domingo, 15 de septiembre de 2019

A mitad de camino





Habíamos quedado en un hotelito cerca de la estación de tren a mitad de camino. El tren llegó puntual a su destino, ya teníamos la reserva hecha, así que me senté en un terracita a tomar un café y hacer tiempo, le escribé un mensaje y le mandé la ubicación en teoría su tren llegaba unos 20 minutos después. Me senté pedí, me sirvieron, me encendí un cigarrito mientras leía la prensa en el móvil, absorto en la lectura me pasó el tiempo, hasta que algo me sacó de mi letargo, era ella que acababa de llegar, iba vestida con unos vaqueros, una camiseta de tirantes y una chaqueta fina que se quitó al sentarse empezaba a apretar el calor, nos saludamos y pidió, nos encendimos a la vez un cigarrito y empezamos a hablar, de nuestras cosas, de como había ido la semana, del trabajo...no nos dimos cuenta y nos pasó una hora charlando tranquilamente y entonces le dije.

-Y si nos vamos para el hotel?

Asintió pagué los cafés y nos fuimos, solo había que cruzar la calle, hicimos el trámite de recepción, nos dieron la llave y nos fuimos para la habitación. Ahí se produjo como un cambio repentino, toda la distensión del café se transformó en tensión ya en el ascensor se hizo el silencio, se detuvo en la cuarta planta y se abrió la puerta, en silencio también caminamos por el pasillo, hasta dar con la habitación, abrí a puerta, con un gesto le cedí el paso y entramos cerrando la puerta al entrar. La habitación estaba muy bien, nada más entrar había una especie de pasillo a la derecha estaba el baño y de repente el pasillo se transformaba en habitación. En la pared de la derecha estaba la amplia cama de matrimonio, en la pared de enfrente había un armario con la televisión después había un hueco en el cual había una especia de taburete ancho y bajo acolchado y le seguía un escritorio con una silla, al otro lado un pequeño sofá de dos plazas y al fondo un balcon con las cortinas corridas. Ella fue directa al balcón y apartando suavemente las cortinas miraba al exterior en silencio, yo me senté en el pequeño sofá y entonces le dije.

-Supongo que has traido todo lo que te dije.

Tardó un instante en contestarme, incluso cogió aire profundamente y entonces se dio media vuelta y me contestó con un escueto.

-Si...
-Saca la libreta.

Al decirlo se ruborizó ligeramente fue hasta el escritorio abrió el bolso y sacó una libreta, yo tenía la mano extendida y me la acercó. La abrí y empecé a hojearla en silencio hasta que en un momento dado la cerré la dejé sobre el apoyabrazos del sofá, suspiré mirándola .

- Cuando empezamos con esto, te dije que yo no intervendría en nada que tu no me pidieras, pero que en aquello que me pidieras seria inflexible con lo pactado, la verdad es que estoy bastante satisfecho en cómputo general por como lo estás llevando sin embargo, no hay manera de conseguir cierto orden de descanso, recuerdo que cuando te propuse un "toque" de queda estuviste de acuerdo en los horarios, a las doce entre semana a la una los fines de semana salvo ocasiones especiales, ¿no es así?

En aquel momento los colores de su cara habían subido y evitando mi mirada contestó con un suave.

-Si tienes razón.
-Por lo que veo en la libreta no hay manera de que se cumpla, es cierto que la mayoría de días son solo unos minutos, pero hay alguno que es bastante más rato y en otros muchos te vuelves a levantar porque no concilias el sueño, luego al otro día estás cansada e irritable y entras en bucle, esto no puede continuar así  y lo sabes.
-Tienes razón lo se
-Entonces sabrás que esto va a tener consecuencias ahora

En ese momento bajó la mirada. Yo me levanté y saqué la silla que había en el escritorio, la puse en mitad del espacio y le dije.

-Coge el mando, pon la tele y sube un poco el volumen.

Lo hizo, al terminar me miraba sin saber que hacer.

-Colócate en mis rodillas.

Ahí se dio cuenta que la cosa iba en serio.

-Pufff no podemos hablarlo...
-No eres una niña ya, así que no intentes negociar conmigo, acepta las consecuencias de tus actos como una adulta

Resignada y despacio se colocó en mis rodillas, las manos apoyadas en el suelo, la cabeza hacía abajo en mi regazo su culo envuelto en los vaqueros levantado. Se lo acaricié suavemente.

