo me voy a tomar un café al bar de la gasolinera, si te pones las pilas en media hora estás.

Me di media vuelta y la dejé, podía escucharla murmurando por detrás, pero un castigo es un castigo.

Me fui a tomar ese café para hacer tiempo y aproximadamente 35/40 minutos más tarde apareció.

- ¿Ya estás?

- Si

- ¿Quieres un café o algo?

- No, quiero ir a casa a darme una ducha.

- Ok, vamos 

Al llegar donde estaba el coche, lo revisé...

- Perfecto, la semana que viene aún te llevará menos tiempo. 

Nos montamos y nos fuimos para casa. Al llegar ella se metió en la ducha y decidimos ir al centro comercial. De camino, quise poner la radio del coche pero sólo sonaban interferencias y tuvimos que poner una lista de reproducción del teléfono. 

Pasamos en el centro comercial hasta la tarde. Alguna cosita se compró y yo también y ya a media tarde decidimos irnos para casa.

Antes de llegar volví a parar en la gasolinera de la mañana.

- Un momento ahora vengo. 

Entre y al poco salí, llevaba algo en mi mano, abrí el maletero y cogí unos alicates, manipulé algo en el techo y abriendo la puerta encendí la radio y empezó a sonar música. 

- Pues ya estaría.

Me monté,  cerré la puerta y paré la radio.

- ¿Que te dije está mañana del túnel de lavado? 

- ¿Que túnel? 

La miré muy serio

- El túnel donde has metido el coche para lavarlo

- No lo he metido en ningún túnel!!!!

- Está bien, pues mañana me acompañarás y le preguntaremos al chico de la mañana ¿Te parece?

- Joder!!! Y que más te da, está limpio igual!!!

- Vaya ahora te has acordado 

- Pero es que es una tontería!!!

- Tontería la que te espera en casa, vas a aprender a hacerme caso punto por coma y la próxima vez quita la antena, que los rodillos la rompen. 

Se hizo el silencio, arranqué y nos fuimos para casa.

Al entrar con las bolsas, le cogí las suyas.

- Vete a desmaquillar y a ponerte el pijama. Ahora!!!

- Pffff no es para tanto, te pago la antena, que vale?

En ese momento dejé las bolsas en el suelo, la cogí del brazo y la paseé por todo el pasillo hasta a la habitación a base de azotes en el culo mientras tiraba de ella, al entrar en la habitación la solté y me quedé en la puerta.

- En cinco minutos de reloj te quiero ver en el salón, con el pijama puesto y desmaquillada, si te tengo que venir a buscar te vas a arrepentir.

No dije nada más cerré la puerta y me fui. Un minuto después la escuché entrar en el baño y abrir el grifo y antes de los cinco minutos ya la tenía de pie frente a mí sentado el sofá.

- Vamos a ir por partes. Lo primero es que esos intentos de tomarme el pelo, se van a terminar. La semana que viene, en vez de ir al lava coches, nos iremos a la nave de mi empresa, allí hay aspiradora industrial y cubos, jabón y esponja y así va a ser en vez de un mes, tres. Pero antes voy a asegurarme que no hay quejas previas. 

Sin decir nada más le di un tirón con energía al pantalón del pijama, haciendo que quedara enrollado en sus tobillos. Y acto seguido y ya más despacio, el tanga siguió el mismo camino hasta los tobillos. Sin más conversación, la cogí del brazo y la guié a mí regazo. Puse mi mano izquierda en su cadera. 

- Al final mira cómo terminan siempre tus ideas.

Mi mano derecha empezó a caer rítmicamente sobre su piel desnuda, sin calentamiento previo, iba alternando mejilla y mejilla y en el silencio de la tarde se escuchaba a lo lejos el sonido de la gente en el parque cercano y el continuó y rítmico "plas, plas, plas ,plas" de los azotes sin pausa. La piel blanca se fue volviendo rosada y poco a poco empezó a subir de tono, hasta el rojo intenso. Hice una corta pausa de unos 30 segundos y volví a retomar la zurra, con más intensidad. Durante un minuto rápido e intenso y volvi a parar. La mano me ardía así que es fácil imaginar que su culo aún más. Un minuto de pausa y la hice levantarse, nada más hacerlo, me levanté yo también, la cogí del brazo y la llevé hasta su particular muro de las lamentaciones del salón, un espacio de pared desnuda a la izquierda de la televisión. 

- Las manos sobre la cabeza, la nariz pegada a la pared y no quiero ni oírte respirar. Voy a ponerme cómodo. 

Ahí la dejé, castigada cara a la pared con el culo rojo como una niña traviesa. Me cambié de ropa, me puse ropa de estar por casa y al acabar fui a la cocina a beberme un refresco. Cuando acabe, cogí del bote de los cubiertos de madera una cuchara de olivo que estaba impecable y con la que nunca se había cocinado. Con ella me fui de vuelta al salón. La dejé sobre la mesilla de café a los pies del sofá , ella seguía allí, cara a la pared inmóvil. Fui a buscarla, la cogí del brazo y la puse perpendicular a la mesilla. Entonces cogí la cuchara y le di un par de azotes con ella sin soltarle el brazo.

- Ahora quiero que saques bien el culo, para el castigo y que lo aguantes bien quietecito hasta que termine. 

Se inclinó un poco hacia delante, para presentarme bien el culo. 

- Un poco más 

Resopló pero lo hizo

- Así perfecto, así lo quiero ver.

Y empecé a azotarla con la cuchara de densa madera de olivo. Aunque era bastante ligera. El primer envite de azotes lo aguantó bastante bien, pero tras una pequeña pausa y volver a ello, empezó a resoplar y moverse algo, cada vez que se movía, paraba y le repetía la mortificante orden, de que presentara bien el culo y además con la advertencia de yo no tenía ninguna prisa en acabar. Cuando empezó a estar más tiempo moviéndose que quieta, era señal que el castigo estaba haciendo efecto y momento de parar. La dejé tomar aire y fuerzas un instante sin soltarla, hasta que la llevé de nuevo a la pared. Está vez la hice quedarse un paso alejada, le hice poner las manos en la espalda  y tocar con la nariz la pared, lo que hacía que tuviera que inclinar la espalda y exponer el culo castigado y para rematar puse la cuchara entre sus nalgas, advirtiéndole que no quería que se cayese. 

Entonces me fui al sofá, cogí mi teléfono y llamé para pedir cena. Cuando colgué me senté y puse la TV, mientras ella seguía allí castigada, expuesta y avergonzada.  Media hora más tarde sonó el timbre. Me levanté.

- No te muevas.

Cerré la puerta del salón, y fui a abrir, era el repartidor de comida, le pagué y cerré la puerta, dejé la comida en la cocina y me fui para el salón, pero antes pasé por el baño y cogí el aceite de almendras, lo dejé en la mesilla y fui a buscarla, le quité la cuchara , la ayudé a incorporarse y nos fuimos al sofá, allí me senté y la hice tumbarse sobre mí regazo, nada más hacerlo cogí el aceite y dejé caer un chorrito en cada nalga que empecé a extender muy suavemente con los dedos, tenía la piel muy caliente y se podían ver las mordeduras de la cuchara perfectamente, tras un rato de masaje en el perjudicado culo travieso, le dije

- ¿Tienes hambre? 

- No mucha además se puede calentar...

- Si, podríamos usar tu culo además 

- Que gracioso

- E igual algo más que tu culo

En ese momento mis dedos se sumergían en el charco caliente que había entre sus piernas...

- Aunque no sé si te mereces un premio....



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