- Te he dicho hasta las 3 máximo y no hay más que hablar.
- No me parece justo a esa hora está empezando y no soy una niña!!!!
- Nena, la última vez llegaste muy perjudicada y te avisé que cómo no te comportas cómo una adulta responsable, a partir de ahora habrían normas.
- Te prometo que no pasará más, pero no me hagas volver a las 3, que no tengo 16 años!!!!
- ¿Quieres quedarte en casa castigada sin salir?
- No...
- Pues no hay más que hablar
Más o menos así fue la conversación por teléfono que tuvimos aquel sábado. Yo tenía guardia y salía a medianoche. Así que cuando llegase a casa ella ya no estaría. Fue una guardia pesada, sin mucho que hacer y esas son las peores. Me fui para casa al terminar, estaba cansado pero sin sueño, así que me estiré en el sofá y me puse la tele para que me hiciera compañía. En algún momento me quedé dormido y desperté en el sofá, me levanté con la intención de irme a la cama, pero la ver el reloj vi que eran las 3 y cuarto. Así que cogí el teléfono y la llamé hasta 4 veces, pero no me lo cogió, le puse un WhatsApp
- Nena te dije a las 3
Tampoco tuve respuesta y ya eran las 4, no me lo pensé me adecenté un poco y fui a por el coche, sabía que frecuentaba un par de sitios y está vez se había ganado una buena. En el primer local no estaba y me fui para el segundo y en efecto allí estaba la mar de feliz y tranquila, entre risas y bailes con las amigas, aunque la risa se le cortó de golpe cuando me vio y el hice el gesto de ven. Se acercó a mí y entonces la cogí del brazo y la saqué fuera, con la música tan alta imposible hablar, fuera del local ya, nos fuimos un poco lejos y en el cobijo entre dos coches le di un par de azotes en el culo, fuertes.
- ¿No te dije que te quería en casa a las 3?
- Se me ha ido la hora!!!!
Le di un par de azotes más...
- Ya puedes ir a buscar el bolso y despedirte, te espero aquí y en casa te vas a enterar...
No dijo nada, entró en el local y los dos minutos volvía a salir, se acercó a mí la cogí del brazo y fuimos a buscar el coche, nos montamos y arranqué.
- He estado trabajando hasta las 12 y encima tengo que ir a buscarte, ya te digo ahora que vas a estar un tiempo largo sin salir...
Empezó a poner excusas , pero la corté en seco.
- Silencio!!! Más te vale estar calladita.
Ya no dijo nada más. Subimos a casa y nada más cerrar la puerta la cogí del brazo, llevaba un vestido muy corto, fuimos directos al sofá, me senté, la tumbé en mi regazo y empecé a azotarle el culo, por encima del vestido.
- Te comportas cómo una adolescente caprichosa y yo no estoy para caprichos, vas a aprender a obedecer y ser responsable o por las buenas o por las malas.
Durante un par de minutos estuve dándole en el culo, por encima del vestido. Al parar le levanté el vestido de un tirón.
- Debería darte vergüenza ¿Cuántas copas te has tomado?
- Dos....
- Eso encima mentirosa, si hueles a alcohol.
Y seguí zurrándole el culo ahora solo con la protección de las medias y las braguitas.
- Te voy a poner el culo cómo un tomate desvergonzada..
Seguí otro buen rato. Al parar la hice levantarse.
- Pon las manos sobre la cabeza.
Cuando las puso, le bajé las medias y las braguitas y al terminar la puse cara a la pared, con el vestido levantado. Ya tenía el culo bastante rojo. La dejé allí mientras me ponía el pijama y cuando fui a buscarla llevaba la alpargata en la mano. Sin decir nada la cogí del brazo y la llevé a zapatillazos en el culo hasta la habitación, está vez sín nada de protección, allí la puse otra vez en mis rodillas y empecé a darle una buena con la zapatilla, como a una niña traviesa. Era una zapatilla ligera, pero flexible y que debía picar, le di una buena tanda de azotes y al parar le volví a preguntar.
- ¿Cuántas copas te has bebido?
- Cuatro...
- Vaya, entonces no eran dos? Te voy a enseñar a mentirme!!!