-Esto no es para provocarte temor si lo analizas así te equivocarás, es simplemente para que tengas una estructura de actos y consecuencias, para que sepas que a cada procrastinación la seguirá una consecuencia siempre.

Al terminar empecé a azotarla despacio sobre los vaqueros, azotes secos y lentos con el mismo ritmo creo que estuve unos cuatro minutos invariable al mismo ritmo, hasta que me detuve.

-Levántate por favor.

Lo hizo y se quedó frente a mi a apenas medio metro de mis rodillas, la miré seguía un poco ruborizada y se acabo de ruborizar cuando le dije.

-Bájate los vaqueros y las braguitas

Suspiró y se puso de perfil, pero con un gesto la puse otra vez frente a mi.

-Vamos

Ahí si estaba ruborizada no me miró en ningún momento durante el ritual, primero se desabrochó el pantalón, primero el botón, después la cremallera y lo bajó hasta las rodillas, después cogió aire y rápido se bajó las braguitas agachándose, cuando terminó se cogió las dos manos y las puso delante agarradas.

-Las manos en la cabeza

Resopló pero obediente las colocó yo fijé mi mirada en su coño, quería que sintiera el pudor de verse vista, fueron unos segundo pero seguro que en su cabeza una eternidad, hasta que le dije ponte otra vez en mis rodillas, lo hizo rápido, otra vez tenía su culo bien expuesto en mi regazo, aunque ya algo rosado, lo acaricie al tacto muy suave y un poco calentito ya entonces empecé a azotarla como habia empezado lento y a ritmo constante, solo que esta vez fui acelerando el ritmo y la intensidad, el sonido de los azotes se escuchaba más alto que la tele, lejos de hacerme precavido aún aumenté un poco mas la fuerza, tres seguidos en una mejilla y después tres en la otra así alternando de tres en tres, y observando como se le iba enrojeciendo el culo y como se le escapaba algún gemido, fueron también unos 5 minutos sin pausa, hasta que decidí parar, cambiando los azotes por caricias, el tacto seguía de su culo seguía siendo suave pero la temperatura había subido mucho y el color era un rojo intenso que cubria todos sus dos globos carnosos, la acaricié un rato hasta que le dije.

-Levanta y vete al rincón a pensar un rato

Me hizo caso a la primera se levantó y con los pantalones enrollados por debajo de las rodillas y las braguitas que al levantarse siguierón el mismo destino, caminó torpemente hasta el rincón, sin decirle nada puso las manos en la cabeza, yo me levanté, coloqué la silla en su lugar, me senté en el sofá y me encedí  un cigarrillo, le di una calada larga, me recosté y clavé mi mirada en ella, inmóvil, con el culo rojo en el rincón y allí iba estar lo que durara el cigarrito, cuando le dí la última calada y lo apagué le dije.

-Traeme el cepillo

Bajó las manos y se acercó al bolso de el sacó un cepillo de madera ovalado con el en la mano se acercó hasta el sofá y me lo dio, lo dejé un momento para poner uno de los cojines en mi regazo, le indiqué que se colocara de nuevo, lo hizo resignada, el cojín aun le levantaba más el culo, cogí el cepillo y se lo puse encima del culo , cogí la libreta y empecé a sumar en voz alta los minutos que había ido a dormir más tarde de nuestro acuerdo.

-127, pero voy a ser bueno y lo vamos a dejar en la mitad redondeando, osea 60, eso si la próxima vez serán la suma total.

Cogí el cepillo que había dejado encima del culo y empecé, la mano izquierda en su espalda y el cepillo empezó a golpear sus nalgas desnudas, un azote alterno en cada mejilla, a ritmo constante y siempre de la mitad del culo hacía abajo, en la zona dulce la que apoyas al sentarte, poco a poco esa zona se fue enrojeciendo más, dos circulos muy rojos decoraban la mitad inferior de sus nalgas, a partir de los 30, empezó a estar inquieta y moverse a cada azote y pequeños puntos morados aparecieron en la zona de impacto, cuando terminé respiró aliviada, durante un par de minutos no hice nada queria que sintiera bien el efecto de la consecuencia a sus actos, el escozor y el picor debía ser intenso, pasados esa par de minutos le empecé a acariciar suavemente la zona más castigada que ardía, haciendo circulos alrededor del círculo de los azotes, durante esas caricias mis dedos buscaron fugaces entre sus piernas, allí encontrarón también calor y una humedad espesa y viscosa sonreí y sin pensarlo cogí el cepillo, el mango era redondeado y empecé a pasárselo entre los labios, ella en acto reflejo arqueó la espalda ofreciéndome su coño más y el mango del cepillo entró en su coño, despacio o saqué y metí varias veces, ella gemía y entonces lo saqué y llevé mi mano entre sus piernas el pulgar entró en el coño y con los otros le rozaba el clítoris entonces sin apenas moverlos noté unos espasmos y la vez unos gemidos, los espasmos fueron haciéndose mas intensos y después disminuyeron e igual con los gemidos.