Y le di otra buena tanda de zapatillazos, ahí se que tenía ya el culo cómo un tomate... paré porque la zurra era bastante ruidosa y a esas horas, podían escucharnos los vecinos.
- Levanta
Se levantó.
- Pon las almohadas en el centro de la cama
Las puso...
Ve a desmaquillarte, te desnudas del todo y te tumbas boca abajo en la cama. Entre una y otra cosa ya empezaba a amanecer.
Fui un momento a la cocina, a beber agua y después me fui para la habitación. Allí estaba tumbada boca abajo en la cama, con el culito cómo un tomate. Abrí el armario y cogí mi cinturón de cuero marrón, lo doblé y le dije.
- Señorita te voy a dar 25 con el cinturón, lo vas a contar y quiero ver el culo en alto en todo momento ¿Está claro?
Los azotes con el control empezaron a caer, está vez lentos, haciendo que sintiera bien cada azote y escuchando como los contaba y se esforzaba en mantener el culito bien alto, para recibir el próximo. Le di los 25...al terminar guardé el cinturón y me senté en la cama, tenía el culo cómo un mapa y bien caliente, pasé mis dedos despacio por la piel castigada...y ya con voz más suave le dije.
- Vas a estar una buena temporada castigada sin salir, y está semana cada día, antes de irte a la cama, me copiarás 50 veces: " La libertad va asociada a la responsabilidad" .
Entonces me levanté, fui a buscar la cremita hidratante, me acosté a su lado y empecé a ponerle crema y a hablar de como iba a ser la disciplina a partir de ahora.
e puente unos días, con otra pareja, acabábamos de cenar y yo estaba apalancado en el sofá y la escuchaba dar vueltas por la casa, resoplando y murmullando, me estaba empezando a poner nervioso.
- Nena!!! Quieres terminar de una vez!!! Que quiero irme pronto a la cama, que mañana madrugamos.
Entonces apareció en el salón, se quedó de pie con los brazos cruzados, toda digna.
- Es que no entiendo porque tenemos que salir a las 6 y media, que nos levantaremos a las 5 , se supone estamos de vacaciones!!!
- ¿Otra vez con eso? ¿Te lo tengo que explicar otra vez?
- Pues si, porque no lo entiendo!!!
Me puse serio.
- Pues es muy sencillo de entender, no conduces tú ¿Verdad?
- Pero el hecho que no conduzca no debería...
- No me interrumpas cuando estoy hablando o te prometo que te vas a la cama con el culo ardiendo ¿Está claro?
Volvió a resoplar, pero se quedó callada.
- Si quieres salir más tarde, el próximo viaje te pones tú de acuerdo con Sergio, conducís vosotros y salimos a la hora que acordéis, pero cómo en este viaje quién se ha puesto de acuerdo he sido yo, salimos a las 6 y media y punto. Así que deja de hacer la cría, termina con la maleta de una puñetera vez y a la cama, que si a las 5 nos levantamos.
Tema zanjado,se fue y ni me avisó cuando se metió en la cama.
El despertador sonó a las 5 en punto, me levanté y me metí en la ducha, una ducha rápida para despejar y me fui a poner una cafetera a la cocina, cuando estuvo , me servi un café, miré el reloj, eran las 5 y media y como no habia movimiento fui para la habitación. Allí estaba perreando, así que tire del edredón.
-Ya voy joder...vaya vacaciones.
Tal y como se levantó la cogí del brazo y le di un par de azotes en el culo.
- Se acabó la tontería, en 10 minutos te quiero duchada y sentada en la cocina desayunando ¿Estamos?
Un par de sonoros azotes más por si acaso y salió disparada para meterse en el baño.
Y si, un rato después estaba en la cocina desayunando, pero seguía protestando y eran ya las 6, el constante murmullo estaba acabando con mi paciencia, cogí el teléfono y llamé a Sergio.
- Buenos días Sergio, oye te importa si salimos media hora más tarde? Es que me he acordado que tengo que solucionar una cosa ahora.
- Vale , vale, no te preocupes, nos vemos a las 7.
- Gracias.
Al colgar se me quedó mirando extrañada
- ¿Y ese cambio? ¿Que tienes que solucionar?