-¿Te has corrido?
-Pufff si....
-Y tu crees que la consecuencia a tus actos puede ser un orgasmo?

Se hizo un silencio

-Contesta
-Lo siento no he podido evitarlo...
-Levantate, saca todo lo que tenías que traer del bolso déjalo encima del escritorio y vuelve al rincón.

Un par de azotes con la mano, suficiente para que reaccionara e hiciera lo que la había pedido, dejó una serie de cosas del bolso en el escritorio y se fue la rincón. Me levanté y las cogí todas, no quería que por el sonido pudiera sospechar el próximo paso así que me fui al baño, de vuelta la fui a buscar al rincón la acompañé  hasta la cama allí hice que recostase el pecho en la cama, con los pies en el suelo dejando su culo bien expuesto de nuevo.

-Ahora te vas a coger los dos cachetes con la mano y los vas a separar.

Ahí si se quejó algo, pero lo hizo timidamente.

-Más

Otra vez quejas pero sus manos separaron mas sus nalgas, yo me eché una gota de lubricante en la yema del índice y la lleve al ano al tocarlo con el frio del lubricante se contrajo, empecé a  hacer circulitos resiguiendo el contorno del ano muy suaves y se empezó a relajar entonces metí la punta del dedo y la volví a sacar varias veces hasta que dejó de presentar resistencia a mi dedo, entonces cogí algo que había en mi bolsillo, ahora si quería que sintiera el sonido metálico de un blister de producto farmacéutico, era un supositorio de glicerina que saqué del envoltorio, suspiró pero no se resisitió lo llevé a su ano y despacio se lo metí acompañado con el dedo hasta lo más profundo del recto, al terminar cogí un segundo supositorio y este se lo metí solo traspasando la entrada, al terminar la operación me senté a su lado le quité las manos que sostenian las nalgas separadas y empecé a acariciarle el culo azotado, los muslos y tambien el sexo durante unos 5 minutos la estuve acariciando en silencio, hasta que le dije.

-Levántate y vuelve a rincón

Se levantó y fue como pudo hasta el rincón pero nada más llegar en vez de ponerse las manos en la cabeza una de sus manos fue directa a su tripa. El simple movimiento de levantarse y moverse había activado el efecto de los supositorios.

-Cuando quieras ir al baño ya sabes.

No contestó aun aguantó un par de minutos de vez en cuando se llevaba la mano a la tripa y se acariciaba, hasta que roja como un tomate se dio la vuelta y me pidió permiso para ir. y fue lo más rápido que pudo con los pantalones y las bragas en los tobillos al baño, yo me senté en el sofá y me fumé un piti, al rato escuché la ducha encenderse y unos 5 minutos más tarde apareció solo con la camiseta y las braguitas, seguía ruborizada. La miré y le dije.

-No creo recordar haberte subido yo las braguitas ni haberte dado permiso para subírtelas

Suspiró resignada y se las volvió a bajar.

-Acércame el plug y el lubricante.

Cogio ambas cosas del escritorio y me las acercó yo seguía sentado en el sofá.

-Date la vuelta e inclínate hacia delante.

Lo hizo, y yo toqué le toqué con los dedos las nalgas...

-Aquí y aqui te van a salir  unas marcas preciosas, que te serviran de recuerdo.

Mientras lubircaba bien el plug redondeado de silicona.

-Venga vuelve a exponer bien el culito.

Suspiró y llevó las manos hacia atrás separando de nuevo las nalgas para que le introdujera el plug, despacio hasta que al entrar la parte más ancha sin esfuerzo entro el resto, entonces si fue a buscar las braguitas de los tobillos y se las subí.

-Ahora vístete que nos vamos a comer y despues ya te pondré cremita y esas cosas...


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