- A ti
Ya no dije nada más, la cogí del brazo, la hice recorrer todo el pasillo a la fuerza, y nada más entrar en el salón, me senté en el sofá, de un tirón le bajé el pantalón del pijama hasta los tobillos y la eché sobre mi pierna izquierda, puse la derecha encima de las suyas y empecé a calentarle el culo con la mano.
- Al final lo has conseguido, y vas a viajar con el culo cómo un tomate y callada cómo una niña buena ¿Estamos? Y tienes suerte que vamos justos de tiempo, que si no, te lo pongo morado.
Y la verdad es que me apliqué con ganas, la escandalera de palmadas se debía escuchar a aquellas horas por toda la escalera del edificio. Le estuve calentando el culo, hasta que empezó a dolerme la mano, entonces paré.
- Ve a vestirte y espabilando.
Al levantarse hizo el gesto de subirse el pantalón del pijama, pero se lo impedí de un manotazo. Yo también fui a terminar de vestirme, ya no hubo, un sólo reproche más, al revés tranquila y en silencio se vistió dejamos las maletas en la puerta y al poco sonó el interfono, eran Sergio y su pareja que nos esperaban ya.
La cogí del brazo y la llevé al salón, la puse contra la pared, le desabroché los vaqueros, se los bajé y después el tanga y le dije.
- Voy bajando, en diez minutos baja. Ya cojo yo tu maleta. Y eso hice, la dejé allí mirando a la pared 10 minutos, cuando apareció, se disculpó por el retraso y se metió en el coche, al ponernos en marcha, la miré por el retrovisor y sonreí.
Eran algo más de 4 horas de viaje a mitad más o menos hicimos una parada técnica para beber algo, ir al baño y cambiamos de conductor.
Finalmente llegamos a destino, hicimos el check-in en el hotel y decidimos quedar para dentro de media hora en hall del hotel, para salir a comer algo y dar un paseo después.
Entramos en la habitación, por suerte nos habían dado las habitaciones enfrente y no al lado.
Tampoco había tiempo de mucho, dejar las maletas, sacar lo que hubiera que sacar y ya casi sería la hora.
Ella se estiró unos minutos en la cama, mientras yo inspecciónaba la habitación.
En un determinado momento, me fui para la cama y la hice levantarse a la vez que yo me sentaba a los pies de la cama. Cuando le hice poner las manos sobre la cabeza protestó.
- ¿Quieres ir a comer con el culo caliente también?
Entonces obedeció, le desabroché los vaqueros y le bajé el tanga.
- Date la vuelta.
Lo hizo y empecé a acariciarle el culo, que aún estaba rosado...
- ¿Es cómodo el coche de Sergio?
- Al principio no sabía como ponerme...
-Ya, ya...por eso estás así de mojada
En ese momento mi dedo se paseaba por su rajita.
- Lástima que nos tengamos que ir...aunque tú vas a bajar 10 minutos más tarde, 10 minutos que vas a estar en el rincón
Le dije señalando una esquina entre la pared y el ventanal de la terraza. Y esta va a ser la tónica del puente, cada vez que quedemos, antes tú vas a estar 10 minutos castigada cara a la pared con el culo al aire.
Y así fue todo el puente, cuando quedábamos para desayunar por las mañanas en el buffet o si después algún salimos a cenar o a tomar algo, después de vestirse, se iba 10 minutos al rincón, llegando tarde y ruborizada y por supuesto mojada.
Por desgracia lo bueno pasa rápido y tocaba volver, decidimos salir a media mañana, bajar primero a desayunar y después subir a la habitación recoger y ponernos en marcha y eso hicimos. Aquel día al bajar a desayunar no le hice hacer el rincón y bajamos juntos. Desayunamos y volvimos a subir.
- ¿Lo tienes todo preparado?
Le pregunté
- Me falta recoger los potingues del baño y ya
- Pues venga, que así nos queda tiempo.
Mientras ella recogía lo del baño, yo abrí mi maleta, saque de ella una cuchara de madera y la puse sobre la cama y yo me senté en un silla que puse entre la cama y el balcón.
- ¿Y eso? ¿Que he hecho ahora?
- No es la pregunta correcta, la pregunta correcta sería, que hiciste. Así que coge la cuchara y dámela. Ahora.
Suspiró a la vez que cogía la cuchara, se acercó y me la dio. La dejé sobre mis piernas.
- Ya sabes que no soporto las pataletas y que si te portas cómo una niña , te voy a tratar cómo la niña impertinente que sacas de vez en cuándo. El Jueves, me quedé con las ganas porque no había tiempo, así que la vuelta la vas a hacer también con el culo rojo y caliente.
Llevaba un vestido por encima de las rodillas,medias y botas.
- Levántate el vestido.
A diferencia de la ida, no hubo protestas, ni quejas , obediente se levantó el vestido. Sosteniéndolo por encima de la cintura, mientras yo precedía a bajarle las medias y unas braguitas tipo brasileña de encaje negro. Cuando terminé el ritual, cogí la cuchara le indiqué que se colocara sobre mis rodillas, lo hizo, empecé a pasarle la cuchara por la piel desnuda y expuesta.
- Voy a asegurarme, que ninguna posición te sea cómoda en la vuelta.
La cuchara empezó a caer sobre su piel desnuda, ligera, pero muy precisa, me permitía cubrir cada centímetro de piel, pero insistiendo especialmente en la parte más baja y sensible de las nalgas, enseguida su culo, era un lienzo de círculos rojos solapados allí donde más habia insistido con la cuchara. Entonces le dije.
- Ábrete los cachetes del culo
Al escucharme si resopló, sabía que esa parte era especialmente dolorosa, pero lo hizo y se llevó unos cuantos azotes, en la parte oculta de las nalgas. Al terminar, la hice levantarse de nuevo, sujetando el vestido otra vez, le subí las braguitas y las medias, terminamos de recoger y bajamos juntos.
Todo el viaje de vuelta la estuve observando, dismulandamente, mientras el grupo comentábamos el viaje y la posibilidad de repetir en una proxima ocasión
A media tarde llegamos a casa. Nos despedimos, cargamos las maletas y nos fuimos a descansar que al otro día había que trabajar, nada más entrar ella dejó la maleta en el suelo y se dejó caer en la cama.
- Ponte el pijama y deshaz la maleta
- Pfffff déjame respirar un poco y podrías venir aquí conmigo, no veas el viaje que me has dado, igual te apetece comprobar...
La miré serio y el dije.
- Tienes 15 minutos, para deshacer la maleta y ponerte el pijama, te espero en el salón.
Allí la dejé
Un cuarto de hora más tarde, apareció con el pijama puesto.
- Ya está...contento
- Ven aquí
Se acercó.
- ¿Cuando te hago poner el pijama y te reclamo para hablar, que debes hacer cuando estás frente a mí?
Suspiró y no contestó pero actuó, despacio el pantalón del pijama acabó en sus tobillos, después siguieron las braguitas y colocó las manos sobre la cabeza.
- Así mucho mejor, date la vuelta.
Lo hizo y comprobé cómo las marcas rojo intenso de la zurra recibida al salir, se habían oscurecido algunas y desaparecido otras. Le mandé ponerse frente a mí de nuevo. E hice lo que me acababa de pedir, comprobar, mis dedos se pasearon entre sus labios, incluso dos de ellos entraron y salieron de su sexo empapado.
- No sé yo, si está reacción es buena para la disciplina...voy a cambiarme yo y deshacer mi maleta, tu mientras te vas cara a la pared, hasta que avise.
Con el pantalón del pijama y las braguitas por los tobillos caminó hasta "su" pared y allí se paró.
Yo fui a deshacer mi maleta, me quité la ropa y fui de vuelta al salón sólo con los bóxer. Me acerqué a ella por detrás, le dije que apoyará las manos en la pared a la vez que la cogía de la cintura para hacer que sacara bien el culo hacía atrás. Puesta en posición me quité los bóxer, paseé varias veces mi polla por su rajita, hasta que cogiéndola de la cintura entró en su coño empapado, y empecé a moverme cada vez más rápido entrando y saliendo de su sexo, chocando en casa embestida contra su culo recién castigado y así acabamos aquel puente de primavera.

Gracias por las dos historias traviesas Santi como estoy toda emocionada y roja gracias a la disciplina, las nalgadas y el erotismo de tus historias donde la benevolencia y la ternura siempre están presentes a pesar de tu firmeza ;-)
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